politico

En el corredor de tu casa

tienes flores,

hamacas.

una poltrona que mece tu cuerpo;

una maceta que labraron indios purechas.

Bajo el silencio,

reclinandote en la mecedora

esparces tu maldad.

Llegan

como palomitas avergonzadas

la nausea,

la vergüenza,

lo servil

el cochupo

y la impunidad

Dando traspiés

llega un corazón confuso;

él no escogió

Ni tu alma,

ni tu cuerpo,

ni la avaricia.