Cercanía RGG

Mis aguas ya no tienen el brío del felino;
los árboles florean por la magia de la vida.
Tienes frente a ti… un espejismo;
tan frágil, que un aleteo lo fragmentaría.
Frente al mar,
la lejanía del horizonte se acerca poderosa…

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El río recuerda

El río recuerda a las lavanderas,
las veía cada semana en la rivera,
llevando a la chorcha de hijos
y maletas de ropa que fregar.
Sí. el río seco, las recuerda.

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Deseos de RGG

Ausente de tu luz.
Pedí ser hilandero de silabas,
atisbar.
Lavar alboradas,
inventar atardeceres;
ser niño e irme de la mano con la Osa mayor.
Quise ser poeta.
Te pedí un vino milenario para mi ánfora
y quedó el mismo.
Entendí que nada se da,
que la poesía no llega con la lluvia
sino se forja en el quehacer y la insistencia.

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Aún

Nunca te dije vuelve,

no hubo tiempo para preguntarte

por qué te fuiste.

O tal vez fui yo que me desvanecí…

el tiempo me olisqueó

y parte a parte hasta ser vapor o nebulosa.

Cuando nos encontramos y nos vimos

sabíamos que teníamos que concluir

lo que solo aparecía en los sueños.

llegó mi beso potro

y tus suspiros sabían a sonidos de ola…

He caminado con mi recuerdo

y este día de un día de no sé cuantos años

vuelves a mi piedra y la conmueves.

RGG

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Tu silencio RGG

¡Cuánto peso tiene el adiós!
Escucho la caída de mis palabras mudas,
la lluvia menuda y fría que humedece mi son.
Es insoportable el peso de una montaña.
o la implosión del suspiro carente de caricia.
Este crepúsculo doloroso
invade las piezas de mi pensamiento.
Destellos que perturban
y espacios de oscuridad que sepultan.
Tu silencio pesa más que el mar.
mar.2

Fluyes, cambias de RGG

Fueron días de palabra;
salían a borbotones.
¡Incontenible!
Nos hizo vivir una fiesta
de caricias, emociones.
inmersos en el viaje,
fluíamos luz
y el agua hacía que saltáramos
como nomos en un mar de espuma y color.
Un día atardeció,
se humedeció la luz
y una oscuridad súbita se instaló.
Llegó el silencio.
Silencio que muerde fino,
que medra meticuloso.
Come una porción,
luego otra y otra y otra y no mata,
mordisquea la palabra.
Estas atrapado en una red que no se ve
pero la sientes,
Estas vivo porque piensas y percibes el frío escalpelo.
No hay grito, y si gritas solo es a tu alma,
ya nadie escucha y las promesas de la feria
se quedaron atrapadas en la casa de los espejos.
Tienes que reinventarte
sacudirte:
la nada, la oscuridad
e inventarte un nuevo sol
que abra espacios.
Salir a otro día
y recomponer tu ceniza
y volar, volar
antes que el silencio se eternice y te haga olvidar que existes.

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El encuentro

Cuando nos vimos,
tú silbaste,
yo grité.
Bailamos
Fuimos delfines;
retozamos
rompiendo la espuma
y el himen de las aguas.

 

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¿Qué seré?

Me pregunto entregado al júbilo de mi hastío,
¿Cómo será tu memoria?
¿Seré para ti?
¿Cómo seré para ti?
Pensando para mí, que existo para ti,
o… ¿soy un recuerdo en crucifixión?

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Los ciclos

Aquellas noches quedaron atrás;
doblo la cabeza, cierro los ojos.
El mazo cae y te azota hasta en los sueños.
Duele , asfixia como la tierra que cae sobre la tumba.
Todo pasará, pasará como pasan todos los dolores de la tierra.
Entiendo,
entiendo bien que el tren corre en fuga;
comprendo al niño cuando ve que el globo se va, se pierde…
Nada es eterno y todo lo que inicia, también termina:
los ciclos se cierran
y el espacio tarde o temprano volverá a poblarse de lo que decidas.

México 2000

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Bajo el caimito

El viento ronroneaba sobre las plantas y la tarde enterraba su bochorno.

Salíó la luna con su vestido de papel bond.

Bajo el árbol de caimito, llenaba mi cubetita de inmensidad.

 

Las ramas verdes parecían brazos caídos.

Se cerraba el día y llegaba el crepúsculo entre el cuchicheo de las hojas.

La tarde abrió el paraguas y bajo hasta las orejas las alas del sombrero.,

la luna lucía su falda cobre y en su ombligo el dije de Venus..

 

 

Las ramas temblaban con su piel de gallina.

Yo, me entegaba al bing bang de la mecedora,

la misma que me conoció el trasero de niño.

Mañana lloverá. me dijo el grillo de a lado.
Asi es, dijo la chicharra apretando sus alas.

A un costado, pegados a la cerca, los galanes tenían su fiesta;

y cada vez que abría la flor,

se escuchaba la gritería de:otro, otro otro..

.mañana lloverá y me dormí.

mecedora.

 

 

 

La nieta

Ven.
Acercate a la puerta,
escucha el canto de la noche.
Siente el vuelo del murciélago.
No seas floja. Ven…
afuera los geranios danzan
y las nubes acechan a la luna.
El abuelo sostiene el cuerpo de la nieta;
su cabello baila con el viento y contrasta con la quietud del pecho.
Las nubes borroneadas de carbón la cercan
y antes de perderse,
la luna le siembra flores.
Mañana la llevaran,
a la soledad del camposanto.

abuelo.