Ven.
Acercate a la puerta,
escucha el canto de la noche.
Siente el vuelo del murciélago.
No seas floja. Ven…
afuera los geranios danzan
y las nubes acechan a la luna.
El abuelo sostiene el cuerpo de la nieta;
su cabello baila con el viento y contrasta con la quietud del pecho.
Las nubes borroneadas de carbón la cercan
y antes de perderse,
la luna le siembra flores.
Mañana la llevaran,
a la soledad del camposanto.

abuelo.