Areola o aureola

Pensamiento para hoy acerca de las palabras «areola (o aréola) – aureola»

De tanto fijarnos en las suculencias del cuerpo humano —y de tanto gozarlas— a veces ni se nos ocurre preguntar cómo se llaman. Una de estas suculencias es, sin duda, el pecho, sea de hombre o mujer. Pero si decimos «pechos», casi siempre nos referimos a los senos, que son femeninos siempre. Los hombres no tienen senos. Pecho, sí; pechos, tal vez; senos, jamás, salvo que sean operados. Pero todos tenemos pezones, casi siempre dos, y ese círculo rojizo, rosáceo o moreno que los rodea tiene su nombre: «areola».

A veces confundimos esta palabra con la más sagrada «aureola», el disco aquel que sobrevuela la cabeza de los santos en las representaciones. Los dos términos provienen del latín, con las mismas ortografías que en español. El hecho de que se trate en ambos casos de formas geométricas iguales —círculos— y que se escriban de manera tan parecida, es probablemente un accidente de la naturaleza lingüística.

Y para agregar aún más confusión, el Diccionario de la Academia da «aureola», en su segunda acepción, como sinónimo de «areola» (o aréola). Tal vez sea justicia poética, pues cuando se juntan dos pares de areolas —o aureolas—, ¿quién no siente que se eleva al cielo?

Incrédulos arrepentidos

De Katalina Ramírez Tomado del Microdecamerón armonizado por Paola Tena



Casandra, que predijo la caída de Troya y nadie le creyó, ha
encarnado ahora en una mujer de negocios, cuya familia sigue
cada consejo a pie juntillas, sobre todo el consejo de no creerle a
Helena, de quien no ha conseguido librarse.

CASA 16 | Penumbria
Katalina Ramírez Aguilar (México). Licenciada en Literatura y
Filosofía por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha
trabajado como editora en diferentes editoriales, y de manera
independiente. Ha publicado microcuentos y poemas en siete
antologías internacionales, y en revistas nacionales. Ha publicado
un libro de poesía, “Lengua soy” (3 norte y Universidad
Iberoamericana), y uno de microficción, “Música primigenia”

Sino y sino

Tomado de Redacción sin dolor


Redacción sin Dolor
28 de agosto de 2012 a las 8:40 · 

Pensamiento para hoy acerca de las palabras «si no» y «sino»

Cuando el redactor quiere contraponer una idea positiva a otra planteada negativamente, debe usar la palabra «sino»,
escrita con cuatro letras juntas: “No vamos al cine SINO al
teatro”; “No solo es inteligente SINO también sensible”.

Esta palabra no tiene nada que ver con la construcción «si no», que es condicional: “SI NO vienes hoy, no podré prestarte el dinero”; “Nada podremos hacer SI NO resulta electo”.

Para decirlo de otra manera, no se deje engañar por el oído: «si no» y «sino» suenan exactamente igual. Hay que recordar esto: si usted plantea una idea negativa seguida de otra positiva, debe escribir «sino», como cuando decimos «No quiero a Marsha SINO a María».

Por otro lado, si usted plantea una idea condicional, debe emplear las dos palabras: «SI NO aprendo esto ahora, ¿cuándo lo haré?».

¿Alguna pregunta?, porque SI NO preguntan, no puedo responder. No hay SINO que reflexionar y formular el interrogante

Sino y si no: Quién es quién en tres trucos - Caja de letras
El gran Quino

Héroe municipal

de Eduardo Contreras Villablanca

—Se equivoca conmigo. No firmaré para favorecer a esa
Inmobiliaria –dijo el Alcalde, apartando de un manotazo el maletín
repleto de dólares que le habían puesto sobre la mesa.
El canoso edil transpiraba en su sillón. El enjuto emisario del grupo
«Los Guatones» se puso de pie, sacó un documento del maletín y lo 3
extendió ante el Alcalde.
—¿Prefiere que le hagamos llegar los cincuenta mil dólares a su
viuda? —dijo mientras sacaba una Beretta de su abrigo.
—Eh, espere… —balbuceó el Alcalde.
—La empresa nos contrató para que lleváramos una
aprobación, ¡no cabe la posibilidad de que yo vuelva sin su firma! –dijo
el sicario golpeando con la palma de su mano el papel sobre la mesa.
El Alcalde con mano temblorosa sacó una pluma de su bolsillo
y estampó su firma en el documento. El sicario lo retiró. En ese
momento cayó fulminado por un disparo en el pecho
—Le prometimos que podía confiar en nosotros –dijo un
hombre grueso que emergió desde la cortina que cubría la entrada al
salón del consejo. En su diestra cargaba una Smith & Wesson con
silenciador. —Con los «Cara de pelota» usted va a la segura, le
financiamos la campaña y velamos por su seguridad, ¿qué mejor?
Le entregó la pistola al Alcalde.
—Será evidente que usted lo mató en defensa propia, esta arma
la inscribimos a su nombre. Va a quedar como héroe. El maletín…
tendrá que perdonar que me lo lleve.

Eduardo Contreras Villablanca

partió al exilio luego del golpe militar en 1973. Regresó a su país a fines de 1983. Es Ingeniero y
profesor de la de la Universidad de Chile desde 1996. Participa en el Taller Literario del escritor Poli Délano desde el año 2007. Ha publicado más de diez cuentos en diversas revistas y antologías. Libros:
Don´t Disturb: Crónica de un encuentro en Cartagena de Indias (2005, Premio Municipal de Santiago), y Será de madugada (novela, 2015).

Eduardo Contreras Villablanca | Universidad de Chile - Academia.edu

Errores mortales

Tomado de » O dispara usted o disparo yo» Lilian Elphick compiladora. Texto de Eduardo Contreras V.



Cuando me dijo que teníamos que hablar seriamente, le propuse
ir a un hotel en la costa. Y ahí estábamos, en esa habitación con vista al
mar, sentados frente a frente en la mesa.
—¿Así que te vas de casa? No me sorprende, Pancho, siempre
fuiste predecible —le dije sacudiendo mi pulsera mientras le servía
vino.
—Qué bueno que no te asombre, será más fácil –dijo estirando
el cuello, cómo dándoselas de aristócrata.
¿En qué momento lo comencé a odiar? Quise mosquearlo, por
eso mientras bebía le dije:
—Tampoco me sorprendería que tuvieras una amante, y que se
llamara Gladys.
—Yo, yo no, ella… —balbuceó parpadeando mucho.
—Es una estúpida supongo, para meterse con semejante
pelotudo. Pero le ahorraremos llevar una mierda de vida. Lo siento,
Pancho, no te vas a ir con esa yegua…
Trató de contestarme, pero le vino una arcada.
—Precisamente por eso, en esta cena no estamos solos, invité a
mi amigo Cianuro.
Me levanté para ahorrarme el espectáculo de las convulsiones.
Recogí mi bolso y dejé en el baño el lápiz de labios de esa perra, no
debió dejarlo en el auto de Pancho. Muy tonta esa Gladys para cometer
semejante error.
Salí marcando con fuerza el paso con mis tacos, para llamar la
atención del recepcionista. Quería que me viera, de algo que sirva que
el tarado de Francisco se haya metido con una mina parecida a mí.
Craso error también. ¿Cómo la gente puede equivocarse tanto?

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Patricia Nasello y el Microdecamerón

Texto: AFUERA,de la sexta jornada

Afuera


Algún grito, alguna risa, frenadas, bocinazos. El silbato del inspector como si alguien la obligara a chupar una pastilla amarga cada treinta segundos. A través de la ventana mira los edificios vecinos, cemento y cristal.
—Me duele la vista.
—Serán los ojos.
Cuando el marido y el médico son una misma persona este tipo de correcciones son frecuentes.
—Me duelen la vista y los ruidos.
Y si no fuera porque ha comenzado a dolerle horriblemente la voz te diría que siente que la cabeza se le abre y despliega como si cada pequeño trozo en el que se dividió intentara llegar más lejos.
Llamás por teléfono, pedís una ambulancia aunque sabés que ahora es tarde. Ya has visto, sin comprender, este proceso en el hospital. La cabeza se transforma: la piel cae, los huesos se
hacen tronco y desde el cuello crecen ramas secas. Esta ciudad mata.

PATRICIA NASELLO (Argentina), Magíster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca (USAL) y Contadora Pública por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), publicó la antología personal Está rugiendo otra vez (Quarks, 2020), lamicronovela Acabemos con ellos de una vez (Alción, 2019), los libros  de microrrelatos Qué buen disfraz de leona (Micrópolis, 2019),Una mujer vuelta al revés (2017, Macedonia), Nosotros somos eternos (2016, Macedonia) y El manuscrito (2001, edición de autor, microrrelatos y cuentos breves).

Participó en antologías, periódicos y revistas culturales (soporte papel) en Argentina, México, España, Perú, Rumania, Venezuela, Bolivia y Chile.

Trabajos suyos han sido traducidos al francés, italiano, rumano e inglés.Coordina Talleres de Creación Literaria.

Desde el año 2013 administra Piedra y nido, antología digital de minificción (más de trescientos escritores/as  publicados/as de veintisiete países). http://piedraynido.blogspot.com
Desde diciembre de 2018 tiene a su cargo la columna «Efemérides» en “TARDES AMARILLAS revista de cultura”. http://www.tardesamarillas.com/

Entretiens Lectures d'ailleurs: Patricia Nasello (Argentine)

El último cuadro de van Gogh (misterio resuelto) — El Blog de Arena

. . El cuadro Raíces de árbol, pintado hace 130 años por Vincent van Gogh a solo unas horas de su muerte, representa una colina del pueblo francés de Auvers-sur-Oise, un descubrimiento inédito anunciado este martes, en el aniversario de su fallecimiento. El cuadro refleja el tronco y las raíces de varios árboles grandes que […]

El último cuadro de van Gogh (misterio resuelto) — El Blog de Arena

Rutinas

Avatar de Marti LelisCEREMONIA DE PALABRAS

Gato lo estaba esperando como siempre en la repisa de la ventana. Fernán abrió la puerta y vio al fantasma parado detrás del sofá. Gato, maullando, recibió a Fernán con alegría. No le faltaba agua ni alimento. Era auténtica alegría.

     Pero el fantasma lucía distinto ahora, avejentado y harapiento, la piel grisácea y delgada. No se movía. Quería que la vieran. Era una fantasma venida a menos luego de años de ser la reina de la casa, la inevitable compañía. Fernán acarició a Gato y se sentó en el sillón, reprimiendo el impulso primario de echar aquella figura repugnante a la calle. Tomó en brazos a Gato y escuchó su ronroneo con los ojos cerrados, los ojos de ambos. Concentrarse en la respiración, cambiar el color del aire, sentir la suavidad del pelaje.

     Ya estaba tranquilo cuando levantó de nuevo los párpados y ahí seguía ella…

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La supervivencia

Luis Bernardo Pérez* tomado de «cien fictiminimos» compilador Alfonso Pedraza


Joven latinoamericano llega a París (aeropuerto Charles De Gaulle, vuelo 326). Trae consigo, entre otras cosas: la dirección de un amigo uruguayo, cuatrocientos veinte euros y un abrigo café que heredó de su padre. El amigo uruguayo ya no vive allí, los euros le duran algo más de una semana y el abrigo café resulta insuficiente para enfrentar el más crudo invierno de los últimos veinte años. Muy pronto su situación se torna desesperada, pero no se rinde. Lava platos en un restorán a cambio de la comida y, por una módica suma, entrega dos veces por semana su cuerpo moreno y atlético a madame Bouchard, la patrona del restorán. Con ese dinero alquila un cuarto miserable en el último piso de un edificio miserable. Aún queda el inconveniente del clima, pues el cuarto miserable carece de calefacción.
El frío es despiadado. Por fortuna, en uno de los puestos de libros instalados a orillas del Sena encuentra un viejo alendario de llantas Michelin ilustrado con obras de la escuela impresionista. De regreso en su habitación, con las manos ateridas y al borde de la hipotermia, recorta las reproducciones a color del calendario y las pega en las paredes. Eso le salva la vida. Y es que nadie puede morir de frío entre los soleados paisajes de Renoir, los cálidos jardines Monet y la luminosa exuberancia tropical de monsieur Gaugin.

  • Nació en la Ciudad de México en 1962. Licenciado en Filosofía por la unam, en Ficticia Editorial ha publicado Retablo de quimeras (Biblioteca de Cuento «Anís del Mono», 2002, No. 5), Fin de fiesta (Biblioteca de Cuento de Contemporáneo, 2008, No. 9), Narrar para la infancia. El arte de escribir cuentos para niños y niñas. Ideas, propuestas y astucias literarias (Biblioteca de Ensayo Contemporáneo, 2011) y está antologado en El cuento jíbaro. Antología del cuento mexicano
    (2006, s/c) y Estación Central (bcc, 2008, No. 13). En 2005 ganó el Premio Nacional de Cuento «Efrén hernández». Ha publicado siete libros de literatura infantil.
Tahitian Landscape by Paul Gauguin | Paul gauguin tahiti, Paul ...

Variedades

De Carmen de la Rosa


El productor teatral se sienta en un taburete junto a la chica que lee sentada a la barra, frente a un café. Calcula el tamaño de sus pechos bajo la blusa: ¿Quieres tomar algo, guapa?, te invito. Ella levanta un par de segundos la mirada de las páginas, y contesta que no, gracias. Él ojea las piernas que asoman bajo la minifalda y se aproxima unos centímetros: Podrías ser un poco más amable. La chica cierra entonces el libro, mira al productor a los ojos y, mientras bebe un sorbo de café, un sonoro lárgate, procedente de su entrepierna, retumba en la cafetería. Es el mejor número que el productor ha visto en años. Aún así, no la contrata.

Reflexiones

de Alfonso Pedraza


Listo para iniciar el día me acerco al espejo y ante la mirada de mi hijo empiezo a reflexionar en voz alta
—Pararse frente a un espejo es como estar frente a Dios:
pretendemos verlo y lo que nuestros ojos perciben es el mismo mundo que nos rodea; le mostramos la mejor cara que no es la misma que los demás observan e, irremediablemente, notamos toda nuestra grandeza y nuestra pequeñez
El niño, con los ojos muy abiertos, exclama
—Y todo eso, ¿a quién le importa?

Minificciones publicadas en la revista de Edmundo Valadés "El ...
Antólogo, editor, coordinador de talleres y escritor mexicano. Médico Cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México unam. Es el creador del Taller de Minicuento de Ficticia, que coordinó durante sus primeros años.
Ha publicado artículos relacionados con el taller y la minificción en Hostos Revieu/Revista Hostosiana, Revista Pleisosaurio, El Búho, La Risa de la Hiena, La Jornada Semanal, El Extra de La Laguna, Metrópolis, Cien Fictimínimos, Libro de los seres no imaginarios y en muchas páginas electrónicas dedicadas al tema.
Antologador de cinco compilaciones sobre la minificción. Fue jurado del Premio de Cuento Corto Agustín Monsreal 2011, junto con René Avilés Fabila y Marco Aurelio Chávezmaya. Actualmente, continúa su pasión en los blogs Minis del cuento, donde digitaliza las minificciones que se publicaron en la legendaria revista El cuento; Arca Ficticia, donde muestra de los trabajos de 11 años del taller de minificciones de Ficticia; y Plasticidades, que contiene sus propios textos.
Obra de consulta: Enciclopedia de la literatura en México


La pajillera del edén de Joseph M. Nuévalos

Nació en Barcelona, España. Tiene publicado el libro Los cuentos de nunca acabar (2002). Ha publicado en la revista Escribir y Publicar y en los suplementos culturales de los periódicos La Jornada y Extra de La Laguna.

Un cartel en la sala anuncia para hoy la clausura del Edén. Sentada en la última fila, la vieja enana malvende sus habilidades tal como ha hecho desde que tiene uso de razón. Miles de orgasmos se han derramado entre sus menudas y expertas manos al tiempo que devoraba secuencias: tesoros enterrados, alfombras voladoras, ventanas indiscretas, hombres lobo, tipos con pistolas, testigos acosados, falsos culpables, vampiros, rubias platino…
La diestra manipuladora reconoce los contornos fragmentados en las sombras igual que maniquíes olvidados en un remoto almacén: el adolescente que cierra los ojos para evocar los retratos de aquella revista oculta en libros de texto; el viajante de comercio que permuta la rutina de la pensión por la más acogedora del sexo de su juventud; el cuarentón aniñado, con la marca de su diferencia, buscón de
peces revueltos por las aguas y el olor a desinfectante de los aseos; el anciano que demora regresar a una casa donde esperan la verdura cocinada sin sal, medicamentos y aquella calavera con la que se casó.
Berta, la enana, dibuja una amarga sonrisa e imagina que aquel viejo local y sus almas forman parte de un flash back que alguien, sentado en un palco infinito, contempla proyectado en una nube, mientras una mano enorme busca, con ansia, el tibio calor de la divina entrepierna
.

Proyecciones y Victoria |

La grulla

Paola Tena Tomado del Microdecamerón


Dicen que en el norte de México vivió un terrateniente amante de
la caza, y habiendo obtenido como presa una grulla hizo que se la
llevaran a su cocinero, un indígena llamado Juan, para que
preparara la cena. Una criadita de la finca de quien él estaba
enamorado, oliendo los maravillosos aromas que se escapaban de
la cocina, después de mucho rogar lo convenció para que le diera
un muslo de la magnífica ave.
Cuando llevaron el plato a la mesa, y el dueño descubrió
que faltaba una parte de la grulla, furioso mandó traer a Juan,
quien acudió temblando de miedo porque sabía la fama de su jefe.
–Las grullas nomás tienen una pata, señor –respondió a
la pregunta de dónde estaba la otra. Y todavía se atrevió a añadir:
–Todos lo saben.
–Mañana me vas a acompañar al lago, y como no
encuentres una grulla coja, bueno… –le advirtió tocando la culata
de la pistola que llevaba siempre en la cintura.
Salieron temprano al otro día y encontraron tres grullas
en el lago, elevadas sobre una delgada pata negra, oculto el pico
detrás de un ala.
–Vea jefe, nomás una pata –le dijo Juan.
–Porque están dormidas, güey, mira.
Y diciendo esto disparó al aire dos veces. Las grullas,
asustadas, extendieron ambas patas y alzaron el vuelo.
–La culpa es suya, patrón. Si hubiera hecho eso con la de
anoche, habría sacado el otro muslo y la otra pata, como estas.
Y el cacique, reconociendo que ingenio no le faltaba a su
cocinero, se guardó la pistola en la funda y le perdonó la vida, por
esta vez.

Ávila recibe a miles de grullas hasta febrero | El Norte de Castilla
Pediatra es su identidad “oficial”, escritora
es su personalidad no tan secreta. Ha publicado microcuentos en
varias antologías y revistas dedicadas al género minificcional. Ha
sido ponente en sesiones de animación a la lectura e imparte
talleres de Escritura Creativa y elaboración de fanzines. Es autora
de Las pequeñas cosas (Ediciones La Palma, 2017), y los libros
cartoneros “Cuentos incómodos” y “MiniBestiario” (Cartonera
Alebrije, 2019, 2020).

Nelson Mandela

Cuenta Nelson Mandela
Después de convertirme en presidente, le pedí a algunos miembros de mi escolta que fuésemos a pasear por la ciudad. Tras el paseo, fuimos a almorzar a un restaurante.
Nos sentamos en uno de los más céntricos, y cada uno de nosotros pidió lo que quiso. Después de un tiempo de espera, apareció el camarero trayendo nuestros menús. Fue justo entonces cuando me di cuenta de que en la mesa que estaba frente a la nuestra, había un hombre solo, esperando ser atendido.
Cuando fue servido, le dije a uno de mis soldados «ve a pedirle a ese señor que se una a nosotros».
El soldado fue y le transmitió mi invitación. El hombre se levantó, cogió su plato y se sentó a mi lado.
Mientras comía sus manos temblaban constantemente y no levantaba la cabeza de su comida. Cuando terminamos, se despidió de mí, sin apenas mirarme, le di la mano y se marchó.
El soldado me comentó:
Madiva, ese hombre debía estar muy enfermo, ya que sus manos no paraban de temblar, mientras comía.
¡No, en absoluto! la razón de su temblor es otra. Me miraron extrañados y les conté:
Ese hombre era el guardián de la cárcel donde yo estuve encerrado. A menudo, después de las torturas a las que me sometían, yo gritaba y lloraba pidiendo un poco de agua y él venía me humillaba, se reía de mí y en vez de darme agua, se orinaba en mi cabeza.
Él no estaba enfermo, estaba asustado y temblaba, quizás esperando que yo, ahora que soy presidente de Sudáfrica, lo mandase a encarcelar y le hiciese lo mismo que él me hizo, torturarlo y humillarlo. Pero yo no soy así, esa conducta no forma parte de mi carácter, ni de mi ética. Las mentes que buscan venganza destruyen los estados, mientras que las que buscan la reconciliación construyen naciones.