Archivo de categoría: FICCIÓN BREVE
En esta categoría ubico los textos que son de mi autoría. Ficción breve, miificción
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En esta categoría ubico los textos que son de mi autoría. Ficción breve, miificción
El camino es una sábana de hojas ocres. La humedad se adosa en los árboles torcidos. Ella marcha firme, y él arrastra las hojas secas.
No llegaríamos lejos en la vida, te dije, mientras un mechón de tu pelo se dejaba mecer por el viento. Seriamos una pareja atolondrada, por decir lo menos, que tal si un día vamos en el auto, -tenemos impulsos espontáneos-, verte con falda corta invita a pasar mi mano derecha sobre la calvicie de tus piernas, mientras la mano izquierda controla el volante. ¿Tú te quedarías quieta, así como eres de juguetona? No lo creo. Empezaría a sudar frío percibiendo los latidos de mi abdomen mientras tu mano de piel de oveja oprime y desoprime mi entrepierna. No llegaríamos lejos.
Eran las cuatro de la mañana. Una madrugada fría. Cerré los ojos, y escuché mi pulso acelerado al recostar mi cabeza. Respiré hondo y traté de dormir. Llegó lo que estuve soñando: corría con todo mi aliento. Una grieta abierta en la tierra me perseguía y un coro de hachas cantaba “ dale dale no pierdas el tino” Cuando desperté la cabeza de mi esposa y la mía rodaban por la pendiente.
La construcción del arca se ejecutó en una lucha contra el tiempo. Caía la noche cuando Noé terminó de reclutar a los animales y gruesas gotas caían iniciando la monotonía de la lluvia. Ella identificó el barco y se situó sobre el mascarón de proa, lo que permitió sobrevivir. y ser símbolo y arte en futuras catedrales.
Ató los cordones de las botas. Pulió la escopeta con el pañuelo, que después puso sobre el cuello. La gorra castrense le quedaba perfecta sobre la testa y muy de mañana se internó en la selva.
—¡Eres el sapo más hermoso que he visto!
Caímos en el aburrimiento, pasamos del paroxismo al tedio. Las coincidencias del ayer ahora son contradicciones. El sexo es la puerta donde nos encontramos, pero ¿ hasta cuándo? Las pláticas en el café, el lenguaje de las manos en el parque, han quedado lejos. Ahora tenemos el reproche, la pregunta, la ironía. Esperamos la noche y sin hablar, vivimos para el placer. Yo sueño con otra mujer, tú con otro hombre. Tendremos un espacio para reconsiderar, ya que hoy en la noche, para fortuna de ambos, llega tu marido
En una clínica clandestina, donde la discreción era norma, el cirujano retiraba los restos fetales de su interior. Con el dinero del trabajito obsequiaría a su amante una noche de placer. Justo cuando terminaba, identificó el lunar verrugoso del que salían hirsutos vellos, aquél en el que tantas veces depositó la humedad de sus labios.
Acostado. Cuento las olas. Tiemblo cuando los barcos silban y mis raíces se estremecen. ¿Seré un nómada en reposo, un viento, o es el miedo que me da al ver los amarillos? En mis sueños, veo tus ojos tan grandes como girasoles, trituro hojas, aprieto las manos y, después no sé qué me da por besar tus pezones. Ya es la ola mil, el barco se ha ido y tú no tardas en pasar.