Poesia japonesa de Rubén García García

Sendero

Hay un sol tibio

que rueda en mi recuerdo.

Cada año vengo

a mirar los almendros,

tan solos, tan sin hojas.

Poesía de Rubén García García

Sendero

Por la mañana

el espantapájaros

se tuza y peina.

Está loquito.

No sabe si es la cuerva,

o la verde cotorra

Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

Se van los pájaros

como la juventud.

Amor de otoño,

tarde de suaves ocres,

y humores coincidentes.

Choka de otoño de Rubén García García

Sendero

Tarde de otoño.

Ruedan por la ventana

gotitas de agua.

El vaho opaca

el cuadro de cristal,

donde dibujo

el calor de tu nombre,

tu rizo caoba,

tus labios de granada;

y el pelo lacio

que cubría tu espalda.

Afuera, el viento

hace silbar las hojas

y las desprende.

Dobla el viento la dalia

la que tanto cuidamos.

Aware o acerca del haiku de Rubén García García

Sendero

Escuché ruido. Era una mariposa que trataba de salir por la ventana. Una y otra vez chocaba contra el vidrio. ¿Cómo ayudarla?, si la tomo de sus alas, puedo lastimarla. Fui acercando mi dedo y ella me sujeto con sus patas. Al retírame, vi que a escasos centímetros estaba una salamandra. Caminé despacio y ya en el jardín ella abrió sus alas y se fue.

Lo que me sucedió es una emoción intensa, un día, no sé cuándo saldrá un haiku, tan sencillo que un niño lo pueda entender, utilizando alrededor de 17 sílabas, que tenga sabor a haiku y que el aware sea percibido. Hacerlo en presente, sin metáforas, sin rimas y que simbolice un tiempo estacional (kigo) y haciendo un corte (kireji) .que como dos polos de batería al unirse sean capaces de producir chispa.

Rehaciendo la escena, pude reconstruir lo que no vi. El depredador ( la salamandra) asediando a su presa. La mariposa desesperada, huyendo y cuando creía encontrar la salida se topaba con una pared que se lo impedía.

El agitar impetuoso de las alas es voz de «¡Auxilio!». Me levanto y acerco la yema de mi dedo. Ella se sujeta y la llevo en la mano hasta la puerta. Se fue batiendo las alas, acariciando la vida.

Todo un momento mágico que sucedió en segundos.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

El viento juega

con las hojas caídas,

las hace ágiles,

y dan vueltas y vueltas;

junto a la polvareda.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

La tarde pesa,

veo la lluvia rodar

por la ventana.

Sobre el cristal

opaco por el vaho

pinto tus labios

con llamaradas de higo.

En el jardín

dobla el viento la dalia

la que un día sembramos.

Sobre el haiku un comentario de Gonzalo Marquina

Tomado del Fb

Leamos estos haikus:

.

ほととぎす声や横たふ水の上

hototogisu koe yokotau ya mizu no ue

Cantaba el cuclillo;

su voz aun recostándose

a ras del agua.

Matsuo Bashō (松尾芭蕉)

.

夕時雨蟇ひそみ音に愁ふ哉

yū-shigure kama hisomi-oto ni ureu kana

Llueve en tarde invernal.

Los susurros de un sapo

son de honda pena.

Yosa Buson (与謝蕪村)

.

静もれる森の中をののける此の一葉

shizumoreru mori no naka wo no nokeru kono ichiyō

La profundidad de un bosque

que se calma… la dejo de lado…

esta única hoja…

Ozaki Hōsai (尾崎放哉)

.

En cada uno de estos haikus se perciben dos «polos de tensión», los cuales han sido estirados por cada poeta a su manera (¡he ahí el estilo!). Entonces, hay contrapeso: en el primero existe un «juego de posiciones» (el cuclillo en lo alto y el agua sobre la superficie); en el segundo, un juego sonoro (el fino tintineo de la lluvia y el ronco croar de uno o más sapos); y, finalmente, en el tercero tenemos un juego de texturas o dimensiones (la inmensidad del bosque y la pequeñez de una hoja). Todos son contrastes y el haiku está en «lo que no se dice», es decir, en todo eso que los «polos» sugieren. Bueno pues, creo que tu composición necesita justamente eso: una imagen que ayude a la «tensión» como si el poema fuera la cuerda de un instrumento musical. Pienso: ya tienes una parte amarrada al clavijero, ahora falta la parte amarrada al hueso cerca a la boquilla para generar el sonido que buscas (puede ser grave, medio, agudo… eso ya queda a criterio tuyo).

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

Aluza al agua

un resplandor de cobre;

brillan los peces,

y en la profundidad

la luna que complace.