Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

En la sabana,

el estruendo de un rayo

nunca perturba

a la flor del maíz,

al verde musgo.

ni a la vaca que apacienta;

sí, a la mujer que lava.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

Miles de tortuguitas

corren, corren y corren.

Griterío de gaviotas.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

La tarde pasa,

llueve, y en la ventana

el agua rueda.

Sobre el cristal

dibujo tu perfil

con lenguas de higo.

En el jardín

dobla el viento la dalia;

la que un día sembramos.

Poesía japonesa de Rubén García García

sendero

Casi amanece,

silente vuela el búho

entre la selva.

Bajo la oscuridad

se oye el arrollo

adular al silencio.

Vivo bochorno

en el cielo inhóspito

que complace al jaguar.

El río de Rubén García García

Sendero

Escucho el río, me llena su rumor. Son tantos años de convivir con él, desde mi choza lo disfruto en su ir. En el crepúsculo se encienden las chicharras y junto a las luciérnagas, se hace la fiesta. Un día no estaré. Diré a mis hijos que me laven con su agua, que el rezandero, y el coro estén en silencio, para escucharlo solo a él en su divino rezo.

Poesía japonesa de Rubén García García

Sendero

Ayer se oía

el graznar de los patos;

ahora el viento

hace volar las hojas.

Bajé del monte

apresuradamente,

y en la penumbra:

el canto del sinsonte

en mi desolación.

Tanka de Rubén García García

sendero

Las tardes frías

incendian mi memoria.

Mercurial niebla,

que opaca los cristales,

donde florea tu ausencia.

Poesía japonesa de Rubén García

sendero

Va la mujer

sobre el acantilado.

Un hombre sueña:

la ve mirando el mar,

mirando el barco

que se hunde como clavo

en el ocaso.

Él ve, que ella lo ve,

lo abraza y se va.

Poema dos de Rubén García García

En el sosiego,

hay un cielo de grises.

Fuera, el rumor

del viento en el tejado.

Chirria el vidrio

al fregar la ventana.

Una vez más,

pretextas el quehacer

para mirar

la huida majestuosa

de los albatros.