sendero
La tarde pasa,
rueda la lluvia
por la ventana.
Sobre el cristal,
opaco por el vaho,
pinto tus labios
con llamaradas de higo.
En el jardín
dobla el viento la dalia
la que un día sembramos.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
sendero
La tarde pasa,
rueda la lluvia
por la ventana.
Sobre el cristal,
opaco por el vaho,
pinto tus labios
con llamaradas de higo.
En el jardín
dobla el viento la dalia
la que un día sembramos.

Sendero
El viento es frío.
Por la tarde migraron
Las mariposas.
Las llamas del fogón
queman el vidrio
nublado por el vaho.
Sorbo el café,
y veo en tu mirada
la sola vastedad.

Sendero
Gritan los tordos
entre las ramas de la ceiba.
Tarde fría.

Sendero
Cae la nieve
sobre el árbol lleno de nidos.
Pelea de ratas.

Sendero
En la marisma
hay peces que caminan,
mandrágoras,
arañas, sanguijuelas,
y una sirena extraviada.

Sendero
Solo hay silencio,
acaso las ardillas
entre las ramas.
Se soltaron las hojas.
El viento salta,
silba por los tejados.
Llueve finito,
un manto de humo cubre
el horizonte.
Atroz será el invierno.
Mi oído verá el canto del búho
cuando mire el conejo de la luna.

sendero
En la oscuridad
rumora el agua.
Es un cielo inhóspito
que complace al jaguar.

Sendero
Bajan del cielo
con su rumor eterno;
las rezanderas
incansables del río,
¿o son los críos
ausentes de suspiro
exigiendo su vida?

Sendero
Veo la vida
en el atardecer.
Sobre el pantano
la buganvilla;
trepadora incansable
incendiando al ahuehuete.

Sendero
Amaneció.
Llegó con la tormenta,
logré apresarla,
le di calor
la vi dormir,
estremecerse.
¿Recordará
el remolino
que la extravió?
Fue coincidencia
que golpeara mi puerta
y la apresara.
¿O fue una señal?
Ayer se fue con el rocío.

Sendero

Sendero
Ayer la vi.
Cincuenta años después.
Ella con reumas en tejado
Y yo… con goteras.

sendero
A fines de otoño
llegan a mi jardín,
pájaros extraviados.

Sendero
Ayer se oía
el graznar de los patos;
ahora el viento
hace volar las hojas.
Bajé del monte
apresuradamente,
en la penumbra,
en mi desolación:
el canto del sinsonte.

Sendero
Tirita el árbol.
No se oyen los graznidos,
y solo canta el búho.
Cojean las horas,
avanzan en silencio;
con su capa de grises.
Nada interrumpe;
solo el viento del sur
que toca a mi puerta.
