Paola Tena del Microdecamerón

Compilación de Paola Tena

El espíritu del abuelo


Los lunes Herminia cenaba con su amante bajo el duraznero de
la finca, cuando su marido viajaba a la ciudad para hacer negocios.
Pero ocurrió que uno de estos lunes, se encontró al susodicho
bebiendo un té de gordolobo cuando volvía de disponer bajo el
árbol la mesa con un pollo asado y vino tinto.
–¿Qué hoy no ibas a dormir en la ciudad? –le preguntó
alarmada.
–No me siento bien. Creo que estoy afiebrado.
Se metieron en la cama, y ella, sin poder avisarle del
imprevisto a su amante, se quedó despierta temiendo lo peor. A
eso de medianoche, Herminda escuchó un toque leve en la puerta
de entrada.
–¿Qué es eso? –se levantó asustado el marido.
–Es la fiebre, no hagas caso. Vuelve a dormirte.
–Qué fiebre ni qué nada, alguien toca a la puerta.
–Ay Paco, no te quería decir nada para no asustarte –
respondió Herminda, –pero desde hace varias noches sueño que
el espíritu de tu abuelo viene y toca en la puerta de entrada, se
mete en el cuarto y nos jala los pies a los dos.
–¡Ay nanita! –dijo el marido, cubriéndose con las mantas
hasta la nariz.
Y un segundo golpe en la puerta le sacó otro agudo grito.
–Pero no te preocupes, aprendí un conjuro para
espantarlo, acompáñame.
Los esposos se acercaron a la puerta, y Herminda en voz
alta empezó a recitar:
Espíritu chocarrero que has venido, con la misma te despido,
y para que esta casa se te olvide, pollo y vino por el gaznate recibe.
Su amante se fue, aguantándose la risa. A la mañana
siguiente, Paco casi se muere otra vez del espanto. Mira lo que
hiciste, abuelo, clamó antes de desmayarse junto al cadáver del
amante de su mujer, víctima de un hueso de pollo atorado en el
gaznate.

MicroDecamerón – Quarks Ediciones Digitales

Visita al paraíso

Silvia L. Cuesy

llego de puntillas para no despertarlo, me meto bajo las sábanas con sumo cuidado y acurruco y amoldo mi cuerpo al de él en la certeza cotidiana nocturna, de que envuelva mi cintura con su brazo y en ese breve territorio me haga sentir la criatura más colmada del mundo, porque de su costilla me formo cada noche.

De Silvia L. CuesyTomada de su libro de cuentos «Visita al paraíso»Premio Nacional de cuento Efrén Hernández 2009

Silvia L. cuesy

Historiadora, traductora e investigadora mexicana. Egresada del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras ffyl de la Universidad Nacional Autónoma de México unam.

Autora de nueve libros. Trabaja en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México inehrm y en el Colegio de México colmex.Obra de consulta: Enciclopedia de la literatura en México

Silvia Cuesy - Inicio | Facebook

Último deseo tomado de «O dispara usted o disparo yo»

de Walter Garib


Para suicidarse cuando llegara a viejo, Diógenes del Carrillo, el pintor de tendencia ingenua y cuyas obras se venden en onzas de oro,compró un revólver y lo guardó en el ropero de su pieza. Ahí estuvo el arma largos años a la espera del día y la hora precisa en que fuese a cumplir su determinación. Como es usual en todo hombre, le llegó la senectud. «Ya es tiempo de suicidarme», sentenció, al observar sus manos marchitas y temblorosas que ya no le permitían pintar. Abrió el ropero y se hizo del revólver. El contacto del frío metal, en vez de amilanarlo, le dio coraje. Apoyó enseguida el cañón en su sien, contó hasta tres y oprimió el gatillo. El arma no pudo funcionar. Había envejecido junto con él.

Munch y el Friso de la vida: un canto al amor y a la muerte - líneas sobre  arte
Tomado de la red. Antología armada por Lilian Elphick

El Microdecameron y Karla barajas

Tema la séptima jornada

Máquinas de placer
Karla Barajas
Cuando sentía que su pareja era distante, o que quizá a otras
mujeres, ella le recordaba con tono irónico que era reemplazable.
Luego de divorciarse, llevó a su casa a un nuevo objeto de pasión
que además de hermoso, era trabajador y cuando la escuchaba la
veía a los ojos, respondiendo justo lo que ella quería oír.
La máquina era poseedora de un gozo inagotable, tanto
como su energía. Incluso en las madrugadas, cuando ella se ponía
a llorar la abrazaba y ella colocaba la cabeza en su duro pecho,
donde no había corazón, pero sí latido. Ella ahogaba los suspiros,
porque ni siquiera el autómata más servil del mercado pudo
borrarle el amor por los humanos.

Karla Barajas: voz en tinta de microrrelato

Las musas perennes — El Blog de Arena

Detrás de cada gran obra suele existir todo un séquito de modelos que han posado por incontables horas para los artistas. Algunas de estas personas solían ser allegadas y hasta parejas de los artistas, en otros casos, como el de Caravaggio o Toulouse-Lautrec utilizaban a las prostitutas como modelos, o bien familiares. Fuera del tipo […]

Las musas perennes — El Blog de Arena

Robot o no

De Katalina Ramírez



Una de las lunas en que el viajero se ausentó y que ella se cansó de esperarlo, le dijo que era un robot que no entendía de las emociones humanas, él le respondió que ese robot había escuchado y contenido cada una de sus emociones humanas. Desde ese día no volvió a burlarse de su aparente frialdad, porque comprendió que en su pecho había un pájaro encendido que cantaba en silencio.

Los robots tienen ética y moral? - AGENDA 56
Tomado del Microdecamerón y la imágen de la red.

Aquel hombre y en 30 minutos o le devolvemos su dinero

De Denise Fresard (Santiago, 1965)



Hacía días que seguía a aquel hombre. Era un trabajo para la agencia como apoyo estratégico. Lo esperaba en la mañana afuera de su casa, camino a su trabajo, ida y vuelta. Anotaba minuciosamente
cada detalle de su conducta, llevaba una estadística. Entregaba un reporte semanal de mis observaciones. Ese día, tomó la avenida Recoleta y se detuvo cerca del cementerio. Caminó hasta el pabellón C, subió la escalera. Prendió un cigarrillo. —Me están siguiendo —dijo. Fue lo último que oí y se desvaneció, desapareció entre las tumbas y los nichos. Era la primera vez que le perdía el rastro. Esperé. Caminé por el pasillo hasta el fondo y me devolví leyendo esmeradamente los nombres en la lápidas. Todos los nombres me sonaban conocidos, todos extraños. Por fin me detuve, era una lápida pequeña, de mármol blanco, con una fotografía detrás de un vidrio, era mi propio nombre el que estaba inscrito allí, lo más extraño de todo, con mí fecha de nacimiento. Me apresuré a
corroborar la fecha de muerte y quedé congelado al ver que era la fecha del día, y en la fotografía estaba aquel hombre, sonriendo, casi burlón.

En 30 minutos le devolvemos el dinero

Temprano supe que ese no sería un día fácil. Más tarde lo
recordaría mientras miraba el cielo raso de la sala de guardias. Todavía
guardaba en la retina las imágenes de la tarde y el olor de aquella
habitación pegado a mi nariz: había un cadáver sobre la alfombra, las
manos y los pies atados. Una larga cabellera rubia cubría el rostro y los
hombros. En la semi sombra pululaban moscas y caminaban sobre las
piernas. La piel se veía amoratada y verdosa y el aire era denso e
irrespirable. Había cocaína sobre la mesa y una botella de whisky. Poco
más allá otro cuerpo, en el sillón, con un balazo en la cabeza, en una
mano un fajo de billetes. El rostro estaba desfigurado. En la otra mano,
sostenía un pequeño revolver con silenciador. También le andaban las
moscas. En la oscuridad del pasillo me pareció adivinar otros cuerpos,
pero antes que pudiera dirigirme hacía allí, llegó la policía.
A esa altura la pizza ya estaba fría. Le dije al oficial que llevaba
más de cuarenta minutos buscando la dirección. Tendría que pagar de
mi sueldo y era una doble queso familiar con pepperoni, aceitunas y
anchoas.

Denise Fresard
https://www.letrasdechile.cl/home/index.php/microcuentos/1643-microcuentos-de-denise-fresard.html


Denise Fresard. Escritora microcuentista. Investigadora.
Profesora y tallerista. Libros publicados: El país que huye, Antonio
Quintana 1904-1972, Una re-visión al rostro de Chile. Cuentos traducidos al
alemán, inglés y francés.

Patricia Nasello y Subersivos

Tomado del microdecamerón armonizado por Paola Tena


Aún mi sangre no había conocido su primera luna cuando llegaron los magos.
—Irás con ellos a Babilonia —sentenció mi madre, quien, al ver mis ojos llenos de miedo, con el mismo tono que empleaba para prometerme tortillas de miel, agregó: —Te instruirán en el arte de la escritura.
Iba por mi quinta luna cuando el más viejo me tomó por esposa ordenando que, según había sido enseñada, describiera el dominio tiránico al que las estrellas someten nuestros destinos.
Ciego, pasa la yema de los dedos sobre la tabla de arcilla pero su ancianidad sólo le permite reconocer algunos signos. Desconoce que afilé la caña para grabar las historias que dictaba mi imaginación. Será informado y sin duda deberé destruir mi trabajo. No me inquieta, cierto narrador, joven piel de sándalo, ya está sembrando mis mundos en los oídos del pueblo.

La nave de los locos: PATRICIA NASELLO, 1
La escritora argentina Patricia Nasello es una de las grandes figuras de la narrativa hispanoamericana contemporánea, es Magíster en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca (USAL) y Contadora Pública por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Cultivadora del cuento fantástico, los relatos breves y microrrelatos. Obtuvo varios galardones con sus cuentos, entre los que mencionaremos aquellos otorgados por la SADE (Sociedad Argentina de Escritores, seccional Córdoba), el periódico “La Mañana de Córdoba”, la Municipalidad de Alta Gracia (Pcia de Cba, Argentina), la red ning TRIPLE C (Cofradía del Cuento Corto), la “Escuela de Escritores” (España), y las revistas digitales Internacional Microcuentista y Cuentos para el andén.
Su último libro es una antología personal, titulada “Está rugiendo otra vez”. Quarks ediciones, 2020; también publicó la micronovela “Acabemos con ellos de una vez”, Alción, 2019; y los libros de microrrelatos “Qué buen disfraz de leona” Micrópolis, 2019; “Una mujer vuelta al revés”, 2017, Macedonia; “Nosotros somos eternos” 2016, Macedonia; y “El manuscrito” 2001, edición de autor.
Participó en antologías, periódicos y revistas culturales (soporte papel) en Argentina, México, España, Perú, Rumania, Venezuela y Bolivia.
Desde el año 2013 administra Piedra y nido, antología digital de minificción con más de trescientos escritores publicados, de veintiocho países (http://piedraynido.blogspot.com).
Patricia cultiva el microrrelato, un género narrativo poco conocido y algo infravalorado por la mayoría de los lectores, que abarca una larga historia fundamentada por autores como Cortázar, Augusto Monterroso, Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, entre otros grandes.
Los microrrelatos de Patricia Nasello ahondan en lo fantástico, aunque sin desatenderse, de la realidad cotidiana como ya comentamos: de hecho, lo fantástico en la vida cotidiana muestra precisamente la indescifrable complejidad de lo cotidianamente real: Interpretación
Me culpa por su ceguera y quiere matarme.
Descubrí el resentimiento y las intenciones que ocultaba ese ojo inútil porque el otro, que está sano, me permitió observarlo frente al espejo.” (2019) Qué buen disfraz de leona
Su prolijidad la lleva a perfeccionar el género literario que la fascina, además, Patricia escribe acerca de la condición humana, a través de su micronarrativa, porque tiene la mirada bien puesta en el mundo que es egoísta y malo, y la autora no puede dejar de conmoverse con el dolor que habita el planeta, entonces registra los dolores del mundo, tal vez, con la esperanza de que un día sus letras reflejen una realidad inexistente, pero que ahora le duele y al narrar los dolores del mundo, su obra cobra tintes de universalidad.

Marcia Batista Ramos

Descubrí el resentimiento y las intenciones que ocultaba ese ojo inútil porque el otro, que está sano, me permitió observarlo frente al espejo.” (2019) Qué buen disfraz de leona

LUJURIA — Reve Cossue – Encadenado a mis palabras

Desespero entre tus piernas por el sabor de tus mieles, y entre que busco el azahar de tu vientre me derrito a tus placeres, que llevar me llevan a la mano de la lujuria, y disfruto más que nunca de tus labios más maduros.

LUJURIA — Reve Cossue – Encadenado a mis palabras

Lilian Elphick o «Dispara usted o disparo yo». Compliladora

Textos: Lista alfabética y Legitima defensa

Ítalo se siente incómodo con su nueva figura, es como si anduviera volando. Sin embargo, sus heridas sanaron y esto es lo más importante. Ellos le incautaron sus dos pistolas de 9 mm, 108 proyectiles y cuatro cargadores, pero olvidaron el puñal de combate que estaba debajo de una cama. Lo recoge. Ensaya frente al espejo y comprueba satisfecho que está en perfectas condiciones. En un dos por tres llega al departamento de Araneda. Entra por la ventana. Recuerda la perentoria orden de El Tata . Araneda se levanta de la silla, extrañado de la ventolera que bota el periódico al suelo. La primera de las 34 puñaladas la recibe en la espalda; se gira y ve el corvo solo, en el aire, yendo nuevamente hacia su cuerpo. No fue nada del otro mundo. Ítalo tacha el nombre en la lista que tiene en su memoria. Ahora, le toca el turno a la C. y luego, a la T.

Legítima defensa

Veintisiete huesos dentro de mí, un revolotear de uñas y cutículas, tu dedo índice sermoneándome mientras se deshace, el anular perdido para siempre. No estoy arrepentida, la boca está bien puesta, aunque tenga la lengua un poco ahorcada y la mandíbula como
la de una boa. Quizás deba ir al dentista. Tu sangre tiñó mis muelas y se está coagulando en mis encías. Y a la jueza le diré la verdad y nada más que la verdad: que tenías la mano dura.

Ojo Travieso, de Lilian Elphick - Letras de Chile
Lilian Elphick Latorre
Escritora chilena (Santiago, 1959). Licenciada en literatura (Universidad de Chile). Hizo cursos de especialización en New Cork (EUA). Ha publicado los libros de cuentos La última canción de Maggie Alcázar (1990) y El otro afuera (2002). Ese mismo año, su cuento «La gran ola» fue finalista en el Concurso de Cuentos Juan Rulfo (París, Francia). Sus cuentos han sido publicados en antologías y revistas chilenas y extranjeras, como «Juego de cuatro estaciones», en Salidas de madre; «La pieza vacía» en Voces de Eros; «Los favores concedidos», en Hielo (cuentos finalistas del concurso de cuentos Paula); «El otro afuera», en Cuentos chilenos contemporáneos 2000; «Felicidad en blanco y negro», en Cuento hispanoamericano actual (selección de Reni Marchevska; Bulgaria, 2002), y «El viaje», en Después del 11 de septiembre. Narrativa chilena actual (selección de Poli Délano, 2003). Actualmente se desempeña como presidenta de la Corporación Letras de Chile; dirige talleres literarios y es editora de cuento de la página literaria Letras de Chile. También ha sido libretista de televisión.

Edmundo Valadez una minificción

de

¿POR QUÉ?

En el sueño, fascinado por la pesadilla, me vi alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen.
Un instante, el único instante que podría cambiar mi designio y con él mi destino y el de otro ser, mi libertad y su muerte, su vida o mi esclavitud, la pesadilla se frustró y estuve despierto.
 Al verme alzando el puñal sobre el objeto de mi crimen, comprendí que no era un sueño volver a decidir entre su vida o mi libertad, entre su muerte y mi esclavitud. Cerré los ojos y asesté el golpe.
¿Soy preso por mi crimen o víctima de un sueño?

Foto: CNIPL | CNL-INBA
Edmundo Valadés representa una de las figuras que toda tradición literaria necesita para consolidarse. Gracias a la edición de la revista El Cuento y a su amplia trayectoria como antologador del género, tendió puentes entre la literatura de México y las letras universales, colaboró en la formación de un público lector de los relatos breves y diversificó el cultivo de uno de los géneros en el que México ha hecho contribuciones a la tradición hispánica. Es autor de una obra clásica, La muerte tiene permiso (1955). Con ella anunció un momento estético posterior a su época en que ya no sería operante la separación de relato rural y relato urbano para México. Prefirió el final sorpresivo, la historia cerrada y recreó algunas inflexiones dialectales del habla popular del altiplano, con lo que amplió las posibilidades expresivas de narradores que lo sucedieron. También publicó los cuentarios: Las dualidades funestas (1966) y Sólo los sueños y los deseos son inmortales, palomita (1980). 
Su labor como periodista ha quedado registrada en Excerpta (1984). Además de columnista, exploró las posibilidades del reportaje. Dos ensayos sobre literatura nos permiten apreciar su concepción estética de la narración, La Revolución y las letras (1960, en coautoría con Luis Leal) y Por caminos de Proust (1974).
Enormemente apreciado por su humilde generosidad y la calidad literaria de su breve obra, Valadés recibió en vida el reconocimiento de sus pares y varios homenajes nacionales: en 1981, le entregaron el Premio Nacional de Periodismo y, en 1982, el Premio Rosario Castellanos del Club de Periodistas de México; en 1984, le aplaudieron en la Galería del Centro Cultural Guadalupe Posada; en 1985, le dedicaron el Encuentro de narradores en Morelia; asimismo en 1985, le rindieron homenaje en la Universidad Nacional Autónoma de México; en 1987, le entregaron el Doctorado Honoris Causa en Letras (Universidad de Sonora); y en 1989, le dedicaron La Feria Internacional del Libro de Guadalajara
Edmundo Valadés es uno de los máximos conocedores del cuento en el México del siglo xx y su máximo difusor.

http://www.elem.mx/autor/datos/1093

Nadadores

De dina Grijalva tomado del microdecamerón compiladora Paola Tena


Las vecinas nos reunimos cada tarde. Cuando agotamos el tema de las niñas, los niños y el clima, entramos como sin querer en el tema de divertirnos a costa de los maridos. Que si Juan se duerme
apenas se acuesta, sin nada de nada; que si Jorge lo intenta pero no consigue nada; que Julián casi nada; que si Eduardo apenas logra hacer casi nada. Si algún niño nos escucha tal vez crea que hablamos de competencias de natación o de una nueva corriente artística llamada nadaísmo.

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Teoría de Manfred-Schwann de Elena Casero Viana

Del Microdecamerón complilación de Paola Tena



La solución, aconsejada por sus amigas, era aplicar esta novedosa
teoría cuyos resultados estaban garantizados: Manfred-Schwann,
un lúcido analista alemán, en apenas cuatro capítulos de su único
libro, abogaba por estudiar la conducta del oponente para
anticiparse, mediante tácticas lógicas, a sus reacciones.
El primero de ellos, “Die Nase berühren” o tocar las narices,
se basaba en crear conflictos cotidianos sin aparente sentido para
provocar confusión.
En el capítulo “Schwindlig das Rebhuhn“ o marear la perdiz,
se recomendaba desbaratar durante un mes la economía básica
mediante gastos desproporcionados e inútiles e imposibles de
cuantificar.
En el siguiente “Mit Honig auf den Lippen“ o con la miel en
los labios, sugería utilizar técnicas de acercamiento y alejamiento
hasta cerciorarse de que el oponente se hallaba desorientado, así
como deslizar mensajes subliminales en público para socavar su
confianza.
Al llegar al último capítulo “Leben, das sind zwei Tage“ o a
vivir que son dos días, y comprobado que su rival estaba emocional
y económicamente hundido, cerró el libro. Llamó a sus amigas.
Cogió a los niños y pidió el divorcio.

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Amante profesional

de Ramón Díaz Eterovic

Romero, asesino de profesión, se vanagloriaba de ser un hombre de palabra. Al conocer a Raquel sintió una súbita comezón en su orgullo. La invitó a cenar, la enamoró y por la mañana, cuando el sol caía plácido sobre los cabellos de la mujer, le disparó entre los pechos por el simple placer de cumplir un contrato.

Hallan cuerpo de mujer baleado y escondido debajo de cama, en Neza | El  Gráfico Historias y noticias en un solo lugar


Ramón Díaz Eterovic
Novelista, cuentista y poeta. Reconocido por su personaje el
detective privado Heredia, ha publicado más de quince novelas
policiales, entre otras: El leve aliento de la verdad, 2012; La música de la
soledad, 2014; y Los fuegos del pasado, 2016.

Deconstrucción

de Karla Barajas


Al artista lo encontraron fornicando con la modelo sobre una lavadora. Él explicó a su esposa:
–Esto es una deconstrucción, una deformación del significado del electrodoméstico en la vida de las personas, correlaciona y contrapone a la máquina con nuestra humanidad. ¿Me entiendes, amor?
Una semana después la obra entera del pintor emergente se remojaba en ese mismo artefacto, abandonado, por la autora y ahora ex esposa, a las afueras del museo con el título: Engaños
entendidos.

La escritura y la lectura, el refugio de Karla Barajas
Tomado del Microdecamerón organizado por Paola Tena