La primera médica

Tomado del Fb

LA PRIMERA MÉDICA

En la antigua Grecia, las mujeres tenían prohibido estudiar medicina hasta que alguien infringió la ley. Nacida en el año 300 a. C., Agnodice se cortó el pelo e ingresó a la escuela de medicina de Alejandría vestida de hombre. Mientras caminaba por las calles de Atenas después de completar su educación médica, escuchó los gritos de una mujer en trabajo de parto. Sin embargo, la mujer no quería que Agnodice la tocara a pesar de que tenía mucho dolor, porque pensó que Agnodice era un hombre. Agnodice demostró que era una mujer quitándose la ropa sin que nadie la viera y ayudó a la mujer a dar a luz a su bebé.

La historia pronto se extendió entre las mujeres y todas las que estaban enfermas comenzaron a acudir a Agnodice. Los médicos varones se envidian y acusan a Agnodice, a quien pensaban que era un hombre, de seducir a las pacientes. En su juicio, Agnodice se presentó ante el tribunal y demostró que era una mujer, pero esta vez fue sentenciada a muerte por estudiar medicina y practicar la medicina como mujer.

Las mujeres se rebelaron ante la sentencia, especialmente las esposas de los jueces que habían dictado la pena de muerte. Algunos decían que si mataban a Agnodice, irían a la muerte con ella. Incapaces de soportar las presiones de sus esposas y otras mujeres, los jueces levantaron la sentencia de Agnodice y, a partir de entonces, las mujeres pudieron ejercer la medicina, siempre que solo cuidaran de mujeres.

Por lo tanto, Agnodice dejó su huella en la historia como la primera doctora, médica y ginecóloga griega. Esta placa que representa a Agnodice trabajando fue excavada en Ostia, Italia.

Fuente: FB Women hold half the sky.

Por qué un banco de heces?

https://www.informador.mx/tecnologia/El-banco-global-de-heces-que-cientificos-estan-creando-en-Suiza-para-luchar-contra-la-silenciosa-extincion-de-las-bacterias-20230306-0045.html

Análisis de un haiku por Isabel Pose

Tomado de paseos.net

PRUNO

Amanece-
del banco helado
cae una gota.

Este haiku me hace pensar en una estampa puramente descriptiva. Si en el haiku debe existir una tensión entre dos polos opuestos, un contraste, un desenlace inesperado o sorprendente, no sucede así en esta imagen. Lo cual no niega su encanto. Sencillamente es una observación que contiene una belleza plástica sin ir más allá. Es más, yo diría que es obvio que caiga esa gota. No me causa ninguna sorpresa. Tal vez, el contraste quede sugerido por el hecho de que amanece y los rayos del sol calientan el banco, pero no me parece suficiente. Por otra parte, sería más acertado que el primer verso, en lugar de conjugar un verbo (ya que es deseable evitar los verbos), quedaría mejor con el sustantivo: Amanecer… (que suma, además, cinco sílabas). Recomendaría a Pruno que no solo observe lo evidente, sino que vea más allá y trate de plasmar las sensaciones que le provoca lo que está presenciando, lo que le conmueve. Creo que le falta ese pequeño paso para lograr esa chispa que debe brotar de un buen haiku. Algo que tampoco es fácil, lo reconozco.

Invitación de Rubén García García

Sendero

Pasa…platiquemos. La noche es tibia. La flor del cedro ha caído sobre las hojas y la osa mayor no salió. Tal vez quieras tomar un descanso a mi lado. Entre cerrar los ojos y arribar parece un instante, pero es un largo viaje. Cuando llegas las oscuridades que te consumían se dejaron en el camino. Pasa. no tengas duda. Mi lecho es confortable y sobre mi tumba las margaritas no dejan de florear.

ERROR IMPERDONABLE — Escribir sobre la punta de la i

Nunca me arrepentiré lo suficiente de lo que le hicimos al pobre Ernesto. En aquella época teníamos tan solo ocho años, aunque suene a ridícula excusa, y su madre hacía las lentejas más deliciosas del mundo, con tropezones de chorizo y un sabor a tocino que se te quedaba impregnado en la memoria del paladar…

ERROR IMPERDONABLE — Escribir sobre la punta de la i

Cinco haikus de Rubén García García

Sendero

En la autopista
la hierba bambolea.
Poblado próximo.

La mariposa
entre las flores del púan,
mientras me rasuro.

Hay gotas de hielo
sobre las telarañas
amanece.

¡Tanto silencio!
Y en la horqueta del roble
una cigarra…

Chillar de pájaros
Los árboles se azotan
en el crepúsculo.

El cuento latinoamericano: Argentina (28) — Lapizázulix la galaxia del cuento

c. Juegos de palabras: sonidos, usos, estructuras gramaticales… Formas de decirEl informante le dijo al juez: «Señoría, el acusado se escabulló del tribunal, pasó a buscar a su mujer y huyó precipitadamente». El juez se enojó mucho aunque valoró que el reo no abandonara a su pareja en semejantes circunstancias. Pero cuando volvió a casa […]

El cuento latinoamericano: Argentina (28) — Lapizázulix la galaxia del cuento

Los apresurados de Rubén García García

Sendero

Despiertas porque hay partes vivas que gritan de tanto estar inmóviles y recurres a la poca fuerza de tus brazos. El codo se vuelve palanca y te alzas del tronco para moverte cinco miserables centímetros a un lado. Es un aliento, un soplo fresco que las otras partes del cuerpo te lo agradecen. Duermes, duermes no sabes cuánto, pues el tiempo lo mides por el goteo que recorre el frasco de vidrio y llega hasta tu red venosa. Sabes que cuarenta gotas es un minuto, eso me contestó la enfermera antes de ingresar al quirófano.

Escuché pasos.

—¿Cómo está?

Sigue dormido.

Revisó los frascos de suero, de la orina y el drenaje de las secreciones.

—No te confíes. Algunas veces se ven dormidos y no lo están, ni se hacen. Simplemente se van sin decirle nada a nadie. Son los apresurados.

Luz Jiménez la musa de los pintores mexicanos

Sendero

https://elpais.com/mexico/2023-02-19/luz-jimenez-la-mujer-indigena-que-fue-mas-que-musa-para-los-muralistas-mexicanos.html

Perseverancia

Sendero

Perseverancia de Rubén García García

«¡Solo muerta saldría contigo!». —me dijo esquiva. Fue difícil, pero aquí viene conmigo.

El ocaso de Rubén García García

Sendero

Se miró en la playa. Estaba arrodillada con las manos sobre la arena de la costa solitaria. Los últimos rayos del sol pintaban de sepia la curva del talle. A cada empuje de su amante los dedos se enterraban en el arenal. El rumor del mar iba y venía. Despertó sudorosa, inquieta y con granos de arena en las manos.

El haiku en español de Vicente Haya por Por Mariano Antolín Rato

Históricamente el haiku es una breve forma poética japonesa de 17 sílabas distribuidas en tres versos de 5, 7 y 5. Además debe atenerse a unas reglas referidas a la estación del año, propiciar un estado anímico en el que se recupera fugazmente un paraíso —perdido, como todos—, y en definitiva transportar a quien lo lee a un mundo que las palabras nunca alcanzan a sugerir. Quien lo compone «debe eliminarse de su poesía para que sus versos capten la esencia dinámica de la realidad… el poeta del haiku es solo un instrumento, y un instrumento no sabe a qué suena» —según escribe Vicente Haya—. Y R. H. Blyth,1 uno de los más grandes especialistas occidentales del haiku, con la autoridad que le proporciona…
https://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/diciembre_13/05122013.htm
Confiesa Vicente Haya que se «encontró» con el haiku por casualidad y que ha continuado con él «por fidelidad», tanto que ha hecho de esta manifestación poética nipona un eje importante de su vida. Ayer se presentó en Sevilla «El espacio interior del haiku», un libro de un centenar de páginas en el que se desvela el fondo de esta expresión breve y esencial, cuya importancia «va extendiéndose poco a poco sin que se esté explicando adecuadamente», señala el autor, que lleva doce años estudiando este tipo de poesía en la que en el año 2000 centró su tesis doctoral en Filosofía por la Hispalense abordando «La expresión de lo sagrado en el haiku japonés».

Vicente Haya opina que, «salvo gloriosas excepciones», existe mucho desconocimiento sobre el auténtico significado de esta poesía y «los poetas se lanzan a escribirla sin saber lo fundamental». Según explica, en el haiku el autor tiene que estar presente en la escena, «es como una notaría de la vida, como una instantánea de la realidad. A diferencia de la poesía a la que estamos aquí acostumbrados, en Japón el poeta no refleja su sentimiento sino que plasma el mundo, ya que lo que tiene auténtica importancia es lo que está fuera de la persona, con lo que el yo desaparece». De esta manera, cualquier pequeño elemento de la Naturaleza puede ser «trascendental» teniendo en cuenta esa ley nipona interna de lo divino, «donde lo sagrado organiza el mundo». «El japonés -añade el autor- va vaciándose de todo el contenido de su historia personal y se va impregnando de todo lo que le rodea, del vuelo de una libélula, de un pájaro, de la luna llena…».

Vicente Haya propone en su libro 47 claves para construir un buen haiku, añadiendo a las ya conocidas algunas nuevas como la necesidad de un eje emocional o la capacidad de mezclar ingredientes poéticos para que el resultado final sea óptimo. Con todo ello, también pretende desmitificar esta expresión lírica porque «el haiku no es un hermético arcano al alcance sólo de especialistas. Esta poesía nunca usa palabras complicadas y no exige ningún conocimiento literario sino ser sincero con lo que se siente, por eso los haikus más asombrosos son los realizados por niños. Cualquier persona -apunta- puede escribirlos, siempre que se haga con el debido respeto».

La clave principal del haiku reside, en su opinión, «en la conmoción que se siente ante el mundo» y, en este sentido, critica las pretensiones de algunos escritores como Mario Benedetti. «En su libro «Rincón de haikus» no aparece ninguno de verdad, lo que ha hecho -argumenta Haya- es lo que en Japón se llama «zappai», pues la persona del escritor no interesa al mundo del haiku sino, por ejemplo, la gota de rocío que éste haya podido percibir».

Destacado experto

Entregado por completo a la publicación y traducción de esta expresión poética, Vicente Haya está considerado uno de sus más destacados especialistas, aunque él se siente heredero, sobre todo, de las enseñanzas de su maestro Nagakawa, «que tradujo al japonés el «Ulises», de Joyce, y que también conoció el profesor sevillano Fernando Rodríguez-Izquierdo», una de las máximas autoridades en materia de haikus en nuestro país.

Próximamente verá la luz un nuevo título de este autor que desde hace más de una década se encuentra inmerso en el estudio de estos poemas cortos de 17 sílabas distribuidas en tres versos. En «Poetas de corazón japonés», Haya presentará una selección de haikus en castellano -en la que tres de los autores que figuran son sevillanos-, demostrando que esta poesía «no es algo del pasado sino la manifestación de cómo los japoneses nos han enseñado que puede hablar el alma humana».

La reina complaciente

Sendero

No he dormido. Si bien el sapo que besé se convirtió en apuesto príncipe, por la noche se duerme con la boca abierta; cada mosca que pasa la desaparece y croa satisfecho. Acepté a regañadientes que construyera un estanque en la recámara, y lo adornara con lajas limosas. Anoche le ordené al “encantador”, que trajese su mejor animalito y lo escondiera debajo de las verdes lajas.

Mujeres de la edad media

sendero

https://www.elespanol.com/el-cultural/historia/20230225/arqueologia-analisis-adn-salvajes-rompedora-edad-media/743925697_0.html

La invitación de Rubén García García

Sendero

El Tío Juan daba una cena, y era de los pocos sobrinos que había invitado. «Vivo hasta el fondo de la calle y el portón es negro. Procura llegar temprano, estará tu prima y unas amigas de ella». Oprimí el timbre, y me abrió una mujer que sin poder precisar la edad se veía elegante. Pasé. La seguí, me senté, y en un minuto ya tenía un Whisky en la mano. No veía gente, ni barullo «¿Es la casa del señor Juan Carmona?» «No, la casa de él es la anterior» perdón, e hice el ademán de retirarme, y dejé la bebida en la mesa de centro. «No me dejará con la copa en la mano» y reparé en mi descortesía. Se cruzó de piernas, levantó una ceja y se acomodó en el sofá «por el gusto de conocernos» Alcé mi copa, estaba mudo por la impresión de ver a una mujer tan atractiva. «Si no se ofende y quiere acompañarme, lo invito a cenar» «Daría la mitad de mi corazón por convivir con usted, pero tengo un compromiso familiar al cual no puedo ofender, si me acepta, mañana estaré con usted».

Para fortuna llegué a tiempo para convivir con la familia. Pretexté un compromiso y lo más temprano que pude me despedí. Salí y con sorpresa solo me topé con una barda de hormigón. A un lado una vendedora de camotes, le pregunté por la casa de al lado, ¿casa? y contestó: «estoy vendiendo camotes desde años y dónde dice nunca he visto una casa».