SALVAJE OESTE — manologo

Este asunto se está pareciendo cada vez más a ese “Salvaje Oeste” (WW o “Wild West” en inglés), que veíamos en series de la tele como “La Ley del Revólver” (“Gunsmoke”) y en películas de “pantalla grande”, donde cualquiera, con una Colt 45, hacía destrozo y medio, o prácticamente lo que quería … No me […]

SALVAJE OESTE — manologo

A veces me da por ser cursi VI de Rubén García García

sendero

¿A qué huelen las mariposas?

me preguntó.

En el borde de su oreja,

le dije susurrando:

huelen a ti,

a mañana, a flor de azahar,

a piel de barro

Saben a nido de agua,

a rosas

a musgo verde.

saben a tu mirada.

a la luz de cobre en noche de quinqué.

Tiene el olor de tu cabello

cuando danza en mi pecho.

Saben a tu beso, a tu abrazo,

a tu sueño aun inocente.

Un día en la vida de Elia

Sendero

lleva la pelota de ropa ajena que ha lavado en el río. No tarda la noche y sabe que hay que rebuscar en la cocina algunas tortillas que untadas con frijol y chile servirá para calmarle el hambre a su marido. Hay un huevito que reparte entre sus dos hijos, ella con un café negro con galletas se conforma. Tiene que ordenar la ropa, planchar el uniforme de los niños, limpiar los zapatos y calcetas que remendar. Antes de acostarse va a verlos, y los besa. Trastea, hace tiempo en la cocina, y confía que el compañero esté en el sueño. Solo desea dormir, y dormir como si nunca hubiese dormido.

El beso de Rubén García García

Sendero

Hace millones de años besé tu boca. Beso helecho que descendió de la montaña. Nadie sabía del tiempo, un beso que se alojó en tu memoria, en tus sueños. Beso forjado en la herrería de tus emociones. Reptaba hacia tus fuentes y bebía de ti hasta calmar la sed, mientras tus suspiros se confundían con el fuego de tus volcanes. Bajo tu lengua sentía la catarata de tu aliento con sabor de canela y menta. El beso está en ti como lluvia, como sol tibio y noche afrutada. Sólo tú lo llamas, la planicie de tu piel lo grita y el sabe que dormirá contigo.

El fulgor de Rubén García García

SEndero

Te encontré donde los ríos se unen. donde el puente parecía un ave dispuesta al vuelo. Todo llegó como un sueño con tiempo alterado. El cielo en ocres. Ollas de fragua donde el cobre se licua. Algún estruendo, el agua presurosa y los dos en un miligramo fulgente. Y después la eterna oscuridad, el sinsentido y solo en mi memoria el aroma de tus labios.

Pompas del terror de Rubén García García

Sendero

Mi Shing, general de la dinastía Tang, para amedrentar a los pueblos que se negaban a contribuir a la riqueza del imperio; hacia volar las semillas de diente de león. Sabían entonces, que el ataque era inminente del dragón Chino; si al terminar la lluvia de esferas no habían reunido el oro en semillas.

Era inútil huir.

Personajes del hay ku

Sendero tomado del Fb

kamo no hashi yori tara-tara to haru no doro
«Ploc… ploc…» cae
del pico de unos patos:
fango de primavera.
(Trad. Gonzalo Marquina)
–Takahama Kyoshi (高浜虚子), autor de casi 50 000 haikus, novelas y diversos tratados críticos sobre poesía y teatro que lo inmortalizaron como una de las figuras más relevantes para el haiku de la primera mitad del siglo XX. Sucedió a su maestro, el gran Masaoka Shiki (正岡子規), en la dirección de la revista Hototogisu (ホトトギス) y la escuela Shasei-ha (写生派), convirtiéndose así en el verdadero afianzador del estilo realista, objetivo, sobrio y estéticamente fiel al ideal clásico japonés de la armonía entre el ser humano y la naturaleza (vigente hasta el día de hoy). Por todo esto, Takahama tuvo una intensa y constante confrontación con los poetas del Shinkō Haiku (新興俳句), movimiento que abogaba por la necesidad de un «Nuevo Haiku» más libre (estética y formalmente), contracorriente y moderno.

Tierra triste de Rubén García García

Sendero

La selva ha sido destruida, los ríos se han adelgazado y los arroyos son esbozos. Los nidos de agua donde bebía, hoy solo quedan señales. Las piedras no sudan, el helecho que tiraba vainas a diestra y siniestra se ha esfumado. Paso por potreros, con vacas flacas bajo árboles de chote y planicies amarillas.

Como camaleón me camuflo en rama seca.

El niño y la yegua de Rubén García García

Sendero

Muy temprano fue a cortar la cereza del café. La vereda bajaba o subía, y la yegua resoplaba como un acordeón desafinado. Sobre su lomo llagado bamboleaban tres bultos repletos de cereza. Sentía su dolor y la detenía, para que descansara. Al llegar a la finca, el patrón desde su poltrona le gritó: «¡Gelasio!, dale maíz a la yegua y suéltala para que retoce en el campo. Le hará bien revolcarse. Vas al pozo, saca agua, y le ayudas a Ponciana para que termine de lavar las porquerizas».

Se hacía de noche, y en el silencio de la finca se escuchaba el taconeo de las botas del Señor.

EL HAIKU NO ES POESÍA ZEN

Sendero. tomado de Fb de la pag de Gonzálo Marquina

«Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).

La divulgación del haiku por gentes afines al Zen o por simples ignorantes ha extendido la idea de que «el haiku es satori», en célebre frase -castellana por poco- de Octavio Paz. ‘Satori’ del verbo ‘Satoru’: «comprender, despertar a la Realidad» (…) Sin embargo, el propio Bashō -el haijin que se toma como prototipo de «poeta Zen»- en uno de sus haikus concede la beatitud precisamente al ser humano que «no comprende» (satoranu) ante una manifestación de la Naturaleza:

稲妻にさとらぬ人の貴さよ

inazuma ni satoranu hito no tōtosa yo

¡Qué santidad

la del hombre que ante un relámpago

no despierta a la realidad!

El mundo que percibe el haijin es real. No hay que pensarlo, no hay que trascenderlo para llegar a una última y verdadera Realidad que se oculte tras él. Hay simplemente que mirarlo, que tocarlo, que olerlo, que estar en él, que dejarse conmover por él, por su belleza o su poder. Y comunicar lo que se siente. No para que alguien «despierte», sino para que se emocione. Nos hayamos en clave de percepción, no de comprensión (…) La realidad del haijin es la que percibe, mientras que la del budista Zen es el Sunyata (el Vacío), justamente lo que no se percibe (…) en el haiku lo único que hay son cosas que están ahí, que existen, y la maravilla que es para el poeta ese sentir que las cosas existen. El haijin no comprende nada, ni antes ni después ni mientras hace su haiku (…) No hay otra realidad para el haijin que las cosas mismas, tal como son, tal como se perciben.

La mentalidad del haijin (…) es heredera de la sensibilidad primitiva del Man’yō-shū. Mientras que la mentalidad del budista Zen tiene a un metafísico en su base de la talla de Dōgen, y se remonta al Chan chino (…) El modo de concebir el mundo del poeta del haiku y el de un budista Zen pertenece a formas diferentes de estar en el mundo (…) Los poetas de haiku que son monjes Zen se comportan ante el mundo con la naturalidad con la que lo hace cualquier otro japonés. Pero no confundamos las cosas: es por ser japonés y no por ser monjes budistas por lo que escriben sus haikus.

—Del libro «Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).

#haikushū#俳句集

Octavio Paz: cinco poemas para recordar al Nobel de literatura en su aniversario – Infobae

https://www.infobae.com/leamos/2022/03/31/octavio-paz-cinco-poemas-para-recordar-al-nobel-de-literatura-en-su-aniversario/

MARIPOSA PAN — Eltiempohabitado’s Weblog

Se llenó la cenizade mariposas,teníamos un hornofuego de rosas.Era la artesa blancacuenco de flores,mis manos amasabande mil amores.Masa que amasa masadentro la artesa,¡Ay! sentía mi cuerpofuerza que fuerza.Al mezclar lo cernidosube la masa,y se dora el esfuerzojunto a la brasa.Ya no funciona el hornoque estaba en casala artesa de la abuelano tiene masa.Que se encuentra […]

MARIPOSA PAN — Eltiempohabitado’s Weblog