Ancianos platicando de Rubén García García

Sendero

La platica de los ancianos era de lo mejor, la cúspide del diálogo llegó cuando hablaron de su soledad. Fue un largo silencio en donde las palabras fueron innecesarias.

Esas tenues líneas de tierra, Virginia Woolf — Calle del Orco

La gran mayoría de los críticos le vuelve la espalda al presente y observa fijamente el pasado. Sin duda acertadamente no comentan lo que realmente se escribe en este momento; ese deber lo dejan a la casta de reseñadores cuyo nombre de por sí parece implicar transitoriedad en ellos mismos y en los objetos que […]

Esas tenues líneas de tierra, Virginia Woolf — Calle del Orco

La inquietud de Rubén García García

Sendero

Iba y venía por las calles del pueblo desde hace semanas. Buscaba algo que no sabía a bien que era. y no sabía para qué y por qué andaba en la búsqueda. En ese venir, en uno de los caminos perdidos por la maleza se levantó a media altura una bola cafe y se perdió en el monte. La revelación fue inmediata, subí a la loma y encontré el lugar donde florecía la malva y podía ver mi casa donde viví de niño.  Hablé con mis hijos, brindé con ellos y les ordené dónde quería descansar. Esa noche ya para dormirme, salió de no sé dónde  el sapo al cual se perdió en la oscuridad de la noche.

El llamado — Usos y costumbres

Igual voz La misma entonación La misma forma de llamar El nombre se triza en el… Ya voy,,,, Cada una de sus letras, busca un refugio. Unas son cristales que se adhieren dando luz a los ventanales, otras a impulso de la voz, llegan más lejos No se unen, no pueden hacerlo , porque el […]

El llamado — Usos y costumbres

Las sugerencias del «inútil» Rubén García García

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El fino sentido de la mujer otea y a gritos llama a los chamacos. Díganle al “inútil” que venga. El agua no tarda, terminando de hablar, caen gotas gordas, pesadas. Entre todos descuelgan la ropa del tendedero, pero el cielo como olla quebrada deja escapar cubetadas de agua. El “inútil” dice: «deja que se moje, que ya se secará» La mujer que se fregó desde la mañana sacando agua del pozo y lavando a mano se le traban las mandíbulas de coraje e importancia. Era ropa ajena y de la casa. El marido tiene ocho días que no lo llama el patrón. Fue media hora de agua y habrá que pedir fiado el jabón.

NIETZSCHE, EL POETA AFORÍSTICO. NOTAS Y SELECCIÓN DE JOSÉ ALFREDO PÉREZ ALENCAR

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https://www.mexicodesconocido.com.mx/elena-garro-gran-escritora-mexicana-que-continua-en-el-olvido.html?amp

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Los hombres tenemos un pasado de Rubén garcía García

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Tuve el impulso de pararme y vestirme, yo tenía un compromiso temprano. La tranquilidad sobrevino cuando vi a mi esposa que dormía profundamente. Oprimí el botón de luz del reloj y escuché presurosos los latidos de mi pulso, como si hubiese trotado. Una pregunta me inquietó. ¿Por qué mi corazón latía más de prisa? ¿Acaso sería mi presión? no lo sé. Entre sueños llegó el olor de café recién hecho. A ella le encantaba el café, aspiraba el humo y poseída por él, decía: “en este momento puedo hacer locuras. Yo reía, pero después de repetirlo, empecé a dudar. Una mañana en el archivo la besé una, dos y tres veces y seguimos y seguimos hasta que gritó: «tengo citas pendientes» y se fue corriendo. Un fin de semana tuve que ir a su departamento para darle unos documentos que necesitaría para una reunión de negocios, Tomé el café, que me ofrecía y ella sólo agua. «¿Entonces, no me acompañaras con un café?» Al tiempo, que le dí mi taza, y ella le dio tres sorbos. de manera impulsiva, me tomó de los hombros y me dio un beso. «Tienes una fragancia» y suspiró. Tiempo después le frotaba con la esponja su espalda. En la cama disfrutamos de pizza hot ¡Fue un domingo increíble!. El aroma de café se diluía y volví a encender la luz del reloj y solo habían transcurridos dos minutos. Fui al baño…

LAS FLORES GRITAN — palabras a flor de piel

A la memoria de Dalia Perkulis Es monstruosa la maldad. No conoce límites ni pudor, se rebasa a sí misma, el horror absoluto. Es audaz de la forma más descolocante: busca nuevas maneras de arrancar con los dientes un pedazo de otro ser humano, masticar un poco para luego escupirlo. Degradarlo.             Brenda tenía cuatro […]

LAS FLORES GRITAN — palabras a flor de piel

poesía japonesa de Rubén García García

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El barco, el tren.

se han ido por la tarde.

Nadie tocó a mi puerta.

¡Arribó el barco!

Solo el sol de la tarde

entró por mi ventana.

¿Así que tu crees eso abuela?

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Así que tú crees eso abuela

— ¿Así que tú crees eso abuela?

— ¡Y cómo no! Si lo haces frente a mí, ¿qué no harás cuando no te veo?

— ¡Pero si no hago nada malo!

—Nadie va a echarse la culpa.

—Pero, ¿dónde está lo malo? No hice nada más que probar qué vestido me quedaba mejor.

—Eso es lo que sucedió para ti. ¿Crees que me vas a engañar con que no sabes lo que hacías? ¿Te haces la tonta?

—Bueno ¿qué fue lo que hice mal?

—¡Te parece poco! Si sabías que te ibas a medir ropa, lo primero que debiste de haberte puesto es un sostén y un fondo.

—Pero sabes que traigo puesto un jean, un top y una blusa holgada y no es necesario lo que tú dices. Además, tú me dijiste que te acompañara al mercado. Yo ni siquiera sabía que íbamos a pasar por la boutique.

—Sabes, ¡muy bien que sabes!, que cuando venimos al mercado te gusta ver la ropa nueva que ha llegado. Y luego me convences de que te compre al menos una blusa.

—Hoy no me compraste nada.

—Con el enojo y la vergüenza que me hiciste pasar solo quiero darte de nalgadas.

—¿Por qué sientes vergüenza?

—¡Y todavía me lo preguntas! ¿Qué ha de haber pensado el señor?, y por más señas que te hacía que nos fuéramos, te medías y medías los vestidos.

—¿Y a poco, no se me veían bonitos?

—Te encanta, por lo que veo, provocar a los hombres. ¡Mira, mira lo que hiciste! Te mediste como media docena de vestidos, tres de ellos con el escote que se te veía medio pecho y con lo transparente de la tela, dejabas ver los pedacitos de pantaleta que usas. ¿Qué ha de haber pensado el señor?

—¿Tú lo crees abuela?

—¡Claro! El señor es una persona educada, y por eso no decía nada.

—¿Tú lo crees abuela?

—¡Claro que lo creo! Él con el afán de servir a la clientela, te tuvo paciencia.

—¿Y tú lo crees abuela?

—¡Pues claro que lo creo!

—Yo creo, abuela, que si voy mañana me atenderá, y que no me dirá nada, y estará gustoso de que me mida sus vestidos. Yo creo eso abuela. No sé por qué no lo crees tú.

La historia de amor detrás del Papanicolaou, el test que ha salvado millones de vidas de mujeres – BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-62307261.amp

Noemí Reguart, oncóloga: “Empezamos a ver datos alentadores en la supervivencia del cáncer de pulmón”

https://www.20minutos.es/salud/medicina/noemi-reguart-oncologa-empezamos-a-ver-datos-alentadores-en-la-supervivencia-del-cancer-de-pulmon-5024947/