Los hombres tenemos un pasado de Rubén garcía García

sendero

Tuve el impulso de pararme y vestirme, yo tenía un compromiso temprano. La tranquilidad sobrevino cuando vi a mi esposa que dormía profundamente. Oprimí el botón de luz del reloj y escuché presurosos los latidos de mi pulso, como si hubiese trotado. Una pregunta me inquietó. ¿Por qué mi corazón latía más de prisa? ¿Acaso sería mi presión? no lo sé. Entre sueños llegó el olor de café recién hecho. A ella le encantaba el café, aspiraba el humo y poseída por él, decía: “en este momento puedo hacer locuras. Yo reía, pero después de repetirlo, empecé a dudar. Una mañana en el archivo la besé una, dos y tres veces y seguimos y seguimos hasta que gritó: «tengo citas pendientes» y se fue corriendo. Un fin de semana tuve que ir a su departamento para darle unos documentos que necesitaría para una reunión de negocios, Tomé el café, que me ofrecía y ella sólo agua. «¿Entonces, no me acompañaras con un café?» Al tiempo, que le dí mi taza, y ella le dio tres sorbos. de manera impulsiva, me tomó de los hombros y me dio un beso. «Tienes una fragancia» y suspiró. Tiempo después le frotaba con la esponja su espalda. En la cama disfrutamos de pizza hot ¡Fue un domingo increíble!. El aroma de café se diluía y volví a encender la luz del reloj y solo habían transcurridos dos minutos. Fui al baño…

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