Asiduo a los cafés escribía en servilletas. las veces que venía una idea. Algunos garabatos, en otras el papel quedaba en blanco. Se fueron acumulando como los años. Ocasionalmente revisaba lo escrito, balbuceaba una poesía, o algún pensamiento. Era para tirar al cesto, sin embargo no lo hice. Los amores y desamores llegaron, o se iban. Cruzando la emoción con alguna idea, daba como resultado un texto flaco, sin color. El tiempo abulta tu corazón en experiencia, en limpiar la frase, afilar la palabra y rescaté uno que otro texto que ya tiene luz propia.
Es cierto las mejores ideas como pájaros volaron por no tener una jaula. Las que quedaron con tiempo y perseverancia se fueron transformando.
No tire lo escrito. Lo escrito no cambiará, pero seguramente su corazón, constancia, paciencia y pensamiento sí.
En breve el corrido es una noticia cantada.El personaje es un hombre de palabra con el valor de enfrentarse a la adversidad. El documental es bueno, con una introducción lenta. Después se desarrolla y brilla con sus propias luces. Vale la pena. El corrido de la revolución hasta nuestros días ha dado grandes saltos. Es increíble lo que se ha vendido de este genero y el arraigo que tiene de llenar estadios, de ser parte de la genética del pueblo más enraizado en el norte de México. Lo han combinado con varios géneros, dando resultado y atrayendo público del país y fuera de él.
Anexo el texto de nuestra amiga Kukie Sopetrán que nos ilustra la importancia, origen y trascendencia del corrido.
Un artículo de nuestro amigo Borgeano que vale ser leído. Su arquitectura y contenido son placer para el lector.
Escribir en blogs es algo que está al alcance de cualquiera, ya sea que se sepa hacerlo o que no se tenga ni la más mínima idea de lo que es, digamos, un sustantivo. Un blog es casi perfectamente democrático: está al alcance de todos y a nadie le dice que no y eso es […]
Cuando los recuerdos alcanzan al abuelo, todos a su alrededor pretextan cosas urgentes que hacer, y el viejo se va quedando solo, a merced de la melancolía.
En ocasiones, mi mano temblorosa ha tenido que enjugar sus lágrimas, como las veces en que rememora el accidente que hace años lo mantiene en esa silla de ruedas.
Mamá y la abuela acaban de venir a despertarme: «Tu abuelo agoniza, no pasará de esta noche», me dicen emocionadas; en su rostro no cabe más alegría. «En un rato estará junto a nosotros».
Ese día manolo no jugó. En vez de zapatos traía unas chanclas de metedera y el dedo gordo del pie derecho cubierto por un trapo.
Después de retozar nos dimos un descanso bajo la luz ámbar del quemador enorme del pozo petrolero.
-¿Qué te pasó en el pie Manolo?
Él y su hermana Lupe cruzaron sus miradas, después dobló el cuello y sus ojos parecían mirar su dedo lastimado.
-Esta pendeja tiene la culpa. Alzó la cabeza mirando retador a su hermana.
-Qué culpa tengo, Ninguna. Soñar es normal, Todo mundo sueña. -Contesto Lupe.
Sabía que dormían juntos en una cama estrecha, Manolo ponía su cabeza a los pies de su hermana.
Nuestro amigo estiró la pierna y levantó el pie lastimado.
-Yo cuando me duermo, me duermo y no despierto para nada.
Una sonrisa breve pasó por la cara de Lupe. y empezó a contarnos.
» Yo soñaba que andaba sola por el monte y había caminado harto. Recuerdo que tenía mucha sed. Y luego me vi comprando una paleta, grande fría hecha de naranja. Era una delicia, lamerla, chuparla y sacarle su agua. Eran tan grande que no se terminaba, por mas que le chupara. No se cuanto tiempo pasó, y la paleta no se deshacía. Ahora me miraba en la escuela y escuchaba el sonido de la campana, la señal para formarnos y entrar en el salón. Y¡ zas ! que le doy la mordida a la paleta y fue cuando Manolo gritó como si le hubieran dado un garrotazo por las nalgas.»
-Y cómo no voy a gritar, si me dejó bien arrugado y mordido mi dedo gordo.
Enrique que era el más grande.
– Pues te fue bien Manolo, porque Lupe está chimuela, te imaginas si hubiese tenido todos los dientes, te deja sin dedo.
Un tipo humilde se entrevista con el gerente de recursos humanos de un enorme almacén.
– ¿Tienes alguna experiencia en ventas?
– Si, trabajé vendiendo ropa de segunda entre mis vecinos.
Al gerente, le cae en bien el tipo, lo contrata.
– Ok. Empiezas mañana. A la hora del cierre, vendré para saber cómo te fue…
Al finalizar la jornada, el gerente baja, le pregunta:
– ¿Cuántas ventas hiciste hoy?
– Una… .
– ¿Una sola? – dice el gerente. – Nuestro personal hace en promedio 25-30 ventas al día. Empezamos mal. Ya me estoy arrepintiendo de haberte contratado. ¿de cuánto fue la venta?
– De 343.500 dólares – le responde.
– ¿343.500?, pero… ¿qué le vendiste?
– Lo llevé a la sección de pesca, le vendí un anzuelo chico. Después un anzuelo mediano; luego uno grande, una caña de pescar. Le pregunté a dónde iba a ir a pescar y me dijo que al lago rapel. Así que le dije que iba a necesitar un bote. lo llevé a la sección y le vendí uno, con motor doble, fuera de borda, un Mercury de lujo. Me comentó que su auto no iba a poder con semejante bote. Le sugerí que fuéramos a la sección de autos y adquirió una 4×4 y, para que su señora no se enojase por darse el gustito, le referí que sería bueno llevarle un collar de perlas, eligió el de 10.000 dólares.
El jefe visiblemente impresionado por las aptitudes, le pregunta:
– ¿El cliente vino a comprar un anzuelo y le vendiste un bote y una 4X4?
A lo que el novato responde:
– ¡No, no!. El tipo vino a comprar toallas higiénicas para su señora y yo le dije:
-Compadre, ya que no va a hacer el amor el fin de semana…
¿Por qué no se va a pescar ?
*Cuentos que circulan por la red y trato de mejorarlos o reescribirlos, el argumento no es mío
El camino es árido, hosco,
colmada mi huella de cansancio
Vago buscandote.
Encima de los hombros del cerro
se divisa un verde vida;
si a la vera aparecen florecillas silvestres
diré que son tus ojos,
y si vuela una solitaria mariposa
entenderé que me acompañas.
Eres tan enigmática como una tarde que parece mañana. Tan serena que no se si el río corre . La señal de tus manos es distinta a la de tu abrazo. ¿ tu abrazo? hace tiempo que lo olvidé..¿ cómo será?
En una librería de viejo adquirí una caja de antiguas placas de magnesio de un fotógrafo rural, donde abundaban los retratos de niños muertos, repeinados y vestidos de domingo por unos padres arrasados de dolor. Morían los niños en los pueblos y los padres mandaban buscar al fotógrafo para tener un recuerdo que llorar, otra imagen para rezar. Y mientras el artista llegaba andando o a caballo, alguien vestía y peinaba a los niños como si hubieran sido invitados a un cumpleaños triste, amortajados de encajes y almidones. Para sus padres sólo eran ángeles dormidos, pero aquí en mi apartamento siempre serán niños muertos. Y lloran todas la noches.
Estaba recién operado de la pierna izquierda. Traía un aparato que era un sujetador con clavos que me atravesaban de un lado a otro, una férula para la inmovilización. Eran las cuatro de la mañana, me acompañaba mi esposa, para fortuna, el transporte facilitó una silla de ruedas. El aparato debería de tener un mínimo de seis semanas, los primeros días me curó mi cuñado, después de diez lo hacía yo.
La noche no es la mejor amiga de un enfermo. El silencio, la oscuridad, te hacen vulnerable, abren las puertas al dolor que corría de espalda a nalgas. Harto del colchón. La herida fluía. Buscaba el sueño. Lo llamas. Dijo que no vendría. Entonces contraatacas. Recordé el perfume, su olor, la danza de sus cabellos, la cadera de muelle, la palabra salió del vientre. El dolor reculó; el sueño se levantó.
Sabes, los amigos del vino, la risa, de la juerga seguramente estarán con la negra, que las tiene bien frías…las cervezas.