Ese día manolo no jugó. En vez de zapatos traía unas chanclas de metedera y el dedo gordo del pie derecho cubierto por un trapo.
Después de retozar nos dimos un descanso bajo la luz ámbar del quemador enorme del pozo petrolero.
-¿Qué te pasó en el pie Manolo?
Él y su hermana Lupe cruzaron sus miradas, después dobló el cuello y sus ojos parecían mirar su dedo lastimado.
-Esta pendeja tiene la culpa.  Alzó la cabeza mirando retador a su hermana.
-Qué culpa tengo, Ninguna. Soñar es normal, Todo mundo sueña. -Contesto Lupe.
Sabía que dormían juntos en una cama estrecha, Manolo ponía su cabeza a los pies de su hermana.
Nuestro amigo estiró la pierna y levantó el pie lastimado.
-Yo cuando me duermo, me duermo y no despierto para nada.
Una sonrisa breve pasó por la cara de Lupe. y empezó a contarnos.
” Yo soñaba que andaba sola por el monte y había caminado harto. Recuerdo que tenía mucha sed. Y luego me vi comprando una paleta, grande fría hecha de naranja. Era una delicia, lamerla, chuparla y sacarle su agua. Eran tan grande que no se terminaba, por mas que le chupara. No se cuanto tiempo pasó, y la paleta no se deshacía. Ahora me miraba en la escuela y escuchaba el sonido de la campana, la señal para formarnos y entrar en el salón. Y¡ zas ! que le doy la mordida a la paleta y fue cuando Manolo gritó como si le hubieran dado un garrotazo por las nalgas.”
-Y cómo no voy a gritar, si me dejó bien arrugado  y mordido mi dedo gordo.
Enrique que era el más grande.
– Pues te fue bien Manolo, porque Lupe está chimuela, te imaginas si hubiese tenido todos los dientes, te deja sin dedo.

pez