Encima de los hombros del cerro

El camino es árido, hosco,
colmada mi huella de cansancio
Vago buscandote.
Encima de los hombros del cerro
se divisa un verde vida;
si a la vera aparecen florecillas silvestres
diré que son tus ojos,
y si vuela una solitaria mariposa
entenderé que me acompañas.

oasispintura

 

María Inés Ochoa

Es muy grato conocer que  María Inés es hija de una de las grandes de la canción mexicana que es Amparo Ochoa.  Se las presento.

maria ines ochoa

 

 

 

 

 

 

 

Mujer

Eres tan enigmática como una tarde que parece mañana. Tan serena que no se si el río corre . La señal de tus manos es distinta a la de tu abrazo. ¿ tu abrazo? hace tiempo que lo olvidé..¿ cómo será?

mujer.

 

АЛЛА БОНДАРЕВА (ДЮКОВА)

Sagaz

Abandonaba la lectura de una novela a la mitad, pues intuía el final del personaje principal y eso lo deprimía.

Sherlock_Holmes_by_Hideyoshi

 

 

Ángeles dormidos de Fernando Iwasaki

En una librería de viejo adquirí una caja de antiguas placas de magnesio de un fotógrafo rural, donde abundaban los retratos de niños muertos, repeinados y vestidos de domingo por unos padres arrasados de dolor. Morían los niños en los pueblos y los padres mandaban buscar al fotógrafo para tener un recuerdo que llorar, otra imagen para rezar. Y mientras el artista llegaba andando o a caballo, alguien vestía y peinaba a los niños como si hubieran sido invitados a un cumpleaños triste, amortajados de encajes y almidones. Para sus padres sólo eran ángeles dormidos, pero aquí en mi apartamento siempre serán niños muertos. Y lloran todas la noches.
niño amortajado

El dolor y la noche

 Estaba recién operado de la pierna izquierda. Traía un aparato que era un sujetador con clavos que me atravesaban de un lado a otro, una férula para  la inmovilización. Eran las cuatro de la mañana, me acompañaba mi esposa, para fortuna, el transporte  facilitó una silla de ruedas. El aparato debería de tener un mínimo de seis semanas, los primeros días me curó mi cuñado, después de diez lo hacía yo.
La noche no es la mejor amiga de un enfermo. El silencio, la oscuridad, te hacen vulnerable, abren las puertas al dolor que corría de espalda a nalgas. Harto del colchón. La herida fluía. Buscaba el sueño. Lo llamas. Dijo que no vendría. Entonces contraatacas. Recordé el perfume, su olor, la danza de sus cabellos, la cadera de muelle, la palabra salió del vientre. El dolor reculó; el sueño se levantó.
Sabes, los amigos del vino, la risa, de la juerga seguramente estarán con la negra, que las tiene bien frías…las cervezas.

el borracho joaquin sorolla

Exudación (cuatro poemas)

las palabras sorprenden y duelen

Avatar de Ángela RualesLiberoamérica

Tú en mí
Para mi cuello no preciso collares, me basta con llevar colgados tus besos,
Tampoco aspiro a bufandas, me basta con lo rustico de tu barba de días,
Para mi rostro maquillaje no quiero, prefiero solo tus caricias, dibujándome sonrisas.
Quiero descubrir que fuiste hecho para cubrir mis espacios:
descubrir por ejemplo, mientras descansas, que tu cabeza calza perfecto en mi cuello
Y tus manos en las mías encajan, y que para mis dedos bastan como anillos los tuyos,
que tus ojos propician juegos de danzas entre tu sombra y mis luces.
Para mis desiertos tu sudor me basta,
Para mi espalda el espasmo de tu tacto,
Para mis labios el absorber de tu aliento, eso basta,
Para mi vientre bastan tus brazos,
Para cubrirme el cuerpo no quiero ropas, me basta tu abrazo,
Para tu mirada atenta, mi desorden.
No quiero palabras, prefiero silencios y miradas,
quiero…

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Después de tres copas

Te veo luego, esperame leí en celular.

La espera ha sido larga. La luna desde la curva parece decirme: » asi somos». Muevo la cabeza, sorbo mi tercer brandi español, de lejos escucho un tango de Piazzola. Dejo de mirar la ventana y corro hacia la pista dando graciosas piruetas; algunas damas acarician mi elasticidad con su mirada. Abro la puerta y un olor a desinfectante barato entorpece la respiración. Sin ningún recato a las personas que están, me hago un sitio y un chorro caliente baña el recipiente de azulejos. Las perlas de sudor desaparecen y regreso a mi sitio a mirar de nuevo la luna, esperando al mesero, que tarda en traerme otro brandi.
A punto de retirarme, la miro con un vestido de fiesta, con una flor en la sien, con arroz y confeti en el pelo.
-Pensé que no te encontraría, me escapé de la fiesta, no recordaba que este día era madrina de cojines, pues se casó mi prima. ¿Me quieres así?
Uno a uno quité arroces y confeti de colores, pues por cada beso que le daba me comía papelitos con cereal.

renoir

Apuntes de un niño (14) «Nos comeremos el pollito»

Mamá me peinaba,
-Tienes los pelos parados, no los aplaca la vaselina, te pondré limón. Mira, así estás bien guapo. Tu papá no tardará en llegar.
-¿Dónde vamos mamá?
-Vamos a otra casa, le cortarán los cuernos a un niño.
– ¿Cuernos? pues que es vaca.
-No seas tontito, así se dice a los niños que se les va a bautizar.
-¿Y a mí ya me los cortaron?
-Desde hace mucho tiempo.
LLegamos a la iglesia, después de un rato que se hizo largo salimos y vi como el cura le echaba agua al recién nacido, después de la ceremonia, fuimos a la casa donde ofrecieron carne de cerdo. Allá me encontré a varios niños de mi edad que presos de entusiasmo empezamos con globo, después pelota y terminamos con una lucha tipo Santo enmascarado de plata. Armamos barullo, hasta que sentí que mi madre me jalaba del brazo y me dice al oído «Aplacate y recuerdame de darte un pollito» En sus ojos decía más, pero luego la llamaron y se distrajo.
Por la tarde, ya al anochecer, mi madre se dedicó a regar sus plantas. En la noche me dio chocolate y un pedazo de pastel y cuando se me acercó, le pregunté » ¿Mamá y el pollito que me ibas a dar»?
-Deveras, ya se me había olvidado.Esa noche dormí calientito de las orejas.  Ahora sabía que era comerse un «pollito», ¡ qué bueno que no me dio guajolote!guajalote co pollo

 

 

La confusión*

+ Los chistes son para reír , no reflejan el pensar y sentir  del autor
Mi esposa y yo estábamos listos para irnos a una fiesta.Puse la luz del porche y la contestadora. Tapé la jaula del loro, saqué la gata al patio y pedí un taxi, por si regresaba con aliento alcohólico. Llegó enseguida. Al abrir la puerta de calle para salir, la gata que estaba en el patio, se metió como bólido a la casa, no podemos dejarla adentro porque siempre intenta comerse al loro.
Entré para  sacarla al patio; subió rapidísimo las escaleras y tuve que perseguirla. Mientras tanto, mi esposa se sienta en el taxi. Para que el taxista ignore que no habrá nadie en casa durante la noche, le dice al chofer: «Mi marido viene enseguida; subió a despedirse de mi mamá.»
Unos minutos después, me meto al taxi. «Perdón la demora»  y le cuento a mi esposa con naturalidad.
-La muy estúpida estaba escondida bajo la cama. Tuve que enlazarla con una soga para sacarla. Trató de escaparse, así que la agarré del cogote y le di unas palmadas para calmarla, pero comenzó a sacudirse como loca y la tuve que envolver en una manta porque la desgraciada me quería arañar. Así que para evitar que se escapara, la arrastré de la cola por las escaleras y la tiré al patio.¡Es un demonio, lo que hay que luchar con ella cada vez que salimos!»
Los ojos de mi mujer se salían de sus órbitas.
Y el taxista …paró el auto y me estrechó la mano.

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La maga de León Tolstoi

En un pueblo había un hombre sumamente avaro y ambicioso. Poseía una gran fortuna pero siempre deseaba mas riquezas para si. Tenía por vecino a un hombre tremendamente envidioso. Un día llegó al pueblo una maga que sabía de estos dos hombres y les ofreció un trato. Les concedería a ambos un deseo con una condición: Cualquier cosa que desearan se le concedería el doble también al otro. El avaro pensó “mejor no pido nada y dejo que pida el envidioso, de lo que él pida tendré el doble y el no recibirá nada de mí”. El envidioso que detestaba al avaro pidió que a él se le cayera un ojo. Y así el envidioso quedó tuerto y el avaro, ciego.
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Frederick Childe