El estornudo mortal

Después de haber burlado la defensa, tomó la vía rápida y llegó a la central nerviosa. Un ejército iba tras de él. Hábil traspasó la barrera encefálica y se introdujo por la rendija del núcleo. Trabajó rápido, cambiando las señales genéticas, el resultado fue reproducir a millones de virus que saldrán a la búsqueda de humanos susceptibles, Cada vez que se estornude volará la muerte a ciento sesenta kilómetros por hora.

virus de la influesa española

Un día nos veremos.

Seré tu sombra
La feromona de tu axila.
El río oscuro que corre por tus huesos.
Lágrima seca
que detiene tu mirada.

Tal vez no sea así;
Es seguro que en días de insomnio escuché tu sombra caminando entre el olor de las espigas que caen de los cedros.

La veo y estás muerta.
Yo no he respirado desde ayer.
Un día nos veremos por la calle que sembrados juntos.

El día del niño perdido por Arturo Mendoza Rangel

El siete de diciembre, en la baja huasteca* veracruzana, se encienden miles de velas en las aceras, balcones y salientes de casas y edificios públicos, para conmemorar la tradición del niño perdido, que en estos tiempos, se realiza más en la creencia católica de magnificar el pasaje bíblico en que se habla del encuentro del niño Jesús con sacerdotes en el templo de Jerusalén.
Aproximadamente a las 19 horas, las familias se congregan en el frente de sus casas, los trabajadores y estudiantes en los edificios públicos, para encender centenares de velas que arderán hasta su consumo final, brindando al paseante, espectador o simple curioso, un espectáculo lleno de colorido.
Por años, esta tradición se ha desarrollado principalmente en los municipios de Álamo. Tihuatlán Poza Rica y Tuxpan, en este último, se realiza también (aun que cada vez en menor escala) un desfile de carritos manufacturados artesanalmente.
Las principales arterias de estos lugares, lucen su encanto luminoso en hileras que adornan las aceras y los moradores se congregan para iniciar la charla o la tertulia donde no falta un café o la guitarra y en ocasiones, hasta un trío de huapangueros que recorren tocando de casa en casa sones tradicionales o de “costumbre”.
Sin embargo, aunque hasta ahora domina la idea de que el ritual se lleva a cabo en honor del pequeño hijo de San José y María, existe entre los viejos huastecos una leyenda que pudiera realmente ser el origen de tan hermosa tradición: 
Cuentan estos ancianos que en la época prehispánica, la afluencia de los ríos y sus caudales era muy codiciada, por lo que todas las etnias buscaban asentarse en sus riveras, lo que provocaba un sin número de enfrentamientos, guerras que por la supremacía y la supervivencia, arrojaban su cuota de muerte y destrucción a pobladores, guerreros, niños y ancianos.
En conciliábulo de dioses, estos acordaron imponer un castigo a los rijosos y recorriendo el sol hacia el oriente, dejaron la región sumida entre las sombras.
Los jefes y caciques se reunieron para buscar remedio a su castigo, y acudiendo entre todos a implorar a los dioses, recibieron respuesta en vos del trueno, (Tajín) que les impuso la tarea de construir un escudo con oro, plata y piedras preciosas y tan pulido que fuera capas de reflejar el sol hacia la zona que se encontraba a oscuras.
Para tal efecto, desposarían antes a la más agraciada de las doncellas de todas la etnias con el más noble y valeroso guerrero, tan valiente y osado, que fuera capaz de remontar el espacio y colocarse frente al sol para iluminar con su reflejo, la tierra castigada por los dioses.
Aquél audaz guerrero, solo disfrutaría los amores y trato de su esposa durante los tres meses que durara la elaboración del escudo en ciernes; es el caso que cuando ya había partido al infinito, la esposa se da cuenta de su embarazo y a sabiendas que el guerrero ya no volverá a pisar la tierra, sale en su persecución para enterarlo de su concepción, travesía que al ser demasiado accidentada y penosa para ella, le provoca la muerte y fallece dando a luz en el firmamento.
Avisados por los dioses del suceso, en toda la región de la baja Huasteca se encienden miles de hogueras para guiar el regreso del recién nacido, instituyéndose así la tradición del DÍA DEL NIÑO PERDIDO.

niño perdido

*Huasteca región de méxico habitada por la etnia de los Huastecos. Ubicada en la parte norte del Golfo de México y la sierra madre oriental. Actualmente conformada por los estados de Veracruz, Tamaulipas. Hidalgo, San luis Potosí, Querétaro. 

huasteca

 

 

 

Amantes

Huyamos a una hoja blanca, confundamos con sábanas de guanábana y los cazadores pasarán de largo en  este mar de blancura. 

mimetismo

Las señales

Desnudo y abierto a los caminos, cuento despacio las señales que me dejaste. Allá tu viento de limonarias. El río donde entreveo trapecios y redondeces que cuelgan de tu tronco. Con el pensamiento voy para sembrarte de pitahayas. Pero ya no estás. Sólo persisten las tejedoras de la ausencia y yo regreso húmedo de olvido.

-edgar-degas-frente al espejo

Los Caníbales y exploradores de AnaM.Shua

Los caníbales bailan alrededor de los exploradores. Los caníbales encienden el fuego. Los caníbales tienen la cara pintada de tres colores. Los caníbales están interesados en el corazón y el cerebro, desprecian la carne tierna de los muslos, el resto de las vísceras. Los caníbales ingieren aquellas partes del cuerpo que consideran capaces de infundir en ellos las virtudes que admiran en sus víctimas. Los caníbales se ensañan sin goce en su banquete ritual. Los caníbales visten las prendas de los exploradores. Los caníbales, una vez en Londres, pronuncian documentadas conferencias sobre los caníbales.

anibales

 

Tomado Fb

 

Choka a la tormenta

Amenazante.
La tarde gris oscura,
lentas caminan
las nubes prehistóricas.
Por el oriente
silba el viento del norte,
furia de luz
que cuaja en el relámpago;
vienen los truenos
que intimida a los pájaros,
a los insectos.
¿Dónde las mariposas?
La brava flor
que al presentir su muerte,
levantará sus pétalos.

tormenta thyssen2013-62-638

La pérdida del amor de Luisa Valenzuela*

Mi antiguo enamorado me tenía entre algodones de azúcar y siempre repetía que yo era la más dulce; era su bombón de chocolate, su caramelo masticable. Por desgracia una creciente diabetes lo obligó a apartarse de mi lado.
La separación me agrió a tal punto el carácter que a mi nuevo pretendiente le produje acidez. Ahora a ninguno le resulto apetecible. Muy a mi pesar tendré que alejarme de esta secta de caníbales entre los cuales me sentía muy querida si bien algo diezmada.

mujer de rojo

*Periodista y novelista argentina, Luisa Valenzuela ha trabajado para numerosos medios de comunicación, como el diario La Nación, y a lo largo de su carrera ha disfrutado de becas como la Guggenheim o la Fullbright en apoyo a su obra literaria.

Valenzuela ha sido homenajeada por la Casa de las Américas y, además de seguir con su producción de cuentos y novelas, sigue escribiendo columnas de tipo periodístico. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios y galardones, como el Konex, la Medalla Machado de Asís o el Astralba. De entre sus títulos habría que destacar algunos como El gato eficaz, La travesía, Cola de lagartija o El mañana, entre otros.

¡Pues que hiciste toda la pinche mañana!

Una tarde un hombre volvía a casa del trabajo y encontró a sus 3 hijos afuera jugando en el lodo, la manguera abierta, juguetes y envolturas de comida regadas en todo el jardín.
La puerta del frente, abierta. Al entrar había una lámpara tirada, el tapete de la sala hecho bolas, las pinturas y cartera del bolso de su esposa tiradas por todo el piso, la TV a todo volumen en un canal de caricaturas. En la sala dejaron la bicicleta con lodo en las ruedas, regados en el piso las crayolas, papeles, juguetes, ropa y el perro con el pelo mojado mordiendo una caja con cereal arriba del sillón.
En la cocina, el fregadero estaba lleno de platos sucios, el detergente regado por el piso, la llave del agua abierta, salsa catsup en las paredes, la comida del perro regada en el piso, leche tirada,  junto al refri, calcetines en la mesa, un vaso roto bajo del comedor, y algunos montones de tierra cerca de la >entrada de la puerta trasera. Se dirigió hacia las escaleras, pisando juguetes, ropa, palomitas, zapatos, brinco unos patines, un plato y un trozo de pan con cajeta que estaba en los escalones, buscando desesperadamente a su esposa.
Estaba muy preocupado pensó que había pasado algo serio, imagino lo peor:  unos ladrones, violación, ¿estará viva?al llegar a la recámara, encontró a su esposa sentada en la cama, en pijama, con una toalla enredada en la cabeza, pintándose las uñas de los pies, tarareando una melodía, en el buró un vaso de soda, una bolsa de papitas abierta, una revista de modas y estaba viendo un programa en la TV.
La esposa volteó a verlo y le sonrió felizmente, después le pregunto como le había ido. El la vio totalmente extrañado y le pregunto: – ¿!Pero qué pasó aquí hoy!?
Ella sonrió de nuevo y respondió:
-Recordarás que cuando llegas de trabajar me preguntas:¿PUES QUE CHINGADOS HICISTE EN TODO EL DIA?
–Si…….contestó el esposo.
-Bueno – respondió ella – PUES HOY NO HICE NADA EN TODO EL DIA, >PENDEJO!!!!!
uñas

La lluvia

La lluvia ha pospuesto su visita.
los pronósticos diariamente la anuncian.
Una semana después hay el pedimento al clérigo para sacar a san Judas Tadeo
Algunos le piden al brujo que interceda con los viejos dioses.
que rece en otra lengua.
La nubes ennegrecen y todo indica que lloverá.
¡ No pasó nada!
el viento levantó polvaredas con los remolinos
y se llevó hacia las montañas
las nubes obesas y otras que encresparon las olas del mar.
Y es que la lluvia entre más le rueguen menos caso hace.
Llega cuando quiere llegar.

vangogh

 

Una sospecha de Nathaniel Hawthorne

Una familia compuesta de padre, madre y dos niños, salió a pasear y se sentó a descansar en medio de un bosque. La niña oyó un llamado, se fue a corretear por el interior del bosque y volvió minutos más tarde. Al principio los padres ni veían cambio en ella, pero gradualmente empezaron a notar algo raro, lo fueron siguiendo cada vez más y más, hasta que, pasando los años, sospechaban que otra niña, no la suya, volvió del bosque aquella vez.

Van árbol

 

Después de tres copas

Te veo luego, espérame leí en el celular.
La espera ha sido larga. La luna desde la curva del cielo parece decirme:” así somos”. Muevo la cabeza, sorbo mi tercer brandy español, de lejos escucho un tango de Piazzola. Dejo de mirar la ventana y corro hacia la pista dando graciosas piruetas; algunas damas acarician mi elasticidad con su mirada. Abro la puerta y un olor a desinfectante barato entorpece la respiración. Sin ningún recato a las personas que están, me hago un sitio y un chorro caliente baña el recipiente de azulejos. Las perlas de sudor desaparecen y regreso a mi sitio a mirar de nuevo la luna, esperando al mesero, que tarda en traerme otro brandy.
A punto de retirarme, la miro con un vestido de fiesta, con una flor en la sien, con arroz y confeti en el pelo.
Pensé que no te encontraría, me escapé de la fiesta, no recordaba que este día era madrina de la boda de mi prima. ¿Me quieres así?
Uno a uno quité arroces y confeti de colores, pues por cada beso que le daba me comía papelitos con cereal.

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