Julio Ricardo Estefan ! Triple identidad !

En la morgue, la cara del occiso me resulta familiar. Saco mi libreta y anoto: traje gris, contextura delgada, un metro ochenta, tez blanca, unos cincuenta años, ojos celestes, cabello rubio, herida de bala en el parietal derecho, sin orificio de salida, presenta rastros de pólvora (eso indica que el caño del arma estuvo en contacto con la piel al momento del disparo). La mano derecha no muestra restos (habrá que esperar el test de parafina). Vuelvo a la oficina con una idea martillándome la cabeza. Al otro día leo los informes: el test ha dado positivo, el revólver es un Colt calibre 38, las únicas huellas son las del occiso. Mientras los datos comienzan a encajar unos con otros, tengo un presentimiento. Necesito despejarme. Voy hasta el baño a mojarme la cabeza. Alzo el peine, me miro en el espejo y comprendo: en este caso soy el investigador, el asesino y la víctima. !

Resucita” en la morgue cuando la preparaban para su funeral ...

o dispara usted o disparo yo Antologia de Lilian Elphick

Guiso de gallina de Paola Tena. El microdecamerón

Desde que el marido de Úrsula cruzó de mojado la frontera, su compadre no dejaba de buscar cualquier pretexto para visitarla en su casa y ella, adivinándole las intenciones, lo invitó a comer un domingo a mediodía y preparó para agasajarlo un guiso de gallina, servido con dos salsas distintas. –¿Cual le gusta más, compadre? –le preguntó entrecerrando los ojos, como calándolo. –Los dos están muy sabrosos, comadrita, pero para serle sincero, esta gallina con salsa de chipotle no tiene rival. –Mire qué curioso –respondió Úrsula, –porque esa receta me la dio mi comadrita, su mujer. Y luego agregó: –¿Sabe que estoy pensando, compadre? Que la gallina siempre es la misma, y lo único que cambia es la salsa. Como con las mujeres, ¿no cree usted? Entendiendo la indirecta, el hombre siguió preocupándose por su comadre, pero eso sí, de lejecitos y sin hacer más intentos por degustar su guiso de gallina.

Del microdecamerón

Gente de pocas palabras - Programa 146 - Las pequeñas cosas ...

Paola Tena. (México, 1980). Pediatra de profesión y escritora por vocación. Ha publicado algunos de sus microcuentos en antologías de minificción (Señales mínimas , Ediciones Idea, Tenerife, 2012; Érase una vez… un microcuento, Diversidad Literaria, Madrid, 2013; Saborea la locura, Chiado Editorial, Barcelona, 2013; Vamos al circo, BUAP, Cd. de México, 2017; Las musas perpetúan lo efímero, Micrópolis, Lima, 2017). Ha publicado sus microcuentos en diversos blogs y revistas digitales, participando de manera activa en las redes sociales. Las pequeñas cosas es su primer libro.

Desastre natural de Paola Tena

Ya no queda ningún José Arcadio en el pueblo, y menos aún Aurelianos. Desde aquella funesta inundación que arrasó con casi todo, los escasos pobladores se aseguran de que ningún Buendía vuelva a pisar Macondo.

Macondo, la aldea imaginaria o real que se volvió universal ...

Fragmento de la sombra del viento de Carlos Ruíz Zafón

Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu. En la tienda nosotros los vendemos y los compramos, pero en realidad los libros no tienen dueño. Cada libro que ves aquí ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora sólo nos tienen a nosotros, Daniel. ¿Crees que vas a poder guardar este secreto?

 Mi mirada se perdió en la inmensidad de aquel lugar, en su luz encantada. Asentí y mi padre sonrió.—     ¿Y sabes lo mejor? —preguntó. Negué en silencio—  La costumbre es que la primera vez que alguien visita este lugar tiene que escoger un libro, el que prefiera, y adoptarlo, asegurándose de que nunca desaparezca, de que siempre permanezca vivo. Es una promesa muy importante. De por vida —explicó mi padre—. Hoy es tu turno.

http://mar-palabrasilencio.blogspot.com/2012/12/la-sombra-del-viento-fragmento-carlos.html

A los 55 años, fallece Carlos Ruiz Zafón, autor de 'La sombra del ...

Epitafio anónimo

“Aquí hoy yo; mañana tú”

es la idea básica que transmiten todos los epitafios, pero cada autor imprime su sello personal. Algunos son graves, muchos poéticos y también hay quien ni bajo tierra abandona el humor.

La huida de Mónica Drueta*

El hombre abrió los ojos y le llevó sólo unos segundos  recordar todo. Desde hacía tres días estaba metido en esa alcantarilla maloliente. Tenía hambre y sed. Se tocó el bolsillo y comprobó, una vez más, que el arma seguía allí,  la revisó… sabía que la necesitaría  si los sicarios del jefe lo encontraban. Caminó hacia la salida tratando de no pisar las heces que flotaban. Un ruido lo puso en guardia y se agazapó… sólo una rata, con más miedo que él, lo miró sorprendida. Aspiró el aire fresco de la noche. Caminó unos metros y vio el bar de una estación de combustible. Primero fue al baño y se lavó, luego espió a través de los vidrios: solamente había un hombre tomando un café, entró y pidió un sanguche y una cerveza, se sentó en un rincón a saborearlos. Decidió partir lo  más pronto posible. Llegó a la estación y compró un boleto hacia el sur. El traqueteo del tren lo sumergió en una duermevela tenaz. El vasco lo había mirado con sus ojos helados al descubrir su traición y   había ordenado su ejecución… Sudoroso, se despertó  aliviado de salir de la pesadilla. Comprobó  que no había nadie,  esperó que el tren partiese para cruzar las vías y tomar el camino  que lo llevaría a la casa de su infancia.  Miró hacia arriba y los destellos del sol lo cegaron, al mismo tiempo escuchó el disparo, antes de caer comprendió que la traición no se perdonaba.  

Mónica Druetta es docente y escritora. Reside en Córdoba, en su pueblo, Tancacha, desde que nació. Ha participado de diversas antologías literarias y ganado concursos nacionales e internacionales desde sus comienzos en la escritura en el año 2014. Es miembro activo del sitio literario Falsaria y otros grupos literarios. Escribe poesía, narrativa y teatro.

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La letra entra porque entra RGG

 Escribirás cien veces: «el ave canta, aunque la rama cruja, como que sabe lo que son sus alas*”. —No puedo—, gimoteaba el Correcaminos a su mentora.

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La pospandemia de RGG

Después del Covi ya nada es igual. La pandemia ha hecho daño. Ayer encontré a Frankenstein salir de un taller de maquillaje y observarse detenidamente en uno de los enormes espejos que se instalan para marketing. No, nada que se le parezca, era un fifi, lucía una cabellera en dorado que terminaba con una breve colita de pato. Cicatrices, ninguna, parecía ser sacado de una revista para señoras maduras. Lo seguí hasta una sala de espera donde departía con un grupo de personas a quienes les confesaba que era un monstruo y todos reían hasta romperse la mandíbula. Poco después se puso serio y espero su turno para un maniquiur. Yo soy el hombre lobo y por mi olfato sé reconocer que efectivamente era Frank. Con franca desaprobación y para calmar mi enojo me fui a perseguir a los carros que velozmente pasaban por el bulevar.

Frases de FRANKENSTEIN o el moderno Prometeo

Las comillas

Las comillas («,», “, ‘) son signos tipográficos utilizados para demarcar niveles distintos en una oración. Se utilizan, por ejemplo:

  1. para citar textualmente algo;
  2. para señalar palabras usadas en un sentido distinto del normal, con el fin de indicar que se han seleccionado intencionalmente y no por error;
  3. para indicar la intención irónica del empleo de una palabra;
  4. para indicar algo sobre una palabra o expresión;
  5. para presentar el significado de una palabra o expresión.
  6. para destacar una expresión extranjera o un apodo o pseudónimo.

En español se utilizan tres tipos de comillas:

  1. comillas españolas («»);
  2. comillas dobles (o inglesas) (“);
  3. comillas simples (‘).

Asimismo se distingue entre comillas de apertura («,”,’) y comillas de cierre (»,”,’). Las comillas dobles (altas) de apertura se llegan a presentar en forma simétrica a las de cierre, o en forma inversa a estas últimas. Cada uno de estos signos tiene su propio uso. Como norma general, se utilizan las comillas castellanas. Si dentro de lo entrecomillado apareciera una segunda cita, se utilizarían otras comillas. Lo más frecuente es entrecomillar desde fuera hacia dentro, en el orden: «…”…’…’…”…»

Las comillas simples se utilizan para marcar ejemplos en casos en que no resulta apropiado el uso de la cursiva. También se prefiere su uso para presentar el significado de una palabra: El autor dijo: «las comillas (’signos de puntuación utilizados para demarcar niveles distintos en una oración’) se usan profusamente en mi obra».

Dice la norma que los signos de puntuación de una oración que contiene un texto entrecomillado deben colocarse después de las comillas de cierre. Sirva de ejemplo el anterior. Sin embargo en inglés es al contrario, o sea, antes de las comillas de cierre.

En español, no se deja espacio alguno entre las comillas y su contenido. Cada idioma tiene sus propias normas de aplicación de las comillas.

Comillas (1.ª parte). Generalidades ppales. | Abecé Español

Fatalidad de Nélida Cañas

La lluvia ha caído torrencialmente entre los dos. Ha desdibujado los contornos. Cuando extienden las manos para abrazarse, comprueban que han sido arrastrados en sentidos opuestos.

Ilustración De Una Pareja Caminando Por La Tormenta De Nieve En Un ...

Viaje a la semilla de katalina Ramírez

Les contaré sobre una mujer que ha sido muchas mujeres, que ha olvidado y recordado infinidad de veces su origen estelar: ha sido llamada Dina, Helena de Troya, Malintzin, la papisa Juana, Elsa Morante; ha sido sacerdotisa, amazona, princesa, curandera, guerrera inca, bruja, aristócrata, judía, revolucionaria, poeta, una joven suicida; ha vivido en la Atlántida, Israel, Jerusalén, Esparta, Japón, Alemania, el México prehispánico y el contemporáneo; una mujer que tiene luz en las venas; una mujer herbaria en sus instintos y arbórea en sus palabras. Ella me visita en mis sueños y me cuenta su historia; pequeños fragmentos que desgrana cada luna.

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mujer raíz y raíz de mujer. (sostén del) Árbol de la Vida ...

La muerte se viste de mujer Luciano Doti

Ese hombre se había tomado la costumbre de acecharla. Frecuentaba una mesa del bar donde ella cantaba. La devoraba con la mirada, con ojos libidinosos. Lo dejó ir entrando a su vida. Lo sedujo, un poco involuntariamente y otro poco porque su naturaleza era así; no podía evitar ser una mujer fatal. Su voz y sus movimientos felinos lo fueron enamorando. La noche que lo recibió en la intimidad fue la última. Cuando sostuvo el picahielo en su mano, decidió que él ya no la acecharía nunca más.

O dispara Usted o disparo yo

Luciano Doti (Buenos Aires, 1977) ha publicado cuentos, microficciones y poemas en varias revistas y antologías. Obtuvo los premios Kapasulino a la Inspiración 2009, Sexto Continente de Relato 2011, Microrrelato de Miedo 2013 y los 2° premios de microficción Mis Escritos 2014 y Guka 2015. En 2016, fue finalista de los concursos #Twitteratura400 de la 42ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y El lado oscuro del conurbano, y recibió menciones en los concursos de Guka y de Tahiel

«Dispara usted o disparo yo» !

7 maneras de sobrevivir a una mujer fatal – Mórbido Fest

Los ojos de los elefantes — El Blog de Arena

En los últimos tiempos, este asunto del maltrato animal, del trato animal, de los animales en sí, se me ha ido tornando en una obsesión. Creo (quiero creer) que estamos lo suficientemente maduros como para empezar a ver las cosas como son, que los animales son seres que sienten, desean, sufren, etc. Creo (quiero creer) […]

Los ojos de los elefantes — El Blog de Arena