Emnio Morriconi

Obituario escrito por Ennio Morricone.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto.

Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto. Es imposible nombrarlos a todos.

Pero un recuerdo especial es para Peppuccio y Roberta, amigos fraternales muy presentes en los últimos años de nuestra vida.

Solo hay una razón que me impulsa a saludar así a todos y a celebrar un funeral en privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho afecto a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert, por haber compartido conmigo y mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, María, Franca y a sus seres queridos y hacerles saber cuánto los he amado.

Un saludo pleno, intenso y profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea, Giovanni, a mi nuera Mónica y a mis nietos Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los amaba.

Por último, María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

Para ella es mi más doloroso adiós».
https://www.bbc.com/mundo/noticias-53316116

La influencia de Ennio Morricone en los videojuegos | 13.cl

Un patólogo en casa

Rubén García García

Cada vez que ella acariciaba a Duque, él metía su hocico entre sus piernas y segundos después daba tres ladridos, lo hizo muchas veces. Recordó el fino olfato de los canes y se hizo revisar por un ginecólogo. Resulto un cáncer incipiente que resolvió con un tratamiento oportuno. Evitó los controles subsecuentes bañándose cada semana con su mejor amigo.

Ruben García responsable del blog y escritor de mnis, cuentos y poesía

Tu perro te conoce mejor que cualquier otra persona en el mundo ...

Zende

De Sergio ceballos


Por Amanalco de Becerra se cuenta la historia de doña Cata —una mujer santa y oscura de piel como los zapotes floreados en verano—. Los jueves de mercado compra claveles y laureles que deja en el camino del río junto a una cruz solitaria y sin nombre. —Jamás preguntes por el nombre, mucho menos a doña Cata, porque te pega con el bastón de pirul que lleva bajo el brazo —es lo que mi abuela siempre ha dicho. Doña Cata camina sola, de vez en cuando con su burro, de vez en cuando con el perro, pero la yegua siempre la deja en casa pa’ que nadie la chulee, pa’ que nadie se la lleve. No quiere que nadie mire su yegua, que nadie la toque, y va nuevamente a la cruz, sola con su sombra, sollozando, gimiendo en el recuerdo perpetuo, “duérmete rosal que el caballo se pone a llorar…”; camina por la vereda, remoja las enaguas al andar por el río. Llora y eleva palabras a la amada que ha partido. No quiere que nadie vea la yegua, porque la yegua no es suya, es de Amalia, su amada.


Sergio Ceballos (Metepec, Estado de México, 1994).
Licenciado en Ciencias Políticas Públicas. Activista en pro de la igualdad de género, los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ y luchador social para la erradicación de la violencia en contra de las mujeres y niñas.

Fotos: Los 20 pueblos más bonitos de México | El Viajero | EL PAÍS

Minibio de Abraham Lincoln o las razas

por Rubén García García


Abraham Lincoln (1809-1865) Mártir que luchó por los derechos civiles de los blancos y que tras una cruenta guerra civil alcanzó la victoria. Fue asesinado por un negro en el teatro Ford. Esperaba la puesta en escena de “Yanga”, un héroe negro que luchó en contra de los españoles. Una obra escrita por Kaneth un indio maya.

Rubén García Garcia blogero, minificcionista, militante de la tercera edad, tarde, pero llego a este nuevo género de la literatura.

En espiral hacia afuera

De Katalina Ramírez

A Edgar N.




Dina, una feminista disfrazada de víctima en la Biblia, no fue
realmente violada, sino una mujer apasionada que prefirió romper
las reglas antes que su corazón. Jacob, el padre y patriarca, no
pudo comprenderlo, sino hasta ahora, cuando Dina, en otro
cuerpo —pero con la misma mirada— se presenta ante él en el
círculo para pedirle perdón y perdonarlo. Hija y padre se abrazan,
hija y padre se hermanan, hija y padre llaman al viento para que
derribe las paredes que él ayudó a levantar.

Katalina Ramírez Aguilar (México). Licenciada en Literatura y
Filosofía por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha
trabajado como editora en diferentes editoriales, y de manera
independiente. Ha publicado microcuentos y poemas en siete
antologías internacionales, y en revistas nacionales. Ha publicado
un libro de poesía, “Lengua soy” (3 norte y Universidad Iberoaméricana( y uno de microficción «Música primigenia» (BUAP 2018)

.

BUAP على تويتر: "Escritora de microcuentos, poemas y diversos ...

Fuente Microdecamerón. Paola Tena

Primer sueldo

Agustín Cadena

No es de la ciudad. Vino a buscar trabajo y lo encontró. Mientras logra hacerse una vida mejor, alquila una habitación en una casa de huéspedes vieja y barata. Ha cobrado su primer sueldo y, en cuanto cambió el cheque, fue a un almacén de ropa y se compró dos suéteres, un vestido, una falda y dos blusas: su primer vestuario de mujer. Nada es fino, pero ella espera que con el tiempo vaya mejorando, y está contenta. En su cuarto, ha puesto las prendas sobre la cama y, una por una, las agarra con cuidado como si temiera arrugarlas o gastarlas con sus manos de muchacho; las palpa, las huele, las desdobla, les corta el hilo de plástico de la etiqueta con un cortaúñas y se las vuelve a probar. Ya se las probó muchas veces, primero en la tienda y ahora aquí. Le gusta mirárselas en el espejo. Piensa que con el próximo sueldo va a comprarse unos zapatos, un perfume, tal vez ropa interior. Se felicita por haber hallado tan buenos precios. De pronto siente hambre; recuerda que no quiso cenar para no gastar esta noche. Y porque estaba cansada de recorrer las tiendas. Es otra clase de hambre, piensa, la que ha saciado.

Minutos más tarde, ya en la cama y en la oscuridad de la habitación, se deja arrullar por el murmullo asordinado de la avenida y por el alegre ronroneo de su estómago. Su estómago que hasta hoy era de hombre.

Agustín Cadena (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1963). Estudió la licenciatura en Letras y la maestría en Literatura comparada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Además de novelista, cuentista, ensayista, poeta y traductor, ha sido profesor de la FFYL de la UNAM, de la Universidad Iberoamericana, del Austin College de Texas y de la Universidad de Debrecen, en Hungría. Ha escrito más de veinte obras que han merecido diferentes premios.

Documenta minima: DIBUJOS A LÁPIZ, Agustín Cadena

Antología de minificciones alternas

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

Texto de Luis Racionero Entre la idea y la realidad, Entre el movimiento y el acto. Cae la sombra. T.S Elliot. Hace unos años dos escritores franceses, Pauwels y Bergier, anunciaban el retorno de los brujos; a finales de 1975 teníamos uno en la televisión, doblando cucharas, dinamizando relojes, y sacando el quicio al muy […]

Haiku: la inmediatez del zen — Montucanahualt

La llave escondida de la antología o «dispara usted o disparo yo»

Eduardo Gotthelf, Arg.

Bramaba la tormenta, había derribado un poste dejando a Daisy Manor sin electricidad. La lluvia deshojaba los rododendros, los pétalos color sangre tapizaban el sendero de grava. El golpe en la puerta estremeció a los presentes. El mayordomo, de facciones malayas, hizo pasar a Hércules Poirot. –Bon soir. ¡Quéclima tan horrible tienen ustedes en Inglaterra!– dijo, a modo de saludo.

El detective se agachó. Observó que los zapatos del muertoEn la sala, apenas iluminada por el fuego del hogar y algunas velas, estaban los dueños de la mansión, sus invitados, la servidumbre y Lord Essex atravesado por un atizador, cadáver aún tibio que mancillaba la alfombra. estaban mojados, y que en su mano izquierda escondía una pequeña llave. –—Très interessant —dijo para sí. Se levantó y miró a cada uno de los presentes, como midiéndolos. Se retorció el bigote y preguntó concalma —Miss Essex-Dalton, ¿por qué mató usted a su padrastro?

La aludida se repuso en una fracción de segundo. Corrió hacia la puerta, donde chocó violentamente contra el Inspector Billings, de Scotland Yard, que en ese momento entraba. Atontada por el golpe,fue arrestada por dos policías que venían detrás. Más tarde, mientras los empleados de la funeraria hacían su trabajo, Billings se acercó a Poirot, a quien el mayordomo, agradecido, acababa de servir una copa de coñac.

—Dígame, mister Poirot, ¿cómo supo quién cometió el asesinato?

—Ah, mon ami, –respondió éste, girando la copa —eso es algo que deberá deducir usted mismo.

Eduardo Gotthelf lanza su nuevo libro, "Mientras el lobo no venga"

Edición Lilian Elphick

El verdadero amor de Dina Grijalva

La soledad es peligrosa. Es adictiva.
Una vez que te das cuenta de cuánta paz hay en ella,
no quieres lidiar con la gente.
Carl Jung

Al fin he encontrado a mi verdadero amor. Ese hallazgo me hace
vivir en un estado de euforia y voluptuosidad perenne. Cada
amanecer despierto dichosa, me abrazo, camino, leo, siempre en
mi nube de felicidad.
Al atardecer me invito a tomar café y antes de dormir,
feliz, me invito una copa de rojo vino.

Dina Grijalva (México). En la primavera de 2008 visitó Buenos
Aires y nació como minificcionista. Desde entonces es hacedora
y promotora de ese maravilloso género. Sus libros de minificción
son: “Goza la gula”, “Las dos caras de la luna”, “Abecé sexy”,
“Mínimos deleites”, “Miniaturas Salmantinas” y “Cuestión de tiempo”.

Ama a los Cronopios, cultiva un bonsái y sueña con
habitar en Liliput. Minificciones suyas han sido incluidas en una
veintena de antologías. Ha publicado una antología de
minificciones eróticas, bajo el título de “Eros y Afrodita en la
Minificción”.

Leerán este jueves sus minificciones - Noroeste

Dándole la vuelta

Rubén García garcía

En medio de la pandemia, el imperio del norte vive momentos complicados. Los blancos cansados de la pobreza y la injusticia protestaron violentamente después del asesinato de Smith por la policía negra. A la multitud no le importó que se estuviera inmerso entre las patas de una epidemia. Solo abrieron el recuerdo de Lincoln, que luchó contra la esclavitud; tomaron las calles, levantaron los puños y marcharon en caravana exigiendo el mismo trato que se daba a los negros.

Rubén García con 74 años de edad aún aspira a dejar un buen recuerdo en narrativa. Médico de profesión, actualmente jubilado y atrapado en la palabra, en la minificción, en el cuento y en hayku y feliz de conocer a mi último nieto que se los presento.

La imagen puede contener: 2 personas, bebé

El microrrelato de los viernes: Dos micros con fragmentos

MEDIA ABUELA Siempre tuve media abuela. Me miraba con su único ojo, me abrazaba con la mitad de las costillas y apenas un pecho. Respiraba con un pulmón y cuando escuchábamos música, ponía la oreja izquierda hacia los altavoces. Un día, mamá cavó un agujero junto al haya roja. Enterramos la cajita con sus cenizas y las trenzas que le cortaron a los quince años. Aunque murió la mitad de ella, la lloramos entera. UN ROTO PARA UN DESCOSIDO En el verano de 1999, sin darme cuenta, me enamoré de un hombre al que le faltaba el brazo izquierdo, supongo que tuvo que ver con que soy tuerta del ojo derecho. Con el paso de los días pude constatar que no era el brazo izquierdo lo único que le faltaba pero cuando vine a darme cuenta ya no tenía remedio: me había enamorado como sólo se puede enamorar una colegiala tuerta.

El microrrelato de los viernes: Dos micros con fragmentos

De julie Sopetrán

La familia de Asclepio entra en la casa
Epione calma el dolor
Higea y Panacea preparan hierbas medicinales
que alivian la soledad, el destierro, el achaque…
Telesforo nos retiene convalecientes
El dios de la medicina nos cuida
desde un mundo invisible
donde no existe el pánico
Pero me siento triste porque  los médicos, las enfermeras,
los policías, los ancianos, se contagian,
y nos morimos sin deidad que nos salve.

Caballitos de colores

Elena Casero Viana



La veía todos los días a la puerta del café donde desayuno, sentada
sobre unos cartones. A pesar de sus ojeras, de su pelo desteñido
y de su ropa desgastada, se notaba que era joven. A su lado, una
niña. Un día me detuve junto a ellas. Saqué el móvil. Fingí estar
leyendo un mensaje.

Pronto te compraré aquellos pantalones blancos y el suéter del
escaparate y las zapatillas de color rojo. Y después iremos a la feria, añadió
la niña, a montar en los caballitos de colores. Y compraremos algodón de
azúcar y subiremos a la noria. Luego comeremos la hamburguesa más grande
y muchas patatas fritas.

La niña tiritaba acurrucando su cuerpecito junto al de la
madre. Y la miraba como solo se mira la esperanza.
—Extraño a la mujer que se sentaba a la puerta. Hace
muchos días que no la veo. Ojalá esté bien. Quizás Dios se apiadó
de ellas, le rezaban con una constancia que enternecía —me ha
dicho esta mañana el camarero de la cafetería.
He sonreído. No le he dicho que las he dejado
comprando las zapatillas de color rojo
.

Niños carrusel con caballos de colores, vector fotomural ...

Elena Casero Viana (España). Soy Técnico de Empresas Turísticas. He trabajado en una multinacional del automóvil hasta
mi jubilación. He publicado cinco novelas, un libro de relatos y uno de microrrelatos, “Luna de Perigeo” (Editorial Enkuadres,
2016). Alguno de ellos han sido publicados en antologías y traducidos al francés. Actualmente estudio piano y oboe.