Divertimientos

José Manuel Dorrego

Últimamente venía notando que el número de Zambo y Chuky –
el payaso triste y el payaso alegre de nuestro circo– no estaba a la
altura del resto de los números. No es que el público silbase, nada
de eso, pero al terminar la actuación se escuchaban unos aplausos
levísimos y monótonos, de trámite, como diciendo: “Aplaudimos
porque se nota cierto esfuerzo, pero no es lo que esperábamos”.
Por eso decidí que Zambo hiciese también de payaso alegre, así
que nos ha quedado un número divertidísimo. ¿Qué se pierde el
contraste Alegría versus Tristeza? Completamente de acuerdo. A
veces tenemos que dejar ciertos principios tirados por el camino,
gajes de la vida, pero a cambio, la gente no para de reír. Un
público contento es siempre un público que aplaude. Y un
público que aplaude es incapaz de pedirte que les devuelvas el
dinero de la entrada porque no les ha convencido el espectáculo.
Al fin y al cabo, si lo piensas, nos pagan para divertirse. Para
desgracias, las que tienen ahí afuera, en cuanto acabe esta
cuarentena, empiecen a abandonar la carpa del circo en fila de a
uno, abran la puerta de sus hogares y se les caiga la casa encima.

Acto de Payasos - YouTube

La loca y el sueño

de Asmara Gay


Vagaba durante todo el día, sucio, hambriento y menesteroso. Nadie sabía cómo pudo llegar a ese estado, y a vivir de limosnas y debajo del puente. Le llamaban La Loca, muchos en el barrio, y siempre que podían lo humillaban.
En otro tiempo había sido guapo, aunque de eso ya no quedaba nada, sólo un vanidoso contoneo de caderas que rechazaba huir del cuerpo ajado, pese a que era precisamente eso lo que excitaba la burla de la gente.
Una noche tuvo un sueño en el que volvía a su pasado, pero nada era como lo recordaba. Su padre, su madre, sus hermanas lo amaban y apoyaban su salida del clóset. Entonces le decía a su padre que quería ser “artista”, “cantante”, y éste hacía lo posible para que su hijo cumpliera su sueño, grabase sus discos y actuara en películas y fuera el ídolo juvenil que tanto anhelaba…¡Cómo le habría gustado que todo eso fuera verdad!, ¡cuánto tiempo llevaba mendigando un poco de cariño! Tal vez por eso fue que, durante el sueño, tomó la decisión de no despertar más, para quedar atrapado en esa onírica felicidad eterna.
Cuando algún vecino lo descubrió al día siguiente, los pálidos ojos miraban un mundo diferente al nuestro y su boca tenía una sonrisa que antes nadie, ni siquiera él, había conocido.

Asmara Gay (Ciudad de México, 1975). Autora y coautora de varios libros, entre ellos la antología de minificciones Resonancias (BUAP, 2018). En el año 2011 ganó el I Concurso de Microrrelatos Negros, organizado por el Centro Cultural La Bòbila y la editorial RBA.

Asmara Gay on Twitter: "Lectura de poesía en la Cafebrería Molino ...
Diversidades minificciones alternas

Sin huellas

De Jorge Enrique Hadandoniou Oviedo


Como en cualquier película de moda, el arma del malvado se
quedó sin balas. La quiso arrojar, para suplantar la falta, pero la víctima
estaba demasiado lejos. Buscó entonces algo contundente o punzante.
El único cuchillo con filo apropiado estaba a una brazada del infeliz
blanco. Y ese barrote pesado no quiere soltar el bloque adonde quedó
incrustado. Ahogarlo con sus manos, no; porque dejaría la evidencia de
sus pulgares. ¿Y si el otro llegaba antes al cuchillo blanco? Allí estaba
durmiendo (o al menos así parecía), sentado en esa hamaca que para
colmo comenzó un balanceo irregular e impredecible. ¡Tantos
kilómetros recorridos para esto! La luz de un auto o camión lo
sobresaltó, al filtrarse en riego sudoroso sobre la escena. No se movió
siquiera, aunque le pareció escuchar un bostezo interrumpido; y la hoja
de un árbol casi le hace perder la experiencia madura de tantos casos
resueltos. Encontraría sigilosamente la solución requerida. Como todo
debía ser discreto y sin huellas, quitó el silenciador, guardó todo entre
sus ropas y al dar el primer paso, cayó a un pozo cuya tapa se cerró
herméticamente.

José David ASESINÓ a su MAMÁ por correrlo de su casa

Las kareninas

de Carmen de la Rosa


Ana ya no añora el corazón de Vronsky palpitando contra su
pecho, ni sus abrazos, ni la borrachera de sus besos. Ya no. Hace
meses que atravesó Rusia, oculta en un carruaje con su hijo mayor,
Seriozha, y la pequeña Ana. Cruzó la frontera suiza. Vendió sus
joyas y compró la casa. En San Petersburgo se rumoreaba que
unos asaltantes los habían asesinado, a ella y a los niños. Poco a
poco fueron llegando las otras. Huyeron de sus maridos y de los
amantes apuestos que las intercambiaban como si fueran muñecas
vestidas de seda y tafetán.
Las extranjeras, así llaman los habitantes de Brienz a las
mujeres que viven con sus hijos en la casa del lago, que persiguen
luciérnagas en el jardín, descalzas, en las noches de verano. Ya
acabó para ellas el encierro y la locura y el daño. Su desesperación
de bellas fieras enjauladas. Ningún Karenin les podrá negar el
divorcio, ni arrebatarles sus criaturas.
A veces Ana despierta en la madrugada, escucha el silbido
de una locomotora que se acerca, el traqueteo de las vías de un
tren fantasma y siente el vértigo de evitar, en el último segundo,
la muerte.

Anna Karenina (2013) Película - PLAY Cine

Carmen de la Rosa (España). Escritora y médica rehabilitadora.
Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos
Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita
en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en
varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves
“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Aprendizaje

Leonardo Dolengiewich (Argentina)

Después de aquel inconveniente, ninguno de los niños del jardín de infantes quiso volver a jugar al doctor con el hijo del cirujano.

Dos ficciones de Raquel Guzmán

La otra historia
Hamlet mató a Claudio. Explicó a los policías, al defensor, al
fiscal y al juez que sólo había cumplido con la venganza reclamada por
el espectro de su padre. Al cabo de los alegatos el juez dictaminó
prisión perpetua, y aseguró que el muchacho nunca dudó, ni vaciló, ni
siquiera reflexionó o buscó otros caminos para saber si efectivamente
Claudio había envenenado al viejo.

¿Es posible dilucidar un crimen?
Lee mató a John, Jack mató a Lee y luego se murió de cáncer de
pulmón. ¿Por qué mataron a John? ¿Por qué silenciaron a Lee? La
Comisión W no pudo dilucidar el caso, luego lo tomó la Comisión X y
posteriormente la Y. Al problema de la muerte de los protagonistas se
agrega ahora el inminente fin del abecedario.

Raquel Guzmán. Autora tucumana, residente en Salta
desde 1978, publicó Quiero volver a casa -Premio de Poesía Editorial
Argos (Córdoba 1991), como así también cuentos y poemas en revistas
y antologías. Coordinó en colaboración con la escritora Miriam
Fuentes la antología cooperativa Eva decidió seguir hablando. Poesía de
mujeres en el noroeste argentino (2009). Recibió en Salta el Premio
Provincial de Poesía 2016 con su obra Zócalo. Como investigadora de la
Universidad de Salta ha publicado libros y diversos artículos de crítica
literaria.

La tempestad. De Giorgione hasta nosotros — El Blog de Arena

La tempestad, de Giorgione (Giorgione Barbarelli da Castelfranco, 1477-1510) es uno de los cuadros más misteriosos de la Historia del Arte, a pesar de su pequeño tamaño, porque ha traído de cabeza a los investigadores que no se ponen de acuerdo sobre el tema representado ni el significado de esta obra. Si analizamos […]

La tempestad. De Giorgione hasta nosotros — El Blog de Arena

Solo se van los buenos

De Paola Tena


Era Dimas de tan mala calaña y peores pulgas que no le hacía
ascos ni a los asuntos más turbios: se aseguraba siempre de saldar
sus deudas con billetes falsos, comer sin pagar aunque fuera una
manzana en el mercado y robar las monedas de la canasta de los
mendigos ciegos. Nunca se negaba si lo invitaban a participar de
crímenes jugosos aunque tuviera que desplazarse y fue en uno de
estos viajes cuando, cargado con una pequeña enfermó
repentinamente en un pueblo alejado de la mano de Dios;
agonizando, entregó hasta el último de los malhadados billetes
para que lo sepultaran en una tumba con su nombre, porque
siendo niño su abuela lo asustaba contándole que las almas de los
enterrados en la fosa común no encuentran descanso.
Creyendo que se trataba de una donación, los habitantes
del pueblo construyeron una escuela, ampliaron el centro de salud
y reformaron la ermita, donde desde entonces veneran a Dimas
como a un santo. Lo único que lamentan estas buenas personas
es no haber tenido tiempo de postularlo como candidato a
gobernador del Estado, o como mínimo, diputado al muy
honorable Congreso de la Nación.

Las pequeñas cosas' de Paola Tena | Lagenda
Del microdecamerón

Nocturna

Azucena Franco

La noche y el alcohol son el empuje, el pretexto que Raúl necesita. Dominando la vergüenza, la inquietud, logra llegar a esa casa, a ese cuarto; la curiosidad y el deseo son más poderosos. Al escuchar el toquido, Vanesa sonríe triunfante, ha visto por la ventana de quién se trata, mira sus uñas, “voy”, responde, una última vista al espejo comprueba el maquillaje, la peluca, el escote, la minifalda, todo bien puesto, se sabe irresistible. Coqueta abre, da un beso en la mejilla, conoce a los primerizos, se sienta al borde de la cama, “acércate, papacito, no muerdo”, dice provocativamientras palmea el lecho. Él llega algo nervioso, ella lo abraza, despacio besuquea tras la oreja, la nuca, alcanza los labios. Raúl, venciendo su resistencia, se entrega a novedosos besos; la acaricia, pechos, caderas; sube la mano entre las piernas, encuentra un pene erecto que manosea. Vanesa tuerce la boca, regresa, se da cuenta que la seducción ha terminado para ella, molesta se deja hacer, es parte del trabajo, sabe que lo que él busca, es lo que ella odia.


Azucena Franco (Ciudad de México). Es maestra en
Literatura Latinoamericana por la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Ha participado como ponente de temas literarios en congresos nacionales de la UNAM, e internacionales en Tenerife, Berlín, Valparaíso y Bogotá. Ha publicado cuentos y minificciones en una docena de antologías, y en diversos blogs y revistas electrónicas.

Untitled

Imposible

Por Rubén García García

Te recordé
sentada sobre mis piernas.
Envuelto de tu luz;
nunca imaginé cuan pesada era tu levedad,
y a punto de encontrarte, desapareces.

A veces me da por el verso libre

El monstruo del lago Ness | Tierra Adentro

Una salida

de Ildiko Nassr


Han salido de casa sin abrigo y ya empieza a nevar. No pueden
detener la caminata en este punto o morirían congelados. La
mujer piensa en las bolsas de comida congelada que reposan en el
freezer. El hombre aprieta la navaja suiza en su bolsillo. No quiere
que ella sepa de sus temores. Sabe que hoy no será el último día
de sus vidas y no piensa desperdiciar ni un minuto en
preocupaciones vanas. Deben ir por su objetivo y regresar a casa
lo más rápido posible. No debe darle poder al frío que podría
terminar con ellos. Le hace una señal a la mujer para que apure el
paso. No es lo más adecuado. Está desesperado, pero quiere
mantenerse calmo ante ella.
La mujer camina casi sin sentir los pies: percibe cómo se
van congelando los dedos y el frío sube por el cuerpo cansado. Si
llega al corazón, morirá. Apura el paso ante la señal del hombre.
No quiere mostrarse débil o cansada ante él. Caminan contra la
nieve y el viento. Llegan a destino cuando la noche cubre todo
con su manto oscuro.
Recogen la cesta que está en el lugar indicado y
emprenden el regreso en el mismo silencio que sólo se interrumpe
por el sonido de alguna sirena a lo lejos. Al regresar, podrán
alimentar a los otros infectados hasta que la primavera derrita la
nieve y mueran. O sanen. Lo que ocurra primero.

Ildiko Nassr (Argentina). Ha publicado los siguientes libros de
microrrelatos: “Placeres cotidianos” (Editorial Macedonia, 2007,
2011 y 2017), “Animales feroces” (2011), “Ni en tus peores
pesadillas” (2016), “Los hermanos mayores” (2017), “Urgencias,
disimulos y rutinas” (2019) y en coautoría “Hilos Dorados”
(2017). Sus microrrelatos han sido incluidos en las mejores
antologías del género.

Dos cuentos: Oscuridad e inmemoriam

De Roque Grillo


Apagó el candil. La sombra de la indigna, balanceándose al
extremo de la soga le ayudó a conciliar el sueño.


Cuando retiró el puñal del corazón, ya había olvidado el motivo
de su encono.

Roque Grillo,

mendocino, acusa casi 70 años.
Periodista desde los 14, forma parte de la Cofradía del Cuento Corto,
de Mendoza, Argentina con cuyos integrantes participó en un par de
antologías o en la creación colectiva Con la Literatura no se juega. Está
retirado, empeñado en domar, desde hace cinco años, una hamaca
paraguaya.

Roque Grillo, escritor por causalidad y periodista por herencia ...