Nocturna

Azucena Franco

La noche y el alcohol son el empuje, el pretexto que Raúl necesita. Dominando la vergüenza, la inquietud, logra llegar a esa casa, a ese cuarto; la curiosidad y el deseo son más poderosos. Al escuchar el toquido, Vanesa sonríe triunfante, ha visto por la ventana de quién se trata, mira sus uñas, “voy”, responde, una última vista al espejo comprueba el maquillaje, la peluca, el escote, la minifalda, todo bien puesto, se sabe irresistible. Coqueta abre, da un beso en la mejilla, conoce a los primerizos, se sienta al borde de la cama, “acércate, papacito, no muerdo”, dice provocativamientras palmea el lecho. Él llega algo nervioso, ella lo abraza, despacio besuquea tras la oreja, la nuca, alcanza los labios. Raúl, venciendo su resistencia, se entrega a novedosos besos; la acaricia, pechos, caderas; sube la mano entre las piernas, encuentra un pene erecto que manosea. Vanesa tuerce la boca, regresa, se da cuenta que la seducción ha terminado para ella, molesta se deja hacer, es parte del trabajo, sabe que lo que él busca, es lo que ella odia.


Azucena Franco (Ciudad de México). Es maestra en
Literatura Latinoamericana por la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Ha participado como ponente de temas literarios en congresos nacionales de la UNAM, e internacionales en Tenerife, Berlín, Valparaíso y Bogotá. Ha publicado cuentos y minificciones en una docena de antologías, y en diversos blogs y revistas electrónicas.

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