Las Kareninas

Del Microdecamerón por Carmen de la Rosa


Ana ya no añora el corazón de Vronsky palpitando contra su
pecho, ni sus abrazos, ni la borrachera de sus besos. Ya no. Hace
meses que atravesó Rusia, oculta en un carruaje con su hijo mayor,
Seriozha, y la pequeña Ana. Cruzó la frontera suiza. Vendió sus
joyas y compró la casa. En San Petersburgo se rumoreaba que
unos asaltantes los habían asesinado, a ella y a los niños. Poco a
poco fueron llegando las otras. Huyeron de sus maridos y de los
amantes apuestos que las intercambiaban como si fueran muñecas
vestidas de seda y tafetán.
Las extranjeras, así llaman los habitantes de Brienz a las
mujeres que viven con sus hijos en la casa del lago, que persiguen
luciérnagas en el jardín, descalzas, en las noches de verano. Ya
acabó para ellas el encierro y la locura y el daño. Su desesperación
de bellas fieras enjauladas. Ningún Karenin les podrá negar el
divorcio, ni arrebatarles sus criaturas.
A veces Ana despierta en la madrugada, escucha el silbido
de una locomotora que se acerca, el traqueteo de las vías de un
tren fantasma y siente el vértigo de evitar, en el último segundo,
la muerte.

Anna Karenina (2013) Película - PLAY Cine

Carmen de la Rosa (España). Escritora y médica rehabilitadora.
Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos
Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita
en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en
varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves
“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Atributo de la minificción

El microrrelato ha de ser capaz de condensar una historia a pesar de no contar con muchas palabras. Esto no quiere decir que tengamos que resumirla. Más bien todo lo contrario: el microrrelato es tan solo la punta del iceberg de una historia mayor. Consiste en sugerir al lector para que sea él quien rellene los huecos, quien imagine todo lo que no contamos. El lector es parte activa.

Escenario y Hermanos

Ildiko Nassr

Escenarios

Las dos hermanas viajan en transporte público. Es hora pico y el espacio es reducido. Todos los días una rutina similar. Pasan por un campus universitario algo desolado, pero lleno de árboles.
—Este es el escenario perfecto para una película de terror—comenta una, como al pasar.
—Yo no podría matar a nadie —replica la hermana distraída.
-—Yo sí —y asienta la puñalada fatal.

Hermanos


Los dos tenían el mismo nombre. Los habían separado en un tiempo del que no tenían memoria. Se reconocieron por la marca en la frente. Uno había vivido rodeado de una familia amorosa. El otro, en
la calle, con el crimen como único sostén. En eso estaba cuando se encontraron. Lo miró fijamente a los ojos. El mimado le sostuvo la mirada. Lo hacía extrañado, como si no lo conociera. ¿Cómo podía ser
eso posible? ¿Acaso nunca le habían hablado del Brian que estaba en las calles y era su gemelo? La bronca y el resentimiento lo invadieron. Sacó el arma. Apuntó, sin dejar de mirarlo fijamente. Y disparó directamente a esa mancha que él veía todos los días cuando se miraba al espejo.
El disparo quebró la quietud de la siesta y alivió al delincuente, que huyó con la satisfacción de quien despierta de una pesadilla y vuelve tranquilamente a su realidad.

Ildiko Nassr.

Nació en Río Blanco, Jujuy, en 1976.
Publicó los siguientes libros de microficción: Placeres cotidianos (Ed.
Perro Pila, Jujuy, 2007). Animales feroces (Ed. Macedonia, Buenos Aires,
2011) y Ni en tus peores pesadillas (Ed. Macedonia, Buenos Aires, 2016).
Ha sido incluida en varias antologías del género. Escribe, también,
poesía y publicó varios libros del género. Tiene una columna en el
diario digital Enlace Cultura.
Estos microrrelatos fueron producidos especialmente para esta
convocatoria.

REVISTA DE ARTES - LITERATURA - POESIA- ILDIKO NASSR

Mejor, imposible

Rubén García García

La señora está cansada. “mañana lavo los trastos” le dice a su esposo en voz alta. Apaga la luz y se dirige al dormitorio. A los quince minutos regresa, enciende el foco y con horror mira sobre la mesa cientos de cucarachas. Con insecticida en spray rosea abundante. Algunas yacen boca arriba y el resto quedan inmóviles. “eso querían desgraciadas” Si hablé con voz alta fue para que salieran todas. Apaga el foco y satisfecha se va hacia su recámara.

Las cucarachas empiezan a moverse y las que están paradas ayudan a las que se encuentran patas arriba. Todas están sobre los platos disfrutando las sobras de la cena.

Todo salió a la perfección “mejor imposible” dijo una de ellas. Ellas ya son inmunes a los insecticidas. El teatro que hicieron fingiéndose muertas es una actitud aprendida de los humanos.
Tal vez un día…

trucos para eliminar las cucarachas de la cocina

Eva y la serpiente

De Alejandra P. Cruz

EVA Y LA SERPIENTE

—Todos sabemos por qué se nos desterró del Jardín del Edén —dijo la maestra en plena conferencia—, pero ¿qué pensarían si les dijera que la serpiente que tentó a Eva fue una hermosa y sensual mujer? —Todo el auditorio soltó una carcajada, pero ella continuó—: ¿Y si el fruto prohibido que probó Eva no fue una apetitosa manzana sino una jugosa papaya? No deberíamos descartar esa posibilidad, después de todo, la Biblia no fue escrita por la mano de Dios, sino del hombre.

Los aplausos no se hicieron esperar y ella fue despedida esa misma tarde.

***Alejandra P. Cruz (Aguascalientes, Aguascalientes, 1995). Estudia actualmente la carrera de Letras Hispánicas, en donde también es miembro del grupo LGBT+ de la universidad CUIR UAA. Su poema “Porque tenía que escribir de algo más” fue publicado en la revista Pirocromo. Ha sido mesera, niñera y vendedora.

Untitled

De lo perdido del Minidecamerón

Adriana Azucena Rodrígues


Nunca se recupera lo que amamos porque se queda siempre con nosotros. Lo que ocurre es que no lo sabemos y por eso lo creemos perdido. Hasta que, a veces, un día…

Adriana Azucena Rodríguez [Torres] es Doctora en Literatura Hispánica por el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios del Colegio de México cell (colmex). Ha impartido clases de Teoría Literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México ffyl (unam), la Universidad Autónoma de Chiapas unach y en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México uacm.
Actualmente, es Profesora investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Como resultado de sus actividades de investigación, ha publicado varios artículos, reseñas y notas. También cuenta con publicaciones de obras de creación literaria.
105560597_732455270860632_5518655331641017898_n

Sólo se van los buenos

de Paola Tena tomado del Microdecamerón



Era Dimas de tan mala calaña y peores pulgas que no le hacía
ascos ni a los asuntos más turbios: se aseguraba siempre de saldar
sus deudas con billetes falsos, comer sin pagar aunque fuera una
manzana en el mercado y robar las monedas de la canasta de los
mendigos ciegos. Nunca se negaba si lo invitaban a participar de
crímenes jugosos aunque tuviera que desplazarse y fue en uno de
estos viajes cuando, cargado con una pequeña enfermó
repentinamente en un pueblo alejado de la mano de Dios;
agonizando, entregó hasta el último de los malhadados billetes
para que lo sepultaran en una tumba con su nombre, porque
siendo niño su abuela lo asustaba contándole que las almas de los
enterrados en la fosa común no encuentran descanso.
Creyendo que se trataba de una donación, los habitantes
del pueblo construyeron una escuela, ampliaron el centro de salud
y reformaron la ermita, donde desde entonces veneran a Dimas
como a un santo. Lo único que lamentan estas buenas personas
es no haber tenido tiempo de postularlo como candidato a
gobernador del Estado, o como mínimo, diputado al muy
honorable Congreso de la Nación.

Guiso de gallina de Paola Tena. El microdecamerón – SENDERO BLOG

La elipsis en la minificcion

El microrrelato, o minificción aunque sí tiene una estructura, no cuenta con espacio suficiente para la clásica distribución de presentación-nudo-desenlace. En el microrrelato saltamos directamente dentro de la acción, del acontecimiento. A veces, incluso dentro del clímax. De nuevo: no lo cuentes todo, solo lo estrictamente necesario para crear una imagen en la mente del lector.

Camila de los Volscos

De José Manuel Ortiz Soto

Toda ella es un mar encrespado. El ronco murmullo de las caracolas en mi oreja lo hace más real. Ansiosos, mis labios se cierran sobre su pezón erecto: el sabor salino de su leche embravecida inunda mi boca, prolongando mi excitación. Siento el andar inquieto de sus manos que bajan por mi cuello… Le cuento que las amazonas nos amputamos un seno para tensar el arco mejor, pero que yo me quité los dos.

José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965). Pediatra y cirujano pediatra. Libros de minificción publicados: Cuatro caminos, Las metamorfosis de Diana/Fábulas para leer en el naufragio, Cava de minificciones. Es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario y, coantólogo de Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve y El Tótem de la rana. Catapulta de microrrelatos.

Narrativa breve de José Manuel Ortiz Soto

El primer crimen

De Juan Manuel Montes


En el primer caso policial de la existencia también podríamos
observar el tópico del misterio del cuarto cerrado (aunque se haya
llevado a cabo bajo el cielo abierto y primigenio del mundo). Tres son
los sospechosos: Eva, quien ya tiene antecedentes criminales; Adán,
cómplice habitual de la mujer, y por último tenemos a Caín que
despreocupado ara la tierra para plantar sus frutos.
Dios pone el sol sobre la cabeza de los sospechosos y los
interroga. No puede tomar declaraciones de Eva, quien llora
desconsolada la muerte de su hijo; Adán también se quiebra al
enterarse del suceso. Cuando llega el turno de Caín, este se muestra
hosco y le contesta a Yavhé.
—¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano?
Dios en ese momento vislumbra una mancha oscura y pegajosa
en el azadón de Caín. Luego, hace llover torrencialmente sobre los
cultivos y poco a poco se desentierra una mano y un torso. De esta
manera el creador tiene los elementos policiales básicos: un
sospechoso, un arma y un cuerpo. Rápidamente sentencia con su
justicia divina y manda al criminal al exilio.
No se sabe bien por qué Dios llevó a cabo esta investigación ya
que en definitiva si creemos en la omnipresencia del creador, este ya
sabía todos los cómo, los cuándo y los porqué. Sólo nos queda pensar
48
que él, a la imagen de los hombres, también disfruta de una buena
intriga policial.

Gajes del oficio
Mutilé mi cuento original, le cercené desde el encabezado hasta
el pie de página. En el camino enterré a tres posibles protagonistas que
nada valían y por último (con un exceso de cólera) encerré
perpetuamente a un personaje sin nombre en este microrrelato que
nunca terminaré de escribir… Quizás así es el infierno.


Juan Manuel Montes.

Escritor, profesor de Grado
universitario en Lengua y Literatura por la U.N.Cuyo. Miembro de
Triple-C (La Cofradía del Cuento Corto) y de «La trampa: escritores
independientes». Ha publicado en 2008 La soledad de los héroes, y en
2012 Relatos desde Liliput; sus textos aparecen en diversas antologías
como: Con la literatura no se juega (2012), Brevedades (2013), El mundo de
papel (2014), Antología Trinacional de minificción Borrando fronteras
(2014) y Minimalismos (2015).

O dispara usted o disparo yo recoplilacion de Lilian Elphick

Dos minificones de Patricia Nasello


Whisky adulterado y consecuencia


Conoce los clientes del bodegón, sabe que debiera cantar otras canciones pero esta noche el hastío llegó temprano. El viejo hastío que, hasta hoy, siempre lo había atacado una vez puesta la llave en la
cerradura de su casa, después de la actuación y de los tragos. Ahora no canta, sólo puntea la guitarra.
Al primer chiflido se baja del escenario.
—Otra como ésta y olvidate —dice el mandamás.
—Traeme lo de siempre —replica con indiferencia mientras pone sobre la mesa el sombrero que calza cuando cumple el rol de artista.
Para el sexto vaso, no sabe si es vedad que alguna vez fue un gran vocalista a quien el éxito acercó una multitud de admiradoras serviciales.
—¿Cómo pudo aquel tipo terminar cantando por monedas en
un bar de mala muerte?
Quisiera responder a su pregunta pero el whisky adulterado no combina bien con el hastío prematuro.
—¡Quietos! —ruge alguien, un pibe con cara de loco, parece tener menos años que su propia pistola. Lo acompañan otros dos que podrían ser sus gemelos.
La adrenalina provoca el milagro, siente que la vida regresa para correr por sus venas, sonríe.
—Vos, el del sombrero. ¿Qué te pasa?
Mirá quien viene a reparar en el sombrero. Algo se agita en la boca de su estómago, tarda en reconocer la risa que asciende.
—¿Che, puto de mierda, querés que te queme? —el delincuente
tiembla de rabia y lo apunta.
La carcajada es incontrolable.

No obstante

El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral.
No lo detuvieron un par de metros antes de llegar a su puesto
de trabajo. No estaban sus hijos en casa rodeando, desconsolados, el
cuerpo sin vida de la madre.
Su esposa no fue asesinada de un balazo en la frente, disparado,
tal como los carabinieri sospechaban, con el arma del comandante.
La buena mujer no murió para que el homicida tuviese el
camino despejado para perpetrar el magnicidio.


Pa t r i c i a N a s e l l o . P u b l i c ó l o s l i b r o s d e
microrrelatos Nosotros somos eternos, 2016, y El manuscrito, edición de
autor, 2001. Miembro, junto a Sergio Astorga, del Comité de
Redacción de Brevilla, Revista de Minificción. Dirige: Profesora Lilian
Elphick. Posee trabajos publicados en periódicos, revistas culturales y
antologías de cuentos en Argentina, España, México, Venezuela,
Rumania, Perú y Bolivia
El microrrelato de los viernes: Dos micros de Patricia Nasello ...

Secretos

De Chris Morales

Mi madre aborrece a los gays sin saber que en casa tiene a uno que se junta con otro, cuya madre aborrece a los gays sin saber que en casa tiene a uno que se une a otro en las noches frías o calurosas, que se abrazan, se besan, se muerden y se funden en un solo cuerpo, sin siquiera sospecharlo nuestras mamás.

***

Chris Morales (Ciudad de México, 1983). Actor, productor, docente, creador de historias para un escenario, para leerse en un libro, revista o monitor. Estudiante de Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y gusta de emprender y participar en proyectos incluyentes.

Memoria de una semilla

de Katalina Ramírez



La mujer me dijo que necesitaba contarme su historia para
recordar su esencia, y al hacerlo ha recobrado la memoria:

Nos han llamado ángeles, dioses, superhéroes, y de muchas formas
—según la época y la cultura—, lo único que sé es que soy una semilla y que
un día me convertiré en un árbol. Han tratado de podar nuestras ramas y de
contener nuestras raíces, han tratado de exiliarnos del paraíso, pero al fin he
recordado que el único paraíso reside dentro de nosotros
.

Katalina Ramírez Aguilar (México). Licenciada en Literatura y Filosofía por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha trabajado como editora en diferentes editoriales, y de manera
independiente. Ha publicado microcuentos y poemas en siete antologías internacionales, y en revistas nacionales. Ha publicado un libro de poesía, “Lengua soy” (3 norte y Universidadberoamericana), y uno de microficción, “Música primigenia” (BUAP, 2019)