De consuelo Nieto Ortega
Mientras camina por el vecindario, detiene la mirada en el noticiero vespertino, que está en la tele que se han podido agenciar los de la familia compuesta/descompuesta: uno más en la lista arcoíris. Es como si pasara un auto a más de ochenta kilómetros cuando vuelan las mariposas monarcas; no hay respeto, no hay nada.
Se ha muerto el hijo de alguien, no se ha muerto: lo han matado. Ese al que se le volteaba la mano y su padre golpeaba para ver si se hacía más hombre, o mínimo, más humano. El hijo de Doña Mocha, la que pedía mucho a Dios por la salvación de su oveja chueca, ayuda para su hijo el afeminado. Las habladurías se hacen presentes en los quehaceres del medio día, entre las refriegas y el lavadero de piedra, entre las manos cuarteadas de jabón y detergente, cuando Doña “me sé los mejores chismes” saca las sábanas y abre la boca, y empieza la recapitulación interminable de aquellas a las que mataron, y se lo merecían, la lista de las trans:
Trans/segregadas
Trans/agredidas
Trans/humilladas
Trans/asesinadas
Y lavan las señoras de la vida políticamente correcta, tallan la ropa de los maridos patanes, que las golpean y les regalan flores, los que cogen como bestias y traen el papiloma de cada día, los que después de unas cervezas desconocen al compadre. Las señoras limpian, se cubren los moretones y dicen que sólo Dios sabe lo que hace.
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Consuelo Nieto Ortega (Toluca, Estado de México, 1991). Médica cirujana por la Universidad Autónoma del Estado de México. Escritora y poeta apasionada por las letras. Abiertamente lesbiana, rebelde, comprometida con luchas sociales que impliquen solidaridad, igualdad y defensa de lo correcto. Cuenta con dos libros publicados a la fecha.





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