Poesía japonesa

Por Rubén García García

La luna llena
despierta en su camino las azucenas.

Muchas gracias por su visita.

Se busca final

Azucena Rodriguez


Claro que tuvimos un final feliz. Y por supuesto que, como
siempre sucede en las malas comedias románticas, no supe
reconocerlo. Y, finalmente, ni siquiera reconocí el final triste
.

Tomado del Microdecamerón organizado por Paola Tena

Adriana Azucena Rodríguez - Detalle del autor - Enciclopedia de la ...

Amor de Jovenes

De Paola Tena del Microdecamerón


Mi tía se escapó a los catorce años con un novio al que había
conocido en un campamento de verano. Las vecinas, enteradas
de todo el idilio incluso antes que los interesados, le informaron
al abuelo que la pareja había puesto rumbo a Cuencamé. Él bajó
una maleta del clóset y metió a la carrera las dos cosas que le
cupieron, después de dar parte de la fuga a la señora Marisa,
madre del novio y antes de pasar a recogerla en su Golf verde del
‘59; cada quien se iba a ocupar de su hijo, él ya cumplía con
haberle avisado.
Cuando llegaron a la estación del pueblo el autobús ya
había salido, así que condujeron ocho horas hasta Cuencamé en
el carrito destartalado de mi abuelo, tiempo que les dio de sobra
para contarse los vericuetos y avatares de la vida de cada uno, y
encontrar que al fin y al cabo no eran tan diferentes, e incluso
hasta se caían bien. Sorprendieron a los enamorados en la
carretera pidiendo aventón de noche para ir hasta la Ciudad de
México. El viaje de regreso fue de silencio sepulcral por parte de
mi abuelo y reproches sin fin por la de la madre.
Los jóvenes enamorados se separaron al volver al pueblo
y nunca más volvieron a dirigirse la palabra, pero el amor a veces
triunfa: cuando el abuelo falleció, entre sus cosas encontramos un
atadito de cartas románticas, todas con la misma firma: Marisa.

Gente de pocas palabras - Programa 146 - Las pequeñas cosas ...

Poesía japonesa

Rubén García García

El tren desciende,
dejé el pueblo de nubes,
la flor; mis muertos.

Cómo se vive en el pueblo jujeño donde "nacen las nubes" - Infobae
Foto: Pueblo Jujeño. Argentina.

Pandemia perene

de Dina Grijalva

Tomado del Minidecamerón. Compilado por Paola Tena

Se conocen, se enamoran locamente, sufren por las jornadas
laborales que les impiden estar mucho tiempo gozando de su
amor, llega un virus letal, el gobierno obliga a toda la población a
quedarse en casa. Se encuarentenan –y todo lo demás– en la casa
de ella. Desean que el virus no desaparezca jamás.

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Dina Grijalva es escritora y ensayista. Doctora en Letras por la UNAM. Profesora e investigadora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Actualmente realiza una Estancia Posdoctoral en la Universidad de Salamanca, en donde investiga sobre la narrativa erótica en lengua española. Entre sus libros de ensayos destacan: Eldorado: Mito y evocación en la narrativa de Inés Arredondo y Eros: Juego, poder y muerte. Suslibros de minificciones son: Las dos caras de la luna y Goza la gula.

Casamiento

de Katalina Ramírez

Tomado del Minidecamerón compilado por Paola Tena


En el primer viaje de ella (hacia él; hacia el cuerpo de él, hacia su
piel y sus manos, hacia su cama y su habitación diminuta), se
vaciaron y volvieron a llenar el uno en el otro y la otra en el uno
múltiples veces, y sus hilos se trenzaron —por primera vez— de
forma paralela en calles, pueblos, restaurantes, museos, tiendas,
en un parque, en un templo, en un mirador (donde observaron
miles de hilos tejerse y se imaginaron a sí mismos repetidos hasta
el infinito hacia atrás y hacia adelante —como los mira Dios desde
su omnipresente asiento—) para volver a su camino
perpendicular en un aeropuerto.
Al volver, Helena, la enamorada Helena, no quería seguir
esperando, así que se casó con la única persona que no se
marcharía jamás: con ella misma.

Katalina Ramírez (Puebla, 1990). estudió la licenciatura en Literatura y Filosofía y un diplomado en Edición y comercialización de libros, el cual ella misma gestionó, en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha organizado eventos masivos de fomento a la lectura, como la primera Feria del libro infantil en Puebla, talleres de edición, entre otros. Actualmente trabaja como editora de manera independiente con diversas editoriales. Ha impartido clases de Literatura, y actualmente imparte la clase de Edición en la Universidad Anáhuac. Escribe microcuentos y poemas, y ha publicado textos de dichos géneros en seis antologías internacionales y en diversas revistas nacionales.

Sherezada o el cuento Cuántico

Rubén García García

Sherezada nunca ha dejado de contar historias. De un pasillo del palacio han visto salir a Po, Chejov, Kafka, Cortázar, Gabo, Arreola, Rulfo, Shua, por mencionar algunos. Después, cada quién arma sus historias con su estilo. Últimamente, ella dejó de contar cuentos largos para acercarse al cuento cuántico, de incertidumbre, donde el tiempo es un nudo y el futuro y pasado se rozan. Y para saber que ha sucedido con el gato, el lector tiene que levantarse y abrir la caja. Los títulos se convierten en cajones de Pandora . El cuerpo del cuento ha perdido su articulación y los finales pueden o no sorprenderte. Lo seguro es que vuelvas a leer y a releer para descubrir el sabor, o para darle solidez a lo que no se dice.
Si bien el Rey ha sido condescendiente y como buen árabe le sugirió que utilice la tecnología actual y organice cursos para ofrecer la creatividad que Ala le ha concedido.

Pintura | Gatos y Respeto | Página 5Georges Braque-Rimski-Kórsakov, Sherezade. El joven príncipe y la ...

He sido antologado en Cien fictiminimos,( Edit.Ficticia) Alebrije de la palabra, (Universidad Autónoma de Puebla)
Minibichiario, (edit. Ficticia)
Lectura de locos,( edit. GH)
Cuentos pequeños grandes lectores. 2015
Eros y afrodita Edit. Ficticia 2017
O dispara usted o disparo yo
Textos en libros de primaria de la editorial Sm de Puerto Rico y en revistas tanto de papel como electrónicas.

Despedida

de Ernesto Tancovich


Ella sabía que él vendría. Él no sabía que ella sabía. Emboscada
en la oscuridad espera. Desde allí distingue las finas líneas de luz que
contornean la puerta. Oye la pava bullir en la cocina, que olvidó
apagar, y piensa en los platos aún sucios. Oye pasos afuera, que se
acercan, se detienen. Gira la llave, sigilosa. La vertical de luz se
ensancha, como si un telón se corriese, generando un rectángulo
amarillento. En el rectángulo se recorta la silueta del visitante. Entra,
con pasos medidos, cautelosos, revólver en mano. Ella se había
prometido no dudar y dispara, Una, dos veces, tres. Él da pasos de
ebrio, a un lado, a otro y se desploma, gatillando en la caída. El
proyectil da en el cielorraso. Hay una breve lluvia de arenas. Da
rugidos de animal, revolviéndose en el suelo, en borboteos de sangre.
Ella jadea, su cuerpo entero tiembla. Piensa que debería rematarlo,
detener el surtidor de aguas rojas que ahogan el grito. Y a la vez,
fascinada, mira esos ojos despavoridos que la miran. Él se va
aquietando, una mano invisible lo aprieta, los ojos blanquean. Ella
guarda su pistola en el bolso, ya preparado para el viaje. Va hacia la
puerta eludiendo los charcos, la cierra. Ya en la calle, que huele a
jazmín, recuerda una vez más los platos sin lavar, la hornalla
encendida. Siempre, aún de chica, le fastidió dejar algo pendiente. Con
esa desazón se aleja, noche adentro
.

«O dispara usted o disparo yo » compilación de Lilian Elphick

efectos de no lavar los platos

Promesa

Rubén García García

Un amigo de años me dijo que te vio sola, a la deriva, con tu pelo maltratado y en desorden. Creo que no tardaremos en concluir lo que dejamos a medias en aquel sótano de la escuela… espero no te incomode la sencillez de mi fosa.

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Cárcel

De Marco Salas

CÁRCEL

De pequeño torcía los brazos y le dijeron que no lo hiciera porque estaba mal; luego jugó con muñecas y se las arrebataron porque lo podían golpear si lo veían. Conforme los gestos se le iban acartonando, no podía llorar porque los hombres no hacen eso. Tampoco pudo usar un sombrero de ala ancha en su graduación ni un moño rosa en la boda de su tía. A los veinte años conoció el amor, pero no pudo agarrarle la mano por miedo, no se atrevió a darle un beso, y lo dejaron. Él se sentía bien porque nunca fue culpable, al contrario, el rechazo hizo de su cuerpo una cárcel.

Marco Salas (Xochimilco, Ciudad de México, 1995). Egresado del diplomado en Creación Literaria de la Sogem. Ha colaborado en medios y revistas. Ocupa la mayor parte del tiempo en ser autor de sus tonterías.

Rosa Maza | Obra, pintura figurativa expresionista, 2015: "Cárcel ...
Pintura: Rosa Meza

Pesadilla postmorten

De Rubén García García


Es desolador sentir que no respiras y en el profundo silencio escuchar el roer del gusano, espantando el sueño eterno.

Qué ocurre con una tumba abandonada | IDC

Al final

De Karla Barajas


En su primera presentación de libros el auditorio se llenó. Sin
embargo, a las lecturas de su segunda obra no acudieron parientes,
amigos, ni siquiera curiosos, por lo que la escritora tomó la
decisión de leer sus textos de todos modos e invitó al guardia de
seguridad que custodiaba la puerta y la observaba cargando su
mochila.
La literata leyó un fragmento de su obra, pero pensó que
torturaba al hombre y se prometió no volver a las presentaciones.
El guardia, al verla salir del centro cultural, apretó la mochila
donde tenía los libros de la autora, la única a la que había leído y
su favorita dentro de la literatura mexicana. En la siguiente
presentación le pediré su autógrafo, se dijo el hombre. Ella no escribió
más y él, a la postre, dejó la lectura.

Del microdecamerón compilación Paola Tena

Karla Barajas, obtiene segundo lugar en concurso de Minificción
A Karla Barajas, el confinamiento le ha bridando la posibilidad de crecimiento. El poder realizar lo que ama: la escritura, desde su hogar. Puede leer una minificción y ver a sus crías jugar, sabiendo que no corren peligros. Así como presentar diversas antologías que se realizan en diferentes latitudes de Latinoamérica, en donde ha sido publicada, acción que es de mucha relevancia.


A días de haber sido notificada de ganadora del segundo lugar en el Tercer Concurso Abierto de Minificción IER/UNAM con la minificción titulada Cállense, comparte en entrevista que este hecho representa el encuentro con una comunidad a nivel internacional que ama a la minificción y que está constantemente construyendo a nivel teórico, creativo y utilizando cada uno de los espacios con los que cuenta para difundir el género.


“Juan Manuel Valero y Diana Huicochea con el programa: En su tinta, el doctor Alfonso Pedraza a través del Programa Gente de Pocas Palabras, nos lleva por las diferentes muestras escriturales, los libros que existen de minificción y también es investigador y creador. Alberto Sánchez Argüello desde Managua, Nicaragua y Camilo Montecinos desde Chile, nos deleitan con su trabajo. Admiro el trabajo de la maestra Beatriz Graf, a quien vi y escuché en la presentación de la Antología Resonancias y quien, por cierto, también fue jurado de la Segunda Antología de Escritoras mexicanas, en donde participo. Me fue muy grato ver sus nombres y me mostró algo que he notado en la mayoría de los minificcionistas, es que somos una comunidad de personas que amamos a la minificción”, añade.


Sobre cómo surgió este texto literario, la autora de Esta es mi naturaleza, cuenta que cuando intentaba apoyar a los compañeros que presentaban el libro DIVERSIDAD(ES). MINIFICCIONES ALTERNAS, compilado por Vimarith Arcega-Aguilar, Diana Raquel Hernández Meza, José Manuel Ortiz, sus hijitos estaban jugando muy pesado. Cuando entró una invitación para leer su texto, no logró concentrarse porque pensaba: se van a matar.


De esta manera, nació la idea de una mujer que intenta continuar con su vida pero debido a la cuarentena tiene que convivir el día entero con gritos de niños en su cabeza y un día les reprende con un: “Cállense”, “y explica a sus colegas que sus hijos se podían lastimar, ellos la ven horrorizada. Al final le doy la vuelta a la historia. En la palabra horrorizada el lector puede interpretar que esto se debe a la visión del mundo ante de la desesperación de una madre. ¿Cómo ve el mundo a una madre que grita? ¿Sería peor la mirada del mundo si esos hijos no existieran?”.


Por lo que he leído, en esta y otras ocasiones, tus personajes son mujeres que no se repiten, en su psicología, en su trazo protagónico. En ese sentido, las mujeres de las cuales escribe Karla Barajas representan al mundo ¿o es una representación de lo que puede ser el mundo?


Karla Barajas, comparte que si la minificción fuera un flor, un animal u objeto, sería una proteica que cambiara de olores conforme a los estados de ánimo de quien elija usarla: “De un olor tan híbrido, que quien lo intente definir diga que no encuentra si se trata de un olor dulce o amargo, pero que quien la huela regrese en su búsqueda siempre. De los tres los vería como un animal pequeñísimo, pero capaz de paralizar a su lector o llevarlos a un estado de éxtasis eternamente”.

Para toda la vida

De José Manuel Dorrego


La historia de amor entre Danna, “La mujer pájaro”, y Hasper,
“El fantástico hombre bala”, era un secreto a voces en nuestro
circo. Bastaba ver el cruce de sus miradas clandestinas entre
bambalinas. O cuando coincidían en el pasillo entre camerinos,
esa manera de rozar sus vestidos tan furtivamente. Un día, se
encontraron en el aire. Hasper acababa de salir disparado de la
boca del cañón mientras practicaba la “salida torbellino” y se
cruzó con Danna, que ensayaba postureo de vuelo a media altura.
Frenaron en seco y se quedaron suspendidos, como levitando.
Danna le sonrió y bajó los ojos, ruborizada. Hasper la tomó de la
mano, le acarició el dedo índice, la besó en la mejilla y ambos
comenzaron a ascender hasta perderse entre el negro de la noche.
De eso hace ya casi tres meses y no hemos vuelto a saber de ellos.
Nos jode porque se nos han caído dos números de golpe, pero en
el fondo somos, pese a lo que digan, unos sentimentales:
cruzamos los dedos para que no vuelvan a aparecer jamás.

Mujer-pájaro | Círculo del Arte
Empezó a escribir cuentos “cortos y raros” desde muy pequeño, pero no fue hasta que encontró, en el año 2002, a Ficticia (www.ficticia.com) en Internet, la página decana del cuento en la red. Ahí se enteró de que lo que escribía tenía un nombre, “microrrelatos”, y desde entonces sigue escribiendo y colaborando semanalmente en esa página. Ha sido ganador o finalista de concursos de relatos organizados por “El País”,  “ABC”, “La Razón”, “Onda Madrid”, “RENFE”, “Augusto Monterroso”, “Museo de la Palabra” o “Relatos en Cadena” de la Cadena Ser, donde ha sido finalista en 8 ocasiones y este año 2015 estará presente en la final anual. Tiene escritos otros dos libros de microrrelatos (ambos con micronovela incluida, por supuesto) y está preparando un libro de relatos con el mundo del cine como protagonista. 

Tomado del Microdecamerón compilación de Paola Tena