Viajando con la incertidumbre

95 años posoperadade cirugía abdominal.

Nos dijeron que estaba en crisis. El tumor 3.5 kgr benigno. La brusca descompresión, insuficiecia renal, y una anestesia que después de 12 hs seguía dormida. La presión volaba bajo, pulso débil con 110 el médico intensivista dejó indicaciones. Tomamos carretera y veníamos hablando de muchos temas, pero pensando lo peor. Llegamos a Texcoco a las nueve de la noche y al llegar al hospital, la revisaba el especialista. En horas doña Meche, levantó vuelo, disipó oscuridades y como el ave fénix volvió a sorprendernos con su luz. Se le desintubó, y por la mañana que me o nos vea, seguramente nos aventará un sermón sin ser domingo
Todo parece indicar que la pelea es suya.
Felicidades Meche, mira que eres dura de roer.
Tus hijos que te aman.

Poesía japonesa


Tiemblan las hojas
y la luz en las criptas.
Un niño sueña…
también el árbol.
Sueñan en soledad;
él juega y corre,
el árbol lo persigue
con su mirada de hojas.

Agustín Cadena

Tenía once años cuando terminé la primaria. Como me gradué con honores y de “premio” me llevaron a la Ciudad de México a saludar al presidente, algunas personas notables se interesaron en mí. Una de ellas fue un prócer local que tenía un primo rico en la capital. Este primo llamó por teléfono a mis padres, no a nuestra casa porque nosotros no teníamos una línea, sino a la tienda de al lado. Era para ofrecerme hospedaje en su casa a mi llegada a la Ciudad de México, sólo la primera noche porque ya luego la Secretaría de Educación Pública se encargaría de mí. En aquella época uno no desconfiaba de las personas.
Así que me encontré, por primera vez en mi vida, en una casa rica. Todo me dejó boquiabierto: la escalera alfombrada con su barandal de madera, el piano de cola, el despacho lleno de libros, la enorme cocina donde una mucama en uniforme me hizo un sandwich delicioso. Y aún me faltaba lo más bello, que llegó después de la cena. Era la hija menor de los señores, una niña como de mi edad a quien llamaron para que tocara el piano. Bajó por la elegante escalera. Tenía el pelo largo, castaño claro, y un vestido de color pastel que ahora, viendo la escena en perspectiva, me doy cuenta de que no era un vestido sino un camisón para dormir. Y me sonrió y se presentó y enseguida se sentó al piano. Yo nunca había visto un piano de cola, mucho menos una niña capaz de tocarlo. Tocó Para Elisa.
A mi edad he llegado a saber que Para Elisa es una pieza relativamente fácil, para estudiantes que empiezan. Pero en ese entonces me conmovió como la música más sublime en la ejecución más virtuosa del mundo.
La niña no tocó más que eso. Y yo me fui a dormir ya sin poner atención a los lujos de la casa. Ni siquiera recuerdo cómo era la recámara que me dieron. Estaba en éxtasis por la música.
Al día siguiente me despertaron temprano para llevarme en coche a la Secretaría de Educación Pública. Nunca volví a ver a aquella familia. Ni siquiera recuerdo el nombre de la niña. Han pasado más de cuarenta años y ya no queda nadie a quien preguntarle qué fue de esas personas. Pero cada vez que escucho Para Elisa, vuelvo a ver en mi mente los cabellos castaños, el “vestido” color pastel, los bellos ojos concentrados en el cuaderno de partituras. Quizá no eran bellos. No importa. Quizá la niña no tocaba bien y no siguió haciéndolo; se casó y se olvidó del piano. Tal vez aquélla no era una casa rica; sólo era diferente a las casas de mi pueblo. Nada de eso es asunto mío. La memoria es otra cosa. La memoria sabe decir mentiras que parecen verdad y eso es suficiente.

Blogueros y lectores, amigos:

Mi madre fue intervenida ayer para extraer un tumor benigno enorme. 95 años que ha ofrecido a sus semejantes respeto y amor. Ha transitado de la leña al horno de microondas, del caballo al avión. Lucha por su vida y lo hace bien. Sus hijos deseamos ayudarle, pero es imposible. La batalla es de ella. No nos queda más que esperar y confiar en su bondad.

Abrazos a la cofradía de blogueros y lectores si me ausento.

MI DE VERAS LUGAR DE SALVACIÓN — palabrasaflordepiel

Una anciana analfabeta y con el ojo vacío cuenta romances antiguos de guerras. De amores. Mejor dicho: no los cuenta, los canta. La mujer, poquita, reúne a chicos imantados por sus historias. Cuando fallece y la velan, una niña que solía escucharla piensa, por primera vez, que a partir de las palabras quizá el ser […]

MI DE VERAS LUGAR DE SALVACIÓN — palabrasaflordepiel

El club de los animales

José Manuel Ortiz Soto


Era costumbre entre los animales de aquel club pasarse las horas jugueteando. A nadie sorprendía que en cuanto el camaleón cornudo parpadeaba, el pájaro correcaminos cambiaba el tapiz del fondo, para obligarlo a mudar nuevamente de color. O que el guacamayo insistiera que el
sapo era en realidad un príncipe encantado.
Aquella tarde, el perro xoloitzcuintle dirigió su juego en contra del gato doméstico mexicano,
que dormía plácidamente en el respaldo de un sillón.
— ¿Entonces? ¿Quién le pone el cascabel al gato? — dijo, modulando el ladrido.
Todos rieron ante la ocurrencia del perro. Menos la víbora —de reciente ingreso al club —, que
se enroscó y sacó la lengua, a la espera del valiente que le habría de quitar el cascabel de su cola.

Nota: se trata de un grupo de animales —todos mexicanos o latinoamericanos — que se reúnen y
pasan la tarde jugándose bromas los unos a los otros. El dicho mexicano “¿Quién le pone el cascabel al gato?” significa quién es el atrevido que hará algo osado, quién es el valiente, etc.

Dibujo de Una serpiente de cascabel pintado por en Dibujos.net el día  03-10-20 a las 06:29:58. Imprime, pinta o colorea tus propios dibujos!

Pequeficciones de Chile, España, Argentina, México y Marruecos

Lilian Elphick, Lorena Escudero, Manu Espada, Martín Gardella, Rubén García, Mustapha Handar

Consejos para hacer dormir a un dragón
Lilian Elphick

  1. Dele zanahorias.
  2. Acuéstelo al pie del árbol y abrigue solo sus alas.
  3. No le haga cariño.
  4. Cuéntele historias de dragones vencedores en cruentas
    batallas con caballeros de capa y espada.
  5. Cuando esté dormido, cierre los ojos, acurrúquese junto a él.
  6. No vaya a pensar que usted es el dragón y que está solo e
    insomne, encerrado en el gran libro de los mitos universales.
    Lilian Elphick (Chile) Escritora. Ha publicado siete libros de
    minificciones. El presente texto fue tomado del libro Diálogo de tigre

Zoológico
Lorena Escudero
Día 53 de confinamiento.

Papá, con medio cuerpo fuera de las ventanas, discute a voces
con cualquiera que pasa por la calle, lo conozca o no.
Mamá no para quieta, va de una habitación a otra recorriendo
en círculos la casa. Entra, dice que se le ha olvidado lo que venía a
hacer, sale.
Y mi hermana mayor ahora vive una rutina nocturna. Solo sale
de su habitación de noche y duerme hasta las tantas.
Confirmado: los animales se comportan de forma diferente
cuando están encerrados.
Lorena Escudero (España, 1985). Doctora en Física e investigadora.
Ha participado en diversas revistas de microficción en España, Perú,
Argentina, Reino Unido, y en antologías: Los pescadores de Perlas,
Futuro Imperfecto, Hokusai, Brevirus y Resonancias. Ha publicado los
libros de microficción Negativos (Torremozas, Madrid, 2015),
Formulario (La tinta del Silencio, México, 2019) e Incisiones (Quarks
Ediciones Digitales, Perú, 2020).

Dixeslia
Manu Espada

Dsede uqe diganosaticron mi dixeslia, mis pardes me enviraon a calse
cno una teraeputa uqe etsá buneísima. Llveo dos aoñs ne tratamineto,
pero ella aún no sabe que ya estoy curado.

Manu Espada (España, 1974). Es licenciado en Periodismo por la
Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado los libros de
relatos El desguace (Ed. Grupobúho, 2007) y Fuera de temario (Ed.
Talentura, 2010), y otros dos de microrrelatos: Zoom. Ciento y pico
novelas a escala (Ed. Paréntesis, 2011), y Personajes secundarios
(Ed. Menoscuarto, 2015). Entre otros premios, ha ganado el premio
Editorial Grupobúho, el certamen Relatos en Cadena de la SER, o el
Certamen de Microrrelatos de la revista Eñe.

Las trillizas
Martín Gardella

Rosa, Celeste y Violeta eran hermanas tan idénticas que, para poder
identificarlas, su mamá vestía a cada una con el color que
correspondía a su nombre. Pero un día, para terminar con la
monocromía, las hermanas comenzaron a intercambiar sus ropas
cada mañana. Lograron así despistar para siempre a sus familiares y
amigos, e incluso a ellas mismas, que ya no pueden recordar quién es
quién.
Martín Gardella (Argentina, 1973). Vive en Buenos Aires. Es
abogado, escritor y difusor cultural. Publicó Instantáneas (Andrómeda,
2010), Los chicos crecen (Macedonia, 2015), Caramelos masticables:
microficciones para leer en un recreo (Hola Chicos, 2016) y Aderezos
para un tentempié: Microantología personal (Micrópolis, Lima, 2016).
Compiló Brevedades: Antología argentina de cuentos re-breves
(Manoescrita, 2013). Es miembro fundador de La Internacional
Microcuentista.

Hijo mío
Rubén García García

El gusano abrió los ojos: frente a él había una rosa. Se arrastró hasta
ella, y la llamó mamá. La rosa no encontraba cómo decirle que ella no
era su madre. El gusano la abrazó:
—¡Qué linda eres! ¿De grande seré como tú?
—Sí, serás como yo —contestó con timidez.
El tiempo pasó y la rosa comenzó a deslustrarse: el gusano se
alimentaba de sus hojas. Luego de sus retoños. Mientras más la
destruía, ella más se encariñaba con el hambriento gusano. Poco
antes de que cayera su último pétalo, la rosa vio con tristeza que su hijo
colgaba inmóvil de una de sus ramas.
Ala mañana siguiente, la rosa escuchó una voz que la llamaba.
Abrió los ojos con dificultad y encontró frente a ella a una mariposa,
que batía sus alas de colores.
La rosa sonrío satisfecha.

Médico, jubilado de la Universidad Veracruzana. Ficciones publicadas en antologías Libros escolares Sm, Cien fictiminimos, Cuentos pequeños, Libro de los seres no imaginarios, Alebrije de palabras, Taller de locos, Eros y afrodita. En libros virtuales » O dispara usted o disparo yo»y «Pequeficciones» Director de dos cortometrajes: «Debes de estar loco» » la niña de las guayabas» basados en dos cuentos de su autoría. Ficticiano de corazón. Administrador de «Sendero blog«

Una vez el pez confía en la paz de un rapaz…
Mustapha Handar
Para hacer frente a los incesantes y peligrosos ataques del tiburón, los

peces organizaron elecciones para elegir a quien los protegería de él:
la ballena o el pez rape.
La ballena les prometió sacrificarse por ellos. El rape aclamó
que el tiburón era amigo suyo desde tiempos inmemoriales y les juró
abandonar las aguas si algún día fueran atacados por éste.
Como los peces refutaban la violencia y soñaban con una
eterna vida en paz, votaron por el rape pese a su carácter maligno y
apariencia sospechosa. La descomunal ballena se puso muy triste y
emigró, mientras que el rape festejó su victoria y visitó furtivamente al
enemigo. Los dos ya tenían planeado una añagaza a los peces. El día
siguiente, el rape organizó una gran fiesta de reconciliación entre los
peces, a quienes representaba, y el tiburón, su amigo secular. Este
último, aceptó el pacto de paz y amistad y acudió a la fiesta.
El rape mandó a los peces payaso, disco, joya y mariposa a
que divirtieran a los numerosos asistentes con sus chistes, canciones
y danzas. Las ostras y los mejillones presentaron una fantástica pieza
teatral en la cual contaron sus historias con los piratas que los
pescaban para robarles las perlas que escondían dentro de sus
conchas. Las focas proyectaron en cuadros de pintura cómo se
transformaron de unas bellísimas sirenas a focas siempre enlutadas y
anhelantes de romper esa maldición.
Sin embargo, cuando el espectáculo hubo finalizado, el rape
fue el postre.

HASTA LAS CALENDAS GRIEGAS — manologo

Era culto, pudiente y todo lo dejaba para después, menos leer. Leía, leía y leía. Por leer “dejaba para después” comer, dormir, bañarse… Los libros, ordenadísimos en sus estanterías, contrastaban con el desorden reinante, donde rivalizaban bolsitas vacías de snacks, latas o botellas de Coca-Cola – que era lo único que bebía- porque, aunque a […]

HASTA LAS CALENDAS GRIEGAS — manologo

Mensaje de Ana Grandal, española

Tomado de la antología » o dispara usted o disparo yo»


Mensaje


«Lo hcms sta noxe n kasa a ls 9». Enviar. Una centésima de segundo más tarde se da cuenta de su error: ha mandado el mensaje a María. No a Mario, a María. A su esposa. La precipitación y la similitud gráfica le han jugado una mala pasada. Un sudor frío le recorre la espalda. «Calma». Es imposible que María descodifique la información contenida en la escueta frase. Tal vez piense que es una invitación al sexo, ese sexo que, durante un año, ella le ha negado. Por otra parte, ¿no es verdad que, a pesar de su costosísimo celular ultraligero de niña pija, de rica heredera caprichosa, siempre olvida recargarlo? No puede evitar una sonrisa. Quizás, a las nueve, cuando Mario entre en su casa a descerrajarle a María un tiro en plena nuca, comprenda inútilmente su significado.

Ana Grandal

es licenciada en CC. Biológicas y ejerce
como traductora científica freelance desde 1996. Ha traducido diversos
libros de divulgación y la compilación de poesía incluida en Mina Loy.
Futurismo, Dadá, Surrealismo (2016). Cuenta con varios premios
literarios. Ha publicado la colección de microrrelatos Te amo, destrúyeme
(2015), al que pertenece el microrrelato «Mensaje». Coedita con
Begoña Loza la colección de relatos La vida es un bar (Vallekas) (2016),
donde también participa como autora. Colabora en las revistas digitales
La Ignorancia y La Charca Literaria.

La Rebelión de las pulgas

José Manuel Ortiz Soto Tomada del libro «La metamorfosis de Diana»

—¿Cómo quieres tu corte?

—Al ras.

El peluquero se encoge de hombros y pone manos a la obra.

«¡Es un estrafalario!», «¡Un fascista!», «¡Un retrógrado!», «¡Un animal de mal gusto!», profieren horrorizadas las pulgas, mientras tratan de huir de la máquina de afeitar. Pero no se cruzarán de brazos: incitadas por la Sociedad de Piojos de Calvos y Lampiños, esta misma tarde se plantarán frente al Palacio de Gobierno para exigir a la Autoridad un hogar digno en dónde vivir.

La Pulga humana, Pulex irritans 1, y piojo humano, Pediculus humanus 2.  Copperplate Handcolored grabado de Friedrich Johann Bertuch's Bilderbuch  fur Kinder (libro ilustrado para niños), Weimar, 1795 Fotografía de stock -  Alamy

La muñeca está rota

Lorena Escudero

La muñeca está rota*

YA NO deja de llorar cuando la abrazas, no come y bebe mucho, y suelta unos eructos que suenan como si se le estuvieran acabando las pilas. La muñeca está rota y ya no sirve. Yo miento y digo que no me he divertido con ella más de la cuenta. Nadie puede demostrar que intenté ahogarla en la bañera, o que le retuerzo los bracitos cuando me aburro. Y a nadie le importa. Estamos casados y la muñeca es mía.

Lorena Escudero
Doctora en Física e investigadora en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), Lorena Escudero (Soria, España, 1985) escribe relato y microrrelato desde muy temprana edad.
Ha ganado concursos en ambos géneros y participado en numerosas revistascomo “Microtextualidades” (España), “Quimera” (España), “Plesiosaurio” (Perú), “Atril” (España), “Salamanca Letra Contemporánea” (España), “Cita en las Diagonales” (Argentina) y “TheNextReview” (Londres). Sus letras han aparecido en blogs (“Las afinidades electivas” y “La Nave de los Locos”)y están incluidas en varias antologías: “Los pescadores de Perlas” (editorial Montesinos, España), “Futuro Imperfecto” (Ed. Clara Obligado, España), “Hokusai” (Revista Brevilla, Chile) y “Resonancias” (BUAP, México).
Tiene publicados los libros de microficción“Negativos” (Torremozas, Madrid, 2015), “Formulario” (La tinta del Silencio, México, 2019) e “Incisiones” (Quarks Ediciones Digitales,Perú, 2020).
“Negativos”, su primer libro de microficción, construye una analogía con la fotografía, con el «instante congelado» que nos da las claves, o las muestra apenas, de una historia más amplia y compleja. Textos que se han traducido al inglés o al griego, componen cuatro partes principales: de repentina ficción, que recoge los microrrelatos más lúdicos, que juegan tanto con el lenguaje como con otros géneros; de locuras y terrores, con historias de terror; de engendros y níspuras, microrrelatos intertextuales: revisión e inversión de bestiarios, relatos clásicos y mitos; de pérdidas, en los que dominan la identidad y las relaciones amorosas.
“Formulario”, nos cuenta, nació de la inquietud, y unión, de sus dos grandes pasiones: la escritura y el efecto sobre la misma por su formación científica. Libroobjetode la colección Minitauro, en forma de original y diminuto acordeón, combina ficción con fórmulas y conceptos físicos y matemáticos.
“Incisiones” es una mini antología heterogénea que recoge textos publicados en  diversos blogs y revistas; y puede descargarse gratuitamente, para que se animen a leerla, en el siguiente link: https://quarksedicionesdigitales.wordpress.com/2020/04/04/incisiones/.

Pegaso cuento infantil tomado de la antología de pequeficciones

Antología coordinada por Chris Morales y José Manuél Ortiz soto


Esteban Dublín


—Mariana, se acerca tu cumpleaños…
—Ya sé, papá…
—¿Qué te gustaría de regalo?
—Un pegaso…
—¿Un pegaso…?
—Sí, papá, un pegaso, ¿los conoces? Son caballos con alas…
—Claro… ¿dónde consigo uno?
—Papá, ¿cómo me preguntas eso? Cualquiera que quiera puede conseguir un pegaso.
—Me gustaría saber dónde lo viste para comprártelo…
—Papá…. Los pegasos no se compran…
—¿Cómo que no se compran…?
—Los pegasos se imaginan, papá…
—Claro, hija, claro… ¿No te gustaría otra cosa? Una muñeca… ¿Una bicicleta, tal vez?
—Papá, yo quiero un pegaso…
—Hija, no te puedo regalar eso. Los pegasos no existen…
—Eso mismo dicen ellos…
—Dicen quiénes…
—Los pegasos. Dicen que los papás no existen.

Esteban Dublín (Colombia, 1983). Publicista. Ha publicado los libros de microrrelatos Preludios, interludios y minificciones (Adéer Lyinad, 2010), Tácticas contra el olvido (TBWA Colombia, 2014), Las narraciones alternas (Micrópolis, 2017) e Historias de camiseta (Micrópolis, 2018) como antólogo. También publicó los libros infantiles El dragón que no podía volar y ¿Dónde guardas tanto amor, abuelita? Es miembro fundador de La Internacional Microcuentista. Daniel Ávila es su nombre verdadero.

lamicrobiblioteca: AUDIOMICROS (23), ESTEBAN DUBLÍN


El patito más que feo de Rubén García García

Minificción

Nadie lo quería, ni mamá Pato, ni mamá Ganso. «Es el karma le dijo la Rana, docta en ciencias ocultas. Disponía a suicidarse en las fauces de Lagarta, cuando fue rescatado por la sociedad protectora de las aves. En la estancia veterinaria se le identificó con una especie en vías de extinción. Desde ese momento le dieron atenciones de Rey. Le llegaban noticias de sus hermanos de infancia, gracias a la docta Rana. Algunos patos andaban a vuelo de mata escondiéndose de Elmer. otros gansos reclamaban su hígado. Y los sobrevivientes al recordarlo se ponían verdes de envidia. La Rana movía la cabeza y a cada salto que daba decía «Es el karma»

Este pato se convierte en el protector de este niño y le sigue por doquier  | Bored Panda

Quintilla de minificiones 4: J.M.Merino, Paola Tena, Diana Belásutegui, Nana Rodriguez y Diego Muños Valenzuela

España, México, Argentina, Colombia, Chile

Desolación de José María Merina -España-

Acababa de publicar su tercera novela cuando su hijo se mató en un accidente. El éxito del libro no logró amortiguar su dolor, que a lo largo de cinco años la mantuvo incapaz de escribir ni una sola línea. Por fin decidió comenzar otra novela en la que intentaría plasmar la amargura que segregaba incesantemente dentro de ella el parásito dañino de la amargura. Resultaron mil páginas,  redactadas con nervioso apresuramiento. Los escenarios de la novela  eran lugares dominados por las carencias elementales, la injusticia y la violencia, como la mayoría de los espacios humanos. En ellos, unos personajes, Rosa, Alberto, Joaquín y Walter, se relacionaban en sucesivas historias de desdicha y aflicción, como cifras simbólicas de un mundo sin orden ni sentido, presidido por un caos que hacía verterse irremisiblemente cada destino en la tristeza y la muerte. Una relectura pausada del manuscrito le aconsejó eliminar reiteraciones y páginas, lo redujo a ochocientas y lo dejó apartado durante casi un año, para repasarlo por fin y descubrir que quinientas páginas eran suficientes para expresar con certeza lo sustantivo de su ficción. Pero mientras corregía una vez más el texto, fue eliminando situaciones, diálogos y escenas, y lo acortó hasta las doscientas cincuenta páginas. Este fin de semana, en  medio de un otoño en el que el viento amontona en el jardín las hojas amarillas de los chopos, ha vuelto a releer el texto y a depurarlo, hasta comprender que, para expresar el sentimiento de lo que permanece incrustado en su corazón,  es suficiente una sola página, e incluso una sola palabra.

Paola Tena -México-

Obsolescencia programada

Está obsoleto, me dijeron. A mí me parecía que aún podría funcionar unos años más, pero quién soy yo para cuestionar. Todo caduca; por ejemplo la primavera, que no entró este año porque se volvió obsoleta, y cuando nos quejamos dijeron que hay otras estaciones novedosas, que ya nos enviarían el catálogo 2016. Hace un mes nos caducó el gato; jugaba con una bolita de estambre cuando se quedó quieto, como congelado. Me enviaron otro por correo a contrareembolso, uno azul con nuevas funciones. Así que cuando me han dicho que nuestro amor está obsoleto, ¿quién soy yo para contradecir a los que saben? Tendremos que olvidarnos el uno del otro y buscar nuevos modelos, creo yo. Dicen ellos.

La Bestia

Diana Belásutegui -Argentina-

El inspector Rodríguez había descubierto que la bestia asesina era la mujer que amaba y eso lo estaba demoliendo. La tenían cercada, le pidió ayuda a la agente con la que trabajó durante diez años. Necesitaba que alguien lo respaldara por si tenía que matarla. —La tienen en el Hotel de la calle 18 —gritó Cándida mientras subía al auto –está en la habitación… —104 —completó él, y la agente lo miró unos segundos. —Cándida, yo la conocía —aclaró y arrancó ante la mirada serena de su compañera. Llegaron en 5 minutos, abrió la portezuela, corrió hacia el hotel donde tuvieron sus primeros encuentros a escondidas, subió las escaleras junto a otros 6 policías, llegaron, golpeó y la llamó. No hubo respuesta. Se dio media vuelta en busca de la mirada de su compañera pero no la encontró, dio la señal y derribaron la puerta. La bestia estaba sobre la cama, en el piso, en el baño, empapando las sábanas y había servido como tinta para un mensaje dejado en la pared: «YO TE AMABA MÁS QUE ELLA». ¿Quién había escrito la nota? ¿Hacia quien estaba dirigida? La firma era una C. Nuevamente intentó encontrar a su compañera pero aún seguía ausente, estaba por preguntar por ella cuando recordó su rostro sereno cuando le confesó que conocía a la bestia ¿ella lo sabía? Miró por la ventana. Cándida estaba parada junto al patrullero, observándolo, le sonrió levemente y sin dejar de mirarlo, levantó el arma y se disparó. 

Diana Beláustegui.

Neurosis doméstica

Nana Rodríguez -Colombia-

Las cosas de la casa cambian de lugar todos los días. Los cuadros de la estancia, resultan en el dormitorio de los huéspedes, los muebles de la sala giran su posición  y también se pasean por el estudio, las plantas hacen periplos por la cocina y los cuartos de baño. Los detalles son los más nómadas, no es raro encontrarlos dos y tres veces por día en distintas mesas y repisas, los únicos que no cambian su condición de permanencia son los libros, aunque algunos de ellos reposan en la mesa de noche y el sofá.
La mujer que se ocupa de la limpieza además ejercita la memoria, no sea que por un descuido provoque la ira de su señora, al romper el orden cambiante de la casa

Reinvidicación de Circe

Diego Muños Valenzuela -Chile-

La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Ea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le restituyó su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, ordenó con voz terminante al lloroso viajero,  “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación.

Munoz Valenzuela, Diego f03 crop.JPG

https://www.citaenlasdiagonales.com.ar/minificciones_y_relatos_breves.php

La carta en el árbol

José María Merino

Ha regresado, veinte años después, a la ciudad de su infancia y adolescencia, al otro lado del océano. Recorre las antiguas calles observando con extrañeza los cambios en los colores de las casas y en los trazados callejeros. Se le revela de repente el parque de los juegos de niños, el lugar en el que conversó y paseó con muchachas por primera vez. Vuelven a él los ojos negros de Rosa, sus manos blancas y suaves, la separación dolorosa, cuando él tuvo que acompañar a su familia en el traslado a la ciudad donde ha crecido. Recuerda que antes de separarse escribieron una carta en la que pretendían conjurar el futuro: su amor no se  extinguiría, volverían a reunirse para no separarse nunca más. La firmaron con sangre, un alfilerazo en la yema del índice de cada mano izquierda, la introdujeron en una botella pequeña y, tras cerrarla, la escondieron en la enorme hendidura de un árbol muy viejo, que alza todavía sus ramas negruzcas en el extremo más frondoso del lugar. En un impulso que lo avergüenza un poco, rebusca entre las hojas secas, los papeles, las piedras y los desperdicios antiguos que ocupan la cavidad,  hasta encontrar la botella. La abre y saca el papel, pero cuando lo lee,  el mensaje ha cambiado: “Lo siento, Joaquín”, dice. “El tiempo pasa, no vuelves, y he conocido a Alberto, un chico muy majo”. Y firma Rosa, esta vez sin sangre.

La Coruña, España, 1941). Durante su infancia y  adolescencia vivió en León, de donde ha sido nombrado “hijo adoptivo”, y estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en los ministerios de Educación y de Cultura. Colaboró con UNESCO en proyectos para Hispanoamérica.  Es patrono de la Fundación Alexander Pushkin y de la Fundación de la Lengua Española, y fue designado en 2005 Hans Christian Andersen Ambassador por el gobierno danés. Doctor honoris causa por la Universidad de León, es Premio Castilla y León de las Letras y  miembro de la Real Academia Española (sillón m), donde desempeña el cargo de vicesecretario. Es tesorero de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

También es autor de algunas antologías sobre las leyendas tradicionales y el cuento literario español contemporáneo en lengua castellana.