Quintilla de minificiones 4: J.M.Merino, Paola Tena, Diana Belásutegui, Nana Rodriguez y Diego Muños Valenzuela

España, México, Argentina, Colombia, Chile

Desolación de José María Merina -España-

Acababa de publicar su tercera novela cuando su hijo se mató en un accidente. El éxito del libro no logró amortiguar su dolor, que a lo largo de cinco años la mantuvo incapaz de escribir ni una sola línea. Por fin decidió comenzar otra novela en la que intentaría plasmar la amargura que segregaba incesantemente dentro de ella el parásito dañino de la amargura. Resultaron mil páginas,  redactadas con nervioso apresuramiento. Los escenarios de la novela  eran lugares dominados por las carencias elementales, la injusticia y la violencia, como la mayoría de los espacios humanos. En ellos, unos personajes, Rosa, Alberto, Joaquín y Walter, se relacionaban en sucesivas historias de desdicha y aflicción, como cifras simbólicas de un mundo sin orden ni sentido, presidido por un caos que hacía verterse irremisiblemente cada destino en la tristeza y la muerte. Una relectura pausada del manuscrito le aconsejó eliminar reiteraciones y páginas, lo redujo a ochocientas y lo dejó apartado durante casi un año, para repasarlo por fin y descubrir que quinientas páginas eran suficientes para expresar con certeza lo sustantivo de su ficción. Pero mientras corregía una vez más el texto, fue eliminando situaciones, diálogos y escenas, y lo acortó hasta las doscientas cincuenta páginas. Este fin de semana, en  medio de un otoño en el que el viento amontona en el jardín las hojas amarillas de los chopos, ha vuelto a releer el texto y a depurarlo, hasta comprender que, para expresar el sentimiento de lo que permanece incrustado en su corazón,  es suficiente una sola página, e incluso una sola palabra.

Paola Tena -México-

Obsolescencia programada

Está obsoleto, me dijeron. A mí me parecía que aún podría funcionar unos años más, pero quién soy yo para cuestionar. Todo caduca; por ejemplo la primavera, que no entró este año porque se volvió obsoleta, y cuando nos quejamos dijeron que hay otras estaciones novedosas, que ya nos enviarían el catálogo 2016. Hace un mes nos caducó el gato; jugaba con una bolita de estambre cuando se quedó quieto, como congelado. Me enviaron otro por correo a contrareembolso, uno azul con nuevas funciones. Así que cuando me han dicho que nuestro amor está obsoleto, ¿quién soy yo para contradecir a los que saben? Tendremos que olvidarnos el uno del otro y buscar nuevos modelos, creo yo. Dicen ellos.

La Bestia

Diana Belásutegui -Argentina-

El inspector Rodríguez había descubierto que la bestia asesina era la mujer que amaba y eso lo estaba demoliendo. La tenían cercada, le pidió ayuda a la agente con la que trabajó durante diez años. Necesitaba que alguien lo respaldara por si tenía que matarla. —La tienen en el Hotel de la calle 18 —gritó Cándida mientras subía al auto –está en la habitación… —104 —completó él, y la agente lo miró unos segundos. —Cándida, yo la conocía —aclaró y arrancó ante la mirada serena de su compañera. Llegaron en 5 minutos, abrió la portezuela, corrió hacia el hotel donde tuvieron sus primeros encuentros a escondidas, subió las escaleras junto a otros 6 policías, llegaron, golpeó y la llamó. No hubo respuesta. Se dio media vuelta en busca de la mirada de su compañera pero no la encontró, dio la señal y derribaron la puerta. La bestia estaba sobre la cama, en el piso, en el baño, empapando las sábanas y había servido como tinta para un mensaje dejado en la pared: «YO TE AMABA MÁS QUE ELLA». ¿Quién había escrito la nota? ¿Hacia quien estaba dirigida? La firma era una C. Nuevamente intentó encontrar a su compañera pero aún seguía ausente, estaba por preguntar por ella cuando recordó su rostro sereno cuando le confesó que conocía a la bestia ¿ella lo sabía? Miró por la ventana. Cándida estaba parada junto al patrullero, observándolo, le sonrió levemente y sin dejar de mirarlo, levantó el arma y se disparó. 

Diana Beláustegui.

Neurosis doméstica

Nana Rodríguez -Colombia-

Las cosas de la casa cambian de lugar todos los días. Los cuadros de la estancia, resultan en el dormitorio de los huéspedes, los muebles de la sala giran su posición  y también se pasean por el estudio, las plantas hacen periplos por la cocina y los cuartos de baño. Los detalles son los más nómadas, no es raro encontrarlos dos y tres veces por día en distintas mesas y repisas, los únicos que no cambian su condición de permanencia son los libros, aunque algunos de ellos reposan en la mesa de noche y el sofá.
La mujer que se ocupa de la limpieza además ejercita la memoria, no sea que por un descuido provoque la ira de su señora, al romper el orden cambiante de la casa

Reinvidicación de Circe

Diego Muños Valenzuela -Chile-

La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Ea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le restituyó su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, ordenó con voz terminante al lloroso viajero,  “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación.

Munoz Valenzuela, Diego f03 crop.JPG

https://www.citaenlasdiagonales.com.ar/minificciones_y_relatos_breves.php

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s