Versitos seis y siete

flor de silencioEn la montaña
junté mis poesías
y prendí fuego.
Nada quedó del río,
ni del rubí,
ni la flor de tus hombros.
Eres recuerdo,
como también lo soy.
De la montaña
descendí encanecido,
pero dispuesto
a sentir el asombro
del vuelo de las garzas.

7-

Leve sonido
es al romper un tallo,
a nadie ofende,
sucede en los caminos.
En mi interior
también tengo talluelos
que se fracturan:
un amigo que engaña
o un hijo que nos miente.

Versitos del uno al cinco

marip

Tardes de invierno
me agobian con su píe
al recordarte.
El flash de mi memoria
no sabe y me perturba.

2.-

Inquebrantable
lo que siento por ti,
es mar y hueso
inmenso azul profundo
que teme a tu desprecio.

3-

Llegan mujeres
que pasan a mi lado
zurciendo anhelos
doblando orillas de hombre.
Entre mis sueños
susurraba tu nombre.
Nunca llegaste.
¿Acaso te escondías?
No lo sé…no lo sé

4-

Oscuridad
y silencio en la calle,
nadie transita,
solo yo y mis recuerdos.
El golpeteo
del frío asusta mi alma.
Cuando mi caja
se abra seré ligero
como ave entre los vientos

5

abrió la tarde.
Cuida una primavera,
es breve, mínima,
con dificultad pía;
pero es robusta.
Me comenta la tarde
que su plumaje
esta hecho de arcoíris
de viento y agua,
y cada hora que pasa
se fortalece.
No te extrañe, me dice
que cuando cante

el mundo se despierte
vistiendo mariposas.

La guerra

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos muertos están calientes. Vivieron con la negrura que los abuelos inculcaron. Estamos sin lágrimas, apedreados de la boca. Las mujeres se retiran despacio con sus senos blancos, llenos de leche y angustia.
Se fueron los muertos a pelear en otros silencios, adelgazando sus almas, afilando los odios.

A Cástulo

imagesTe vieron por las calles con las manos de barro ahuecadas como cántaros clamando agua. Me contaron que tus pies desnudos pisaban vientos sumergidos, vacío de tus roperos. El cedro que cuidaste, ahora se lo comen las hormigas, y el maizal apunta con mazorcas sin granos. Campos desiertos de fe, terrones solitarios donde crece la hierba que, ausente de savia, se ha quedado sin tallos.

¿Recuerdas el piano de teclas cabizbajas? Todavía no sabe que enterraste tus años. Me lo contaron sin querer, y yo grité mi dolor sin palabras.

La flor

floreesEscuché atento. Seguí con la vista la mirada del águila. Estábamos en lo alto de un risco y divisé entre el mar la barca de los pescadores.
– ¿Has notado que el amor tiene muchos caminos? Es como una cabellera: veredas que van, lunas frías que pasan sin retorno, trópicos que los pájaros dejan caer, tejos que mueven el corazón. Fíjate en la piedra salobre donde el mar da las horas. Es una lápida que la gaviota desprecia y donde anidan remolinos de viento. En el medio se da el parto de la vida: hay una flor retadora que se levanta, desafiando al viento, al mar y a la gaviota.

Clik

humanoHay sonidos microscópicos:
cuando el talón hinca un tallo reseco…
A nadie ofende,
o atemoriza.
Son fugacidades
que suceden en el camino. En mi interior hay pasos
Y talluelos a la vera
que se rompen:
como la vez que un hijo nos miente,
un amigo que defrauda,
o nos consume la incertidumbre
al enterarnos,
que ya no somos lo mismo
ante los ojos de la persona que amamos.
Es un clik breve, Intenso,
un alfiler que penetra;
un dolor que nos hace bajar la cabeza,
por días o toda la vida.

Vives en dos mundos

mujer derojoDespierto cuando beso tus caderas. En otro sol descubro el diapasón de tus ojos y la luna de tus hombros.
No estés triste. Recuerda que vives en dos mundos. Soy el de la noche que resbala por tus pestañas y después rodea tus muslos.
No estés triste … son complemento. Así tus hombros… así tus pechos.
En el día eres de él, en las noches vienes conmigo.

Salgamos

barco noche¡Somos fantasmas! Despierta.Salgamos al mar, que los barcos
y los capitanes de nuevo surcaràn.
Esta noche, cuando el sol doble campanas, montaré sobre tus alas
y bajo las sábanas, despertaré tu pasión con mi guitarra.

El momento

sabanaAllá los caminos por donde siempre pasan las mujeres.  Aquí el crucero donde los hombres esperan. La fogata tiene mil crujidos, mientras el café se derrama. No es gran cosa, es sólo el frío que le da otra definición a la sabana.

Dualidad

mujer inocenteRecostada sobre mi pecho, me mira tímida. Su cabello destella. Me pregunto: ¿cómo puede tener esa luz de turbación en sus ojos, si ella fue la que me llevó al cielo?

En su boca, fui flauta y gacela.

El hastío

 tren montañaEl ruido de la gotera se acuesta en la banqueta. La ignoro y saludo a mi amada que encorvada  escribe :

 

Se van los pájaros.

La tarde es fría.

También te vas.

Silban los oboes

al tren en marcha.

Flor de silencio.

Abre el hastío.

No hay unicornios

Solo esfinges de sal.

Nuestras bocas

15355505-grapes-and-blackberries-in-a-wooden-basket-on-a-glass-tableHoy mi boca circula en triciclo. Ruedo. Tus ojos oscuridad de moras. Rodeo el dátil de tu boca. Hay uvas, nuestras bocas comen del racimo; sabores que nuestras lenguas buscan. Los labios se calcan y la palabra ahogada solamente musita.

Jarra de vino o laguna

lipo  Tirémonos sobre la alfombra. Vivir en tu interior, soñar en tu boca. Correré mis manos por tu cintura, y siendo barca retornaré por el rio de tu espalda. Allá tus senos de guanábana. Tu ombligo redondo y profundo, poza, jarra de vino o laguna donde aún se baña Li-po.

Dos lunas

DOS-LUNAS

Tus lunas, las beso como una estampida de finas gotas. Lluvia breve en tu brazo   sorprendiendo tus sábanas agostadas.

Y te preguntarás ¿de dónde vino esto?

¿Por qué tengo perlado el sendero de mi brazo?

No hay nada que explique porque tu corazón ha corrido toda la tarde visitando tu pensamiento. Sólo sabes que el agua calma la sed de la boca y esa lluvia la de tu corazón…

La barca

oral302Tirémonos en la alfombra y  dejemos nuestra ropa. Vivo en tu interior y sueño en tu boca.  Seamos viento y  flauta. Llevo mis manos por tu cintura y en la media luz de tu  espalda la doblaré con la fuerza de un tango. Seré barca en tu mar y sobre tu vientre desnudo mi agitación.  Tu ombligo redondo y profundo de  pétalo curvado. Mi lengua y mi  aliento, carruaje  de fuego que se vuelca hacía tu precipicio.

A tu flor me acercaré hasta que la fiebre la impulse a mirarme. La   envolveré como la luna hace con la hierba. La barca en el atracadero rechina y rechina…