d47d8-aguaceroDesnudo y abierto a los caminos, cuento despacio las señales que me dejaste. Allá tu viento de limonarias. El río donde columbro trapecios y redondeces que cuelgan de tu espalda. Con el pensamiento en trote voy a ti para sembrarte de pitahayas. Pero ya no estás. Sólo persisten las tejedoras de la ausencia y yo regreso húmedo de olvido.