maizSon tardes de fiesta  en que las  gotas de agua sobre el tejado parecen reproducirse en la cocina. Dentro de la olla de aluminio,  sendos puños golpean las paredes metálicas. Una guerra de disparos se suscitan al unísono: el bongo de la lluvia y el buf-tap de las castañuelas. Luego, el silencio. Afuera,  huele a tierra mojada; y  adentro, el aroma  de un maíz que se hizo palomitas.