Gracias por preservar la especie.
darme la leche tibia y amorosa.
Por la caricia mientras dormía,
las nanas que con tu voz llamaban al sueño,
por tu beso en las madrugadas frías,
tu infinito cuidado mientras aprendía a caminar
y llenarme con tus mimos,
por tus lágrimas de dolor y rezos al verme postrado cuando la enfermedad me cobijaba.
Gracias por enseñarme con tu ejemplo lo que es el amor.
y hacerme sentir el placer de ser amado;
por darme hijos,
acompañarme en los días de dolor;
por ser compañera de vida.
Sin ti, al mundo le faltaría la mitad de todo y un poco más.
Margaret Perry











