La lluvia es una ventana

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La lluvia es una ventana.
Corres por desiertos,
laderas de nieve.
Pulsa. Es latido de fuego.

Renazco en tejado, despierto. 
Mi espalda siente talones que hincan.
Me he sentido fruto; 
al resbalar el agua exhalo un aroma que enloquece a las luciérnagas..

Me pienso mujer,
corro en mi desnudez, siento el arrebato
cuando la humedad fluye debajo de mi vientre.

Al ser hombre
busco el tam tam que hacen los pechos,
y al encontrar tu nube oscura,
bailo contorsionando mis caderas.

Mi boca grita con la humedad de tu lluvia.

Gauguin1896 La piragua.jpg

Gauguin

Opus 8 Armando Sequera

—Júrenos que si despierta, no se la va a llevar -pedía de rodillas uno de los enanitos al príncipe, mientras éste contemplaba el hermoso cuerpo en el sarcófago de cristal-. Mire que, desde que se durmió, no tenemos quien nos lave la ropa, nos la planche, nos limpie la casa y nos cocine.

durmiente 3

Nicte

Despierta de piel,
con yescas en tus codos
sangre volcánica que refresca
el radiador de tus pechos.
Eres.
Inventora de trópicos,
barro y buganvilia, cabellera de verdes ríos
que das vida a la pluma, el canto
y al misterio que orbita en noches de susurros profundos.

Diosa de la noche nicte

La abuela laura Vizcaino Mosqueda

A pesar de haber muerto hace siete años mi abuelita apareció en una reunión familiar. Todos la recibimos con gusto y, como un acuerdo implícito, nadie mencionó su condición de muerta, para no molestarla.
La velada transcurrió cómodamente, pero, al despedirnos, ninguno de nosotros se ofreció a llevarla.

teodoro cano

 

Netzahualcoyotl

netza
Mañana a temprana hora viajaré cruzando la montaña. Llegaré al valle de México y entre matas de maguey, nopales, pulque y tuna llegaré a donde reinó el príncipe poeta. les acercó una breve biografía y un poema intenso. No estaré con ustedes y extrañaré mis diarias lecturas. Estaré  con el celular. Tal vez un senryu descubran mis sentidos.

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos

Netzahualcoyotl

Nezahualcóyotl nació el 28 de abril de 1402 y es un personaje ineludible de la historia de México. No sólo fue uno de los más recordados monarcas de Tetzcuco (Antiguo México), sino que además se destacó por ser un apasionado poeta.
Como gobernante, Nezahualcóyotl fue un hombre que supo gobernar con rectitud y lucidez; y gracias a su importante formación intelectual consiguió guiar al pueblo hacia un porvenir rico culturalmente.
Durante su mandato se construyeron preciosas obras arquitectónicas y se le dio un espacio fundamental al arte del que todavía podemos disfrutar si visitamos Ciudad de México: cabe mencionar que muchos de sus versos se encuentran escritos en las paredes del Museo Nacional de Antropología de esta ciudad.
Nezahualcóyotl vivió en una época de batallas cruentas y debió enfrentarlas con valentía y entereza: cuando tan sólo contaba con 16 años vio cómo asesinaban a su padre y debió defender al pueblo del invasor.
Todas sus acciones y la historia de su tiempo quedó reflejada en sus ilustres poemas. Entre ellos se destaca uno que en el que el poeta se manifiesta amante del canto de los pájaros porque son los portadores de la historia desde el presente hacia el porvenir. Los invitamos a leer sus poemas y a disfrutar de su precioso arte.

 

Tienes lo que deseo

Tienes fresas de mar.
Sobrevivo en el trapecio de tus latidos. 
Destrabo el corpiño. 
 
Hurgo en tus moras, 
mi lengua va y viene. 
Aprieta, acariciame; 
desflora tu deseo. 
                                                                                Quiero habitar en ti                                                                                                                                                               sin detenerme en el tiempo. 

amante fabian perez

De la bondad

Las ondas de frío laceran a los humildes.Pienso en mi amigo y le junto los periódicos que amontonan en mi casa. ¡Me siento tan bien¡
En el confort de la sala, le digo a mamá que me apetece comer palomitas de maíz con mantequilla, hechas con el horno de microondas. Después de todo no son tan malas las ondas.

bondad

A trote

Voy en caballo.

la luna bebe, el mar zurce su espuma;

el viento

derrama hojas que levantó de la montaña.

Ella estará rodeada de estrellas

sintiendo el agua fría del pozo

su aroma de ámbar y pezón

se mezcla con el dulce de la caña.

caballo en el mar

 

Jesús Martínez Gil

Chucho Martinez Gil, nació el 19 de Diciembre de 1917 en Puebla y falleció el 22 de Mayo de 1988. Los tres hermanos bojalil son del estado de Puebla pero su entorno ecológico les fue dado por el pueblo de Misantla su infancia transcurre en dicha ciudad. Después vivió en Centro y Sudamérica, Cuba y Puerto Rico. También residió en Canadá y en diferentes ocasiones en los Estados Unidos de América. Su carrera artística la inició en una gira por la República Mexicana con el maestro Gonzalo Curiel en 1934. La gira comenzó en Tampico.Su primera obra musical fue el vals «Ensoñación»Destacó con mucho éxito y reconocimiento en dos grandes ramas: como compositor y como cantante Su temperamento era alegre y bondadoso. Era brillante y tenía una personalidad fuerte y muy definida. Tuvo el gran don de ser magnífico amigo, era igualmente correspondido, por lo que contó con muy buenas amistades y le gustaba mucho viajar.
Su canción «dos arbolitos» fue grabada por diferentes cantantes nacionales y extranjeros, algunas composiciones las hizo en coautoría con sus primos los «Martínez Gil»
Poseedor de una gran voz y magnífico dominio de la misma, fue reconocido como cantante admirable. Cuando estaba en primero de secundaria, su maestro de canto lo reprobó y le dijo que ni se le ocurriera dedicarse al canto.
Tiene muchas distinciones, la mejor es la de su viuda que lo define como un hombre maravilloso amable de buen carácter y amoroso.

El entorno de los hermanos Bojalil gil

misantla ver

 

Autor de la canción Gonzalo curiel.

Autor jesus Bogalil Gil

Autor Jesus Bojalil gil

Autoría de Jesús Bojalil Gil conocido como Jesús Martínez Gil

La decepción chiste.

Tres amigas platican acerca de sus relaciones íntimas. Una es casada, otra comprometida y la última tiene amante. Coinciden en que usarán esa noche ropa interior negra de piel, tacones altos y antifaz. Algunos días después se reúnen para comer; platican.

La comprometida refiere que cuando llegó su novio y vio su body negro de piel, tacones altos,  antifaz; dijo

-Eres la mujer de mi vida, te amo.  -toda la noche prau prau prau.

También. Vi a mi amante en su oficina, llevaba un body negro de red, tacones altos, el antifaz. Abrí la gabardina , se quedó mudo. Subí a mi potro y fui amazona hasta la madrugada.

La casada: Mandé a los niños a casa de mi mamá. Cuando llegó mi esposo y me vio en ese body negro de piel con los tacones super altos y mi antifaz, me dijo: –
-¡Qué hay de cenar Batman!

café van gogh

A manera de Tanka

Se desnudó
el almendro frondoso.
Y los ocasos
son pájaros en fuga.
Un sol de otoño
cobija mi recuerdo.
Cada año vengo
y miro los almendros
con besos deshojados.

paisaje oto

Mi mamá fue a algún lado de Rigorievch Rasputín

El niño abrió los ojos y vio a una mosca que caminaba por el techo. Parpadeó y se quedó mirando a dónde iba.
La mosca avanzaba en forma irregular hacia la ventana. Correteaba sin detenerse y lo hacía rápidamente.
El niño pensó que iba por un camino y esperó hasta ver si otra mosca no la seguía porque quería saber si realmente era un camino. Pero no había más moscas. A decir verdad, había, pero no andaban en el techo y el niño pronto perdió el interés en ellas. Se enderezó en la cama y gritó
-¡Mamá, ya desperté!
Nadie le contestó.
-¡Mamá! -llamó. Soy yo. Ya desperté.
Silencio.
El niño esperó, pero el silencio seguía.
Entonces saltó de la cama y corrió descalzo hacia la estancia. Estaba vacía. Miró primero el sillón, luego la mesa y las repisas con sus filas de libros, pero no había nadie. Todo estaba simplemente en su lugar, ocupando un espacio.
El niño corrió precipitadamente a la cocina, después al cuarto de baño. Nadie estaba escondido ahí tampoco. -¡Mamá! -gritó el niño.
Su grito se hundió en el silencio que inmediatamente se hizo más denso. El niño, desconcertado, corrió de nuevo a su habitación; las huellas de sus talones y de sus dedos desnudos se marcaban sobre el piso pintado y al enfriarse se esfumaban y desaparecían.
-Mamá -dijo el niño con la mayor tranquilidad que pudo-, desperté y tú no estás.
Silencio.
-¿No estás, verdad? -preguntó.
Su rostro se contrajo mientras esperaba la respuesta; volteó hacia todas partes, pero la respuesta no llegaba y el niño rompió a llorar.
Entre lágrimas, caminó hasta la puerta y empezó a jalarla. La puerta no cedía. Entonces la golpeó con la palma de la mano, luego la empujó con el pie desnudo, lastimándose, y su llanto creció con más fuerza.
Estaba de pie, en medio de la habitación y sus tibias y grandes lágrimas rodaban por su cara y caían al suelo. Después, sin dejar de llorar se sentó.
Todo a su alrededor le escuchaba en silencio.
Sentía que de pronto, a sus espaldas, se escucharían pasost pero nada sucedía y no podía recuperar la calma.
Permaneció así un largo tiempo. ¿Qué tanto? No lo sabía.
Finalmente se acostó en el piso y se puso a llorar. Estaba tan cansado que ya no se sentía a sí mismo y ni siquiera se daba, cuenta de que estaba llorando. Su llanto era tan natural como su respiración y ya no estaba bajo su control. Al contrario, era más fuerte que él.
De repente, al niño le pareció que alguien estaba en la habitación.
De un salto se levantó y empezó a mirar a su alrededor. La sensación que lo había hecho ponerse de pie no cesaba y el niño corrió a la otra habitación, después a la cocina y al cuarto de baño. No había nadie.
Sollozando, regresó y se tapó los ojos con las palmas de sus manos. Lentamente empezó a quitar las manos de sus ojos y una vez más miró a su alrededor. Nada había cambiado en la habitación. El sillón estaba vacío, la mesa estaba sola, los libros aguardaban como siempre en las repisas, pero sus lomos de diferentes colores miraban tristemente y como a ciegas. El niño se quedó pensativo:
-No lloraré más -se dijo-. Mi mamá no tardará. Seréun buen niño.
Se fue a la cama y enjugó su rostro lloroso con el cobertor. Después, sin apresurarse, como si anduviera de paseo, recorrió el departamento, examinando cosa por cosa. Una idea luminosa cruzó por su mente.
-Mamá-dijo a media voz-, quiero hacer pipí…
No era cierto, pero sabía que si su mamá estaba en la casa sólo así la haría acudir inmediatamente.
-Mamá- repitió.
Pero su mamá no estaba en la casa. Ahora lo había entendido definitivamente.
Tenía que hacer algo. “Me pondré a jugar. Mi mamá tiene que venir” -decidió-. Se fue al rincón donde estaban todos sus juguetes y eligió a la liebre. Era su consentida. Se le había caído una pata y su papá varias veces le había propuesto pegársela, pero él de ningún modo había consentido. Volver a tenerla con sus dos patas sería aceptar que ya no la quería
porque se había quedado con una sola y la otra, además, andaba por ahí, en alguna parte y vivía ahora su propia vida.
Juguemos, liebrecita -propuso el niño.
La liebre asintió en silencio.
-Tú estás enferma. Te duele una patita y ahora yo te voy a curar.
El niño acostó a la liebre en la cama, tomó un clavo y hundiéndolo en el vientre de la liebre, la inyectó.
La liebre estaba ya acostumbrada a las inyecciones y jamás se quejaba.
Como si hubiera recordado algo, el niño se puso pensativo. Después se alejó de la cama y miró hacia la sala. Todo estaba igual, y el silencio, como antes, se balanceaba de un rincón a otro en la habitación.
El niño suspiró, regresó a la cama y miró a la liebre. Estaba recostada tranquilamente sobre una almohada.
-No, así no -dijo el niño-. Ahora yo seré la liebre y tú el niño pequeño. Tú me curarás a mí.
Sentó a la liebre en una silla y se acostó en la cama. Encogió una pierna y empezó a gemir.
Sentada en la silla, la liebre lo miraba sorprendida con sus grandes ojos azules.
-Yo soy la liebre, me duele una pierna -le explicó el niño.
La liebre callaba.
-Liebre -le preguntó él enseguida-, ¿a dónde se fue mamá?
La liebre no contestó.
-No te duermas. Mira, dilo ¿A dónde se fue mamá?-demandó el niño y tomó a la liebre de un brazo. La liebre seguía callada.
El niño había olvidado que era él el que contestaba siempre por la liebre y que enseguida representaba el papel de los dos, y ahora, en serio, le exigía una respuesta. Había olvidado que la liebre era sólo un juguete como los otros, como sus cubos que se colocaban uno junto al otro sólo si alguien los ponía, como sus coches que caminaban sólo si alguien los jalaba, como sus animalitos de peluche que rugían y corlversaban sólo si alguien rugía y contestaba por ellos.
Se había olvidado de todo.
-Habla, habla -exigía.
Y la liebre seguía callada.
El niño la arrojó al suelo, saltó de la cama y se fue sobre ella dándole de puntapiés.
La liebre rodaba por el suelo dando saltos y volteretas y el niño rodaba también, saltaba y daba vueltas alrededor de la liebre, repitiendo sin parar “Habla, habla, habla.” Pero la liebre ni contestaba ni podía tampoco librarse de él porque sólo tenía una pata. De repente el niño lo comprendió. Se detuvo y se quedó mirando cómo la liebre, apretando su cara contra el suelo, lloraba en silencio. Oyó su llanto. Se inclinó sobre la liebre y perplejo exclamó con todo el peso de su culpa:
-Mi mamá se fue a algún lado.
Y en ese momento al niño le pareció que alguien subía por la escalera.
-¡Mamá!-gritó arrojándose hacia la puerta, pero tropezó con el sillón y se cayó. Sin dejar de escuchar se incorporó, mas en la puerta no había nadie. Y entonces el niño rompió de nuevo a llorar. Lloraba de dolor y de soledad. Lo que era el dolor ya lo sabía, pero acababa de conocer la soledad.

renoir.2

Breve historia de una despedida

Aquella mañana la neblina reptaba sobre el piso. La reconocí por su caminar, en una mano su equipaje y la otra suelta; como lo haría una mariposa con el ala rota. ¿Se iba de viaje?, Si ayer todavía apretaba mi mano. 
El tren partió. Antes, la saludé agitando el pañuelo bordado que me obsequió una semana antes.

estació del tren