Un poco sobre la felicidad en el siglo 21. Parte 2

¿Está satisfecho, o siente placer?

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Parte uno https://cerebrohumano.home.blog/2018/12/27/%ef%bb%bfun-poco-sobre-la-felicidad-en-el-siglo-21-parte-1%ef%bb%bf/:

Quiénes somos, los humanos? Nadie puede negar que pertenezcamos al reino animal, en el cual las leyes de evolución determinan las tareas de existencia. Los tres grandes instintos dirigen nuestro comportamiento y forman nuestras necesidades. El instinto de supervivencia del humano como individuo, el instinto de reproducción que también, en gran escala, es el instinto de supervivencia, pero ya de toda la especie: tenemos que pasar nuestros genes a las siguientes generaciones, y el instinto jerárquico ya que somos criaturas gregarias, y existimos únicamente en el grupo.

Nuestro cerebro se desarrolla en gran parte de acuerdo con los estímulos externos y para funcionar exitosamente en el mundo de humanos, necesita del entorno social, grande o pequeño, pero si estamos aislados de los demás, no desarrollamos nuestra humanidad. En este contexto la palabra humanidad carece de las connotaciones éticas, cuando digo humanidad, refiero a las características de la…

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Frustación de Elysa Brioa

Desde hace un tiempo lo encuentro sentado en la cabecera de mi cama, mirando con autentico interés cada vez que estoy en plena vorágine sexual. Cuando me noto a punto de llegar al bendito orgasmo por mucho que cierre los ojos allí está él, contemplando fijamente y con curiosidad científica cada uno de mis gestos. He intentado hacerle entender que así no hay manera, que me está creando una intensa frustración con su presencia. Alega que ese es su trabajo, protegerme durante todas las horas del día. Me dice que se asusta mucho cuando me oye gemir con tanta intensidad y q ue le preocupa que nombre tanto a Dios en esos momentos.
Le he explicado que eso son palabras que se dicen sin reflexionar, pero no hay forma, sigue en sus trece, apareciendo. No sé, pero estoy empezando a pensar que me ha tocado un ángel de la guarda pervertido.

angelito

Dolor de garganta de Yenitza Anseume

Adán estaba estremecido sintiendo las caricias apasionadas de Eva. Su lengua se deslizaba húmeda y lentamente por su oreja. Luego trazó una línea de besos por el borde de su rostro y al llegar al cuello  un beso de Eva se quedó pasmado.  Ella solo miraba extasiada aquella piel que desbordaba erizos antes sus labios.   Su morbo surgió. Ella no pudo controlarse. Estaba verdaderamente excitada y enrojecida por el frenético fetichismo. Fue entonces cuando salvajemente, le mordió la manzana.

 

Eva de

Moreno sánchez Juanma

 

*Yenitza Anseume (Caracas, 1978) es artista,  profesora de teatro, realizadora de títeres, guionista de audiovisuales y también escritora. En esta última faceta está especializada en la escritura de microrrelatos.

Un poco sobre la felicidad en el siglo 21.Parte 1

¿Es usted Feliz? Enterese…

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¿Por qué a pesar de muchos logros profesionales, las oportunidades para la diversión, comodidad, socialización, y muchos otros factores, de pronto sentimos que la vida pierde el sabor? Porque ante todo esta única vida que tenemos, nuestra vida, a lo largo solo nos interesa a nosotros mismos, porque es corta y pasa rápidamente y, en gran medida, no tiene mucho sentido. Ya no tenemos que luchar por la supervivencia, y, al comparar con tiempos pasados, el escenario de una vida llena de tranquilidad, bienestar y buena salud, ya no solamente es alcanzable, sino, es común, y cualquiera con poco esfuerzo puede lograrlo.

Nos rodean deberes que cumplir, las responsabilidades ante los hijos, padres, jefes, subordinados, amantes, y esposos. ¿Dónde están nuestros “yo deseo”, “me gustaría”?  nuestros gustos y deseos se determinan por las propagandas: sociales, comerciales, políticas. Vivimos convencidos que hacemos lo que queremos hacer, actuamos de…

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Ambrose Bierce: Los dos políticos

Dos políticos cambiaban ideas acerca de las recompensas por el servicio público.
–La recompensa que yo más deseo –di­jo el primer político– es la gratitud de mis conciudadanos.
–Eso sería muy gratificante, sin duda –dijo el segundo político–, pero es una lástima que con el fin de obtenerla tenga uno que retirarse de la política.
Por un instante se miraron uno al otro, con inexpresable ternura; luego, el primer político murmuró:
–¡Que se haga la voluntad del Señor! Ya que no podemos esperar una recom­pensa, démonos por satisfechos con lo que tenemos.
Y sacando las manos por un momento del tesoro público, juraron darse por satis­fechos.

politico1

MICRORRELATOS

cincuenta y veinte

Al abrazarla,
escuchaba una avalancha de tejos que percutían las paredes de una maraca.
Con su perfil en mi cuello,
oía su respiración logrando descifrar una sensualidad que sólo escuchaba en los oboes al caer la tarde.
El chasquido de sus labios, eran golpes que me causaban inesperados borbotones,
embestidas en crescendo.
Mi corazón azuzado por tantos tambores,
se volvió disneico, arrítmico;
era el exacto presagio de una muerte anunciada.

boca.

 

Un regalo delicioso de Alberto pez

La abuela de Guguk cumple años.
Y como Guguk quiere mucho a su abuela, ha decidido hacerle el mejor de los regalos: Un dinosaurio.
Un dinosaurio re-gordo.
4477167Re-grande.
Recontra- enorme.
Como para que la abuela pueda comer bifes de dinosaurio todo el año.
Con una piel bonita como para que se haga mil vestidos, y con muchos huesos, por si necesita ampliar el corral de las cabritas.
Guguk no tiene la menor idea de dónde puede encontrar un dinosaurio. Nadie ha visto uno en mucho tiempo.
Le pregunta entonces a Muh, un viejo memorioso que tiene más años que su abuela. Y eso quiere decir demasiado.
Muh le responde:
-Hay un dinosaurio re-gordo, requete- grandote y con unos huesos enormes. Vive en una cueva en la montaña, cruzando el bosque.
Guguk da las gracias, como bien educado que es.
Toma su garrote, una bolsa y se interna en el bosque.
Camina y camina entre los árboles gigantes y plantas de colores, y sólo piensa en el dinosaurio re-gordo que va a cazar para su abuela.
¡Mmmh! ¡ñam! ¡ñam! se le hace agua a la boca.
¿Cómo van a prepararlo?
¿Asado?
¿Al horno?
¿Cocido en la cacerola?
Mientras imagina recetas diferentes, pasa bajo un nogal.
-Estas nueces son exquisitas. ¡Combinarían muy bien con el dinosaurio re-gordo!… Lástima que tengan una cáscara tan dura que ni los hombres más fuertes de la aldea puedan romperla.
Más adelante encuentra unas moras.
-Estas moras son deliciosas. ¡Combinarían muy bien con el dinosaurio re-grande!… Lástima que estén tan arriba  que ni los hombres más altos de la aldea pueden alcanzarlas.
Después descubre un panal.
-Esta miel es de lo más sabrosa. ¡Combinarían muy bien con el dinosaurio recontra-enorme!… Lástima que sea de abejas tan peligrosas que ni los hombres más valientes de la aldea se animan a enfrentarlas.
Horas más tarde, Guguk llega a la montaña sube y encuentra la cueva del dinosaurio.
Muh tenía razón. Es un dinosaurio re-gordo.
Duerme la siesta y sonríe como si estuviera soñando cosas muy lindas.
Guguk trepa por su cuello hasta la cabeza y le da un golpe.
El dinosaurio se despierta y dice:
-¡Gracias! justo ahí me picaba. Hace un mes que me picaba y no podía rascarme. Tengo unos brazos tan chiquititos…
Guguk piensa que el dinosaurio no solamente es recontra-enorme sino también requete-tonto, y le sigue pegando con su garrote. Pero el bicho le dice  que no se moleste, que ya no le pica, y sale y se sienta en una roca desde donde se divisa todo el valle y, a lo lejos, la aldea de Guguk.
-Siempre quise visitar aquel lugar, pero nunca me animé a bajar. Me da miedo que los hombres se asusten de mí y me persigan.
Al final, Guguk se cansa de pegarle garrotazos y cambia de planes.
Si no puede por la fuerza, va a llevárselo con engaños.
Y le dice:
-Te invito a una fiesta. Es el cumpleaños de mi abuela, y si venís conmigo te prometo que nadie pero nadie va a hacerte daño.
El dinosaurio re-gordo aplaude con sus manos chiquitas y salta de alegría estremeciendo toda la montaña.
Después él y Guguk se ponen en marcha.
¡Mmmh! ¡ñam! ¡ñam! se le hace agua a la boca.
¿Cómo van a prepararlo?
¿Asado?
¿Al horno?
¿Cocido en la cacerola?
Mientras imagina recetas diferentes, descubre el panal de miel sabrosa.
-¡Qué lástima! a mi abuela le encanta la miel, pero estás abejas son tan peligrosas…
El dinosaurio agarra el panal y no le importan las abejas, que se cansan de picarlo. Después se lo alcanza a Guguk para que, dichoso, lo guarde en la bolsa.
Más adelante encuentran las moras deliciosas.
-¡Qué lástima! a mi abuela le encantan esas moras, pero están tan altas que…
El dinosaurio estira su cuello y corta a mordiscones todas las moras que Guguk recoge dichoso y guarda en su bolsa.
Después pasan bajo el nogal de nueces exquisitas.
-¡Qué lástima! a mi abuela le encantan estas nueces, pero son tan duras que…
El dinosaurio golpea el nogal con su cola. Todas las nueces caen al suelo y las aplasta con sus patas para abrirlas.
Guguk las recoge y, dichoso, las guarda en su bolsa.
¡Mmmh! ¡ñam! ¡ñam!
A Guguk se le hace agua a la boca.
¡Ya sabe  como van a prepararlo!
Al horno, servido en una fuente con ensalada de nueces y moras, regado con salsa de miel.
Guguk sonríe satisfecho y el dinosaurio aplaude con sus manos chiquitas y salta de alegría estremeciendo todo el bosque.
¡Está tan feliz de haber sido invitado a la fiesta!
Llegan a la casa de la abuela y Guguk corre a saludarla.
Ya está apunto de decirle que le trajo de regalo un dinosaurio re-gordo para comérselo al horno, cuando lo mira otra vez con más atención:
                     Se lo ve tan lindo allí parado en la entrada de la choza,
                     Se lo ve tan frágil a pesar de lo grandote que es,
                     Se lo ve tan bueno que…
Guguk cambia de idea y le dice a su abuela:
-Abu, te traje de regalo tres cosas que te encantan: nueces, moras y miel.
-Además, vine con alguien que quiere conocerte.
Te presento a mi amigo.

 

Luis Alberto “Pez” Quiroga
Nació en San Juan el 7 de octubre de 1963.
Es casado, tiene una hija de 20 años.
Eligió “Pez” de muy joven como pseudónimo para participar en un concurso, en honor a un tema de Yes del álbum Fragile que escuchaba mucho por esa época.
Tiene varios tatuajes, una mezcla de tribales, dragoncitos y coyotes y lagartijas mexicanas.
Es amante de los gatos, tiene 6, además de 3 perros. Tiene un blog llamado “pipe, jazz & cats”, porque además ama las pipas y esa música.
Su obra preferida, de las propias, es un libro que escribió para Editorial Atlántida que se llama “Hotel Candelabro”.

Alberto pez

Un mudo contento

Me ganaba el diario de la vida haciendo mandados. Naci con pocas gracias y mudo. La gente pregunta por qué no puedo hablar, si tengo una lengua tan larga que puedo tocarme la nariz. Desarrollé a falta de sonido la capacidad de comunicarme con mis manos y me hago entender. Por la mañana voy a los lavaderos comunales del pueblo y las señoras me saludan con afecto. Saben que cuentan conmigo.
—Toma agua de mango que traje.
—Hay enchiladas de mole con huevo.
Ser mudo no es el infierno, sobre todo si sabes manejar una lengua larga.

lavaderos--