sendero
Abre la flor.
A la vera del río.
Vibran las alas

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Abre la flor.
A la vera del río.
Vibran las alas

Hola, Marina
En realidad, casi todos los autores japoneses han desarrollado en algún momento de sus vidas el tópico de la guerra (incluso, religiosos y pacifistas). Sin embargo, puntualmente el vínculo entre el Haiku y los bombardeos acontecidos durante el tramo final de la 2da Guerra Mundial (exactamente, agosto del ’45) podrás hallarlo en el surgimiento de un movimiento literario en específico: el Genbaku Bungaku (原爆文学) o «Literatura de la Bomba».
Este movimiento fue duramente censurado durante los primeros años después de la guerra: por un lado, los aliados impidieron su reproducción por temor a un resurgimiento nacionalista y deseos de venganza por parte de la población y, por otro lado, se desarrolló una fuerte represión llevada a cabo por los mismos círculos literarios japoneses (sobre todo, académicos y tradicionales capitalinos) quienes consideraban que este fenómeno no era digno de ser llamado un movimiento literario «de verdad» (jun bungaku – 純文学), pues la mayor parte de sus cultores no eran escritores de profesión, sino ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes que habían encontrado en la literatura un medio para plasmar sus experiencias personales sufridas durante la guerra. Fue recién durante la década de los ’60 que este movimiento cobró fuerza e impactó a gran escala, cuando diversos autores ya consagrados (poetas, narradores y académicos) comenzaron a publicar libros, antologías y ensayos sobre el cisma -en todo el sentido de la palabra- que había respresentado para el pueblo japonés el lanzamiento de las bombas atómicas.
Ahora, en materia de haiku, hay que comprender que la mayor parte de estas composiciones no fueron escritas inmediatamente después del lanzamiento de las bombas (las razones son más que obvias: los efectos espantosos y el duro contexto). Los autores de haiku de este periodo eran en su mayoría civiles que nunca antes habían participado en el campo literario. Por eso, sus composiciones resultan bastante sentimentales, subjetivas y, en gran medida, cercanas a la estética de otro tipo de poemas como el Senryū o el Tanka. Tal vez, por eso, fueron desestimados por la entonces «Asociación japonesa de autores de haiku» o Nihon Haiku Sakka Kyōkai (日本俳句作家協会), institución auspiciada por el gobierno imperial y liderada por el poeta Takahama Kyoshi (defensor del «estilo realista» y sucesor del gran Masaoka Shiki en la dirección de la escuela de haiku Shasei – 写生). De hecho, se sabe que años antes de que Kyoshi llegara a tal puesto clave, el gobierno militar había emprendido ya una campaña de represión brutal en contra todos los autores «antipatriotas» y «revolucionarios» -según la opinión del gobierno-, pues sus obras eran vistas como amenazas para el «esfuerzo de guerra» y el fomento del «espíritu nacional». Muchos poetas pertenecientes a movimientos renovadores, como el Shinkō Haiku (新興俳句) o el Kyōdai Haiku (京大俳句), fueron arrestados, amenazados, encarcelados y hasta desaparecidos; sus obras, confiscadas y destruidas por la infame «Alta Policía Especial» (tokubetsu-kōtō-keisatsu – 特別高等警察). Tenemos, por ejemplo, los casos de Hakusen Watanabe, Hirahata Seitō, Inoue Hakubunji, Nakamura Sanzan, Araki Mizuo, Tsuji Soshun, Miyazaki Yūjin, Hashi Kageo, Nichi Eibō, Ishibashi Tatsunosuke, Wada Hensuirō, Sugimura Seirinshi, Mitani Akira, Saitō Sanki, Tsuru Akira, Nakayama Kamenbō, etc.). Años después, la «Asociación japonesa de autores de haiku» -con Kyoshi a la cabeza- se posicionó como la única institución hegemónica, cubriendo todas las facciones y tendencias poéticas del país. De manera que existía ya un precedente de censura.
Pero, afortunadamente, no todos los autores fueron invisibilizados o reprimidos. Gracias a ello, hoy podemos conocer un poco más sobre la poesía surgida en el marco de la «Literatura de la Bomba», la misma que terminó siendo al fin y al cabo un punto de encuentro entre civiles, exsoldados y escritores japoneses quienes tenían algo en común: el agridulce sentimiento de haber sobrevivido al horror de la guerra y la necesidad imperativa por dejar asentada esa experiencia de algún modo para las generaciones futuras.
Aquí una breve muestra de algunos de estos haijin y sus poemas que he podido traducir:
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柊の花や空襲警報下
hiiragi no hana kūshū keihō-ka
Florece el acebo…
y, otra vez, la alarma
de ataque aéreo.
(Kubota Mantarō)
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黒猫もいたく夏痩せ我が家に
kuroneko mo itaku natsuyase waga ie ni
El gato negro también
adelgazó tremendamente
este verano en mi casa.
(Mitsuhashi Takajo)
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大戦生きて妻子の影麗ら
ō-ikusa ikite saishi no kage urara
Sobreviviendo a la Gran Guerra,
la silueta de mi esposa y el niño…
¡Qué hermosura!
(Watanabe Suiha)
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ヒロシマ忌忌舗装の下に骨あらむ
hiroshima-ki hosō no shita ni hone ara mu
Día de Hiroshima.
Bajo el asfalto, tal vez,
algunos huesos.
(Yasuhiko Shigemoto)
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原爆地子がかげろふに消えゆけり
genbakuchi ko ga kagerō ni kieyukeri
Donde cayó la bomba
un niño, entre la niebla primaveral, desaparece…
(Ishihara Yatsuka)
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雪の上に雪降ることのやはらかく
yuki no ue ni yuki furu koto no yawarakaku
Sobre la nieve
cae más nieve todavía
delicadamente.
(Saitō Sanki)
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水乞ひし人は屍や西日没り
mizu koishi hito wa kabana ya nishibi iri
El que rogaba por agua
es ahora un cadáver.
Se oculta el sol por el oeste.
(Shimomura Hiroshi)
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生き残れり蕎麦蒔けばはや花となり
ikinokoreri soba makeba haya nana to nari
Sobrevivió:
el trigo sarraceno que sembré
ya floreciendo.
(Hayashibara Raisei)
sendero
la luna aluza
el plumaje del búho.
Blanco conejo.

Sendero
Gorjean palomas
entre los acahuales.
Cielo naranja.

Sendero. Tomado del Fb de hayku en español
«Bashō estaba más interesado en el espíritu de la poesía china y japonesa clásica que en su forma. Su estudio de las letras no era una mera erudición, sino una concentración en el sentido espiritual de la cultura que había heredado. Por eso nos dice: «No sigas las huellas de los antiguos; busca lo que ellos buscaron» (…) Bashō sabía que sin contacto con la naturaleza, con el frío y el hambre, la verdadera poesía es imposible. Por esto, siguiendo el ejemplo de los poetas antiguos, de Saigyō entre ellos, se lanzó a una vida de pobreza y peregrinaje para aprender directamente de la naturaleza. Así puso en práctica el espíritu de los antiguos en su vida diaria. Lo que le hace uno de los más grandes poetas del mundo -en frase de Blyth- es el hecho de que vivió la poesía que escribió, y escribió la poesía que vivió«.
–Del libro «El Haiku Japonés. Historia y traducción. Evolución y triunfo del haikai, breve poema sensitivo» de Fernando Rodríguez-Izquierdo (1972).

Sendero
Sobre los árboles
tibia es la luz del ocaso.
Brota un van-Gohg

Sendero
Al son del viento
bailan decapitados
bajo el puente.

Sendero Tomado del Fb
«Es objeto de haiku lo que es sentido con Aware (哀れ); y es sentido con Aware el mundo en su originalidad (en tanto que cada cosa proviene del origen y es absolutamente original, irrepetible). Tanto más Aware tenga un haiku, tanto mejor será. Es decir, más capacidad tendrá de hacernos sentir la experiencia última que el poeta sintió. El mundo está hirviendo. El poeta de haiku es capaz de sentir en determinados instantes esa temperatura de lo real y de contagiarla al lector de su haiku. Eso es el Aware: la incandescencia íntima que nos contagia la experiencia del mundo. Ninguna comprensión, ningún Satori (悟り). Sólo sentir el mundo como fuego, como dinamismo que desbarata la realidad y la recompone en cada instante (…) El Aware es la palabra clave… la piedra angular del haiku.»
–Fragmento del prólogo de «Haiku Tsumami-Gokoro. 150 haikus inmortales» de Vicente Haya (2008).

Sendero tomado del Fb

Sendero
Vuela libélula,
fulges de ámbar y cobre
a ras del río.

La libélula
es ala y capulín.
Espejo de agua.

Sendero. tomado de Fb de la pag de Gonzálo Marquina
«Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).
La divulgación del haiku por gentes afines al Zen o por simples ignorantes ha extendido la idea de que «el haiku es satori», en célebre frase -castellana por poco- de Octavio Paz. ‘Satori’ del verbo ‘Satoru’: «comprender, despertar a la Realidad» (…) Sin embargo, el propio Bashō -el haijin que se toma como prototipo de «poeta Zen»- en uno de sus haikus concede la beatitud precisamente al ser humano que «no comprende» (satoranu) ante una manifestación de la Naturaleza:
稲妻にさとらぬ人の貴さよ
inazuma ni satoranu hito no tōtosa yo
¡Qué santidad
la del hombre que ante un relámpago
no despierta a la realidad!
El mundo que percibe el haijin es real. No hay que pensarlo, no hay que trascenderlo para llegar a una última y verdadera Realidad que se oculte tras él. Hay simplemente que mirarlo, que tocarlo, que olerlo, que estar en él, que dejarse conmover por él, por su belleza o su poder. Y comunicar lo que se siente. No para que alguien «despierte», sino para que se emocione. Nos hayamos en clave de percepción, no de comprensión (…) La realidad del haijin es la que percibe, mientras que la del budista Zen es el Sunyata (el Vacío), justamente lo que no se percibe (…) en el haiku lo único que hay son cosas que están ahí, que existen, y la maravilla que es para el poeta ese sentir que las cosas existen. El haijin no comprende nada, ni antes ni después ni mientras hace su haiku (…) No hay otra realidad para el haijin que las cosas mismas, tal como son, tal como se perciben.
La mentalidad del haijin (…) es heredera de la sensibilidad primitiva del Man’yō-shū. Mientras que la mentalidad del budista Zen tiene a un metafísico en su base de la talla de Dōgen, y se remonta al Chan chino (…) El modo de concebir el mundo del poeta del haiku y el de un budista Zen pertenece a formas diferentes de estar en el mundo (…) Los poetas de haiku que son monjes Zen se comportan ante el mundo con la naturalidad con la que lo hace cualquier otro japonés. Pero no confundamos las cosas: es por ser japonés y no por ser monjes budistas por lo que escriben sus haikus.
—Del libro «Aware. Iniciación al haiku japonés» de Vicente Haya (2013).

Sendero
Vuelven del mar
los niños que murieron.
Las aguas se abren.

sendero
La luna aluza
el plumaje del búho.
Blanco conejo.

Sendero
En realidad, este tema no tiene que ver con ser o no ser académico. Simplemente, se trata de no mezclar las cosas: una cosa es el haiku como vivencia y otra cosa es el haiku como poema, algo que los autores del siglo pasado mezclaron a conveniencia. El primero es un tema subjetivo (pues, depende de cómo voluntariamente decidamos vivir el haiku: como camino espiritual, como género artístico, como línea de investigación, como costumbre…), mientras que el segundo es un tema totalmente objetivo (pues trabaja sobre cuestiones que, definitivamente, se encuentran dentro del plano literario: la verosimilitud, el tratamiento de la lengua, las imágenes, la musicalidad, la intertextualidad, etc.). Por eso, resulta necesario comprender qué identifica al haiku frente a otros género, no solo como práctica sino también como concepto.
Justamente, el voltear el rostro ante temas como este por considerarlos demasiados complejos es la razón principal del estado del haiku en nuestro medio a la fecha. Pero no hay por qué tener miedo
