Noticias escritas

De Rogelio Ramos

Ayer ocurrió un «accidente doméstico», según dice el diario de
hoy con total objetividad: «Muerte casual». Resulta que maté a mi
esposa. Todo sucedió cuando subí a una silla para buscar una lata de
arvejas que estaba en el último estante de la alacena. La silla falló (estas
porquerías de plástico no aguantan nada) y la lata le cayó directamente
sobre la mollera.
Estábamos preparando el almuerzo, así que guardé el revólver
para otra oportunidad. Por supuesto que el accidente me quitó las
ganas de comer.

Rogelio Ramos Signes. Nació en San Juan, en 1950. Reside en
Tucumán desde 1972. Publicó un libro de cuentos, tres de ensayos, tres
de poesía, uno de microrrelatos (Todo dicho que camina) y cinco novelas.
Colabora con publicaciones nacionales y extranjeras. Parte de su poesía
ha sido traducida al francés, al portugués y al rumano; parte de su
narrativa, al inglés y al húngaro. Ha recibido numerosos premios y
distinciones. Es miembro fundador de la «Asociación Literaria Dr.
David Lagmanovich».

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O dispara usted o disparo yo…Brevillia

Las Kareninas

Del Microdecamerón por Carmen de la Rosa


Ana ya no añora el corazón de Vronsky palpitando contra su
pecho, ni sus abrazos, ni la borrachera de sus besos. Ya no. Hace
meses que atravesó Rusia, oculta en un carruaje con su hijo mayor,
Seriozha, y la pequeña Ana. Cruzó la frontera suiza. Vendió sus
joyas y compró la casa. En San Petersburgo se rumoreaba que
unos asaltantes los habían asesinado, a ella y a los niños. Poco a
poco fueron llegando las otras. Huyeron de sus maridos y de los
amantes apuestos que las intercambiaban como si fueran muñecas
vestidas de seda y tafetán.
Las extranjeras, así llaman los habitantes de Brienz a las
mujeres que viven con sus hijos en la casa del lago, que persiguen
luciérnagas en el jardín, descalzas, en las noches de verano. Ya
acabó para ellas el encierro y la locura y el daño. Su desesperación
de bellas fieras enjauladas. Ningún Karenin les podrá negar el
divorcio, ni arrebatarles sus criaturas.
A veces Ana despierta en la madrugada, escucha el silbido
de una locomotora que se acerca, el traqueteo de las vías de un
tren fantasma y siente el vértigo de evitar, en el último segundo,
la muerte.

Anna Karenina (2013) Película - PLAY Cine

Carmen de la Rosa (España). Escritora y médica rehabilitadora.
Sus relatos y microrrelatos aparecen en los libros “Entre humo y
cuentos”, “Todo vuela“, “Acordeón”, las antologías: “Somos
Solidarios”, “99 crímenes cotidianos”, “Ellas”, “Eros y Afrodita
en la minificción”, “Perdone que no me calle”, “Antología
española de Minificción en redes” “100 palabras para mamá”; en
varias revistas y blogs. Ganó el I y el X premio de relatos breves
“Mujeres” del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Escenario y Hermanos

Ildiko Nassr

Escenarios

Las dos hermanas viajan en transporte público. Es hora pico y el espacio es reducido. Todos los días una rutina similar. Pasan por un campus universitario algo desolado, pero lleno de árboles.
—Este es el escenario perfecto para una película de terror—comenta una, como al pasar.
—Yo no podría matar a nadie —replica la hermana distraída.
-—Yo sí —y asienta la puñalada fatal.

Hermanos


Los dos tenían el mismo nombre. Los habían separado en un tiempo del que no tenían memoria. Se reconocieron por la marca en la frente. Uno había vivido rodeado de una familia amorosa. El otro, en
la calle, con el crimen como único sostén. En eso estaba cuando se encontraron. Lo miró fijamente a los ojos. El mimado le sostuvo la mirada. Lo hacía extrañado, como si no lo conociera. ¿Cómo podía ser
eso posible? ¿Acaso nunca le habían hablado del Brian que estaba en las calles y era su gemelo? La bronca y el resentimiento lo invadieron. Sacó el arma. Apuntó, sin dejar de mirarlo fijamente. Y disparó directamente a esa mancha que él veía todos los días cuando se miraba al espejo.
El disparo quebró la quietud de la siesta y alivió al delincuente, que huyó con la satisfacción de quien despierta de una pesadilla y vuelve tranquilamente a su realidad.

Ildiko Nassr.

Nació en Río Blanco, Jujuy, en 1976.
Publicó los siguientes libros de microficción: Placeres cotidianos (Ed.
Perro Pila, Jujuy, 2007). Animales feroces (Ed. Macedonia, Buenos Aires,
2011) y Ni en tus peores pesadillas (Ed. Macedonia, Buenos Aires, 2016).
Ha sido incluida en varias antologías del género. Escribe, también,
poesía y publicó varios libros del género. Tiene una columna en el
diario digital Enlace Cultura.
Estos microrrelatos fueron producidos especialmente para esta
convocatoria.

REVISTA DE ARTES - LITERATURA - POESIA- ILDIKO NASSR

Eva y la serpiente

De Alejandra P. Cruz

EVA Y LA SERPIENTE

—Todos sabemos por qué se nos desterró del Jardín del Edén —dijo la maestra en plena conferencia—, pero ¿qué pensarían si les dijera que la serpiente que tentó a Eva fue una hermosa y sensual mujer? —Todo el auditorio soltó una carcajada, pero ella continuó—: ¿Y si el fruto prohibido que probó Eva no fue una apetitosa manzana sino una jugosa papaya? No deberíamos descartar esa posibilidad, después de todo, la Biblia no fue escrita por la mano de Dios, sino del hombre.

Los aplausos no se hicieron esperar y ella fue despedida esa misma tarde.

***Alejandra P. Cruz (Aguascalientes, Aguascalientes, 1995). Estudia actualmente la carrera de Letras Hispánicas, en donde también es miembro del grupo LGBT+ de la universidad CUIR UAA. Su poema “Porque tenía que escribir de algo más” fue publicado en la revista Pirocromo. Ha sido mesera, niñera y vendedora.

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De lo perdido del Minidecamerón

Adriana Azucena Rodrígues


Nunca se recupera lo que amamos porque se queda siempre con nosotros. Lo que ocurre es que no lo sabemos y por eso lo creemos perdido. Hasta que, a veces, un día…

Adriana Azucena Rodríguez [Torres] es Doctora en Literatura Hispánica por el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios del Colegio de México cell (colmex). Ha impartido clases de Teoría Literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México ffyl (unam), la Universidad Autónoma de Chiapas unach y en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México uacm.
Actualmente, es Profesora investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Como resultado de sus actividades de investigación, ha publicado varios artículos, reseñas y notas. También cuenta con publicaciones de obras de creación literaria.
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Sólo se van los buenos

de Paola Tena tomado del Microdecamerón



Era Dimas de tan mala calaña y peores pulgas que no le hacía
ascos ni a los asuntos más turbios: se aseguraba siempre de saldar
sus deudas con billetes falsos, comer sin pagar aunque fuera una
manzana en el mercado y robar las monedas de la canasta de los
mendigos ciegos. Nunca se negaba si lo invitaban a participar de
crímenes jugosos aunque tuviera que desplazarse y fue en uno de
estos viajes cuando, cargado con una pequeña enfermó
repentinamente en un pueblo alejado de la mano de Dios;
agonizando, entregó hasta el último de los malhadados billetes
para que lo sepultaran en una tumba con su nombre, porque
siendo niño su abuela lo asustaba contándole que las almas de los
enterrados en la fosa común no encuentran descanso.
Creyendo que se trataba de una donación, los habitantes
del pueblo construyeron una escuela, ampliaron el centro de salud
y reformaron la ermita, donde desde entonces veneran a Dimas
como a un santo. Lo único que lamentan estas buenas personas
es no haber tenido tiempo de postularlo como candidato a
gobernador del Estado, o como mínimo, diputado al muy
honorable Congreso de la Nación.

Guiso de gallina de Paola Tena. El microdecamerón – SENDERO BLOG

Camila de los Volscos

De José Manuel Ortiz Soto

Toda ella es un mar encrespado. El ronco murmullo de las caracolas en mi oreja lo hace más real. Ansiosos, mis labios se cierran sobre su pezón erecto: el sabor salino de su leche embravecida inunda mi boca, prolongando mi excitación. Siento el andar inquieto de sus manos que bajan por mi cuello… Le cuento que las amazonas nos amputamos un seno para tensar el arco mejor, pero que yo me quité los dos.

José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965). Pediatra y cirujano pediatra. Libros de minificción publicados: Cuatro caminos, Las metamorfosis de Diana/Fábulas para leer en el naufragio, Cava de minificciones. Es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario y, coantólogo de Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve y El Tótem de la rana. Catapulta de microrrelatos.

Narrativa breve de José Manuel Ortiz Soto

El primer crimen

De Juan Manuel Montes


En el primer caso policial de la existencia también podríamos
observar el tópico del misterio del cuarto cerrado (aunque se haya
llevado a cabo bajo el cielo abierto y primigenio del mundo). Tres son
los sospechosos: Eva, quien ya tiene antecedentes criminales; Adán,
cómplice habitual de la mujer, y por último tenemos a Caín que
despreocupado ara la tierra para plantar sus frutos.
Dios pone el sol sobre la cabeza de los sospechosos y los
interroga. No puede tomar declaraciones de Eva, quien llora
desconsolada la muerte de su hijo; Adán también se quiebra al
enterarse del suceso. Cuando llega el turno de Caín, este se muestra
hosco y le contesta a Yavhé.
—¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano?
Dios en ese momento vislumbra una mancha oscura y pegajosa
en el azadón de Caín. Luego, hace llover torrencialmente sobre los
cultivos y poco a poco se desentierra una mano y un torso. De esta
manera el creador tiene los elementos policiales básicos: un
sospechoso, un arma y un cuerpo. Rápidamente sentencia con su
justicia divina y manda al criminal al exilio.
No se sabe bien por qué Dios llevó a cabo esta investigación ya
que en definitiva si creemos en la omnipresencia del creador, este ya
sabía todos los cómo, los cuándo y los porqué. Sólo nos queda pensar
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que él, a la imagen de los hombres, también disfruta de una buena
intriga policial.

Gajes del oficio
Mutilé mi cuento original, le cercené desde el encabezado hasta
el pie de página. En el camino enterré a tres posibles protagonistas que
nada valían y por último (con un exceso de cólera) encerré
perpetuamente a un personaje sin nombre en este microrrelato que
nunca terminaré de escribir… Quizás así es el infierno.


Juan Manuel Montes.

Escritor, profesor de Grado
universitario en Lengua y Literatura por la U.N.Cuyo. Miembro de
Triple-C (La Cofradía del Cuento Corto) y de «La trampa: escritores
independientes». Ha publicado en 2008 La soledad de los héroes, y en
2012 Relatos desde Liliput; sus textos aparecen en diversas antologías
como: Con la literatura no se juega (2012), Brevedades (2013), El mundo de
papel (2014), Antología Trinacional de minificción Borrando fronteras
(2014) y Minimalismos (2015).

O dispara usted o disparo yo recoplilacion de Lilian Elphick

Dos minificones de Patricia Nasello


Whisky adulterado y consecuencia


Conoce los clientes del bodegón, sabe que debiera cantar otras canciones pero esta noche el hastío llegó temprano. El viejo hastío que, hasta hoy, siempre lo había atacado una vez puesta la llave en la
cerradura de su casa, después de la actuación y de los tragos. Ahora no canta, sólo puntea la guitarra.
Al primer chiflido se baja del escenario.
—Otra como ésta y olvidate —dice el mandamás.
—Traeme lo de siempre —replica con indiferencia mientras pone sobre la mesa el sombrero que calza cuando cumple el rol de artista.
Para el sexto vaso, no sabe si es vedad que alguna vez fue un gran vocalista a quien el éxito acercó una multitud de admiradoras serviciales.
—¿Cómo pudo aquel tipo terminar cantando por monedas en
un bar de mala muerte?
Quisiera responder a su pregunta pero el whisky adulterado no combina bien con el hastío prematuro.
—¡Quietos! —ruge alguien, un pibe con cara de loco, parece tener menos años que su propia pistola. Lo acompañan otros dos que podrían ser sus gemelos.
La adrenalina provoca el milagro, siente que la vida regresa para correr por sus venas, sonríe.
—Vos, el del sombrero. ¿Qué te pasa?
Mirá quien viene a reparar en el sombrero. Algo se agita en la boca de su estómago, tarda en reconocer la risa que asciende.
—¿Che, puto de mierda, querés que te queme? —el delincuente
tiembla de rabia y lo apunta.
La carcajada es incontrolable.

No obstante

El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral.
No lo detuvieron un par de metros antes de llegar a su puesto
de trabajo. No estaban sus hijos en casa rodeando, desconsolados, el
cuerpo sin vida de la madre.
Su esposa no fue asesinada de un balazo en la frente, disparado,
tal como los carabinieri sospechaban, con el arma del comandante.
La buena mujer no murió para que el homicida tuviese el
camino despejado para perpetrar el magnicidio.


Pa t r i c i a N a s e l l o . P u b l i c ó l o s l i b r o s d e
microrrelatos Nosotros somos eternos, 2016, y El manuscrito, edición de
autor, 2001. Miembro, junto a Sergio Astorga, del Comité de
Redacción de Brevilla, Revista de Minificción. Dirige: Profesora Lilian
Elphick. Posee trabajos publicados en periódicos, revistas culturales y
antologías de cuentos en Argentina, España, México, Venezuela,
Rumania, Perú y Bolivia
El microrrelato de los viernes: Dos micros de Patricia Nasello ...

Secretos

De Chris Morales

Mi madre aborrece a los gays sin saber que en casa tiene a uno que se junta con otro, cuya madre aborrece a los gays sin saber que en casa tiene a uno que se une a otro en las noches frías o calurosas, que se abrazan, se besan, se muerden y se funden en un solo cuerpo, sin siquiera sospecharlo nuestras mamás.

***

Chris Morales (Ciudad de México, 1983). Actor, productor, docente, creador de historias para un escenario, para leerse en un libro, revista o monitor. Estudiante de Creación Literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y gusta de emprender y participar en proyectos incluyentes.

Inocente seductora

De Mirta Mineo


Mientras se enfunda en su ajustado vestido negro, que tan bien
resalta sus curvas perfectas, piensa adónde irá ahora. Se siente sexy,
deseable, pero necesita comprobar que aún puede enloquecer al
hombre que ella elija.
Se peina sus rojos cabellos y sonríe pensando que si los demás
lo pensaran un poco, se darían cuenta que tienen el color del peligro.
Luego retoca sus labios rojos, rojos como el demonio que se
esconde en su interior, bajo ese falso aspecto inocente. ¡Los hombres
son tan crédulos! Enseguida están dispuestos a imaginar que una está
lista para caer en sus brazos en cuanto ellos lo decidan. ¿Y para qué?
¿Para después desechar a la mujer como a un objeto sin valor?
Su sed de sangre renace incontrolable. Lanza una última mirada
de desprecio al hombre que yace inerte en la cama.
Esconde la navaja en su cartera. Ya puede volver a la cacería.

Mirta Mineo.

Profesora de francés, artista plástica y escritora
argentina. Tiene más de 180 obras publicadas en Argentina y en
España, en ambos países ha ganado premios y menciones especiales.
Su obra incluye cuentos, poemas, micro ficciones, haikus, nanorrelatos,
cartas y crónicas. También ha ganado premios en pintura. Blog:
http://laplumebleue.blogspot.com.ar/

Mirta Mineo - Artista Plástica y Escritora - Ana Sayfa | Facebook

O dispara usted o disparo yo Brevillia

Falsario

de José Carlos Monroy

La humanidad no es como nos contaron nuestros abuelos. Han pasado a la historia esos bárbaros procesos de reproducción, como el de aparearse entre hombres y mujeres. ¡Nada más asqueroso!”, predicaba con vehemencia el catedrático. “Afortunadamente la tecnología ha reemplazado a los zánganos heterosexuales por varones homosexuales y mujeres libres, haciendo de este mundo un lugar mejor para vivir”.

Los alumnos escuchaban embelesados al docente, que a su vez esquivaba sus miradas. No podía resistirse a mirar de reojo hacia la segunda ventana del aula. Mientras seguía con su perorata, veía el escote de una de sus alumnas. Aterrado, se dio cuenta de que tenía una erección: sabía que la heterosexualidad manifiesta era causal de pena capital.

***

José Carlos Monroy (Ciudad de México, 1983). Traductor y poeta bilingüe náhuatl-español. Ha publicado en ambas lenguas, en medios electrónicos e impresos;  y traducido para dependencias públicas y privadas.

Encuentro marino

Por Dina Grijalva

Tomado del microdecamerón


El viento agita mi vestido de playa mientras me acerco hacia él.
Cuando estamos cerca, decido sentarme en la arena y es él quien
viene a mí. Cuando llega y toca mis pies, mi piel tiembla. Sube por
mis piernas, levanto mi vestido para que nada se interponga entre
mi deseo y él. Me acaricia y penetra intenso entre mis muslos.
Olas de placer me inundan.

(Ciudad Obregón, Sonora). En la primavera de 2008 visitó Buenos Aires y nació como minificcionista. Desde entonces es hacedora y promotora de ese maravilloso género. Sus libros de minificción
son: Goza la gula, Las dos caras de la luna, Abecé sexy, Mínimos deleites y Cuestión de tiempo. Ama a
los Cronopios, cultiva un bonsái y sueña con habitar en Liliput. Minificciones suyas han sido incluidas enuna veintena de antologías.

Dina Grijalva - Detalle del autor - Enciclopedia de la Literatura ...

Estados contables

De Eduardo Mancilla


Un enajenado contador público de Chicago, Illinois, desencadenó una masacre cuando disparó a quemarropa, con una pistola Smith & Wesson, sobre seis de sus siete empleadas. Sucedió en
su despacho, durante el balance de fin de año. La sobreviviente quedóen estado de conmoción. Antes de ser trasladada por la ambulancia, logró balbucear al oído del detective:
—Fue un ajuste de cuentas…



Eduardo Mancilla. Escriba incipiente. De Rosario,
Argentina. Participaciones en Historias de El Cairo y ¡Basta! 100 hombres
contra la violencia de género. Blog: Letra Chica.

Despacho Contable D&J Mission Statement, Employees and Hiring ...

Antología, sus pétalos — El Blog de Arena

En alguna parte leí que, si se conoce la etimología de una palabra, se retiene mejor el significado y es casi imposible olvidarlo. Exactamente eso fue lo que me sucedió cuando conocí el origen de la palabra antología: del griego ανθολογία, antologia, de άνθος, ántos, «flor» y λέγιεν, légein «recoger»; de ahí que […]

Antología, sus pétalos — El Blog de Arena