El cielo es verde amarillo;
y asolan con escandalo
la banda de los cotorros.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios


Tomado de Fb Radio esperanza


y sendero les desea un año nuevo a su medida.

¿Cuantas pisadas
han arado el paisaje?
¿rumora el río?

Foto: Oscar Manrique.
Blog: Oscar Manrique Blog, Montaña, Aventura y Viajes.
Para Jorge,
por compartir el secreto.

“Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío extremo, largos meses de completa oscuridad, riesgo permanente. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito.”
Con este aviso, publicado en el Times; el capitán Ernest Shackleton, aseguraba el calibre de espíritu de quienes lo acompañarían en aquella histórica expedición a la Antártida, cuyo fracaso lo situó entre los mejores líderes de todos los tiempos.
Buscaba héroes y la respuesta de los marinos ingleses fue abrumadora. Sabían que a falta de mapas, serían guiados por simples balbuceos cartográficos y aun así, la fila frente al número 4 de la Calle Burlington superaba las 55,000 personas.
¿Qué hace que un ser humano, acepte embarcarse hacia un destino inhóspito, en tiempos convulsionados de preguerra, con pésimas condiciones de salario, navegación y ninguna garantía de volver a casa con vida?
¿Era la única actividad a la que podía aspirar el común de los hombres de la época? ¿Garantizaba el prestigio de Shackleton, un trabajo estable posterior? ¿pretendían huir, de enrolarse en una inminente guerra, con cierta dignidad?
O quizá, lo que atraía a esos hombres, como el llamado de un carnyx celta a la batalla, era la promesa de contemplar por vez primera, algo que – por siglos – el mundo había tenido por imposible y ser considerado un héroe, por ello.
¿ 6 GRADOS DE SEPARACION?
“Seis grados de separación” más allá, al pie de las montañas nepalíes, los Sherpas me contaban que, los primeros emigrantes del Tibet dejaron las tierras bajas rumbo a Shangri-La, la morada perdida de la felicidad plena.
Ellos creen en dioses y demonios, y están convencidos de que estos espíritus custodian tesoros y valles ocultos en montañas, cuevas y bosques de todo el planeta y que para hallarlos, la persona debe estar atenta y dispuesta a la mudanza.
¿Es Shangri-La, un lugar físico o está formado por cada momento en el que fuiste feliz y la esperanza de sentirte igual? ¿Está fuera de ti? Según los ancianos del lugar, la felicidad, es inmutable. Muda el viajero, lo que entró en su mochila, se queda allí.
Un líder de cordada sabe que el secreto para llegar, está en el camino, y que, como intuían la tripulación del Endurance o los tibetanos que partieron hacia las montañas, cada quien lleva su mapa retratado en los ojos.
Encontrar que tu patria estuvo siempre en tu mente, el único lugar donde tu fondo insobornable es capaz de sonreir sinceramente, ha de ser el hallazgo más extraordinario en la vida de alguien. De un viaje así, no se regresa.
Quizá, la más valiosa lección de Shangri-La, pasa por asumir que, si el reino de tu cabeza es inexpugnable también lo será tu corazón. Si quieres motivar a otros a iniciar su viaje, necesitas mudarte al camino y empezar a andar, sobre él.
LA GRAN PREGUNTA: ¿EL LÍDER NACE O SE HACE?
El concepto de Continuum, defiende que el ser humano -en esencia, ejecutivo – tiende a hacer lo que otros esperan de él. Si le damos herramientas a un niño y le enseñamos que confiamos en él y en que sabrá cuidarse solo: lo hará.
El líder nace en el momento en que su mentor, le permite explorar en un entorno seguro y lo socorre sólo cuando lo pide o necesita. Este proceso, reduce al mínimo las heridas de batalla, físicas y emocionales, que genera el conocido “ensayo-error”.
Jean Liedloff, autora de “El Concepto del Continuum”, explica que el ser humano nace evolutiva y biológicamente preparado para vivir acunado y hacer la transición al mundo, paso a paso, desde aquel lugar seguro.
Los brazos del Líder, son el lugar idóneo para que el aprendiz de montañero adquiera experiencia: en ellos se moverá, adaptará a distintas temperaturas, ritmos, sonidos, sabores y sinsabores. Crecerá seguro, observando, meditando y experimentando.
Un día decidirá que está preparado para guiarse a si mismo, integrarse a un equipo y tomar en brazos a otros y lo hará, como el mejor. Tengamos en cuenta en este punto, que así como nace y se hace ¡un líder también se deshace!
TODOS BUSCAMOS EL ARCA PERDIDA
Cuando en 1981, Spielberg, Lucas y Kasdan, eligieron la búsqueda de un arca como tema y título para su famosa película, le añadieron un irresistible y poderoso ingrediente a las expectativas de su futura audiencia.
Un arca, evoca en la memoria, retazos significativos de pasado: objetos, personas y hechos, conectados con momentos sustanciales de nuestras vidas que, no fueron oportunamente procesados y asimilados por el cerebro.
¿Recuerdas el antiguo baúl de cuero o madera que contenía los tesoros de tu infancia? ¿o aquella caja de cartón que convertiste en refugio, velero y en donde cabían tus afectos, sueños y el mundo entero?
¿Vamos por más?
Alguna luz en la memoria colectiva ilumina cavernas y tupidos bosques. En el alba de la humanidad, la necesidad de formar parte del grupo se desarrolló al amparo del instinto de supervivencia y, con el tiempo, del aprendizaje social.
La plena sensación que produce el sentido de pertenencia, de no ser más la pieza que no encaja en el rompecabezas (aunque nuestra individualidad grite lo contrario), impulsan el deseo de compartir el secreto que el grupo custodia.
Un secreto da poder, nos hace parte y crea entre custodios, vínculos de complicidad indestructibles. ¡La de cosas que estuvimos dispuestos a hacer (e hicimos) para ser aceptados en el club secreto de la escuela o del barrio!
¿Y CUANDO EL GRUPO NO ES SUFICIENTE?
El ser humano es inmenso, como su necesidad de búsqueda, de develar misterios, de pertenecer a un espacio cada vez más grande y al mismo tiempo, más acogedor e íntimo. Y entonces, decide responder al aviso de Shackleton…
…como lo hace un líder montañero de la vieja escuela, la romántica: no por un récord, no por inscribir la hazaña en el currículo; si, por nutrirse de su montaña interior, con la confianza de quien es amamantado y luego, poder guiar a otros.
Es poco probable que un montañista invierta su tiempo en un libro sobre Liderazgo: lo escribe y los líderes corporativos y maestros, tenemos mucho por aprender de quien corona y especialmente, de quien aprendió a descender de su montaña.
LA MADRE DEL SECRETO
El Everest o Chomolungma “madre del universo”, para los tibetanos; es la montaña más alta de la tierra, si se mide a nivel del mar. La verdad es que, medida desde su base, el Kilimanjaro y el volcán Mauna Kea, la superan en tamaño.
Hace 400 años, la placa continental de la India chocó con Asia, con tal violencia que la placa india entró bajo la zona donde está enclavado el mítico monte y elevó su masa al cielo. Aún no se detiene. ¡El Everest sigue creciendo!
Esto es posible porque, como algunos líderes, tiene alma de granito que es una de las rocas más fuertes del mundo y por ello, puede manejar el desgaste y la erosión propia de la edad, asi como los terremotos que amenazan su integridad.
El paso del tiempo ha obsequiado al Everest, respeto y majestuosidad. Ha ganado cada grieta en su piel, cada hilo de plata en su preciada cima y ésto, sólo consigue aumentar su belleza y la admiración que por el Gran Centinela, siente el mundo.
¿Te recordó a alguien que conoces? A mi, si.

SABIDURÍA DEL CAMINO, EL PINO Y EL MONJE
Un sabio poema de Jalil Gibrán, advierte con dulzura: “Si revelas tus secretos al viento, no lo culpes por revelarlos a los árboles”. El pino azul, escuchó la historia del monje Gerhu. En ella, le contaba que tiempo atrás, sus manos dibujaron bendiciones.
Y le contó, cómo había remendado los mejores retazos de su corazón y equipado el morral con lo preciso para el viaje. En el bolsillo más grande, acomodó su canción favorita y al sol, que había tejido para soportar el invierno más frío, solitario y cruel.
Durante la marcha, Gerhu recordó a la abuela. ¡De buena gana hubiera hecho espacio en el morral, para su pan de mijo! Ella, la dama que sabía detener el tiempo, le había ayudado a entender que éste no transcurre, frente a una inmortal catedral de tierra.
Nunca antes coronó cima en invierno. Aquella fría noche grabó en su espíritu, la sensación de ser un invisible punto medio entre dos universos. Su humildad lo agradeció pues, a más de 5,000 mts. de altura, todo lo que conocía parecía estar bajo sus pies.
Finalmente, el monje reveló al intrépido pino, que había sido elegido para custodiar tres secretos. Se los confió, mas, olvidó pedirle que guardara silencio. Transformado en viento, Gerhu escondió los arcanos y entró en la montaña.
LOS TRES SECRETOS DE LA MONTAÑA
Una tradición inglesa, siembra árboles de Tejo en los camposantos. Se cree que sus raíces llegan a la boca de cada difunto para robarles los secretos, éstos suben cual savia hasta sus hojas y desde allí, son liberados al viento.
Si abrimos los oídos al camino, los árboles nos contarán cosas. En especial, el pino azul del Himalaya, él, lo ha visto casi todo, se ha deleitado con la música que otros no escuchan y se ha alzado en donde otros no subsistirían.
He aquí, las tres revelaciones de la montaña:
Las Sendas del Dragón, una de las primeras leyendas sobre el mundo intraterreno, llega desde la Gran Bretaña prehistórica. Los druidas, las consideraban vías de energía espiritual, que se deslizaban bajo la tierra como serpientes.
Nacían del tránsito acuífero del subsuelo, el magma volcánico y la fricción entre las grietas telúricas. Sobre ellas, enclavaban monumentos sagrados: Glastonbury, o la Catedral de Chartres, erigida sobre un antiguo bosque sagrado de los celtas galos.
Antiguos registros, afirman que Montserrat, en Cataluña, además de ser una montaña hueca con un lago subterráneo, es un vórtice magnético. Esta, posee una actividad energética mirífica, que le ha valido su mágica reputación.
Los espeleólogos penetran la tierra, provistos de cascos, botas y lámparas; la curiosidad y el afán pionero, los hace reptar durante horas, entre estalactitas y maravillas; ropa, piel y espíritu, cubiertos de barro, arañazos e ilusión.
Como las montañas, los humanos, muestran un cariz superficial y otro profundo al queOrtega y Gasset, llamaba: fondo insobornable, que es la base de nuestra personalidad, es irrenunciable y suele ser ignoto, aún para el mismo sujeto.
El líder de una expedición espeleológica, sabe que así como la luz del anhelo por llegar a la siguiente, lo sacará de la caverna, en ocasiones, necesitará de ejercicio, silencio y soledad, para descifrar de qué madera está hecho.
Como en el mundo subterráneo, la esencia de una persona permanece intacta e impele al mismo, a ciertos actos y búsquedas, a aglutinarse con otros. ¡Somos un inagotable yacimiento de promesas, desdenes y posibilidades!
Mantener la vida ha sido por milenios, la primera ley humana. También lo es en montañismo. El líder de cordada sabe cuándo anteponer la seguridad a la aventura, cuándo es el momento de no avanzar más o decidir darse la vuelta.
La montaña es testigo del deseo del hombre por trascender su zona cómoda, explorarse a si mismo y ganar voluntades y nuevas cumbres, y también, de historias imprudentes que nunca serán contadas pues la prisa las confinó al abismo.
Megalitos, naturaleza trunca, fuselaje de aviones, los objetos de alguien, cuerpos que yacen bajo la nieve o entre las grietas: historias que el frío extremo y el aire seco han momificado, como lo hacían las resinas y aceites entre los antiguos egipcios.
El sol, se confabula con quien espera atisbar el pasado. Los antes gélidos y aún abruptos escenarios, develan su misterio por capítulos: cierran pendientes, y penosas historias familiares, recomponen el quehacer de hombre y naturaleza, en épocas idas.
Cada vestigio habla del rol humano en la gran novela universal: guerras que siempre dejan pérdida, quema de libros y cacería de brujas, amores en la sombra, gloriosas travesías, geniales descubrimientos, heroicos actos cotidianos.
Las huellas del paso humano por la tierra, son infinitas. Solemos dirigir nuestra atención hacia lo oculto y sin embargo, en la mayoría de los casos, los más preciosos tesoros son tan evidentes y espontáneos, que nos negamos a observar.
Las lecciones de la Historia, recuerdan a los líderes que, si en lugar de exacerbar las diferencias y el ego, se dedican a potenciar las ventajas de la diversidad y lo que ésta significa para una comunidad, habrán encontrado el camino de oro.
El secreto más caro y protegido por el viento de la montaña, nace durante el frío invierno y florece entre los roquedos más recónditos y altos de la cordillera europea. Allá, donde sólo el coraje o la inmortalidad, te llevarían.
Aparenta fragilidad mas, su resistencia a condiciones extremas es casi tan inverosímil, como su extraña y serena belleza. El origen de su nombre refiere nobleza, pureza y honor, y hay quien dice que la misma luna, le dio su color.
Su dificultad para llegar a ella, luego de escalar montañas y retar al frío, ha nutrido, desde la edad media, leyendas vivas, relacionadas con el amor que nunca se marchita. Lo cierto es que ella, la musa, Edelweiss, es real.
En Nepal, comparan la sabiduría con un espejo que devuelve la imagen de la realidad tal como es, transparente, magnética y magnificada a través de la experiencia. Los tesoros más valiosos los guardan la mente y el corazón.
Un escritor sensible e inteligente, diría que Edelweiss, es una flor preciosa, que no abunda y es mejor apreciarla intacta. Diría también, que los hallazgos afortunados cuando buscabas otra cosa, hacen sorprendente la vida.
Y todos, aprendices de líder y buscadores, sabemos que las sorpresas, ¡son la esencia de la vida! Quien elija coronar una montaña, ha de saber que ello es sólo la mitad del camino: la otra, más importante, es saber descender de ella. Es lo que prueba a un líder.
Un suave soplo del viento, llevará al pino azul, el perfume del Edelweiss: el aliento de la musa, que recordará al escritor y montañero de la vida, que la inspiración, el secreto más caro que guarda la montaña, está en su corazón, y es inmortal.


Nellie Campobello Luna (Durango, 7 de noviembre de 1900 – 9 de julio de 1986) fue una escritora, bailarina, coreografa y poeta mexicana, reconocida como creadora del Ballet de la Ciudad de México, sus estudios de las danzas autoctonas y su perspectiva narrativa de la Revolución Mexicana.
Largo camino,
ausente de tus huellas;
se fue tu aroma.


Complemento
Es de Yahalon chiapas y es su alias en la página de los cuentos (Loscuentos.net) donde virtualmente nos leíamos. Un día de hace muchos años nos conocimos en alguna parte de la ciudad de México, era una reunión de cuenteros con el que compartí algunos tragos y carne asada. Se sucedierón muchos años, tanto correr me jodió las rodillas, según recordaba el era ortopedista y me puse en comunicación con él , tanto que viaje a la capital y volví a verlo en su consultorio, ahora como paciente. Meses después entraba al quirófano, pero por cuestiones administrativas de mi institución no me intervino. Su actividad de médico, cirujano ortopedista del cuarto nivel no le restó fuerzas para amar a la literatura. Este cuento de navidad es algo de las muchas cosas que ha escrito y que son todo una delicia en su prosa.
Sendero

¿Quién no ha oído hablar de novelas como Cumbres borrascosas o Jane Eyre ? Quien no haya leído las novelas tal vez haya visto las películas que se rodaron con sus argumentos. Pero en esta ocasión, la historia que vamos a relatar no está sacada de una novela, sino que es la verdadera historia de las personas que escribieron las novelas; en este caso, tres mujeres. Tres mujeres marcadas por una vida peculiar.
El mundo está rodeado de poesía, belleza y seres humanos que llevan en su interior la mágica impronta que busca dentro del alma humana el conectar con algo más grande que nosotros mismos.
Algunos de esos seres desaparecen como gotas en la lluvia y nunca llegamos a saber quiénes fueron, ni qué huella dejaron. Pero otros dejan un rastro que no desaparece totalmente. Las hermanas Brontë constituyen uno de esos maravillosos casos.
En medio de un terreno agreste de la campiña inglesa, concretamente en Haworth, Yorkshire, vivía en 1820 el pastor Patrick Brontë, hombre de fe. Un hombre hecho a sí mismo y que dio una educación exquisita y muy ecléctica a todos sus retoños, lo cual, teniendo en cuenta que cinco de sus hijos fueron mujeres, no deja de sorprender.
La muerte asomó desde bien temprano al hogar de los Brontë, y pronto la familia quedó reducida al patriarca y cuatro de sus seis hijos, tres chicas y un chico.
A pesar de los apuros y dificultades económicas, el reverendo Brontë se encargó de que sus cuatro hijos supervivientes fueran instruidos en idiomas, pintura, etc., y les dio acceso permanente a su propia biblioteca, en la que no solo había libros de teología, sino de gran variedad de filósofos y escritores, como Platón, Tucídides, Thackeray, Byron, Sand, Dante…

Una educación ciertamente peculiar para la época, encorsetada en ciertas normas y que, desde luego, no veía con buenos ojos ese despliegue ecléctico de sabiduría y esa aparente manga ancha del reverendo, que permitía ese tipo de estudios no solo a su hijo varón, sino a sus tres hijas. Incluso permitió a una de ellas, Emily, no asistir a la iglesia.
Estos maravillosos seres, las tres hermanas, crecieron como juncos salvajes y plenamente integradas con el ambiente natural y agreste que las rodeaba, conectadas plenamente con la naturaleza y el sentido de lo sagrado de un modo que debió de ser sorprendente para la época.
Desde bien temprana edad, la vocación de las tres hermanas despuntó hacia las letras. La poesía y la novela eran parte de su mundo, de un modo tan natural como respirar.
Encerradas en su casa, las tres juntas se dedicaban a escribir fantásticas aventuras desarrolladas en los mundos de Gondal y Angria, mundos que ellas mismas crearon en compañía de su malogrado hermano.
A pesar de que debieron ausentarse para ganarse el sustento como institutrices, volvían una y otra vez a su hogar, incapaces de permanecer mucho tiempo separadas y atrapadas en unas convenciones sociales que las ahogaban y marchitaban.
Las hermanas Brontë eran unas « raras avis » salvajes y delicadas que enfermaban, como nos indican sus cartas, cuando debían enfrentarse a un mundo que no solo no las entendía, sino que, de algún modo, repudiaba su necesidad de escribir, de sacar la belleza de su interior a través de la pluma y la tinta.
Conjugando su necesidad de permanecer juntas y poder ganarse el sustento, intentaron crear una pequeña escuela que les permitiría ambos objetivos, pero el proyecto acabó en fracaso, y decidieron probar fortuna publicando sus poemas bajo pseudónimo masculino (los hermanos Bell); quizá el destino no quiso privarnos de su voz…
Los tres hermanos Bell tuvieron una acogida escasa, pero este primer paso les dio alas para lanzarse a la publicación de sus primeras novelas, auténticas joyas de la literatura: Jane Eyre , de Charlotte , Cumbres borrascosas , de Emily, y Agnes Grey , de Anne, ven la luz bajo el seudónimo de los hermanos Bell.

La fama que pronto encumbra a Charlotte, la mayor de las Brontë, gracias a su Jane Eyre , no puede mitigar la pérdida a la que se ve sometida, ya que Emily y, unos meses después, Anne, mueren de tuberculosis.
Charlotte edita de nuevo las novelas con sus verdaderos nombres e intenta por todos los medios mantener los nombres de sus hermanas «libres de barro», debido a lo escandalosas que resultaron sus novelas para ciertos sectores de la sociedad. Charlotte continúa escribiendo durante seis años más, pero finalmente, ella también muere.
Patrick Brontë sobrevive a su último vástago seis años más, y después los Brontë desaparecen de la tierra como si nunca hubieran existido.
Quizá si estas maravillosas mujeres no hubieran tenido la osadía de desafiar las leyes de los hombres y seguir una ley que les hacía dar voz a sus pensamientos, dar alas a la belleza que atesoraban como su bien más preciado, no habríamos recibido sus obras, pruebas de su genio, de su luz.
Seguro que el mundo sería mucho más gris si sus textos no hubieran llegado hasta nosotros.
Emily, Charlotte y Anne merecen nuestra gratitud por ser valientes y dejarnos compartir parte de esa maravillosa vida interior que ardía como un fuego inconmensurable en los fríos y aparentemente desolados parajes de Yorkshire.
« ¿Cree usted que puedo quedarme, sabiendo que no significo nada para usted? ¿Me toma por un autómata, por una máquina que ni siente ni padece, por alguien capaz de soportar sin más ni más que le arranquen de la boca su pedazo de pan, y le birlen del vaso unas gotas de agua vivificadora? ¿Cree que por ser pobre, insignificante, vulgar y pequeña carezco de alma y de corazón? Pues se equivoca. Tengo un alma y un corazón tan grande como los suyos; y si Dios hubiera tenido a bien dotarme de belleza y fortuna, le aseguro que le habría puesto tan difícil separarse de mí como lo es para mí dejar Thornfield » ( Jane Eyre , Charlotte Brontë).
https://www.revistaesfinge.com/arte/literatura/item/1705-la-singular-historia-de-las-hermanas-bronte

