Se fue la lluvia

Se fue la lluvia. Las hojas del naranjo dejan pasar al viento. Los azahares del limón se macularon de amarillo pálido. La perra duerme enroscada y, a veces, saca su ojo y mueve la oreja. El cielo parece tablero de ajedrez. Este lunes, como todos los lunes, las gallinas no ponen. El obrero salió en la madrugada a trabajar en la compañía que jode al subsuelo. El sol amodorrado deja ver la luz entre un moteado de nubes. La flor se despertó y me ha mandado su promesa. Camino silbando y en el camino saludo a los vecinos.

Volver al amor

mar y pareja

La palmera es doblada por los vientos. De la caricia quedan latidos en bradicardia. El asombro coagulado. La cotidianidad  guarda lo sembrado en la época del vino, del fuego y la ternura. Hay una mariposa dentro del pensamiento. tal vez renazca si hay esfuerzo. La ventana pide a la luna que vuelva.

Sugerencia

Hay cosas que lastiman como son la sequía en una región y los incendios forestales. Siempre me pregunto: si hemos sido capaces de hacer oleoductos que llevan el aceite por cientos de km, porque no llevar el agua de las áreas que hay en abundancia a donde no hay y muere dolorosamente la flora y la fauna.

Si los bosques se incendian cada año, porque no se prevé, quemando controladamente lo que da origen a los incendios. O bien, poniendo  pozos de agua, estratégicos que en caso de un incendio, se abrirían las válvulas automáticamente. Un riego que podría evitar males mayores. ¿Alarmas en los bosques?

Como siempre dirán los políticos ¡Eso es muy caro!

No soy experto ni en ductos de agua, ni en incendios. Sólo pregunto para quienes si conocen.

incendio

Dormida

 

 

 

GauguinY cuando duermes

trenzo tu pelo

cuento tu sueño

dejo que vuele

a su escondite.

Luego lo calco.

y vuelvo a mi cuerpo.

Si hubieras sido como Esteban

Esteban es un señor que deja saber que le gusto. Cuando voy a una reunión, él trata de ofrecerme su compañía. Me mira como si yo fuese un sueño. En mis ausencias de atención, pregunta » En que piensa»; ¡si supiera que pienso en ti; deseando que llegue la hora para mirarte en el café!
Al entrar a la iglesia me sonríe, fija sus ojos en los míos, cambio la mirada para otra parte. En algún momento, cuando menos espero se acerca ofreciéndome algún piropo. Suspira,  saluda con un beso en la mejilla.Cuenta algún chiste y no puede evitar que lo perturbo. Se retira en silencio al percibir indiferencia.
Si tú fueras como esteban, jamás hubiese conocido la zozobra y este deseo que cada día se convierte en leña dispuesta para vos.

mujer sensual

Tumbas de olvido

México es un gran cementerio

Hay miles de tumbas en tierras de olvido. Cubiertas de lodo, arena, frío. Arriba crecen flores como recuerdo de que las gentes tuvieron esposa, hijos, padres. Quizá haya una madre que con pico y pala busque muestras para secuenciar el ADN y otros, mezquinos obtener algo de valor y venderlo.
lflores

Los brotes en los ojos.

marg.

Descubrí frente al espejo que en el fondo de mis ojos habían brotado margaritas. Tuve pavor, después sonreí, ¿Dónde está lo raro? Recordé que la noche anterior mi piel fue surcada por tu boca.

Durmiendo con esposa delgada

pareja-Portraits8
Eran las cuatro de la mañana de una madrugada fría. Cerré los ojos, escuché mi pulso acelerado al recostar de lado mi cabeza. Respiré hondo,Volvió mi sueño: corría con todo mi aliento. Una grieta abierta en la tierra me perseguía. En la lejanía un coro cantaba. Cuando desperté, la cabeza de mi esposa y la mía rodaban por la pendiente hacia la fisura. Me incorporé, tomé a mi mujer y corrí; segundos después el temblor desmoronó la construcción. Dos cachetadas me volvieron a la realidad. La voz aguda resonó: «Deja dormir, con una chingada, ya van dos veces que me traes a la sala».

Olvidos

hombre preocupado.

Hace dos días, manejando sin prisa me di cuenta de que iba en sentido contrario. Un grito me detuvo a tiempo, pues a unos cien metros venía un camión de carga . Me orillé. Comprendí el riesgo y moví la cabeza, un escalofrío recorrió el cuerpo. Un mes atrás el médico recetó medicinas para controlar mi presión que alta, pensé que eso sería la causa. Fui a verlo y no encontró mi expediente. Recordé enseguida que cerca hay otro facultativo. Entraba a la sala de espera, me saludó efusivo, me preguntó ¿Ya se encuentra bien su señora? Mecánicamente le dije que sí que  solo pasaba a saludarlo y a decirle el estado de mi esposa. Le mentí y regresé al auto.