Miraba las buganvilias. llegó el aroma de la vainilla; el grano de café al tostar escapaba de cada casa. La vaina verde desdoblaba en perfume y la cereza en el comal exhala una fragancia que aloca el corazón. Son mujer y varón. La vainilla cobijando en la intimidad; el café en la mañana es campana, llama a chicos y grandes a compartir la mesa, antes de encontrarse con los quehaceres de la vida.



Todo se va;



Despierto. El murmullo del viento llega a la piel. Flores en desorden. Selva húmeda; río que anida en tus pechos.
Una avalancha llegó a su cerebro; poco antes vio a su amante que decía. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.



