A los políticos
Los ciudadanos reclamamos que quienes soliciten gobernar pasen primero por el detector de valores.Estamos hasta la madre de promesas y mentiras.

Del parecido
Las iguanas son los dinosaurios de Monterroso.

Senryu de narcos
Tiempo de narcos.
Cabalgan por mi tierra
jinetes sin cabeza.

los grandes rinden al «trío los Panchos»

¡Terrible!
El olvido puede ser una daga en el corazón cuando la omisión da pie al rostro de la la negligencia.

El psiquiátrico, antes manicomio
A las seis de la mañana los internos de psiquiatría van en fila hacia las regaderas, el agua fría hace estremecer sus cuerpos, tiritan, mientras esperan a ser secados por la asistente; toman una bata del cesto; regresan a sus camas sobreviviendo a la institución y sus demonios.

El río
¿Y que río le niega a su corriente que a su cuerpo se le incorporen lo tibio de otras aguas?

Lejanía
Es noche, las lagartijas fueron a su escondite. Escucho voces lejanas; el amanecer no tarda. Pienso en mi amada.¿ Qué estará soñando? Parece verla a tras luz. Es hermosa. Estoy por darle un beso en la mejilla, me detengo, tocaré sus labios. El viento trae sereno, el río pasa a grandes zancadas haciendo rodar las piedras. Despierto.

Una consulta médica suigeneris
Inocencio se casó con Macorina. Fiesta en grande, no hubo noche nupcial, Chencho tomó su frazada y durmió como lirón. Paso una semana un mes y muchos mas y la casada estaba muy despistada, asi que le contó a su mamá. La señora sugirió que lo llevara al médico.
Macorina era un mujer de concurso, él un joven agradable y regordete bien vestido y con un reloj de oro. Después de haberlo explorado el facultativo, encontró que todo estaba normal y en su sitio. Entró directo a explicarle lo que era una vida sexual activa. El profesional no podía creer lo que había escuchado
– Porque no me da un ejemplo.
– No se encuentra mi esposa, dijo el médico.
– No, con la mía dice él. Ella acepta, ¿verdad que sí mi amor? dijo que sí, moviendo la cabeza.
– Fíjese cómo hago.
– Poco a poco Macorina se fue quedando sin ropa, y el médico cada vez más atrevido, Macorina le dice con cuidado Dr. que aún soy virgen. ¡Dios, que cosas me da la vida! Le dio un ejemplo contundente, macorina tuvo varios orgasmos y poco a poco todo volvió a la normalidad.
– ¡Eso debe de hacer! inocencio nada dijo…
– ¿Cuánto le debo Dr?,
– No , no es nada,
– No dr, usted hizo un trabajo. le daré el doble su consulta, no, el triple de honorarios. Así le dejo pagada la próxima consulta, ¿ dígame cuando se la traigo…?

Minipoema
Si hubiera vientos
y montañas en formación;
este puente
sería un ave
dispuesta al vuelo.

Senryu de la montaña
Vuelve la niebla
e incendia con frialdad
la azul montaña.

Kandinski
El pez-gato y su pesadilla
En la pecera vive un pez gato que se sueña atrapando ratones. Anoche tuvo en su calidad de pez, una pesadilla donde su contraparte lo devoraba.

Los panchos en Argentina



