Inocencio se casó con Macorina. Fiesta en grande, no hubo noche nupcial, Chencho tomó su frazada y durmió como lirón. Paso una semana un mes y muchos mas y la casada estaba muy despistada, asi que le contó a su mamá. La señora sugirió que lo llevara al médico.
Macorina era un mujer de concurso, él un joven agradable y regordete bien vestido y con un reloj de oro. Después de haberlo explorado el facultativo, encontró que todo estaba normal y en su sitio. Entró directo a explicarle lo que era una vida sexual activa. El profesional no podía creer lo que había escuchado
– Porque no me da un ejemplo.
– No se encuentra mi esposa, dijo el médico.
– No, con la mía dice él. Ella acepta, ¿verdad que sí mi amor? dijo que sí, moviendo la cabeza.
– Fíjese cómo hago.
– Poco a poco Macorina se fue quedando sin ropa, y el médico cada vez más atrevido, Macorina le dice con cuidado Dr. que aún soy virgen. ¡Dios, que cosas me da la vida! Le dio un ejemplo contundente, macorina tuvo varios orgasmos y poco a poco todo volvió a la normalidad.
– ¡Eso debe de hacer!  inocencio nada dijo…
– ¿Cuánto le debo Dr?,
– No , no es nada,
– No dr, usted hizo un trabajo. le daré el doble su consulta, no,  el triple de honorarios. Así le dejo  pagada la próxima consulta, ¿ dígame cuando se la traigo…?

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