Del diario íntimo 5

Es complicado imaginarme que eres tú quien me hace el amor, mientras estoy en intimidad con él.  Juegan en ese momento los jadeos, el sudor, los olores; aunque cierre los ojos, ellos me delatan. Sólo el movimiento de mis labios apretados contra la almohada, me hacen gritar en silencio tu nombre.

mujer escribiendo

Parece que nos hablan…

Hoy por hoy, la misión de encontrar pareja , aunque no la busques, es practicamente imposible. Estoy segura que no soy la única a la que le dicen semejantes perlas : -Nos hemos conocido por algún motivo, ya lo descubriremos . -He llegado a tu vida para mejorarla -Estoy siguiendo las señales y todo me […]

a través de …dí conmigo que NO — El País de las Hadas by Isabel Jiménez

Ajuste de cuentas de Agustín Cadena

“Ahora sí —pensó el león en el circo—, va la mía”. Y cerró las fauces.

circp irene mala

Irene Mala

Las horas

las horas idas son gajos.
Gajos que se transforman;
se hacen mariposas
que vuelan en fila,
perdiéndose en el horizonte

mariposas.

 

La ecuación

La noche oculta.
Tocar entre las sombras. 
Susurrando.
Aliento que humedece los lunares de tu cuello;
luna cómplice que perfila la ansiedad de los muslos.
Dos bocas en una misma lengua;
elevados al cuadrado del infinito.

beso-Edvard-Munch

Desde las alturas

El sol cubrió los volcanes.
¡Qué majestuosidad!
La alegría del escalador al llegar a la cima.
¿Qué sentirán?
El aliento al límite,
el pulso saltón, rápido.
La mirada recorriendo el valle.
Ser águila entre riscos.
¡Creerse Dios un millonésimo de segundo!.
Gratitud, humildad, colmarse de paz.
La vida tiene montañas.
He decidido ser trepador, admirar la belleza desde el cielo; qué importa si no soy ave, nube o cometa.

patagonia chacabuco

Luci y el monstruo de Ricardo Bernal

Querido Monstruo:
Ya no te tengo miedo. Mi papi dice que no existes y que no puedes llamar a tus amigos porque ellos tampoco existen. Cuando sea de noche voy a cerrar los ojos antes de apagar la luz del buró y voy a abrazar bien fuerte a mi osito Bonzo para que él tampoco tenga miedo. Si te oigo gruñir en el clóset pensaré que estoy dormida. No quiero gritar como siempre. No quiero que mi papi se despierte y me regañe.
Ya sé que me quieres comer, pero como no existes nunca podrás hacerlo; aunque yo me pase los días pensando que a lo mejor esta noche sí sales del clóset, morado y horrible como en mis pesadillas… Mañana, cuando juegue con Hugo, le voy a decir que te maté y que te dejé enterrado en el jardín y que nunca más vas a salir de ahí. Él se va a poner tan contento que me va a regalar su yoyo verde y me va a decir dónde escondió mis lagartijas (siempre ha dicho que tú te las comiste, pero eso no puede ser porque mi papi me dijo que no existes y mi papi nunca dice mentiras).
Voy a dejarte esta carta cerca del clóset para que la leas. Voy a pensar en cosas bonitas como en ir al mar, o que es navidad, o que me saqué un diez en aritmética.
¡Adiós, monstruo!, que bueno que no existas.
Carta
firma:
LUCY
Mi pequeña Lucy:
¿Cómo que no existo? Tu papi no sabe lo que dice.
¿Acaso no me inventaste tú misma el día de tu cumpleaños número siete? ¿Acaso no platicabas conmigo todas las noches y te asustabas con los extraños ruidos de mis tripas?
Todas las noches te observé desde el clóset y tú lo sabías… Aunque nunca me viste conocías de memoria mis ojos, mi lengua y mis colmillos; pues todas, todas las noches me soñabas.
Por eso cuando leí tu carta sentí tanta desesperación. Por eso destrocé tus juguetes y me comí de un solo bocado a tu delicioso osito Bonzo.
Lo juro Lucy, tú ya estabas muerta.
Tenías los ojos abiertos y cuando toqué tu barriguita estaba más fría que mi mano. Seguramente te mató el miedo y yo no pude comerte pues no me gusta el sabor de los niños muertos. Lo único que hice fue regresar al clóset y llorar de tristeza hasta quedarme dormido… ¡Pobre Lucy! ¡Pobre Lucy y pobre monstruo solitario!
Ahora tendré que salir de aquí, alejarme de los adultos que cuidan tu pequeño ataúd y dejar esta carta donde puedas encontrarla… Necesito la risa de un niño y necesito el miedo de un niño para seguir vivo.
Por cierto Lucy, ¿dónde dices que vive tu amigo Hugo…?

luci y el monss