Heisenberg y la incertidumbre de Rodrigo Azaola

Heisenberg llega al purgatorio. Un ángel se acerca libreta en mano y le dice: Bienvenido a la antesala del paraíso y del infierno, ¿desea usted saber su destino sin saber cuánto tiempo tardara en estar ahí, o prefiere saber su destino y mantener la incertidumbre de cuándo llegará?

tomado de Fb

Principio+de+Incertidumbre+de+Heisenberg

 

El messenger

Era osada, desafiaba circunstancias y capaz de esconder el dialogo que manteníamos si llegaba un intruso. Me hizo viajar por su ciudad, me guió entre los viejos edificios; en las sombras le daba algún pellizco y reía. Me mostró su casa, por si vienes, te diré cómo entrar. Rincones que solo ella conocía. Allí, como si fuese mono de plástico, me desinflaba y sonreía diciéndome: “no te muevas, te traeré de comer, debes estar hambriento”. Hoy rumié el recuerdo, el silencio duele, la plática quedó mocha, quieta, enterrada. Nunca más supe de ella, o quizá encontró otro animal de plástico más risueño que el mono.

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¿Veleidad?

Eres tan enigmática como una tarde que parece mañana. Tan serena que no sé si el río corre o se detiene. La señal de tus manos es distinta a la de tu abrazo. ¿ tu abrazo? hace tiempo que lo olvidé. ¿cómo será?
La mujer que amé
se fugó en un día frío
con el verano.

mujer bailando

Una vieja tarde.

Trato de caminar con indiferencia. Llueve finito, la tarde añeja, gris. Traigo cientos de gotas en mi cabellera y algunos hilos de agua corren por la mejilla. No lo puedo evitar y te recuerdo. Tu cabello abundante, suelto, que se mueve al quehacer del viento.  Me acerco, tu mejilla sonrojada, el aroma se esparce y vuelan saliendo de tus risos sabores de hierba y manzanilla. El día que, armado de valor, te diría las emociones que me causabas, no llegaste. Días tras día estuve en el parque. Han pasado muchos años y de vez en cuando la tarde se convierte en añoranza, me da por pensar en la vida.
Tarde de lluvia
de recuerdos añejos;
que aún me mueven.

Gustave CAilleb

Gustave Cailleboote

Sobre la maledicencia

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Leer a José Ingenieros es una tarea no apta para espíritus débiles. Cada página —si no cada párrafo u oración—, es un verdadero mazazo de sentido común y fortaleza moral. En su El hombre mediocre, en el capítulo II (La mediocridad intelectual), encuentro este apartado sobre la maledicencia; esa moda actual que se esparce por todos los ámbitos bajo el amparo de la estupidez general que nos rodea y que gusta más de los chismes que de las verdades y que presta más atención a los prejuicios que a las pruebas. Seguramente ustedes conocen a alguno (yo sí). Dice Ingenieros:

Maledicencia

«Si se limitaran a vegetar, agobiadas como cariátides bajo el peso de sus atributos, las personas sin ideales escaparían a la reprobación y a la alabanza. Circunscritas a su órbita, serían tan respetables como los demás objetos que nos rodean. No hay culpa en nacer sin dotes excepcionales; no…

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Breve ensayo sobre el sentido de la vida (Parte V)

Serie imperdible de Borgeano

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trébol

Para finalizar con esta serie; sólo dejaré una última cita porque es tan poderosa que cualquier añadido sería un exceso. Pertenece a Richard Dawkins y se encuentra en su libro Destejiendo el arco iris:

 «Nosotros vamos a morir y eso nos convierte en los afortunados. Mucha gente nunca va a morir porque ellos nunca nacerán. Las posibles personas que podrían haber estado aquí en mi lugar pero que de hecho nunca verán la luz del día excede en número a los granos de arena del desierto del Sahara. Por supuesto aquellos fantasmas sin nacer incluyen poetas más importantes que Keats y científicos más importantes que Newton. Nosotros sabemos esto porque el conjunto de posibles personas permitidas por nuestro ADN excede  masivamente al conjunto de personas reales. A pesar de estas asombrosas posibilidades, somos TÚ y YO, en nuestra normalidad, los que estamos aquí. Nosotros, los pocos privilegiados que…

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Un día en mi vida*

El mejor día que tuve, fue cuando una señora de mediana edad, me vio comprando víveres.
– ¡Doctor! volví la mirada y frente había una señora menor de cuarenta años, con una niña de diez o doce años a su lado.
– ¡Mira al doctor!, conócelo. -La niña me vio cómo preguntándose y… ¡éste qué! Con el respeto que la señora merece, no recordaba quién era ella, y mucho menos la niña.
-¡Qué esperas, ve y abrázalo! -La niña más por la orden, se acercó a mi y me dio un abrazo tímido. Que correspondí con igual efusividad. Seguramente la señora percibió en mi rostro, el rostro del olvido.
-¿Ya no se acuerda médico? solo moví la cabeza dándole la razón. Venía sola del rancho, ya era de noche y mi hija apenas si podía respirar y yo no se que le hizo, puso sus aparatos, le ayudaba con sus manos y no sé que inyectó, pero una hora después la cara de ella cambió y pude tomar el camión que me llevó a la comunidad. Desde entonces ya no se ha enfermado. La mujer de rostro cobrizo se acercó y me dio un beso en la mejilla, sentí la humedad de su cara y un gracias resonó en mi oído. Nunca la volví a ver.

 

cuadro de Navia

  • Hoy en México se celebra el día del médico.

La ciencia de la adivinación

La práctica primera, autóctona, de adivinar por signos de las aves, es familiar en la figura de Calcas, el adivino a través de las aves de Agamenón, quien había guiado al ejército (Ilíada I.69) y fue ampliamente reemplazado por la adivinación a través de la inspección del hígado de la víctima sacrificada — arúspices — durante el período orientalizante.
Entre los Romanos, además de las fanáticos y fatuarios, los auspices, augures, arúspices, extispices y fulguratores, eran los principales ministros que profesaban la ciencia adivinatoria, reducida especialmente a los auspicios llamados después augurios y también a la aruspicina, de la cual se sacaban igualmente los presagios.
La persecución general fue motivada por el fracaso de un sacrificio en Nicomedia: los arúspices fueron incapaces de dar con el hígado de varios animales sacrificados, un muy mal augurio del que culparon, al parecer, a un funcionario imperial allí presente, que fue visto santiguarse para no ser contaminado por los ritos.
La ciencia augural con su nueva clasificación, es llamada Aruspicina o bien Extispicina: derívase la palabra aruspicina, de ara, esto es, altar, y de spicere, que denota observar; así como la de extispicina, procede de exta, es decir, entrañas, y de inspicere, que así mismo significa observar, mirar, porque los Arúspices y los Extispices degollaban las víctimas sobre el altar y examinaban sus entrañas para saber el porvenir.
Los arúspices, para sacar los presagios, observaban: 1.°, las víctimas, antes de abrirlas 2.°, las entrañas, después de practicada la anterior operación 3.°, la llama que se formaba de las carnes quemadas 4.°, la harina de cebada, el incienso, el vino y el agua que servían en los sacrificios.
Las Exta, que según se ha dicho, eran las entrañas de los animales que los arúspices consultaban, para sacar los presagios, constaban de seis partes, a saber: la lengua, el corazón, el bazo, el hígado, los pulmones y los riñones.
Respecto de la harina, el incienso, el vino y el agua examinaban los Arúspices, el gusto, color y olor de dichos objetos por si reunían los requisitos necesarios.
Según Plauto, las mujeres en algunas ocasiones tuvieron participación en esta ciencia la que con el transcurso del tiempo, se confundió y amalgamó con la augural mediante la que muchos arúspices en Roma se ocuparon en explicar los prodigios y fenómenos notables de la Naturaleza.
Los arúspices eran temidos y reputados entre las personas ilustradas como unos verdaderos insensatos suponiéndose instruidos en el conocimiento del porvenir: sabida es la respuesta que dio Aníbal al mensaje de Prusias, rey de Bitinia, cuando éste rehusó dar la batalla porque se lo habían prohibido las entrañas de las víctimas, y Catón dijo que no le era fácil comprender cómo los augures y los arúspices al encontrarse en la calle podían contener la risa.
Rehabilitó a los antiguos adivinos etruscos (conocidos como los arúspices), que reemplazaron a los astrólogos extranjeros a los que expulsó.
Eran percibidos como charlatanes en época imperial. Catón decía que «dos arúspices no podían mirarse sin reírse». Las diferentes prácticas que han subsistido hasta nuestros días con la ayuda del poso del café y otros procedimientos parecidos no son más que una supervivencia, habiendo perdido su significado original, de un conjunto de ritos que se remontan probablemente hasta la prehistoria, y ligados a una práctica chamánica.
En algún momento del año 299, los emperadores tomaron parte en una ceremonia de sacrificio y adivinación en la que, al parecer, los arúspices fueron incapaces de leer las entrañas de los animales sacrificados, y culparon a los cristianos de la corte imperial.

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Choka al capitán

Vendrá algún día,
un día inevitable
que te refieran
que el viejo capitán
navegó al horizonte...

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Breve ensayo sobre el sentido de la vida (Parte III)

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El dibujo era sencillo pero muy sugerente. Un hombre moría y caía a tierra. Con el paso del tiempo comenzó a descomponerse para terminar siendo nada más que un puñado de huesos; éstos, poco a poco, se convirtieron en colinas y sobre ellas aparecieron árboles, pájaros y más personas que caminan sobre ellas. Alguien que compartía ese momento dijo «¿No sería muy triste que eso fuera todo?», a lo que respondí con mi propia idea sobre el asunto, la cual no es otra que si después de la muerte vamos a vivir por siempre, entonces esta vida carecería de sentido, lo cual sí sería realmente triste. En síntesis: las dos viejas posturas opuestas e irreconciliables (las cuales no me alejaron de esa persona, por fortuna).

Arthur Schopenhauer dijo, en una frase que puede parecer naïv pero que condensa mucha más verdad y profundidad de lo que puede verse a simple vista…

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Las Tres preguntas de Sócrates — La Materialización Mundana de las Palabras*.

Sócrates, es considerado uno de los grandes pensadores de la antigüedad, tanto en el terreno de la filosofía occidental como universal. Los tres fueron los máximos representantes de la filosofía de la Antigua Grecia. Entre las muchas enseñanzas del filósofo, hoy hago mención de tres preguntas, las cuales deberíamos seguir teniendo muy en cuenta en multitud […]

attenas

 

a través de Las Tres preguntas de Sócrates — La Materialización Mundana de las Palabras.

  • Siempre lo adjudican a Socrates, no se si lo es, pero es una gran verdad y vale la pena incorporarlo a nuestra cotidianidad. Sendero

Continuidad del estanque de Bertha Sileno

DE LA TÓMBOLA DE FICTICIA
El poeta miró toda la tarde la fuente y sólo vio en ella lluvia y pereza. Era una hermosa escultura de mármol enmohecido, cuyas vetas grises se estremecían. Vio el guiño del sol rebotando en el agua y sus alfileres dorados persiguiendo a los peces.
Fue a su rescate. Se metió vestido en el estanque e intentó salvar de las agujas a los peces asustados. Forcejeó con la luz, luego con los enfermeros y, más tarde, en la habitación, con las descargas eléctricas.
De noche atisbó unas sombras que acudían al encuentro de la suya. Flotaban contra la pared los oscuros peces, formando a su alrededor un silencioso estanque nocturno. Se zambulló en sus aguas, dichoso, y nadó en ellas hasta la llegada del sol.

fuente

Berta Sileno