Trato de caminar con indiferencia. Llueve finito, la tarde añeja, gris. Traigo cientos de gotas en mi cabellera y algunos hilos de agua corren por la mejilla. No lo puedo evitar y te recuerdo. Tu cabello abundante, suelto, que se mueve al quehacer del viento.  Me acerco, tu mejilla sonrojada, el aroma se esparce y vuelan saliendo de tus risos sabores de hierba y manzanilla. El día que, armado de valor, te diría las emociones que me causabas, no llegaste. Días tras día estuve en el parque. Han pasado muchos años y de vez en cuando la tarde se convierte en añoranza, me da por pensar en la vida.
Tarde de lluvia
de recuerdos añejos;
que aún me mueven.

Gustave CAilleb

Gustave Cailleboote