El viaje por Lobo

Viajó hasta ese rincón del universo para protestar ante Él por las miserias humanas y para hacerle entender que las diferencias de color entre los hombres eran causa de los sentimientos de superioridad, de ambición, de envidia y de temor, provocando con ello que se mataran entre hermanos.
Y en representación de la humanidad gritó de frustración. Gritó de dolor y gritó de impotente enfado ante lo que acabó por comprender en ese sitio; pues en vez de encontrarse cara a cara con un ser divino -un ente descomunal-, sólo vio un trono de piedra que los eones habían derruido y entre los restos encontró un polvoso cartel que decía:

-SEDE OFICIAL DE LA DIVINIDAD-

-VACANTE-

 

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Diego Rivera

Tomado de Fb

Riqueza que solo se mira con el corazón

No había agua potable, solo un sol refrescado por el monte y los veneros; había niños que sobre sus burros llevaban agua en pequeños tambores. Así me abastecía. El local abandonado, lugar de tlacuaches y murciélagos se convirtió en un espacio para observar pacientes delicados. La muchacha que adiestré, se encargaba del cuidado de los signos vitales, alimentación y limpieza. Nemesio dejó de montar al burro, para ayudarme. Ambos sabían hablar el totonaco. Este lugar es habitado por gente creativa, danzadores del cielo, talento para esculpir la piedra y transformarla en belleza. Riqueza que se mira con el corazón.

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Choka al paso de la luna

Se fue la lluvia.
Por la alfombra del cielo
se abren luceros,
y llegará la luna
muy sonrojada.
Bajo el pozo, una rana
croa un rondó;
que grita al silencio.
En el viejo árbol
el silbido de un búho
es el principio
para llenar de gloria
cuando pase la luna.

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Cruzando Fronteras

Avatar de osorniobeatrizUNA LUZ MÁS

003-Salvador Dali - the dream of venus, 1939

Naturalmente eran solo recuerdos ¿Cómo podrían ser algo más que recuerdos?

En aquel entonces no te ocupabas de la política; de la doméstica te entendías bajo el agua, bajita la mano como te enseñaron las tradiciones religiosas de la familia. A la política internacional la desdeñabas, sintiendo quizá que si te interesabas en ella, estabas traicionando tu patriotismo arraigado por la experiencia de unidad familiar. Creciste sabiendo por tu padre, que tus ancestros habían sido parte vital de muchos acontecimientos históricos, sobre todo en tiempos de La Revolución Mexicana, eso te hacía sentir orgullosamente rebelde, pero un día tuviste que saber lo que en realidad se necesita para rebelarse de fondo y no solo con palabras, también tuviste que entender que una cosa es aprender historia y otra entender de política aunque vayan de la mano.

Para que le buscaras  el hilo a la política doméstica tuvo que pasar lo…

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La muerte

La luz se filtraba por la pared de tarros y se atropellaba en la manta blanca que ellos usan. Acostado en un catre, se despedía de unos amigos. El olor de los enfermos graves, es evidente. La muerte se huele y yo no olfateaba eso. Lucía delgado, fibroso, recostado sobre una almohada. Lo saludé a su usanza: tocando la punta de los dedos y diciendo suavemente “Tlenn.” No sabía qué decirle y él fue quien rompió el silencio que colgaba como muro. Nunca antes lo había tratado. Me miró con limpieza y en claro castellano, me dijo:
—Voy a morirme. Todo lo tengo previsto. Mis hijos ya saben que les va a tocar a cada quien. Me iré limpio del corazón y de la conciencia, ya vino el padre Panchito y me confesé.
—No te vas a morir — le decía. Lo miraba sereno, su voz calmada más que precaria. ¿Cómo se va a morir? No veía signos atrevidos de enfermedad.
—Así, está dispuesto. Ya sé en qué lugar quedaré. Escogí estar en lo alto de la loma para que pueda mirar hacia mi casa.
El cementerio estaba en el cerro. Desde allí, su casa era visible. Era la única parte del paisaje que a mí me desagradaba.
—No te vas a morir, verás que mañana desayunamos juntos— y me despedí con respeto.
Nunca supe qué sucedió. El anciano habló de la muerte como si fuese parte de la vida, como decir mañana haré esto y lo otro. Cierto, murió en la madrugada, claro de conciencia, fibroso como una raíz y está enterrado en la loma, viendo su casa.

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Los primeros cristianos

Antes de cumplir los cincuenta años Juan numeró las veces que la muerte había estado cerca de él. Se dijo en la oscuridad de su lecho “¿ estaré destinado a un fin grandioso ?”. Antes de morir tuvo un último hijo, cuya vida fue paralela a la de él y al igual que su padre, presentía que la vida le tenía reservada una gran proeza. Murió de vejez en su cama. El suceso se repitió en muchas generaciones. El último de ellos, Mario, no se cuestionaría tal evento, moriría en la cruz, en las afueras de la ciudad de Roma; pensando que su esfuerzo para la nueva religión “de amaos unos a los otros” había sido inútil.

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Encuentros y desencuentros

Los comerciantes del mercado local no abren muy de mañana, dicen ellos que no hay clientes. Los clientes refieren que ellos no van por la mañana, porque los locales se encuentran cerrados. Nada tan coincidente como el gato y el ratón, él felino tiene una arcada del tamaño exacto y él un cuerpo suave y esponjoso que se amolda.

gato.

 

Choka a una flor diferente

Voy a tu flor
hecha de nieve y fuego.
Tu dulce olor
envuelve, me perturba.
Soy ávido insecto
en busca de la gloria.
Y sí, la encuentro;
sabor a piña y caña
a fuego, nieve y muerte.

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Orfandad de Inés Arredondo

A Mario Camelo Arredondo
Creí que todo era este sueño: sobre una cama dura, cubierta por una blanquísima sábana, estaba yo, pequeña, una niña con los brazos cortados arriba de los codos y las piernas cercenadas por encima de las rodillas, vestida con un pequeño batoncillo que descubría los cuatro muñones.

La pieza donde estaba era a ojos vistas un consultorio pobre, con vitrinas anticuadas. Yo sabía que estábamos a la orilla de una carretera de Estados Unidos por donde todo el mundo, tarde o temprano, tendría que pasar. Y digo estábamos porque junto a la cama, de perfil, había un médico joven, alegre, perfectamente rasurado y limpio. Esperaba.

Entraron los parientes de mi madre: altos, hermosos, que llenaron el cuarto de sol y de bullicio. El médico les explico:
-Sí, es ella. Sus padres tuvieron un accidente no lejos de aquí y ambos murieron, pero a ella pude salvarla. Por eso puse el anuncio, para que se detuvieran ustedes.
Una mujer muy blanca, que me recordaba vivamente a mi madre, me acarició las mejillas.
-¡Qué bonita es!
-¡Mira qué ojos!
-¡Y ese pelo rubio y rizado!
Mi corazón palpitó con alegría. Había llegado el momento de los parecidos, y en medio de aquella fiesta de alabanzas no hubo ni una sola mención a mis mutilaciones. Había llegado la hora de la aceptación: yo era parte de ellos.
Pero por alguna razón misteriosa, en medio de sus risas y parloteo, fueron saliendo alegremente y no volvieron la cabeza.
Luego vinieron los parientes de mi padre. Cerré los ojos. El doctor repitió lo que dijo a los primeros parientes:
-¿Para qué salvó eso?
-Es francamente inhumano.
-No, un fenómeno siempre tiene algo de sorprendente y hasta cierto punto chistoso.
Alguien fuerte, bajo de estatura, me asió por los sobacos y me zarandeó.
-Verá usted que se puede hacer algo más con ella.
Y me colocó sobre una especie de riel suspendido entre dos soportes.
-Uno, dos, uno, dos.
Iba adelantando por turnos los troncos de mis piernas en aquel apoyo de equilibrista sosteniéndome por el cuello del camisoncillo como a una muñeca grotesca. Yo apretaba los ojos.
Todos rieron.
-¡Claro que se puede hacer algo más con ella!
-¡Resulta divertido¡
Y entre carcajadas soeces salieron sin que yo los hubiera mirado.
-Cuando abrí los ojos, desperté.
Un silencio de muerte reinaba en la habitación oscura y fría. No había médico ni consultorio ni carretera. Estaba aquí. ¿ Por qué soñé en Estados Unidos? Estoy en el cuarto interior de un edificio. Nadie pasaba ni pasaría nunca. Quizá nadie pasó antes tampoco.
Los cuatro muñones y yo, tendidos en una cama sucia de excremento.
Mi rostro horrible, totalmente distinto al del sueño: las facciones son informes. Lo sé. No puedo tener una cara porque nunca ninguno me reconoció ni lo hará jamas.

Ines.

 

MInibiografía

Nació el 20 de marzo de 1928 en CuliacánSinaloa (México).

Hija del médico Mario Camelo y Vega, fue la mayor de nueve hermanos.

Cursó estudios de biblioteconomía y letras; colaboró en diversos suplementos literarios mexicanos.

Trabajó sobre el poeta Jorge Cuesta, del Grupo Contemporáneos.

Forma parte de la generación de escritores que empezó a publicar en la década de 1960: Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Salvador ElizondoSergio Pitol, entre otros.

Su obra es breve y compacta: dos libros La señal (1965) y Río subterráneo (1979) analizan finamente complejos aspectos de la relación amorosa desde el punto de vista de una mirada femenina.

En 1958, se casó con el escritor Tomás Segovia, del que se divorciaría. Fue madre de tres hijos.

 

La narradora Inés Arredondo (Culiacán, Sinaloa, 20 de marzo, 1928 – Ciudad de México 2 de noviembre, 1989) trató de plasmar en sus cuentos la inexpresable ambigüedad de la existencia, expresó Eduardo Antonio Parra al participar en charla por los 90 años del natalicio de la escritora.

En el evento llevado a cabo en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, el miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca describió a la autora de 34 relatos como la principal narradora mexicana del siglo XX.

Ines.

Tanka a la mujer que mira sin mirar

¿Qué melodía
siente tu corazón?
¿que pesa tanto?
Miras indiferente
con lejanía;
¿buscas lo que no está?
No pierdas tiempo
que tal vez haya un feo
que te ame sin mesura.

Amadeo modigliani. Retrato di jeanne H

Sombra de la sombra

Tiritan los árboles
y las hierbas crepitan
de frío y soledad.
¿Dónde está tu riqueza,
tu belleza, la gloria?
¿Dónde tu voz?
Se fue como un silbido
a perderse en el mar.
¿Quién te recuerda?

Picasso-6