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El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Como hemos podido observar en clases anteriores, especialmente cuando hablábamos del tiempo narrativo y del tiempo estructural, la posición del narrador está íntimamente vinculada al tiempo desde donde cuenta. El narrador elige un momento para empezar a contar la historia y a menudo este tiempo (estructural) no coincide con el tiempo cronológico, es decir con la línea trazada desde el punto temporal más remoto de la historia hasta el más reciente. Pero también ocurre que a veces ese tiempo se disloca y se hace astillas ante nuestros ojos porque el narrador ha decidido saltar de un momento a otro. A veces ese salto se hace pausadamente, a veces ocurre sin previo aviso. En algunos casos ocurre en capítulos alternos y en otros bastan unas frases para romper ese tiempo. A esto último lo llamamos flash back.
Se trata de una técnica narrativa de uso bastante frecuente y que nos permite condensar la historia pasando brevemente por hechos pretéritos que alumbran el momento presente de la narración. Mucho más explícito como técnica cinematográfica el flash back es, sin embargo, un recurso narrativo que encontramos en muchas novelas y también en algunos cuentos. La analepsis o flash back es una brusca y repentina alteración del tiempo que rompe la secuencia cronológica y nos traslada al pasado de la narración. Es una ruptura fugaz, a menudo desconcertante para el lector, pues a diferencia del racontto -que veremos más adelante- no parece tener lógica e incluso a veces rompe la cadencia sintáctica, como si fuera una burbuja de tiempo pasado que estallara en las tranquilas aguas del presente narrativo: como en esas películas en las que aquel personaje amnésico empieza a recordar fragmentos de su pasado y la secuencia nos los presenta como víctima de visiones fugaces, repentinas.
El caso contrario es el de la prolepsis (flash forward), que es un salto repentino hacia delante, aunque la mecánica sea la misma que la de la analepsis. Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa es un ejemplo contundente de este recurso, menos frecuente, pero muy útil en la narración. En ambos casos se utiliza para ofrecerle al lector un dato necesario a la hora de entender el argumento.
También ocurre que tanto la analepsis como la prolepsis suelen darse de manera más bien lenta, como veremos en la próxima clase.
Les dejamos un cuento del escritor peruano Richar Primo, quien ha tenido la gentileza de enviarlo, para que vean cómo funciona el flash. De igual manera, les recomendamos la lectura de Tiburón, cuento de Edmundo Paz Soldán en el volumen Amores imperfectos (Alfaguara).

Se oculta el sol
camino a la montaña.
Vuelan las hojas.

Se oculta el sol
camino a la montaña.
Vuelan las hojas.

Van Gogh
-* Reeditado.

. Aún hay tantas y en cada rincón del mapa. . Fotografía : SR . HEMBRA DERROTADA .
a través de HEMBRA DERROTADA — La poesía, eso decían

Mientras no estoy, pensé que podría ser muy interesante este texto para muchos de mis seguidores que vinieron a mi blog durante el año.
Me imagino que todos, sin excepción, los que hemos sido formados en la cultura occidental con la educación secundaria sin importar si somos creyentes, agnósticos o ateos, estaremos de acuerdo que el centro de nuestro funcionamiento psíquico se encuentra en el cerebro y tiene las bases biológicas. Incluso los creyentes. Si usted cree en la vida después de la muerte, la vida espiritual extracorporal, es su decisión y derecho indiscutible.
De lo que quiero hablar hoy es de los testimonios de las personas que han cruzado la línea entre la vida y la muerte, y regresaron para describir sus experiencias postmortem. Ya saben, el túnel, las voces que te dicen que tu tiempo no llegó, el deseo de quedarse, la sensación de la presencia de…
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Una vuelta de tuerca sobre la focalización A

Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido
¡Cuánto movimiento!
¿Puedes verlo?
Centenares de flores caen del cerezo y un cuervo (que no encuentra su nido) revolotea a su alrededor.
Al nombrar dos hechos inconclusos (la lluvia que sigue cayendo y el cuervo que aún no ha encontrado el nido), Bashō nos obliga a imaginar una escena en movimiento.
Las palabras, estáticas en apariencia, crean movimiento en la imaginación siempre que nombran una situación que implica movimiento. Tan simple como eso.
No desaproveches este recurso, hará que la experiencia de lectura de tu historia sea mucho más intensa.
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hay-kus Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com
Cerca de mi casa vivía un anciano. Solo una vez platiqué con él, un día antes de su muerte. Veía que la gente que entraba y salía de su choza de tarro y, alguien dijo que el señor estaba en agonía. Me sentí ofendido de que siendo vecino y dedicándome a la medicina no me hubiesen llamado. Así que me hice presente, sino como médico, al menos como vecino. La luz se filtraba por aberturas de la casa y caían en el catre donde el anciano reposaba semisentado. Se despedía de unos amigos. El olor de los enfermos graves es evidente, la muerte se huele y yo no olfateaba su presencia. Delgado, fibroso, recostado sobre una almohada, lo saludé a su usanza: tocando la punta de los dedos y diciendo suavemente “Tlenn” No sabía que decirle y él fue quien rompió ese silencio. Nunca antes lo había tratado. Me miró con limpieza y en claro castellano me dijo:
— Voy a morirme. Todo lo tengo previsto. Mis hijos ya saben que les va a tocar a cada quien. Me iré limpio del corazón y de la conciencia, ya vino el padre panchito y me confesé.
—No te vas a morir —, le decía.
Lo miraba sereno, su voz calmada más que precaria. ¿Cómo se va a morir? No veía signos atrevidos de enfermedad.
— Así está dispuesto. Ya sé en qué lugar quedaré. Escogí estar en lo alto de la loma para que pueda mirar hacia mi casa.
Y es que el cementerio estaba en cerro, desde allí, su casa era visible, como también la mía y esa era la única parte del paisaje que a mí me desagradaba.
—No te vas a morir, verás que mañana desayunamos juntos. Eso le dije y me despedí con respeto.
Nunca supe que sucedió. El anciano habló de la muerte como si fuese parte de la vida, como decir, mañana haré esto y lo otro. Cierto murió en la madrugada, claro de conciencia, fibroso como una raíz y está enterrado en la loma, viendo su casa.

A pesar de la niebla
es bello
el monte Fuji
Basho*