Conversando con dios: la neuroteología

Excelente texto…

Avatar de AlonaDeLarkNeurociencias divertidas

A veces me preguntan, por qué neurocienciaS, por qué en plural? Porque no es una rama de ciencia, esun abanico de disciplinas que estudian el sistema nervioso desde diferentes perspectivas.Los equipos de investigación actuales permiten acercarse a lo más esencial, básico, fundamental del SNC y entender nuestra relación con todo tipo de fenómenos del mundo exterior. E interior.Justo del mundo interior hablaremos hoy.

A lo largo de nuestra existencia como especie, hemos adorado a muchos dioses, siempre simultáneamente. Algunos de estos dioses dejaron de existir, otros se modificaron y se renovaron en las religiones que surgieron luego de enterrar las antiguas. Se estima la existencia cultural de más de 4 mil diferentes cultos y más de 30 mil dioses. No vamos a discutir sobre si hay un solo dios que se manifiesta de diferentes maneras, o que el ser humano ha creado los cultos erróneos…

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Cuando tuve frío

Para sentir

Avatar de Maria Jesus BeristainMJB Maria Jesus Beristain

No hubo tiempo de beber de sus pechos
conmovidos; era cuando tuve frío

vagaba errante el placer por todas partes
suspirando silvestres encajes
de caricias bajo la brisa de los sauces,
yo sólo preguntaba

¿quién, y dónde?

más allá de los inviernos,
ciega a los labios inflamados de las flores,

sombras saciadas de tristeza se esfumaban
con cuencos de lluvia entre las manos
mientras yo bajaba al río para atarme las sandalias.

@mjberistain
imagen: Juan Carlos Mestre de la exposición «Amanecidos por el agua»


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Choka, pautas y ejemplos*por Maramín-Ricardo Linares

El origen del chöka como forma poética se remonta a la época medieval del Japón. Siendo este tipo de poema un cauce principal de buena parte de la poesía lírica de la época, en el año 759 D.C., Otomo no Yakamochi lo recoge en la antología Manyōshū.
Al parecer, en esta antología los autores masculinos escribieron poemas chöka bastante largos, entre 50 y 100 versos, con un marcado tono externo, dejando poco lugar a los asuntos íntimos, sentimientos y emociones. Las mujeres escritoras, sin embargo, prefirieron el tanka, pues sintieron que este era mejor instrumento poético para desplegar su sensibilidad femenina. El chöka no prohíbe sin embargo el tema emocional, sentimientos y asuntos íntimos; su contenido puede ser variado y amplio en general.

Las pautas para escribir un chöka son las siguientes:

No lleva título (en esto se parece a los de métrica tei kei)
No lleva rimas consonantes
Es posible usar rimas asonantes
Admite todo tipo de recursos líricos y retóricos
La cantidad de versos es variable:puede ser tan largo como el poeta guste
La cantidad mínima de versos, dada su configuración métrica, es de 7 versos,
Un chöka debe terminar en un katauta de 3 versos con métrica 5-7-7 y contener 2 o más pares de versos 5-7;
de esta cuenta, su métrica mínima es: 5-7, 5-7,5-7-7

Caen los pétalos

en el alma de invierno

la primavera

ya acaricia su pelo

se enreda en él

como óleo de flores

luz de color

baña tu melena áurea

flamea al viento

presagia el esplendor

de la vida que brota.

Haijin María

https://elficarosa.wordpress.com/2016/10/31/poesia-japonesa-和歌-choka/

Sí, es tulipán;
los botones cerrados
los mueve el viento.
Las abejas y yo,
hacemos ronda…
ellas para libar
y yo, para admirarlo.

Rubén García García

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Yoshiwara en Tokyo, el buen prado de la suerte

Antes de abordar un tema tan delicado como el de la prostitución, es preciso resumir de forma muy breve el concepto de la sexualidad en Japón. La tradición budista hacía que la idea que se tenía del sexo distara mucho de la que se asentó años después. Era habitual que los japoneses disfrutasen sin ningún tipo de tabú, atadura ni discriminación las relaciones íntimas, fuesen de su mismo sexo o no. En el período Edo (1603-1868), el shōgunato Tokugawa impuso a la población las enseñanzas moralistas del confucianismo, en las que la tradición y la familia debían preservarse, y como siempre ocurre en estos casos, estas doctrinas se aplicaron en mucho mayor grado a las esposas que a los maridos, que continuaban disfrutando libremente de la promiscuidad.

Con este telón de fondo, el propietario de un burdel en Edo (actual Tokio) que trataba de hacerse con el monopolio del negocio propuso al shōgunato que le cediese un terreno apartado para establecer este tipo de locales de la ciudad. A cambio, el gobierno le añadiría una serie de impuestos en su beneficio. Así, en 1617, Tokugawa Hidetada, segundo shōgun de su estirpe, proclama una ley que restringe la presencia de burdeles a zonas de recreo específicas en barrios aislados que no solo ofrecían sexo, sino también juego, baile y diversos espectáculos, creándose el barrio del placer de Edo, El Buen prado de la suerteYoshiwara[1].

“Para la década de 1760 … el  tayo y el  koshi habían desaparecido en  Yoshiwara y habían sido suplantados por el  oiran , las cortesanas de mayor rango.
Los oiran más altos eran los  yobidashi (literalmente, personas de guardia), a quienes solo se podía ver haciendo una cita a través de una casa de té.
El siguiente nivel de oiran fue el  chusan , que se mostró para la selección en las salas de celosía.
«El tercer nivel, originalmente por debajo de un oiran, era  zashikimochi (titular de la sala), que tenía su propia sala y antesala, y el  heyamochi (titular de la sala), que tenía una sola habitación, donde vivía y conocía a sus clientes».

Las Casas de Té

El espectáculo que podía ser observado al adentrarse en su entramado de sus calles, callejas y callejones debió de ser impresionante. Centenares de muchachas sentadas tras barrotes de madera eran exhibidas (vestidas) para que el visitante pudiese echar un ojo a la oferta de cada prostíbulo y escoger lo que más se adaptase a sus preferencias. Cada uno de los elementos que componían las llamadas ‘Casas de Té’ estaban medidos. Todo tenía un significado que los clientes habituales conocían bien, incluido el tamaño de los propios barrotes en los que las chicas eran exhibidas: a mayor altura, mayor lujo y calidad del burdel.

El distrito del placer de Yoshiwara

“Alrededor de 1 m. Al N. de Asakusa Park se encuentra el famoso Yoshiwara , el barrio principal habitado por el hetairte con licencia de la metrópolis. Muchas de las casas dentro de este distrito son casi de aspecto palaciego, y en la noche presentan un espectáculo probablemente sin paralelo en cualquier otro país, pero reproducido en menor escala en las ciudades provinciales japonesas.

“Los desafortunados internos, ataviados con hermosas vestiduras , se sientan en filas con pantallas doradas detrás, y protegidos del exterior por barras de hierro. Como todo el barrio se encuentra bajo vigilancia municipal especial, prevalece el orden perfecto, que permite al extraño estudiar, mientras camina por las calles, la manera en que los japoneses han resuelto una de las preguntas desconcertadas de todas las edades. «Su método, aunque va en contra de las ideas anglosajonas, preserva a Tokio de las escenas desordenadas que se atormentan a sí mismos en el transeúnte en nuestras ciudades occidentales».

– Un manual para viajeros en Japón , por Basil Hall Chamberlain & WB Mason, 1901

Gran parte de las mujeres que trabajaban en Yoshiwara no tenían elección alguna. De orígenes humildes, sus padres las vendían a los prostíbulos a muy corta edad, tanto para obtener un beneficio directo, como para ahorrarse su futura manutención. Eran las conocidas como kamuro, niñas de entre cinco y nueve años que entraban al servicio de una cortesana que las adoptaba como si fueran su hermana pequeña. Las kamuro se ocupaban de los recados, de atender a sus hermanas mayores cuando estaban acompañadas y de tantear a posibles clientes por las calles. A pesar de su corta edad, aprendían rápidamente las artes de la seducción y el coqueteo, y su principal objetivo —el único— era el de convertirse en cortesanas. Aunque pueda parecer que suponían una carga para sus maestras, las kamuro se convirtieron en un símbolo de estatus social y les servían de ojos y de oídos. A los 13 o 14, alcanzaban el rango de shinzo, se teñían los dientes de negro por primera vez[2] y, durante una semana, todo el burdel se volcaba en su transformación de niña a mujer.

El distrito del placer de Yoshiwara

Hasta 1763, el rango más elevado entre las cortesanas eran las tayû. Cada una podía llegar a tener a su cargo hasta dos o tres kamuro, y eran la meta a alcanzar de toda muchacha que se dedicase a estas artes. Su formación era muy exhaustiva, y su belleza, elevada. Alcanzar la categoría de tayû no era sencillo. En 1642, Yoshiwara contaba con solo 18, y su número fue poco a poco decreciendo hasta su total desaparición. A partir de 1763, fueron reemplazadas por las oiran —un tipo elevado de yūjo, es decir, mujer del placer— y por las geisha[3], con la gran diferencia de que estas últimas no eran prostitutas —de hecho, no podían mantener relaciones íntimas con sus clientes por contrato—, lo que ha generado una enorme confusión entre los occidentales. De hecho, el que los clientes no pudiesen tocarlas resultaba un fuerte aliciente debido, precisamente, a esa inaccesibilidad. Si a ello le sumamos sus altos conocimientos de poesía, caligrafía, baile o música, entre otros, hacían de su compañía un elemento exclusivo por el que merecía la pena pagar. Era su habilidad a la hora de coquetear sin traspasar la frontera de lo carnal lo que conseguía el equilibrio perfecto propio de su oficio. Con el paso de los años, sin embargo, muchas terminaron por cruzar esa línea de pureza que las distinguía de las oiran.

“En Japón no es el anillo de boda el que es el manual de signos de una mujer casada, sino el vendaje de su cabello y la longitud de sus mangas de kimono . Un moosme [sic] no debe tener mangas tan largas como una matrona, y su cabello está menos elaborado.

«Atar un obi delante de la cintura en lugar de detrás es una señal de que una mujer pertenece a la ‘profesión más antigua del mundo’, pero tal visión rara vez se ve fuera de los límites de Yoshiwara , o en el escenario, donde las heroínas del drama popular, como ya he mencionado, son en su mayoría mujeres bajas.

«Las horquillas gay, de enorme longitud y variedad, sobresaliendo de la cabeza de una mujer como las estacas de un violín, son también los signos por los cuales conocerán a las mujeres que están obligadas a vivir en la ‘ciudad de la noche’. Las mujeres de las clases superiores solo adornan sus cabezas con verdaderas obras de arte en laca dorada opaca, caparazón de tortuga tallado y coral; tienen cuidado de nunca usar el pincho como adornos, con los que todo el mundo está familiarizado en las pinturas de battledores y fanáticos, de sus hermanas menos afortunadas «.

– Más cosas extrañas sobre Japón , por Douglas Brooke y Norma Lorimer, 1905

En las ‘Casas de Té’ se popularizó un tipo de construcción con un balcón en el segundo piso para que los visitantes pudiesen observar desde él una de las tradiciones más representativas de Yoshiwara: los Desfiles de cortesanas. Tres días al año, coincidiendo el florecimiento de las flores de los cerezos en primavera, de los lirios en verano y de los crisantemos en otoño, las muchachas desfilaban por las calles de Yoshiwarasobre unos geta lacados de hasta 30 cm de altura, sus ropajes más lujosos y sus peinados más llamativos. El paso era lento y solemne —entre otras cosas por la dificultad que entrañaba la elevación del calzado, el cual generó una forma de caminar específica para este tipo de sandalias—. Resulta difícil imaginar el impacto que tal desfile provocaba entre los visitantes y usuarios del distrito: mujeres hermosas vestidas con las mejores sedas, con brocados en las mangas, el peinado piramidal, la cara completamente pintada de blanco, los ojos marcadamente negros y los labios rojos; como acompañamiento, música de samisen, tambores y flautas.

El distrito del placer de Yoshiwara

A pesar de este ambiente de lujo y refinamiento, no debemos olvidar que estamos hablando de prostíbulos. Las chicas que entraban a trabajar en ellos contraían una deuda económica que rara vez conseguían liquidar, por lo que estaban condenadas a ese trabajo de por vida. Según los registros de la época, sus condiciones sanitarias eran bastante buenas, con revisiones periódicas que asegurasen al cliente que no había riesgo de contraer ninguna enfermedad, pero el nivel de exigencia y de competencia era muy duro. En febrero de 1897, momento en el que Yoshiwara contaba con unas 3.000 empleadas, se atendió a 135.356 clientes. Poco se conoce del día a día real de estas mujeres, ya que todas las crónicas que han llegado a nuestros días han salido de la pluma de un hombre. Pero los datos acerca de embarazos no deseados, enfermedades venéreas, intoxicaciones por el plomo del maquillaje o una cláusula en sus contratos que especificaba que, en caso de suicidio, su familia debía liquidar la deuda contraída no resultan muy esperanzadores acerca de una forma de vida que no fue ilegalizada hasta 1956.

[1] Inicialmente situado en otra ubicación de la actual, Yoshiwara tuvo que trasladarse y levantarse de nuevo tras un enorme incendio en 1657. El barrio del placer que hoy conocemos, pues, se corresponde con esa segunda localización.

[2] En aquella época, era costumbre que las mujeres samurái que contraían matrimonio se tiñeran los dientes de negro.

[3] El oficio de geisha proviene, originariamente, del ámbito masculino, de los llamados hôkan, anteriores a ellas.

Bueno, mi etiqueta dice… — El Blog de Arena

Michael J. Sandel, filósofo norteamericano, Profesor de la Universidad de Harvard y autor de varios libros sobre política, democracia y, sobre todo, justicia (es reconocida su serie de clases sobre este tema, la cual se puede ver completa en el sitio http://www.justiceharvard.org); plantea esta pregunta en un número de The Atlantic. Sandel dice que […]

a través de Bueno, mi etiqueta dice… — El Blog de Arena

Diferencias entre proposiciones y conjunciones

Quizás este tema debí de aprenderlo en mi formación básica. Para que lo metía en mi cabeza si mi propósito era la biología. Hoy tampoco lo sé como debiese. He tomado de aquí y de allá lo que me da «san google» mi deseo es sembrar la inquietud, si los confundo, les pido mil disculpas. «mono viejo no aprende maromas nuevas» Abrazo grande queridos amigos del blog.

1.-La preposición es una palabra invariable que sirve para unir o relacionar palabras de manera que una pasa a ser complemento de la otra.

2.- A, ANTE, BAJO, CON, CONTRA, DE, DESDE, EN, ENTRE, HACIA, HASTA, PARA, POR, SEGÚN, SIN, SOBRE, TRAS

3.- Preposiciones nuevas:

– DURANTE, MEDIANTE

Ejemplos: durante el partido (en el partido); mediante sus consejos (con sus consejos).

Otras:

– PRO es un cultimo de uso restringido.

Ejemplos: manifestación pro zonas verdes; asociación pro derechos humanos; cupón pro ciegos, jornadas por amnistía.

– VÍA se usa en lenguaje jurídico, administrativo, institucional o político.

Ejemplos: El tren va a Murcia vía Alicante; El encuentro se transmite vía satélite.

– DONDE, CUANDO y COMO cuando introducen sustantivos (y adjetivos en el caso de como en vez de por). Como con valor de preposición introduciendo sustantivos equivale a en calidad de.

Ejemplos: Vive donde tu amigo; Cuando la guerra se comía poco y mal;

Trabaja como médico; Me tienen como tonto.

Agrupación de preposiciones

A veces un complemento formado por una preposición más un sustantivo recibe delante otra preposición que suma su sentido al de la que ya estaba, haciendo más precisa la expresión: DE ENTRE, POR ENTRE, PARA CON, DE POR, TRAS DE… Ejemplos:

-Resucitó de entre los muertos.

-Vamos a por el premio.

-Compramos cuatro de a dos euros.

Locuciones prepositivas

Una locución prepositiva es una expresión constituida por varias palabras, con forma fija, que se utiliza en el habla como una pieza única y presenta el comportamiento de una preposición. A continuación, algunos ejemplos, pero la lista completa es muchísimo más amplia:

antes de, delante de (=ante) conforme a, rumbo a en compañía de después de encima de (=sobre) cara a a ambos lados de por parte de encima de debajo de (=bajo) camino de a expensas de al pie de, debajo de, detrás de (=tras) esquina a a causa de al lado de detrás de junto a frente a a cargo de del otro lado de dentro de con arreglo a gracias a a costa de a la vista de, fuera de en virtud de merced a de regreso a en lo alto de cerca de, en cuanto a orilla de a ras de fuera de lejos de, debido a, riberas de, a hombros de, a pesar de, en medio de. referente a, rostro a, a juicio de…

Algunas preposiciones pueden combinarse con la conjunción que, por lo que introducen subordinadas sustantivas o adverbiales (en este caso constituyen locuciones conjuntivas.

Una locución es, en gramática, el grupo estable de dos o más palabras que funciona como una unidad léxica con significado propio

– a, con, de, en, por, según + que: introducen subordinadas sustantivas normalmente con la función de suplemento o complemento de un nombre, adverbio o adjetivo:

a: Se negó a que viniera Juan.

con: Nos conformamos con que termine la carrera.

de: Se preocupó de que estuviéramos contentos.

en: Confío en que pronto vendrán.

por: Tiene interés por que apruebes todo en junio

a, con, desde, hasta, para y sin + que

forman plenas locuciones conjuntivas introduciendo una subordinada adverbial:

a que (valor final): He ido al taller a que me revisen el coche.

con que (valor condicional): Con que estés a las nueve, es suficiente.

desde que (valor temporal): Desde que está con nosotros, parece más feliz.

hasta que (valor temporal): Estará allí hasta que aparezca.

para que(valor final): Te llamó para que vinieras a la fiesta con nosotros.

según que (valor condicional): Según que quieran o no organizaremos un viaje.

sin que (valor modal): Se marchó sin que nos diéramos cuenta.

CONJUNCIÓN

Las conjunciones establecen relaciones entre palabras u oraciones. Pueden ser coordinantes, si unen dos elementos de igual valor, o subordinantes. Ejemplo de conjunciones:

Algunos tipos de conjunciones

Conjunciones coordinantes. Unen dos suboraciones de la misma jerarquía.

Conjuntivas. Por ejemplo: y, e, ni, no solo… sino también, ni siquiera.

Adversativas. Por ejemplo: pero, aunque, al contrario, en cambio, sin embargo, a pesar de.

Disyuntivas. Por ejemplo: o, o bien.

Explicativas. Por ejemplo: o sea, es decir, esto es.

Ver articulo sobre ellas https://espanol.lingolia.com/es/gramatica/estructura-de-la-oracion/conjunciones

ALGUNAS DIFERENCIAS ENTRE PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES

  • La preposición se utiliza para unir otras palabras dentro de una oración y que se relacionan entre si.
  • La conjunción se utiliza para establecer uniones entre palabras o grupos de palabras, que no tienen ninguna relación entre sí.
  • Las preposiciones se usan para relacionar y enlazar palabras y grupos, de modo que uno complemente a otro (distinto nivel sintáctico). Las preposiciones no pueden introducir una subordinada con un verbo en forma personal sin la ayuda de una conjunción o pronombre relativo; las conjunciones sí.
  • Las conjunciones hacen lo mismo: enlazar partes de la oración. Pero a diferencia de las preposiciones, estas pueden enlazar o coordinar dos elementos sin relación de dependencia alguna, e introducir subordinadas con verbos en forma personal
  • La preposición subordina a su término, lo convierte en modificador del elemento inicial: libro de gramática -Dentro de las conjunciones solo un grupo, las subordinantes, ejercen este papel. El resto de las conjunciones son coordinantes. -Las conjunciones solo relacionan elementos análogos: el perro y el gato.-Las preposiciones pueden relacionar elementos análogos: pero en muchísimas oportunidades ponen en conexión a elementos sintácticamente diferentes, es decir, no equivalentes, desde este punto de vista: Casa de María; cerca de nosotros.-Las preposiciones solamente pueden relacionar elementos de una misma oración: Compramos un ramo de flores.-Las conjunciones relacionan elementos dentro de una oración; pero también relacionan dos o más oraciones entre sí: compramos flores y perfumes. Iré al cine y después estudiaré. -Las conjunciones son un medio expresivo más intelectual que las preposiciones, pues precisan más la idea; dan un mayor número de matices que aquellas: ejemplos: Si llueve, no iremos (condición) Porque llueve, no iremos (causa) Llueve, pero iremos(contrariedad) Llueve, por tanto no iremos (consecuencia) Por más que llueva, iremos(objeción que se puede vencer

https://es.scribd.com/document/168880163/Cual-es-la-diferencia-entre-la-preposicion-y-la-conjuncion

Fuente: https://www.ejemplos.co/lista-de-conjunciones-con-ejemplos/#ixzz6FMDLJ76R

https://www.ejemplos.co/lista-de-conjunciones-con-ejemplos/

http://delenguayliteratura.com/La_preposicion_en_espanol_definicion_concepto_ejemplos_lista_completa_y_locuciones_prepositivas.html

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El senryu y el Hayku

Maramín-Ricardo Linares

En nada se manifiesta con más claridad la diferencia entre el senryu y el haiku que en su relación con el tema del sexo. Para el haiku, el sexo casi no existe; para el senryu es algo omnipresente. Hay, en verdad, algunos versos semi-amorosos de Kikaku, Ransetsu, Buson, Kyoshi, pero su monto no es significativo. El senryu se preocupa, sobre todas las cosas, por la relación esencial del hombre con el hombre y del hombre con la mujer. Un gran número de versos tratar el tema de Yoshiwara, no puede obviarse este asunto.

En primer lugar, debido a la influencia del confucianismo, la vida familiar japonesa se había vuelto extremadamente rígida y formal. Entre los jóvenes de sexos opuestos, incluso entre marido y mujer,  la relación intelectual o emocional era escasa o no existía en absoluto. A las parejas casadas nunca se les veía juntas, mucho menos en la calle. El único sitio donde un hombre podía conocer a una mujer libremente era en las casas de prostitución. Estos lugares eran de todo tipo, pero muchas de las mujeres empleadas allí eran  inteligentes, con dotes artísticas, que habían adquirido, por diversas vías, una educación a la que no tenían acceso sus hermanas más virtuosas.

Además, desde el punto de vista de senryu, Yoshiwara era un lugar donde el sentimiento humano se disimulaba menos que en otras partes. Para el estudio de la psicología humana, ningún sitio podría ser mejor. Esto, claro está, no fomenta una visión muy enaltecedora de la naturaleza humana, pero hay que recordar que las personas no son tan diferentes en uno u otro lugar.

¿Qué será Yosihuara? lo imagino, pero lo investigaré.

Sin pecado concebido Rgg

Llegaron los recuerdos como un sub que arriba a la estación con las puertas abiertas. Encontré sabanas, soledad, gente que subía a la montaña, otra que venía e iba a la ciudad buscando trabajo. Me vi correr en la pradera; dándome de vueltas sobre la hierba mojada, imaginando tener bajo mi vientre el peso de una piel diferente a la mía.

Con el tejido en manos, me pregunto. ¿por qué no lo hice? Sigo siendo la mujer sin mancha que todas las tardes toma camino hacia la iglesia al repiqueteo de las campanas, mientras en el atrio los niños juegan con las palomas.

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Correspondencia de Elisa de Armas

Desde que él salió al mar y no volvió, ella le escribe en la arena: “Te quiero, Antón”. Luego, contempla cómo las olas borran sus palabras. Al bajar la marea, vuelve a la playa presurosa y encuentra la respuesta, escrita con la letra torpe del marido: “Yo también, Carmiña”.

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http://pativanesca.blogspot.com

Diez sugerencias para elegir el título A.Chimal (2)

1. El título puede (e idealmente debería) cumplir al mismo tiempo todos los objetivos que puede tener: en particular, sí es posible que incite interpretaciones sin llegar a forzarlas, que resulte atractivo y que, pasada una primera lectura, sea memorable. Por otra parte, qué tan en equilibrio pueden estar esos tres fines –qué tanto pesa más uno u otro– depende del texto. Un ensayo académico tendrá que ser más formal y seco que uno literario, por ejemplo, pues tendrá que declarar su tema de manera explícita y clara; una novela policiaca que quiera entrar sin muchos problemas en un mercado bien establecido tendrá que ajustar su título a lo que ese mercado espera, lo que probablemente incluirá referencias a armas, crímenes y cosas parecidas. (Una excepción notable es la versión en español del título de una novela hermosa y terrible de Horace McCoy: ¿Acaso no matan a los caballos?, que traducida más literalmente del inglés hubiera sido A los caballos les disparan, ¿no?)

2. Incluso en los proyectos menos ambiciosos, el título es invariablemente una clave de interpretación, como dice Eco, y podrá sugerir ideas, asociaciones, referencias a todo posible lector. Esto es inevitable; por lo tanto, conviene lograr que al menos las referencias más evidentes queden bajo el control de quien escribe y vayan a donde él o ella desea. Un caso ejemplar de una referencia fuera de control –es decir, un ejemplo ridículo– es la novela Dildo Cay de Nelson Hayes, sobre la que puede leerse aquí.

3. Algo más para considerar, por otro lado, es que no todos los sentidos de un título serán captados por todos los posibles lectores. Un título difícil o impenetrable puede ser también muy rico en sugerencias y proponer muchas lecturas pero, si no se tiene cuidado, puede resultar incomprensible para todos salvo unas pocas personas.

4. Los títulos más llamativos en un momento dado no lo son necesariamente siempre. Un título que se refiera a un acontecimiento de actualidad, por ejemplo, puede ser útil mientras ese hecho sigue siendo recordado y comentado, pero más tarde puede resultar no sólo torpe sino indescifrable. (Habrá, claro, quien considere que esto no es un problema si su aspiración es solamente aprovechar una coyuntura, como por ejemplo hacen muchos autores de reportaje político.)

5. Hay que evitar los títulos que se refieran demasiado directamente a una obra previa, pues pueden subordinar el texto nuevo al preexistente y forzarlo a una lectura condicionada o incluso errónea. Un libro que se salva apenas de este problema (y hay quienes creen que no se salva) es Ulises, de James Joyce, que por supuesto hace referencia a la Odisea de Homero pero también se distancia de ese texto de muchas maneras. Varios de los peores títulos que he encontrado, porque además anteceden a textos realmente malos, son los de las parodias más ingenuas: «La verdadera historia de Romeo y Julieta» y otros por el estilo.

6. Sobre todo en un texto narrativo, hay que evitar referencias demasiado explícitas a su argumento, y no sólo para no «vender» el final sino porque lo que cuenta no suele ser qué pasa sino cómo: por ejemplo, el título de la novela El marino que perdió la gracia del mar de Yukio Mishima resulta sugerir, al menos, bastante de lo que sucede en sus páginas, pero desde luego no lo hace de manera directa: es necesario leer para averiguar qué significa exactamente «perder la gracia del mar» y entender hasta dónde es figurado el sentido de la frase.

7. Un truco habitual con los títulos es que el sentido literal esconda, como en el caso anterior, otro más oculto pero más importante. También es común que un solo sentido de un título pueda entenderse de dos o más maneras. (Por ejemplo, el cuento «Los muertos», también de Joyce, podría referirse a todos los muertos, a ciertos muertos cercanos a los personajes o a algunos personajes vivos que no lo parecen.) Esta también es una estrategia válida, aunque más complicada de lo que parece.

8. No es cierto que los títulos más sencillos y cortos vayan mejor con los textos simples ni, al contrario, que los textos complejos requieran títulos largos, intrincados o con mucho trabajo verbal. Ejemplos: Lolita de Vladimir Nabokov, novela sumamente compleja, y Donde viven los monstruos de Maurice Sendak (es mejor el título original: Where the Wild Things Are, «Donde están las cosas salvajes» o «Dónde están las criaturas salvajes», porque omite decir directamente la palabra monstruos), un cuento para niños que no pasa de un puñado de oraciones.

9. Hay que evitar los títulos excesivamente abstractos, en especial cuando la abstracción es una imagen poética que intenta explicar o resumir un estado de ánimo o una situación, pues es muy difícil evitar que el título se convierta en una imagen torpe y a la vez opaca, que no diga nada al lector. (Es el mismo problema que tienen muchos textos narrativos cuando no ofrecen un asidero a nada visible, es decir, perceptible u objetivamente real dentro del mundo narrado que proponen.)

10. Para terminar, una propuesta práctica: a la hora de elegir un título, y sobre todo uno para un texto extenso como una novela, sirve probar con varios y no decidirse deprisa por uno solo. Se puede hacer una lista, por ejemplo, partiendo de las alternativas más obvias como la conclusión –velada– de una trama, su incidente central, el nombre del protagonista, el objeto u objetivo central de la acción, y continuar luego con metáforas y otras alternativas más alejadas de lo literal. Un criterio que casi siempre es útil es que el título, por sí mismo, debe ser expresivo, es decir, no sólo sonar buen sino buscar deliberadamente esas asociaciones de las que he escrito, y que van más allá lo obvio.

Esto no es todo lo que hay que decir sobre el tema, por supuesto. Pero quizá pueda servir a alguien.

Alberto Chimal nació en Toluca, México, el 12 de septiembre de 1970. Estudió en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Toluca, donde cursó la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales. En 1987 ganó la beca del Centro Toluqueño de Escritores. En 1995 se trasladó a vivir a DF, donde se diplomó en la Escuela de Escritores en la SOGEM y obtuvo una maestría en literatura comparada en la FFyL de la UNAM. Imparte cursos y talleres literarios en la Universidad Iberoamericana y la Universidad del Claustro de Sor Juana, y es maestro en Literatura Comparada por la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Forma parte de las antologías: Grandes Hits, vol. 1, compilada por Tryno Maldonado; Generación del 2000 (2000); Nuevas voces de la narrativa mexicana (2003) y Novísimos cuentos de la República Mexicana (2005).
En 2007, Chimal fue aceptado en el Sistema Nacional de Creadores de Arte, programa de financiamiento que se propone apoyar a artistas mexicanos con sólida trayectoria.
De 2007 a 2010, fue miembro del jurado del concurso literario Caza de letras, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México. En 2011, organizó una serie de conferencias sobre literatura e internet para el Instituto Nacional de Bellas Artes de México.

Recopiló minificciones creadas en la red social Twitter en el libro 83 novelas.
Ha publicado las novelas: Los esclavos, en 2009 y La torre y el jardín, de 2012.
En 2011 publicó El viajero del tiempo, compuesta de minificciones.
En 2015 publicó El gato del Viajero del Tiempo.

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http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/10-sugerencias-para-elegir-titulos/

La hoja en blanco GABO y yo.

Durante mucho tiempo me aterró la página en blanco. La veía y vomitaba. Pero un día leí lo mejor que se escribió sobre ese síndrome. Su autor fue Hemingway. Dice que hay que empezar, y escribir, y escribir, hasta que de pronto uno siente que las cosas salen solas, como si alguien te las dictara al oído, o como si el que las escribe fuera otro. Tiene razón: es un momento sublime. GABO

Cuando me jode la pagina en blanco recurro a la descripción. Veo a través de la ventana y empiezo a narrar lo que la mirada abarca, primero lo que está lejos hasta llegar el foco central de mis ojos. No, no tiene nigún chiste, ni saldra cuento alguno, bueno ni la osamenta de una idea, pero no dejo que se me paralice ni la mente, ni los dedos. Es posible que tiempo después le encuentre algún hilo que me lleve a un poema o una ficción.

En otras leo, leo, y leo y para distraerme tomo alguna parte de la mitología y la escribo.  Esa es mi experiencia…Tal vez sirva.

¿Y usted como se enfrenta a la página en blanco?

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