El significado es de quien lo lea — Georgius’ Blog

Desde muy joven la literatura me suscitó gran interés. Recuerdo con rabia una clase de literatura en la que interpretábamos los símbolos que aparecían en libros de Federico García Lorca o Miguel Hernández. Unos señores, muchas veces ni si quiera era el propio autor, decían: el caballo representa la virilidad masculina, el buey como elemento […]

El significado es de quien lo lea — Georgius’ Blog

Dorling Lopez Rivera, Nic. Natalia Madrueño, Mex. Leo Mercado en Pequeficciones.

Tomado de la antología «Pequeficciones» organizada por Chris Morales y Jose Luis Ortiz Soto

Roca amiga
Dorling López Rivera

Yo tengo una roca. Su forma es bastante rara. Si las rocas tuvieran
cara, les diría que ésta tiene nariz de lombriz, sonrisa de banana y ojos
saltones como los de las ranas. Además, les quiero contar que ella es
mi amiga secreta, siempre la llevo en la bolsa de la camiseta.

Dorling López Rivera (Nicaragua). Licenciada en comunicación
social, teatrista, narradora oral y gestora comunitaria.

La niña que solo comía espagueti
Natalia Madrueño

Elizabeth amaba el espagueti, siempre que su mamá le daba la opción
de elegir qué comer, ella sin dudarlo, decía: espagueti. Espagueti a la
boloñesa, espagueti con crema y jamón, espagueti con especias o
simplemente espagueti.
Una mañana que parecía común, Elizabeth se miró al espejo y
vio que su enorme melena enroscada, ahora era de espagueti. Se
emocionó tanto, que de inmediato fue por un tenedor para comenzar a
comer su propio cabello. ¡Era delicioso, jamás había probado un
espagueti como el de su cabeza!, lleno de sabores, colores, de ideas;
lo malo, es que éste no crecía como su cabello natural, así que en poco
rato además de ganar una enorme barriga, se había quedado calva
como su abuelito Pancho.

Natalia Madrueño (México). Licenciada en Letras Hispánicas y
máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e
Hispanoamericana expedida por la Universitat de Barcelona. Escribe
ensayo, cuento y minificción. Pertenece al jurado del Programa de
Fomento a la Lectura y Expresión Escrita (PFLEE) de la Universidad
de Guadalajara y la revista Vaivén. En Diciembre del 2018 recibió a la
poeta uruguaya Ida Vitale Premio Cervantes 2018 y Premio FIL2018,
con un ensayo dedicado a su obra narrativa.

Natalia - Portafolio



Humedad de Leo Mercado


La pared es blanca. La mancha de humedad es un hilo oscuro,
continuo. Si lo miro fijamente la vista se centra en él y desaparece,
poco a poco; pero si pestañeo, el hilo es en realidad un feroz león que
se me abalanza y me devo…

Leo Mercado (Argentina, 1982). En poesía publicó Viento norte (Color
Pastel, 2005; 2009 intervenido por artistas plásticos), Bocanada
(plaquette, Viento Norte ediciones de alambre, 2008), mil200 (Viento
Norte ediciones de alambre, 2011) y 39 (Viento Norte ediciones de
alambre, 2012) y Jauría (Halley, 2019). En prosa, formó parte de varias
antologías. Publicó, junto a Caro Fernández, Hacer el cuento,
microcrónicas (Macedonia, 2012) y Volver a hacer el cuento,
microcrónicas (Ediciones Sherezade, 2015)

Cómo inventar y contar grandes cuentos que hagan disfrutar a los niños (o a los adultos)

«Cómo inventar y contar grandes cuentos que hagan disfrutar a los niños (o a los adultos)» https://www.lavanguardia.com/vivo/lifestyle/20201213/6105565/contar-cuento-familia.html

Tristezas

Rubén García García

Escuche:

es un débil sonido,

quizá un tallo que no soportó la fuerza del ave.

En un mundo de estridencia, eso poco importa.

Pasó en algún lugar de mi corazón.

Mi cara de jugador ocultó a mis semejantes el dolor de un pesado golpe.

Nadie se dio cuenta de la hipocresía de mi sonrisa.

Si por coincidencia los compañeros mencionaban tu nombre

llegaba tu imagen como una miríada de peces.

Todo se fue,

quedó el páramo,

el frío, el estupor, la indiferencia.

Oculto en mi guarida, ya no recuerdo nada y los días pasan

como pedacitos de papel que son arrojados de una ventana de un piso cualquiera.

Paisaje otoñal — Fotos de Stock © vencav #8099065

Dos cuentos de las metámorfosis de Diana de José Luis Ortiz Soto

Crucero

Para Beto Gómez, mimo

Era maestro en el arte de comunicarse sin palabras. En noventa segundos, los automovilistas veían transcurrir ante ellos escenas tomadas de la vida misma. La actuación terminaba cuando el mimo recogía del piso una mochila inexistente, decía adiós al público imaginario y echaba a andar por un camino que iba construyendo a cada paso, seguido por la verde mirada del semáforo.

Vacaciones de verano

—No hace mucho, yo era un niño que jugaba en el atrio de la iglesia del pueblo. Las amplias jardineras servían de campos de futbol o de coliseo donde dirimíamos nuestras diferencias a golpes. De las imágenes que mi mente conserva, destacan unas donde estoy sentado en la horqueta de un fresno. Abajo, junto a la calzada, mis amigos patean una pelota. De pronto, alguien señala a una lagartija que sube a toda velocidad por el tronco del árbol. Antes de que yo pueda hacer nada por apartarme, el reptil entra en una manga de mi pantalón. Mezcla de horror y repugnancia, chillo y me contorsiono hasta que el bicho cae al piso. «¡Te ha mordido un nahual!», me dice una mujer vestida de luto al pie del fresno; en su voz tortuosa advierto una sentencia. Creo que así fue como me convertí en lagartija. —Ay, mi amor, en realidad eres una vieja cámara fotográfica en desuso. Las imágenes que me describes se quedaron grabadas entre tu juego de espejos y el obturador.

▷ Diosa Diana ⚡【Historias】

EL FURUFUHÉ. Cuento de Navidad — ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO… ESCRIBO

Imagen tomada de Internet El FURUFUHÉ II parte Pablo en un principio se había olvidado del Furufuhué. Estaba demasiado preocupado por su madre. Lamentaba no ser lo suficiente mayor para trabajar. Tenía que evitar como fuera que la ocurriese lo mismo que a tía Nora.  No, no quería  escuchar en la escuela: tu madre es una puta. Y […]

EL FURUFUHÉ. Cuento de Navidad — ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO… ESCRIBO

Los nombres de Clarice Lispector Por Antonio Maura

Tomado de la revista » Quimera»

Los nombres de Clarice Lispector

En los últimos años se han multiplicado las publicaciones –libros, artículos, tesis doctorales– sobre la obra de Clarice Lispector. La escritora brasileña cuenta con tres biografías, cada una de ellas ahondando más y más en sus orígenes, en su carácter, en la relación de sus libros con su periplo vital, en las anécdotas que cuentan de ella sus amigos, familiares y conocidos. Los lectores españoles que tengan interés en la vida de la escritora pueden consultar también el libro Ladrona de rosas, de Laura Freixas, que resume inteligentemente las tres biografías y apunta sensatos comentarios acerca de su personalidad, de la forma cómo abordó su feminidad, de su obra.

En lo que se refiere a los trabajos críticos, hay tal variedad que se hace difícil clasificarlos. Desde los primeros estudios existencialistas o de la llamada «escritura femenina», tradición que inauguró la escritora Hélène Cixous, hasta los propios de la mística hebraica, cristiana e incluso zen, desde análisis psicoanalistas a trabajos de literatura comparada, la obra de Clarice Lispector ha sido susceptible de diferentes lecturas. Sus libros –novelas, cuentos, artículos y fragmentos– han sido interpretados siguiendo las coordenadas filosóficas de Nietzsche o de Benjamin, y se han comparado a los de escritoras y pensadoras como Teresa de Jesús o María Zambrano, como defiende en su libro Myriam Jiménez Quenguan, o a la luz del existencialismo sartriano, como expone Carolina Hernández Terrazas en su libro Clarice Lispector. La náusea literaria.

¿A qué se debe tal proliferación de textos, comentarios, análisis semánticos o académicos? ¿Cuál es el secreto de su obra? ¿Qué misterios encierra? El poeta Drummond de Andrade comentaba en su poema dedicado a la escritora que:

Clarice

vino de un misterio, partió para otro.

Quedamos sin saber la esencia del misterio.

O el misterio no era esencial,

era Clarice viajando en él.

Esta era, por lo general, la imagen de la escritora entre sus contemporáneos. Como fue también, según contaba Ángel Crespo, el comentario de la escritora Rosa Chacel tras su visita a la escritora en la década del sesenta del siglo pasado: «No se trata de una mujer», dijo, «es una pantera». Su misterio de felino, su belleza eslava, su atractivo personal son recordados por todos los que la conocieron. Luego se supo de sus orígenes judíos, de los pogromos que su familia sufrió antes de su nacimiento, de la parálisis de su madre, de la muerte prematura de sus padres y de su infancia pobre y oscura en la que se vio obligada a ser feliz, aunque esa felicidad fuera simulada como una dura máscara.

Aquella infancia, aquel pasado remoto que ella no conoció y del que tuvo conocimiento a través de sus hermanas y de los comentarios de su padre, se reflejan en una obra que hace de lo oculto, del secreto y del silencio un edificio literario y, posiblemente, un templo. En ese pasado remoto estaba escondido su nombre originario, que no era Clarice, sino Haia o Chaya, según se quieran transcribir los caracteres hebraicos. Chaya, en yidddish, significa vida, aunque también tenga la connotación de animal. Y ciertamente las reflexiones más profundas, más intensas de su obra, versan sobre la vida, Un soplo de vida es el título de su última y póstuma narración, así como la materia sobre la que reflexionan las protagonistas de Agua Viva, de La pasión según G.H., de tantos cuentos y fragmentos de su obra. También hallaremos en sus libros numerosas referencias a los animales: «A veces me electrizo al ver a un bicho. Ahora estoy oyendo el grito ancestral dentro de mí: parece que no sé quien es más criatura, si yo o el animal. Y me confundo completamente», escribe en Agua viva.

Pero, según el Levítico, no todos los animales son similares, pues hay que distinguir los puros de los impuros, y ambas clases de bichos están descritos con intenso apasionamiento en la obra de la escritora brasileña. Los caballos con su fuerza salvaje, su ímpetu, su orgullo vital, se encuentran en novelas como La ciudad sitiada, en su cuento «Seco estudio de caballos», de su libro Felicidad clandestina, así como en otros muchos escritos literarios o periodísticos. Lo mismo puede decirse de las gallinas, de las que Clarice decía conocer su vida interior, cuyas historias se cuentan en diversos relatos y en cuentos infantiles como «La vida íntima de Laura» hasta desembocar en un texto, ¿ficción o ensayo?, como «El huevo y la gallina», reproducido en su libro La legión extranjera.Curiosamente escogería este texto para ser leído en el Congreso de Brujería en Bogotá al que fue invitada en agosto de 1975. Lo mismo podría decirse de los conejos, del búfalo y hasta de su propia mascota, el perro Ulises, que aparecerá retratado en sus últimas obras. De los animales impuros quizás el más significativo sea la cucaracha, que adquiere un protagonismo inquietante en La pasión según G.H. El interior blanco, insaboro, nauseabundo de este insecto será ingerido por la protagonista de la novela transgrediendo así tanto la tradición cristiana como la judía.

En el cristianismo la comunión es un sacramento en el que se ingiere el cuerpo de Cristo, simbolizado por una forma de pan ácimo, que por su color, densidad y sabor se asemeja a la pasta «fofa y blanca» de la entraña de la cucaracha, tal como la describe la narradora y protagonista de la novela, y que supone su forma de entrada al núcleo neutro de la vida. Pero también, como explica el personaje que se identifica con las iniciales G.H., «hice el acto prohibido de tocar lo que es inmundo», citando la Biblia que prohíbe comer los bichos abominables que andan sobre cuatro patas y son alados. En esta novela, que su autora consideraba la más importante de las que había escrito, también se aborda el significado de la vida, su sentido más profundo, aquel que se remonta al origen de los orígenes, que representa el insecto, pues es anterior a lo humano y, posiblemente, sobrevivirá al hombre con sus capas y capas sólidas, finas como las de una cebolla, que pudieran ser alas endurecidas, que ya no sirven para volar, sino para encerrarlo en una coraza dura e impenetrable. La entraña de la cucaracha es blanca como el semen, «en lo neutro del semen está inherente el ritual de la vida», no tiene sabor y es nauseabundo, pero integrarlo en nuestro organismo supone un acto de humildad y de celebración religiosa, que la narradora expresa en la última frase del libro: «la vida se me es, y no entiendo lo que digo. Y entonces adoro».

Clarice Lispector

A la preocupación por lo trascendente se une en la obra de Lispector una sensibilidad plenamente femenina: la mayoría de los personajes de sus cuentos y novelas son mujeres, que lidian con sus maridos y sus amantes, con las limitaciones de la vida cotidiana, con su condición de amas de casa, madres o esposas en su intento de conseguir una autonomía personal que no siempre pueden alcanzar. De alguna forma, esta actitud entre beligerante y sumisa se puede encontrar en algunos cuentos del libro Lazos de familia y, concretamente, en el relato que lleva ese mismo título. Por su parte, la propia escritora demostró esta lucha por la independencia de la mujer y por su desarrollo intelectual al separarse de su marido e irse a Río de Janeiro con sus hijos. En Brasil, a finales de los años cincuenta, cuando esto ocurrió, esta conducta se consideraba una insensatez: las mujeres podían, en todo caso, irse con otro hombre, pero nunca abandonaban a su marido por cuestiones profesionales y optaban por vivir solas.

A la rebeldía personal de Clarice se une su reivindicación de una temática en sus novelas y cuentos ajena a los patrones y coordenadas literarias de su tiempo. Lispector es contemporánea de Jorge Amado y de João Guimarães Rosa, tan distintos en sus planteamientos narrativos como en sus estilos, pero ambos epígonos de la novela regionalista con historias con principio, desarrollo y final. Ningún otro escritor o escritora de su generación se había atrevido a escribir novelas o ficciones que no tuvieran argumento, o que éste fuera tan enclenque como el de una mujer que come una cucaracha, o una pintora que intenta atrapar el instante en sus cuadros y con su voz, tal como cuenta en primera persona la protagonista de Agua viva. Sus novelas y cuentos están hechos de impresiones, de sensaciones, de sentimientos, que cualquier anécdota de la vida cotidiana puede provocar. La escritora, que residió en diferentes ciudades europeas y en Washington, cuando fue la mujer de un diplomático, no nos ofrece novelas de viajes, ni historias mejor o peor armadas que hubiese podido conocer como ciudadana del mundo. Se tratan de anécdotas como las descritas o de historias aparentemente intrascendentes: una mujer que se encuentra con un mendigo que mastica chicle, una esposa que aguarda a su marido y queda atrapada por el encanto de unas rosas silvestres, un huevo en la mesa de la cocina, el encuentro de dos mujeres en un tren. Cualquiera de estos temas le sirve como asunto de un cuento como las simples impresiones le servían para organizar obras de ficción como Agua viva o Un soplo de vida.

Sus cuentos describen, dentro de su variedad, una anécdota vital que muchas veces puede quedar inconclusa, pues a una sensación sucede otra como ondas en la inmensidad de una vida humana. Sin embargo, sus novelas se podrían dividir no temática, pero si formalmente en dos grandes bloques narrativos que coinciden además con su peripecia vital. El primero iría desde su primera novela, Cerca del corazón salvaje, que se publicó cuando acababa de casarse, hasta La manzana en la oscuridad, que sería editada poco después de su separación. El segundo bloque se iniciaría con La pasión según G.H. y concluiría con su novela póstuma Un soplo de vida. Estas dos etapas lo son en función a los esfuerzos por dar una coherencia a sus narraciones como sucede en sus primeras novelas o en el abandono definitivo de semejante pretensión en las últimas.

De todos modos, esta división, como suele suceder con las clasificaciones literarias, no es totalmente exacta, pues ninguna de las novelas de la primera etapa es realmente coherente, ya que no es susceptible de ser leída como una narración habitual. Tal vez la que más se acerque a esta concepción narrativa decimonónica sea La manzana en la oscuridad, pero es tan endeble su argumento –un hombre que, al parecer, ha asesinado a su mujer, debe asumir su culpa y es, poco antes de concluirse la narración, detenido por la policía, aunque, finalmente, se descubra que tal crimen nunca se ha producido– que no justifica las más de trescientas páginas del texto. No son por tanto novelas propiamente dichas, sino narraciones que, ya en su segunda etapa, se desvinculan de todo tratamiento habitual de una novela con principio y final. G.H. cuenta su experiencia de comer la entraña de una cucaracha, pero lo que realmente quiere describir es su desorganización psicológica y mental, su caída en lo neutro del ser, su extraña forma de religiosidad, de adoración a una divinidad desconocida. No es tampoco una novela propiamente dicha.

Sin embargo, en la novela que se publicó poco antes de su muerte, La hora de la estrella, vuelve a insistir en la creación de una historia narrativa. La escritora brasileña quiere contar la vida de una emigrante que llega de Recife, una ciudad del noreste brasileño, a la cosmopolita Río de Janeiro. Para urdir la historia de Macabea, la protagonista, se inventa un autor, Rodrigo S.M., de modo que su real autora –Clarice Lispector– pueda desdoblarse en su papel de escritor y personaje. Macabea tiene mucho que ver con Clarice: ambas emigraron a la gran ciudad que era Río desde la provinciana Recife, las dos llegaron sin medios económicos y comenzaron a trabajar como dactilógrafas. Clarice Lispector rápidamente se hizo un nombre como periodista, autora de relatos y sorprendió a la crítica con su primera novela. Macabea se queda en dactilógrafa sin otro oficio ni ambición. Pero el personaje del narrador también tiene que lidiar, como la novelista, con la escritura y sus dificultades, sus riesgos, sus extraños hallazgos. Al final, los personajes parecen ser reflejos de un mismo cuerpo en espejos opuestos. La infinitud de imágenes vuelve a representar la continuidad de una vida que, como sucedía con el relato de G.H., nunca acaba y es inútil, sin sabor, como un vacío imposible de llenar. En cierto momento Macabea, en cuyo nombre resuena la heroica lucha de los judíos palestinos contra los seleúcidas recogida en la Biblia, trata de explicar a su novio que no sabe bien quien es, a lo que éste le pregunta:

–Pero sabes que te llamas Macabea, ¿al menos eso?

–Es verdad. Pero no sé lo que está dentro de mi nombre.

Nuevamente nos encontramos con el nombre. En el caso de este personaje, reflejo de su autora, sabemos que tiene un nombre, pero sin nada dentro, si no es a una mujer que se desconoce a sí misma: es una máscara vacía. Como el nombre oculto de la escritora brasileña –Haia o Chaya– que no puede decirse, pues ha sido transformado en otro que será el que use para vivir e integrarse en el mundo, para pertenecer a un grupo, a un país, a una literatura. Cuenta su biógrafo Benjamin Moser que a lo largo de su vida Clarice fantaseó acerca del significado de su apellido Lispector. Decía que podría ser latino y derivar de los términos lis, lirio,flor de lis, y pector, pecho. Sólo así tendría sentido una de las últimas anotaciones de la escritora poco antes de morir:

Soy un objeto querido por Dios. Y eso hace que me nazcan flores en el pecho. Él me creó igual que lo que escribí ahora: «Soy un objeto querido por Dios» y a él le gustó haberme creado como a mí me gustó haber creado la frase. Y cuanto más espíritu tenga el objeto humano más se satisface Dios.

Lirios blancos recostados en el pecho desnudo. Lirios que ofrezco a lo que está doliendo en ti.

Posiblemente habría asumido en ese momento su vida con todos sus secretos de una niña judía, con todo el peso de las persecuciones, de la oculta sabiduría que sólo puede encontrarse en el corazón humano. Un corazón que es también un templo, como enseñan los hasídim, que vivieron en las tierras en las que nació la escritora más misteriosa de las letras brasileñas y autora de una de las obras más abiertas de toda su literatura.

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Antonio Maura (Bilbao, 1953), licenciado en Filosofía y en Periodismo, es doctor en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid con la tesis El discurso narrativo de Clarice Lispector. Entre 2005 y 2009 ha sido director de la Cátedra de Estudios Brasileños en dicha Universidad. Ha coordinado diversas revistas sobre cultura brasileña como El PaseanteEl Urogallo y Revista de Cultura Brasileña. Es el único miembro español de la Academia Brasileña de Letras y ha recibido la medalla de la Ordem do Rio Branco (1997) concedida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil, el premio Os Melhores de 1996, de la Associação de Críticos de Arte de São Paulo a la mejor divulgación en el exterior de la literatura brasileña, y el premio Machado de Assis (1993) por su labor en favor de la cultura brasileña. Ha publicado cerca de un centenar de artículos y trabajos de investigación sobre temas brasileños, y libros de creación como Piedra y cenizasVoz de humo (Premio Castilla-La Mancha de Novela Corta en 1989), Ayno y Semilla de eternidad.

TIENDA DE LA REVISTA QUIMERA

Ilustración: Miquel Rof (http://etapagroga.blogspot.com.es/)

(Artículo publicado en el número de diciembre de 2013 en Quimera. Revista de Literatura).

Estrategias para escribir cuento, relato breve.

https://www.autorquia.com/blog2017/2017/11/28/claves-fundamentales-tus-relatos-cortos-cuenten-grandes-historias

https://dianapmorales.com/blog/

Las claves fundamentales para que tus relatos cortos cuenten grandes historias

 IN ESCRITURA

En nuestra isla, una de las primeras cosas que se les enseña a los niños en la escuela es que deben empezar por escribir historias en formato reducido y dejar las grandes novelas y sagas para más adelante. El motivo es que resulta más complicado crear una obra larga, es más fácil cometer errores y más difícil encontrarlos y subsanarlos.

El autor se desgasta menos desarrollando una historia corta y también es capaz de sacar valiosas enseñanzas que le servirán en el futuro. Ni que decir tiene que resulta más sencillo encontrar nuevos lectores con historias de pocas páginas, y que la menor longitud del texto facilita el transporte y, por qué no, la compra —un libro corto siempre es más barato que uno largo—.

Pero, atención, la siguiente cosa que se les advierte a los jóvenes autorqueses es que las obras más cortas deben ser trabajadas tan concienzudamente como las largas, ya que, precisamente debido a su extensión, en ellas solo se debe ver una pequeña parte de un trabajo profundo y minucioso.

Y como máxima expresión de literatura en formato corto —dejando de lado los microrrelatos, que son otro cantar—, tenemos los relatos o cuentos. Vamos a sumergirnos en sus profundidades, que, como estás a punto de comprobar, son vastas e ignotas.

Definiendo el (buen) relato

Dice el diccionario de la RAE que un relato —o cuento— es una narración breve de ficción. Y ya. Esta definición, aunque correcta, no se aproxima ni siquiera un poco a lo que podría considerarse como un relato, a todo lo que encierra este género literario.

Otra forma de definir los cuentos es a partir del número de palabras. En este post de LetterPile establecen que se encuadran dentro de esta categoría aquellos textos de ficción de entre 3500 y 7500 palabras. Algunas definiciones variarán el número de palabras, pero es una apreciación válida. Rígida, pero válida.

Tal vez la mejor forma de definir este tipo de obras cortas es acudir a lo que han hecho los grandes maestros y, a partir de sus más célebres trabajos, ver cómo es un buen relato. De este modo, podemos concluir que un cuento de calidad tiene las siguientes características:

  • Tiene sentido por sí mismo. No requiere ni una línea extra para su explicación.
  • Es conclusivo. Aunque el final quede abierto, debe tener la capacidad de dejar pensando al lector en las distintas posibilidades.
  • Busca alguna reacción en el lector, ya sea con lo que muestra o con lo que oculta.
  • Explora técnicas narrativas que, tal vez por ser más arriesgadas o de difícil comprensión, son más complicadas de desarrollar en formatos más largos sin cansar al lector.
  • Evita lugares comunes. Es vital que un texto tan corto se desmarque de clichés, ya que hay menos espacio y estos serán más visibles —y sonrojantes— que en una novela, por ejemplo.

Asimismo, podemos concluir qué NO es un buen relato:

  • Una historia resumida. Un buen relato no es un resumen, no es la compresión de una historia mayor en una cantidad menor de palabras.
  • La porción de una historia mayor. No basta con contar una parte de una historia más larga solo para mantenerse dentro del número de palabras requerido.
  • Un texto meramente informativo. Un relato puede ser una noticia, o las páginas de un diario, pero si no tiene un valor narrativo en sí mismo, si necesita de otros textos que lo complementen, no está realizando bien su trabajo.

Y es que un buen cuento tiene sus propios tiempos, sus ciclos; la historia que narra tiene que respirar, tiene que hacer llegar su mensaje de forma impactante, en un fogonazo; tiene que dejar hechizado al lector del mismo modo que lo consigue una historia más larga.

Precisamente ahí encontramos la mayor dificultad. Así que vamos a dedicar las siguientes líneas a esbozar consejos útiles para escribir grandes relatos.

Grandes historias de pocas palabras

No dejes que te engañe la extensión del cuento, detrás de cada uno de ellos debe haber un trabajo previo de documentación y planificación exactamente igual que cuando se trata de una novelas. De hecho, estos pasos previos son todavía más importantes en los relatos, ya que es necesario ser tan precisos como sea posible; la extensión nos lo exige. De modo que es imperativo tener un conocimiento exhaustivo de todo lo que se escribe.

Con respecto a la planificación, también es vital saber desde el principio qué se quiere contar en cada momento y cómo. Recuerda que la intención del relato debe quedar implícita en el texto y debe llegar al lector. Y si es de forma sutil, mucho mejor.

Desempolva la podadora

Sabemos lo que estás pensando: con tanta información va a ser complicado que el cuento mantenga una extensión reducida. Es verdad, pero para eso debes honrar la fase de poda del texto antes de darlo por finalizado. Quita todo aquello que sea superfluo, demasiado obvio o reiterativo. Concentra tus esfuerzos en que el escrito quede limpio aunque no se entienda de forma diáfana. Confía en la inteligencia de los lectores, que sabrán interpretar las pistas que dejas.

Sé concreto. No pierdas el tiempo desarrollando cosas que no son absolutamente necesarias para tus intereses. No te pases con:

  • Las descripciones
  • Los diálogos
  • El desarrollo de los personajes
  • Las subtramas (esto último está prohibido)

Usa la pluma de los domingos

Como ya vimos antes, los mejores relatos aprovechan el poco espacio para indagar en técnicas narrativas novedosas y alternativas que serían más complicadas en novelas. En esta genial entrada de Diana P. Morales, por ejemplo, puedes encontrar 5 recursos diferentes. Además de eso, un cuento te brinda una oportunidad inmejorable de desarrollar el lenguaje literario.

Cuida las formas, mima cada línea que escribas, usa las palabras más precisas que seas capaz de encontrar, procura que la cadencia de las frases tenga una sonoridad especial. Esto se supone que debes hacerlo con cualquier cosa que escribas, independientemente de la longitud del texto, pero los cuentos, por su brevedad, se prestan como un perfecto laboratorio para pulir tu prosa. No lo desaproveches.

Lleva al lector adonde más te interesa

Si bien es cierto que las novelas suelen dividirse en tres actos —planteamiento, nudo y desenlace—, los relatos tienen su propia estructura. Pueden saltarse el planteamiento y ser todo nudo, pero de lo que no pueden prescindir es del desenlace. De hecho, uno de los recursos más impactantes de los relatos es el giro final sorprendente. No se trata de algo obligatorio, pero llevar al lector por un camino, hacerle creer que el relato va de una cosa para, al final, mostrarle que ha sido engañado, es uno de los mejores recursos de los que te puedes valer. 

Mucho ojito con los maestros

En nuestra isla siempre recomendamos a los grandes maestros, todos ellos autorqueses ilustres del pasado, como inspiración y guía para escribir. Con los relatos pasa lo mismo, pero hay que ir con cuidado, ya que tenemos ejemplos de autores que ya han sido capaces de llevar los cuentos a su máxima expresión. Si pretendes imitarles para tus primeros relatos vas a pasarlo muy mal.

No han sido pocos los casos de jóvenes escritores que han tirado la toalla a las primeras de cambio porque no conseguían expresar su ideas como Cortázar. Busca referentes de tu temática, estúdialos y ve poco a poco. Comprende que este arte es tanto o más difícil que los géneros más extensos y que lleva toda una vida perfeccionarlo.

Reuniendo tus relatos en un libro

Si te dedicas a escribir relatos a lo largo del tiempo, verás que poco a poco vas a reunir una cantidad que te permitirá hacer una colección de cuentos. Mira qué bien, una publicación más casi sin despeinarte. Esto es un error bastante común que debes evitar.

A no ser que consideres que tus relatos son tan buenos que merecen ser recopilados en una antología, lo ideal es pensar en el conjunto del libro ANTES de empezar a escribir. Para explicar esto mejor, vamos a referirnos al papel del coordinador de las antologías de cuentos. Esta persona se encarga de busca y reunir los relatos basándose en temas tan fundamentales como la temática, la extensión de los relatos y el impacto que puedan tener en el lector. Esta figura es importante porque le da un sentido al libro, lo hace entendible y le facilita la comprensión al lector.

Por eso mismo, tú debes hacer de coordinador y empezar tu tarea decidiendo la temática, el género y la intención de la colección de relatos como libro. Y eso se hace desde el principio. De modo que ten en cuenta cosas como:

  • El género o subgénero
  • El público objetivo
  • La temática
  • La intención
  • El contexto espacio-temporal

Una vez que hayas elegido, cíñete a tu elección y no te salgas de ahí a no ser que tengas un buen motivo. Por ejemplo, en tu libro de relatos eróticos ambientados en el holocausto zombi, no introduzcas ningún corte de narrativa urbana espiritual. Y recuerda que puedes mezclar tantos géneros como quieras cuando la temática de tu libro es siempre la misma —la crítica a las dictaduras surgidas durante la Guerra Fría, por ejemplo—.

Tu tarea como coordinador no termina ahí, ya que te corresponde mejorar en lo posible la experiencia lectora, esto es, ordenar los cuentos buscando una reacción concreta en el lector. ¿Nunca te has preguntado por qué el orden de las canciones de un disco es la que es? ¿Por qué unas canciones van antes que otras, o por qué se deja para el final lo más raro? Pues no es casualidad. El orden de los temas está elegido a conciencia y sirve para «ayudar» al oyente a asimilar las canciones y que, en definitiva, el disco le guste más. Y con los libros de relatos pasa justo lo mismo.

En los informes de lectura que hacemos en Autorquía sobre estas obras en concreto, le otorgamos a cada uno de los cortes una valoración de impacto basándonos en factores como la originalidad, la presencia de un giro final sorprendente, la fluidez y agilidad del texto (relación entre giros y/o información relevante por página), y la relación que tienen los propios cuentos entre sí. Una vez valorados, los ordenamos para conseguir mejor la intención que estamos buscando. En ocasiones se busca un efecto en concreto, pero la mayoría de las veces se trata de impresionar al lector, darle ganas de seguir leyendo y terminar dejándole un buen sabor de boca.

¿Acaso no es eso lo que todos buscamos como escritores?

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5 RECURSOS PARA HACER (MÁS) ESPECIAL TU RELATO

CONSEJOS PARA ESCRIBIR

Supongamos que llevas ya un tiempo escribiendo relatos cortos -de entre 2 y 8 folios- y más o menos le has pillado el truco. Has dominado la estructura, estás cogiéndole el tranquillo a la narración, puedes hacer hablar a tus personajes por medio de diálogos y sabes hacer uso de los recursos clásicos. Cuando das a leer tu relato, a la gente le suele gustar.

El siguiente paso sería intentar que tu cuento se distinga de otros del mismo estilo o género; por supuesto, lo ideal sería encontrar nuestro estilo personal (del que ya he hablado mucho), pero eso suele llevar un tiempo. Si quieres que tu relato destaque -por ejemplo, si quieres presentarlo a un certamen o a una antología de una editorial- hay algunas técnicas que puedes probar hoy mismo para conseguirlo. De hecho, simplemente probar a usarlas puede hacer que tu estilo dé un salto cualitativo y encuentres nuevas vías para narrar tus historias.

Lo que aquí os dejo hoy son 5 recursos de inmediata aplicación que pueden hacer que un relato sorprenda e impacte mucho más al lector. (Eso sí: para conseguir la calidad general del cuento nada puede sustituir a una buena historia, una narración cuidada, un desenlace trabajado y una idea clara de lo que quieres contar).

Vamos a ir usando dos ejemplos para ir experimentando con estas técnicas rápidamente:  la historia de una pareja que está a punto de romper a causa de una infidelidad (relato realista) y la de una joven que cree tener poderes mágicos (relato fantástico).

1. CAMBIA EL PUNTO DE VISTA

¿Desde dónde vemos la historia? ¿Hemos elegida contarla desde el punto de vista de uno de los personajes, o desde un punto de vista omnisciente -narrador dios- que lo sabe todo de todos los personajes? Hablaba sobre todo esto en este otro post (puntos de vista y voces narradoras) pero en este caso te propongo ir un paso más allá. Esos dos puntos de vista son los más clásicos, ¿por qué no probar algo diferente?

  • Por ejemplo, el punto de vista de un personaje que no pueda conocer más que una parte de la historia. La historia de nuestra pareja que está a punto de romper podría contarse desde el punto de vista de su hijo pequeño.
  • ¿y por qué siempre jugamos con puntos de vista humanos? Podría ser interesante ver el cuento de la joven que cree tener poderes desde el punto de vista de su gato, o la historia de la pareja, desde el punto de vista de su perro, que no quiere que sus amos se separen.
  • Y ya puestos, vayamos un paso más allá: ¿y si la historia se contase desde el punto de vista de un objeto? Quizá, desde la cartera del marido que contiene la evidencia de que fue infiel (o de que no lo fue); y el otro cuento desde el punto de vista de la varita que la chica está usando para empezar a usar sus poderes.

Todos estos puntos de vista serían difíciles de llevar durante una novela entera, pero, sin embargo, sí que pueden tener muy buen resultado en un relato de menos de 10 folios. De hecho, estos puntos de vista son muy comunes en los microrrelatos, ¿por qué no llevarlos más hasta el extremo y explorar lo que pueden dar de sí en un relato más largo? Eso sí, aquí no le podemos ocultar al lector el punto de vista hasta el final, como se hace mucho en el microrrelato: en un cuento tan largo se sentiría engañado. Hay que poner las cartas sobre la mesa y a ver cómo surge. Seguro que las conclusiones del cuento y las emociones que despierta en el lector son muy distintas.

2. EMPIEZA POR EL FINAL

Lo habitual es que siempre contemos la trama de nuestro relato en orden cronólogico: primero lo que ocurre antes, luego vemos cómo se desarrolla ese conflicto y, por último, el desenlace, al final.

¿Por qué no romper ese orden cronológico? 

Empezar, por ejemplo, por el desenlace, puede hacer que nos intriguemos inmediatamente por la historia y queramos saber cómo los personajes han llegado ahí. Por ejemplo, nuestra aprendiz de maga puede empezar el cuento caminando por una ciudad en ruinas… y cuando volvamos atrás podemos descubrir que ha sido ella, al usar mal sus poderes, la causa de ese desastre.

Otra opción es comenzar por el momento más intenso de la historia, en el que el futuro de los protagonistas está en juego: el clímax. Un ejemplo sería empezar en mitad de una discusión de nuestra pareja. Lógicamente, no nos enteramos de casi nada… pero entonces podemos retroceder y, en un flashback, contar cómo hemos llegado hasta ahí.

Y si eres verdaderamente osado, podrías contar la historia completamente del atrás hacia adelante, como la película «Memento». Podríamos ver cómo la pareja se separa, después el incidente que los ha llevado ahí; luego una escena de su vida juntos cuando aún eran felices y, al final del cuento, el momento en el que se conocen y se enamoran. Crearía toda una suerte de emociones completamente diferentes en el lector, vista de esa manera. Es una técnica compleja (mucho más que empezar simplemente por el desenlace o por el clímax y luego contar toda la historia en orden cronológico), pero el resultado puede ser doblemente impactante si se consigue hacer bien.

3. ELIGE UN ESCENARIO SORPRENDENTE

Vamos ahora a jugar con lo que sucede ALREDEDOR de los personajes. Porque seguro que, aunque yo no haya dicho nada, os habréis imaginado a la pareja que discute en la tranquilidad de su casa (tal vez en el salón o en la cocina, ¿verdad?). Y a la chica con poderes, qué se yo, tal vez en una casa en el bosque o en su dormitorio juvenil.

Introducir esos personajes y esos conflictos en un ambiente totalmente diferente al obvio, incluso chocante, no sólo puede hacer que el relato destaque e impacte mucho más, sino que el conflicto sea mucho mayor, y, por tanto, la historia se haga más interesante.

Volvemos a los ejemplos:

  • ¿Y si esa pareja que discute lo hace en público, en mitad de una fiesta en la que a ella le van a entregar un premio por su trabajo?
  • ¿Y si él es piloto de avión y ella una pasajera y discuten mandándose mensajes a través de los asistentes de vuelo?
  • ¿Y si discuten en una casa… que es justo la que se iban a comprar para irse a vivir juntos?
  • ¿Y si discuten mientras ambos están representando, en un escenario, la obra «Otelo», como Otelo y Desdémona?

Las posibilidades son infinitas y en todas ellas el conflicto se engrandece al situar la acción en un entorno diferente al habitual.

De la misma forma, nuestra chica que cree tener poderes, puede darse cuenta de ello por primera vez en medio de una competición de salto de vallas en la que esperaba ganar una medalla (y su superpoder puede ser crear tormentas), o puede que le ocurra durante su primera cita con alguien que le gusta. O puede ser una enfermera en la I Guerra Mundial. O una hippy en medio de una manifestación contra la guerra de Vietnam.

La ambientación, el lugar en el que tiene lugar la historia, suele ser algo a lo que no dedicamos mucho trabajo. Y ya veis que merece la pena: puede hacer que una historia anodina se convierta en algo memorable.

4. USA UN NARRADOR DIFERENTE

No, no es lo mismo que el primer recurso. Tal como explicaba en este otro post (que también enlazaba antes) una cosa es el punto de vista y otro diferente la voz narradora. hay formas narradoras que son un poco más complejas, y, por ello, menos utilizadas, como por ejemplo, la 2ª persona o 1ª persona del plural, como el cuento «Amamos tanto a Glenda», de Julio Cortázar.

Nuestra historia contada a través del punto de vista de un gato puede estar narrada en una voz habitual (1ª o 3ª persona) o podemos elegir narrarla en 2ª persona, quizá. Y lo mismo la discusión de pareja que narra un niño: podrían ser dos hijos de la pareja y usar la 1ª persona del plural: «No queríamos que mamá y papá se separasen y, creednos, lo intentamos, lo intentamos con todas nuestras fuerzas«.

En este otro artículo dejé ejemplos hace un par de semanas de voces narradoras inusuales de las que puedes hacer uso para que el relato destaque.

5. HAZ USO DE OTROS LENGUAJES NO LITERARIOS

En todas las técnicas anteriores siempre nos hemos mantenido dentro del típico lenguaje literario: hay un narrador que cuenta una historia al lector, bien en 1ª persona, en 3ª, en otra… pero ahí está ese narrador. Sin embargo, en un cuento podemos introducir otro tipo de lenguajes que suelen ser ajenos al discurso literario, y que pueden enriquecerlo o dar un toque diferente a tu cuento.

Algunos ejemplos de elementos de otros lenguajes que pueden aparecer en tu cuento en algún momento, siempre para dar datos sobre la historia y hacer que avance:

  • Poemas. En la novela «Posesión», de Antonia S. Byatt, unos filólogos descubren la historia de amor extra-matrimonial de dos poetas de principios de siglo XX y buena parte de las pistas las obtienen leyendo los poemas de ambos.
  • Noticias: ya sean de televisión, radio o por escrito, puedes utilizar el formato de noticia para que los personajes se enteren de algo nuevo. Otra opción es, como en la novela «Atando cabos», de E. Annie Proulx, en la que el protagonista era periodista e imaginaba en su cabeza titulares de todas sus meteduras de pata: «Extra, extra, se le estropea el coche de nuevo y no puede llevar a sus hijas al colegio».
  • Informes: pueden aparecer en forma extractada para mostrar partes importantes de la trama, dependiendo de qué trate la historia. Por ejemplo, nuestra trama de la joven con poderes podría contarse a través de informes de los científicos que le hacen diferentes pruebas.
  • Fórmulas matemáticas o de otras ciencias. Parte esencial de la novela «La fórmula preferida del profesor», de Yoko Ogawa, son preciosas explicaciones matemáticas.
  • Vocabulario técnico de una profesión: por ejemplo, si la historia de la separación de nuestra pareja se contase a lo largo de un juicio, todo estaría entramado alrededor del lenguaje jurídico, los pasos del juicio, etc.

Significado y uso de «Ojala»

Tomado de «Redacción sin dolor» de Sandro Cohen ( qepd 2020)

La voz «ojalá» proviene del árabe «law šá lláh», y significa “y quiera Dios” (según Joan Corominas), o “si Dios quiere” (según el DRAE). Aunque su pronunciación varía entre [ójala] y [ójalá], siempre se escribe como palabra aguda: «ojalá».El verbo que indica lo deseado debe ir en modo subjuntivo: “Ojalá salga el sol”; “Ojalá nos veamos de nuevo”; “Ojalá hubieras llegado a tiempo”…Entre ojalá y lo deseado, a veces media el relativo «que»: “Ojalá QUE fuera más larga la noche”. Esta construcción es tan correcta como “Ojalá fuera más larga la noche”.Lo que sale de la norma culta es la práctica de sustituir el «que» con la conjunción «y»:ⓧOjalá y cancelen el programa.ⓧOjalá y vengan los Rolling Stones el próximo año.☞ A pesar de que este giro goza de popularidad en México y algunos otros países, resulta mejor usar «ojalá» solo u «ojalá que» en escritos formales y, en el lenguaje oral, en contextos sociales donde impera la formalidad.• Ojalá cancelen el programa.• Ojalá que vengan los Rolling Stones el próximo año.

El cronista Sandro Cohen falleció víctima de Covid-19 | El Economista
Nació en Newark, Nueva Jersey, el 27 de septiembre de 1953. Falleció el 4 de noviembre de 2020 en la Ciudad de México. Cronista, ensayista, narrador y poeta. Radicó en México desde 1973, se naturalizó mexicano en 1982. Estudió la Maestría en Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad de Rutgers y obtuvo el doctorado en la UNAM. Fue coordinador de los talleres de Poesía del INBA, la UABJO y la UAM. También dirigió su propio taller de Creación Literaria, el cual cubre todos los géneros. Fue coordinador de los becarios jóvenes de Conaculta, en el área de ensayo; profesor en el Departamento de Humanidades y jefe del área de Literatura de la UAM; jefe de redacción de Computación Personal México ; director editorial del Grupo Editorial Planeta México; gerente de interés general del Grupo Editorial Patria; fundador de la Editorial Colibrí; cofundador de Embargo de pecado; codirector de Vaso Comunicante. Colaboró en AcequiasAlteña, Cartapacios, Casa del Tiempo, Cielo Abierto, Computer Reseller News, El Nacional, El Universal, Excélsior, Fuentes, Information Week México, Laberinto de Milenio Semanal, La Gaceta del FCE , La Jornada, La Letra y la Imagen, Norte / Sur, La Palabra y El Hombre, La Semana de Bellas Artes, Literatura hispanoamericana: inquietudes y regocijos,  Milenio, PC Semanal, Personal Computing Mexico, Plural, Proceso, Revista Mexicana de Cultura, Revista Universidad de México, Sábado, Segundo Piso, Sin Embargo, Tema y Variaciones de la Literatura Mexicana, Tierra Adentro, Unomásuno, Vaso Comunicante, Virtuali. Parte de su obra literaria ha sido inluida en múltiples antologías, entre ellas, Asamblea de poetas jóvenes de México, compilación de Gabriel Zaid, Siglo Veintiuno, 1980; Los poetas van al cine , selección y notas de Ángel Miquel, Juan Pablos Editor / Ediciones sin nombre, 1997 y Antología. La poesía del siglo XX en México, y definición de Marco Antonio Campos, Madrid, Colección Visor de Poesía, 2009.

Diana R. Hernández, Eduar Herrera, Maritza Iriarte, Marti Lelis,Susana López Malo

Pequeficciones: antología de cuentos para niños construido por Chris Morales y José Luis Ortiz Soto

Estrellas fugaces
Diana Raquel Hernández Meza
La maestra escribió en la pizarra la tarea del próximo lunes:
Representar nuestra futura profesión. Durante el fin de semana
perseguí a mamá por todos lados preguntándole qué podría ser y
cómo fabricar el atuendo. Se limitó a decirme: Busca en el cobertizo a
ver qué encuentras. Hallé unas cajas de cartón, pinturas y pegamento.
Pasé la noche dando vueltas en la cama, pensando que podía hacer
con eso.
Mi mejor amigo, se presentó como biólogo y para no dejar duda
de ello, nos mostró una jaula pequeña con una ranita saltarina que no
paraba de croar. Otros compañeros fueron doctores, constructores,
maestras, deportistas, vaqueros…
Cuando llegó mi turno, con un poco de temor a las burlas de mis
compañeros, tomé mi nave XF-Aquarium 2075 y la coloqué frente a la
clase. Expliqué cada uno de sus componentes y lo importante que
serán los viajes que haga en ella, los universos que me esperan por
descubrir.
Al terminar la clase, la maestra se acercó a mi lugar y me
explicó que no es bueno que los padres hagan la tarea por nosotros.
Consternado, al llegar a casa le conté a mamá lo sucedido. “No te
preocupes, Ian, a veces los sueños pueden ser más grandes que
nosotros mismos”.
Esa noche, una estrella fugaz cruzó frente a mi ventana y
¡quise alcanzarla! Rápidamente subí a mi nave y despegué. Las luces
de la ciudad se hacen cada vez más pequeñitas y la luna,
aproximándose, me sonríe.

Diana Raquel Hernández Meza (México, 1985).

Médica cirujana por
la UNAM. Sus escritos están en El libro de los seres no imaginarios.
Minibichario (Ficticia Editorial, 2012), Alebrije de palabras. Escritores
mexicanos en breve (BUAP, 2013), Eros y Afrodita (Ficticia Editorial,
2016), Las musas perpetúan lo efímero. Antología de microrrelatistas
mexicanas (Micrópolis, 2017), en la revista Pleiosaurio en el volumen:
Ochenteros. Miniantología de minificción mexicana (Abismo Editores,
2017).

Mi amiga la tortuga
Eduar Herrera
Un buen día aprendí de mi mascota, la tortuga, que no todos somos
rápidos; aunque seas pesado y te sientas como una roca, siempre
puedes avanzar, de manera distinta a los demás. Aprendí que todos
tenemos caparazones y nos escondemos ahí de vez en cuando, al
sentirnos amenazados, y eso no es ser cobarde, sino guardar
distancia. Aprendí que ser paciente y lento no te hace tonto, sino un
poco más sabio. Aprendí a disfrutar de los días haciéndolos más
largos.
Un buen día estaba la tortuga observando el horizonte, la rana
pasó dando brincos, se detuvo y le preguntó:
—¿Perdiendo el tiempo como siempre tortuga? Yo hago mil
cosas a la vez, no tengo tiempo que perder, ya viene la noche y no
quiero que me atrape.
—No estoy perdiendo el tiempo, sapo amigo, lo tengo justo
enfrente y solamente lo estoy disfrutando.

Eduar Herrera (Honduras).

Es un poeta y narrador cuyos trabajos han
sido publicados en: Diario El Heraldo (Honduras), Diario Tres mil (El
Salvador), Casa de las Americas (Habana, Cuba), Revista Prometeo
(UNAH, Honduras), Revista La Gaceta (Guatemala).

Juego de letras
Maritza Iriarte
Cuando Robin cumplió nueve años, la abuela le regaló una caja
dorada. La abrió. Volcó la caja repleta de fichas sobre la mesa. “Un
juego de mesa y todas las fichas tienen una letra dorada”, gritó Robin
entusiasmado. Buscó dentro de la caja el manual de instrucciones y
solo encontró un papel que decía: “Cuidado, las letras son mágicas”. El
niño empezó a juntar consonantes y vocales formando palabras.
Casa, árbol, flores, canasta, niña, manzana, abuela, comer, lobo,
cazador. Los ojos del niño se agrandaron de asombro al verlas
desaparecer. En ese instante y con rapidez, el niño hurgó entre las
letras que quedaban y formó otras palabras. Arco, flecha, héroe,
puntería, camino. Las palabras se alinearon solas, mientras Robin se
adentraba en ese bosque de letras lleno de aventuras y desafíos hasta
desaparecer.

Maritza Iriarte B. (Perú, 1954).

Escritora microficcionista. Publicó en
el 2013 Aztirm, un mundo de brevedades. Algunos de sus textos
integran distintas antologías: Basta 100 mujeres contra la Violencia de
género, Borrando Fronteras, Eros y Afrodita en la Minificción,
Resonancias, Apuerta Cerrada, 1byte de horror, Brevirus; y en revistas
literarias: FIX100, Plesiosaurio.

Bolita de pelo
Marti Lelis
Así me llaman. Llega una hora del día en que lamo mi pelaje con el
cepillo de mi lengua. Lamo mis patas y con ellas me froto la cara.
Limpio bien entre los dedos y también otras partes, todas las que
alcanzo. La cosa es estar presentable, bien peinado. Si el humano me
toca: me lamo; si el viento me despeina o la lluvia me moja: me lamo; si
termino de comer, también me lamo. Cualquiera diría que es la vanidad
la que me mueve. Y si fuera así, tiene su precio.
No es lindo que, por tanto lamer, dentro de la panza se me
formen bolas de pelo. Por eso, de vez en vez, como hierbitas, de
preferencia pasto. Entonces vienen las arcadas. Me transformo en el
monstruo vomitapelos, y hay que ver el horror y el asco en la cara del
humano cuando la bola sale: se le olvida que lo salvo de los ratones, de
las arañas, se le olvida que cazo moscas y cucarachas, se le olvida que
de noche protejo a sus niñas y niños para evitar duendes y malos
sueños. Pero, monstruo, duro menos de un minuto. Los humanos
grandes me acarician de nuevo; niñas y niños, ellos siempre me aman,
ellos se bañan con jabón y agua.
Me subo a tomar el sol en la ventana. Ahí, me lamo y me
relamo. Somos felices en esta casa. Hasta la próxima bola de pelos,
hay que estar lindos, limpios y bien peinados.

Marti Lelis (México, 1968).

Escritor para niños grandes y pequeños,
cuentos cortos o largos y, de vez en vez, poemas. Publicó en 2016 el
libro A propósito de San Juan y otras miniaturas, Premio Estatal
“Beatriz Espejo” en 2015 en Tlaxcala, México. También obtuvo el
Premio “Dolores Castro” por su libro de poemas Salvar caracoles con
palabras en 2016 (Tlaxcala, México). Comparte sus escritos en su
página de ceremoniadepalabras.com.mx

Dulce jardín
Susana López Malo
Cuando le dijeron que las flores eran dulces, se comió el jardín.

Susana López Malo (México).

Ha publicado en diversas antologías de
narrativa breve. Obtuvo el primer lugar del concurso de cuento sobre
alebrijes del MAPen el 2016. Su cuento “Arturo” fue seleccionado para
integrar la antología de la escuela de Escritura del IMACP, que destacó
a diez escritores poblanos. Fomento Editorial BUAP publicó su primer
libro para público infantil: Si vienes, te cuento.

PequeFicciones, un libro para niñas y niños! – CEREMONIA DE PALABRAS

Del muro de miguel ángel, «La segunda calle» de Alba Sabina Pérez

Las minis que me gustaron

LA SEGUNDA CALLE
Ayer te vi cruzar por la segunda calle. La que queda a la derecha, al final de la glorieta. ¿Puede una glorieta tener final? Para nosotros hasta los círculos tuvieron un comienzo. Ayer entré en la heladería de la segunda calle, donde, si miras por la puerta de atrás encuentras un patio con una bicicleta pintada con acuarela que cuando llueve pierde sus colores, pero sigue siendo de la niña italiana que ha crecido bajo nuestras miradas, subiéndose día sí, día no. A veces la veo. Hace tiempo que se cortó la trenza, y no creció demasiado. Su madre me sirvió ayer un helado de vainilla con sirope de fresa y la vi tender la ropa.
¿Recuerdas cuando fuimos a la heladería por primera vez? Reímos, porque la niña cogió un sapo que le salto a la cara. “En la segunda calle de la rotonda acaban de abrir una heladería”, dijiste el día que nos conocimos. “Las rotondas no tienen primeras o segundas calles.” “Sí, te la enseñaré”. Y me llevaste de la mano.
¿Qué soy yo para ti? Me pregunto hoy, cuando te veo con la niña italiana que ya no es una niña y que ya no lleva trenza, cruzar por la segunda calle y pasar por delante de mi casa. Hace tanto que ya no nos conocemos.

Tomado del fb

De Alba Sabina Pérez

A cien años de su nacimiento.La belleza del día: “Clarice Lispector”, de Giorgio de Chirico – Infobae

https://www.infobae.com/cultura/2020/12/10/la-belleza-del-dia-clarice-lispector-de-giorgio-de-chirico/

Roberto Jusmet C. (San Sebastián, 1938) La checa y el ladron honrrado

Tomado de » O dispara usted o disparo yo» Ant. Lilian Elphick


En la checa había dos torturadores. El uno torturaba con las
uñas, el otro lo hacía con los dientes. «¡Qué horror!», balbuceó el
preso. «Si vuelves a quejarte —amenazó el torturador— te pasaré a
mi compañero. Es más contundente que yo». El preso falleció sin
proferir lamento alguno.

El ladrón honrado

Ocurrió a primera hora de una mañana nublada de otoño,
cuando todavía pasaba poca gente por la calle. Tras empujar
violentamente la puerta, un hombre encapuchado entró en un
establecimiento comercial y, amenazando con una pistola al
dependiente, le gritó: «Dame el dinero o te mato». El dependiente,
blanco como el papel blanco, vació sobre el mostrador todo el dinero
que había en la caja. En un abrir y cerrar de ojos, el caco desapareció
con el botín. Ya en su morada, el malhechor se cambió de ropa y, por
la tarde, naturalmente ya sin capucha, volvió al establecimiento y
compró varios objetos hasta completar el importe sustraído por la
mañana. Aquella noche durmió de maravilla. Los objetos que compró,
los compró con dinero legal, y el importe que sustrajo estaba ya, de
nuevo, en poder de su propietario.

Roberto Jusmet nació en San Sebastián (España) en
1938, aunque siempre ha residido en Barcelona. Ejerció como
Graduado Social hasta 2006, año en el que se jubiló. Ha publicado
relatos en las revistas Literata, el Noticiero Universal, Agricultura y
Economía, Piedra y nido. Además de, entre otras, en las antologías:
Narrativa social del Ateneo Libertario al Margen, Un cúmulo de circunstancias,
Historias de la vida, Cada loco con su tema, La grieta. También fue ganador
del concurso E-POEMAS, de La Vanguardia.

Dispara usted o disparo yo»

El diario de Clarice Lispector— Letrologias- Poemiando Ando

A cien años de su nacimiento.

Ahora seguimos exponiendo esa poesía universal que ha influido en nuestro estilo y que hace parte de nuestra vida literaria, como guía e inspiración. Con la enigmática Clarice Lispector desde Brasil recopilamos una selección de poemas que describen sensaciones y pensamientos. Más que eso de manera magistral y en lenguaje sencillo aconseja, expresa puntos de […]

Mujeres Versos, el diario de Clarice — Letrologias- PoemiandoAndo