El fuego y el frío de Rubén García García

Sendero

Jugábamos dentro del baño. Abrí la manivela de la regadera y las gotas frías cayeron sobre tu cabello, la camisa mojada se pegó a tu espalda. Me llevaste a tu lado, el agua nos cortaba la respiración. Pasamos a la pasión que azuzó la lava de tu boca, saciaste tu sed con la plenitud de mis pechos, me llené de contracciones. tomé de tu geografía la península y la anexé como un territorio conquistado. Sonaba el agua, el gemido y mi pierna fue boa enroscada a tu cintura. El frío tomó su sombrero y se fue.

Sentados o parados? ¡O las dos! – Universo Alessandra

Raul Brasca argentino: Inmovilidad

Inmovilidad,
dramatismo y belleza
La inmovilidad instantánea de lo que siempre se mueve
es dramática, posee el horror de una muerte inconclusa
y la belleza de la eternidad. Lo eterno
sólo puede cristalizar en el instante,
donde la experiencia del tiempo es imposible.
Karl B. Ausar, Advanced Mic(h)ronodynamics

No se trata de captar el instante y fijar la imagen en la retina. Mucho mejor es que se detenga un instante el flujo de loque sucede. El caballo inmóvil en actitud de veloz carrera, el pájaro congelado en pleno vuelo, la lluvia detenida en elaire. Y saber que no es vacilación de la mirada.

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TAL VEZ EL VIENTO — manologo

Fuera, detrás de los cristales de la ventana cerrada, se escucha una especie de gemido. Como el de un animal solitario, como sonaría el alma en pena que siempre aparecía en tus historias. Es de tarde, pronto oscurecerá y la imaginación empieza a tejer la manta de los miedos. “¡No hay nada que temer!”, me […]

TAL VEZ EL VIENTO — manologo

La caza de conejos de Mario Levrero

Uruguayo

Algunos cazan conejos persiguiéndolos sin tregua, a caballo, despiadadamente, dentro y fuera del bosque; en polvorientas carreteras, en praderas enormes, trepando incluso a pedregosas montañas. Cuando el conejo se detiene, loco de fatiga, le destrozan el cráneo con un golpe certero de garrote. Luego se lo comen, crudo y hasta con pelos. Yo estoy condenado genéticamente a otros procedimientos. Tejo laboriosamente durante varios meses una enorme y casi invisible tela como de araña, y luego me siento a esperar, un poco oculto entre el follaje. A veces pasan otros tantos meses antes de que aparezca un conejo en los alrededores, y a veces otros tantos más para que el conejo caiga en mi tela. Mientras tanto atrapo sin querer moscas y mosquitos, moscardones, avispas, ratones, culebras, mulitas, caballos, pájaros, jirafas y monstruos marinos. Me fatiga mucho despegarlos y recomponer la tela donde ha sido dañada. Es un trabajo agotador y la vigilia es constante. Me destrozo los nervios en esta tensa y eterna espera. Tengo las mandíbulas apretadas, me caigo de sueño, y mis sentidos se agudizan y exasperan en alerta constante. Mi forma de cazar conejos, y no tengo otra, es lo que me ha transformado en un loco.

dario jaramillo agudelo
Jorge Mario Varlotta Levrero nació el 23 de enero de 1940 en Montevideo, Uruguay, donde residió la mayor parte de vida, con estancias en Piriápolis y Colonia y en Buenos Aires, Rosario y Burdeos (Francia). Fue librero, fotógrafo, humorista, editor de una revista de entretenimientos y, en sus últimos años, dirigió un taller literario.
Comenzó a publicar a fines de la década de los 60, escribió novela y relato, aunque su última obra se centra en lo que denominó novelas pero que son más bien un género propio, a caballo entre el ensayo, el relato y las memorias.
Levrero generó un creciente grupo de seguidores que lo tuvieron como autor de culto, tanto en Uruguay como en Argentina, pero nunca alcanzó grandes reconocimientos públicos, salvo una beca Guggenheim en el año 2000, que le permitió dedicarse a la redacción de La novela luminosa. Este diario-relato y su antecesor El discurso vacío son consideradas sus obras maestras. El estilo literario de Levrero cae dentro de lo que una crítica de Ángel Rama denomina el grupo de «los raros», una corriente típicamente uruguaya de autores que no pueden encasillarse dentro de ninguna corriente reconocible, aunque tienden a una especie de surrealismo leve. Felisberto Hernández, Armonía Somers, José Pedro Díaz, y el propio Levrero son los nombres principales de esta corriente.
Murió el 30 de agosto de 2004.

La cueva de Fernando Iwasaqui

Excelcitud Peruana

Cuando era niño me encantaba jugar con mis hermanas debajo de las colchas de la cama de mis papás. A veces jugábamos a que era una tienda de campaña y otras nos creíamos que era un iglú en medio del polo, aunque el juego más bonito era el de la cueva. ¡Qué grande era la cama de mis papás! Una vez cogí la linterna de la mesa de noche y le dije a mis hermanas que me iba a explorar el fondo de la cueva. Al principio se reían, después se pusieron nerviosas y terminaron llamándome a gritos. Pero no les hice caso y seguí arrastrándome hasta que dejé de oír sus chillidos. La cueva era enorme y cuando se gastaron las pilas ya fue imposible volver. No sé cuántos años han pasado desde entonces, porque mi pijama ya no me queda y lo tengo que llevar amarrado como Tarzán

Patricia Rivas en Pequeficciones

Patricia Rivas M. (Chile). Publica Hija bastarda (2009), Ed. Asterión, Cof Cough (2014), Ed. Ceibo y Transacciones (2019), Ed. Eutôpia, Patrimonio del MMDH. Antologías: Enough+ Women Against Gender
Violence (2012), Ed. Asterión. Microquijotes 2 (2015), ANLE, NY, El ojo de Lilith (2018), Ed. Sherezade, Microcuento Fantástico chileno (2019), Simplemente Ed. y Piedra y Nido (2020) de Patricia Nasello.
Creadora Minificcionistas Pandémicos (2020).

La Tortuga Interlunar
Patricia Rivas
A mi hija, América

Había una vez una tortuga con caparazón color tornasol que deseaba cambiarlo por un color violeta, según la moda en París. Se dirigió a comprar tintura de pelo del color deseado, en casa aplicó vaselina en todo el cuerpo para no mancharse y preparó la mezcla. Comenzó a aplicarlo en la coraza, pero la travesía era difícil ya que le costaba pintarse la “espalda”; como era tan presumida, el pedir ayuda no le cabia en la cabeza puesto que nadie debía verla en “ese estado”.
Astuta, unió un alambre a un cepillo de dientes viejo, quedando suficientemente largo como para abarcar toda la superficie. Pasado el tiempo de espera se contempló en el espejo, ¡Estaba radiante!, por fin tenía el caparazón color violeta, se dispuso salir a caminar para lucirlo.
Escuchó que le exclamaban: “¡Qué hermosa, una tortuga con un lunar tornasol en su caparazón!”, “qué extraño”, decían otros, “¿habrá sido un dálmata en otra vida?”.
La tortuga estaba sorprendida; rauda se dirigió a otro espejo, reflejando la enorme decepción: la coraza violeta evidenciaba una especie de lunar sin teñir. Lloró amargamente, abriendo un quitasol para ocultarse pero nuevamente escuchó: “¡No, no te tapes, eres hermosa así!”, y dijo otro: “Nunca había visto un caparazón tan especial, nosotros los humanos nos vemos similares unos a otros mientras que tú eres distinta, eres única en el mundo”. La tortuga quedó perpleja, ella no quería ese lunar, sin embargo, la hacía excepcional. Sin moda ni nada cerró la sombrilla, y caminó para siempre, orgullosa de ser como era.

«…Patricia Rivas Morales, además de tener raíces mapuches grabadas en el cuerpo y en el alma, es actriz, escribe desde hace tiempo minificción y es la fundadora del colectivo internacional Minificcionistas Pandémicos.

Para ella, la lectura ha sido un refugio fundamental, sobre todo en la etapa de la dictadura militar, en la que detuvieron y desaparecieron a su padre. Su familia fue amenazada de muerte. Ante esta dolorosa situación, la escritora chilena nos cuenta que como una forma de sanación personal y social creó un registro de acontecimientos que considera no deben quedar impunes.

Además, cree que el Estado chileno posee deudas históricas en cuanto a equidad de género y reeducación afectiva del género masculino.

Para el año que viene pretende continuar en su tarea de brindar clases de escritura creativa de minificciones, formación ciudadana y desarrollo humano…»

LA MONTAÑA QUE SUBIMOS / Por: Alberto Calderón P. — Los escribas

El día 20 de enero la mirada de millones de personas en el mundo vimos la llegada al poder del Presidente Joe Biden, la jovencita californiana Amanda Gorman leyó un emotivo poema durante la celebración. Todos los noticieros destacaron la presencia de Lady Gaga y Jenifer López, pero la joven poeta con su originalidad realmente […]

LA MONTAÑA QUE SUBIMOS / Por: Alberto Calderón P. — Los escribas

No ver para creer de Raúl Brasca

Argentino


Un selenita se siente dueño del cielo. Pasó la vida escrutándolo y afirma que sus lentes lo penetraron hasta el último confín. Le han explicado que no es así, que él nunca salió del lado oculto y que, muy cerca, hay un gran planeta que él no conoce porque sólo puede verse desde el otro lado. Pero se niega a escuchar y, cuando le insisten, hunde su atención en el anteojo y se obstina en los cuerpos más pálidos y lejanos.

The Objective | China, hacia la exploración del lado oculto de la Luna

Muestrario de seres especiales: fantasmas, vampiros, ángeles, demonios y algo más — Lapizázulix la galaxia del cuento

Los fantasmas y yo Siempre estuve acosado por el temor a los fantasmas, hasta que distraídamente pasé de una habitación a otra sin utilizar los medios comunes. RENÉ AVILÉS FABILA- mexicano Inversión El fantasma del caballero Ele, que por amor a la rapidez y por mantenerse en forma había estado ejercitándose con éxito en hacer sesenta […]

Muestrario de seres especiales: fantasmas, vampiros, ángeles, demonios y algo más — Lapizázulix la galaxia del cuento

Calentando motores de la antología » o dispara usted o disparo yo» coordinadora: Lilian Elphick y José Luis Ortíz Soto

México, Veracruz



Rubén García García

El cuerpo se encontró vestido con una túnica blanca ensangrentada. La causa de la hemorragia fue causada por una corona que le incrustaron con un cincel en el perímetro del cráneo. El seno izquierdo había sido cercenado por el filo diamantino de un instrumento. El departamento de investigaciones especiales, después de un escrutinio no había encontrado señal. Una segunda ronda hecha por el departamento forense a cargo del doctor Quinci* recogió una muestra de una diminuta mancha hemática del vidrio de la ventana, que después de minuciosos análisis fueron identificadas como pertenecientes al portador de un raro defecto molecular en el cromosoma X. Más tarde, el asesino en serie era detenido…
Sacó el disco compacto del DVD y lo tiró por la ventana del octavo piso como si se tratara de un drom. Repasó en su mente las últimas películas del género. Salió exaltado y abordó el avión que lo llevará a una ciudad de la frontera. Era tiempo de sentir el latido de la acción y prenderse de adrenalina.

*https://seriesytelenovelasdelayer.blogspot.com/2018/05/quincy-1976-1983.ht

Rubén García García. Médico egresado de la UNAM. La brevedad ha sido compañera. Nace en Álamo, Veracruz, México y ha sido publicado en diversas antologías y revistas electrónicas.

Historia Universal de Raúl Brasca

Argentino

Historia universal

Encriptado en la Torá está todo lo que fue, es y será, hasta en sus menores detalles. Del recuento de los años de las generaciones, el obispo Ussher dedujo que el universo comenzó en
4004 antes de Cristo. El matemático Rips, buscó las relaciones lógicas ocultas en el texto y anunció el fin para el año 2113 Ambos se equivocaron. Quien al fin acierta es Vjrltz. Él descubre la ley que ordena las incontables combinaciones de las 304,805 letras del libro sagrado en un relato continuo de diáfano sentido que despliega el acontecer universal con absoluta precisión. Pero cada vez que aprieta la tecla de su computadora para comenzar a leerlo le sucede lo mismo: hay una enorme explosión. De nuevo comienzan a condensarse los astros, germina la vida, algunos hombres escriben la Torá, aparecen Cristo, Ussher, Rips, Vjrltz…

Fuentes Primarias Para la Historia Universal - E-Historia


Diálogo de Rubén García

Sendero

—¿Qué tal las enchiladas de la fonda?
—Mejor estaban las de mamá
—Ya vendrá, fue a ver a su abuela que estaba enferma
—De eso ya tiene un mes y no viene
—Ya vendrá, ten paciencia. El fin de semana nos vamos a buscarla.
—Eso me dijiste hace ocho días y te fuiste con tu compadre el «Mastique»
El cielo de la ciudad se ha cargado de un color gris cemento.

Pequeficciones de : Gabriel Ramos, Cristina Rentería, México y España

Antología de Christian Morales y José Luis Ortiz Soto


Enigma
Gabriel Ramos
Valentín estaba leyendo un cuento y al llegar a las páginas 52 y 53 encontró que estaban vacías.
¿Qué piensas que ocurrió?
a) Los personajes se quedaron dormidos.
b) Estaban trabajando en otro cuento.
c) Eran invisibles.
Gabriel Ramos (México). Es psicólogo educativo egresado de la UNAM, escritor y promotor cultural. Su interés está centrado en la creación y estudio de la microliteratura. Ha publicado microficciones,
cuento breve, crónica, reseña literaria y entrevistas en diversas páginas de Internet y revistas en formato físico. En 2017 publicó su libro-objeto Vivir es arriesgarse, que ha sido traducido y publicado en los idiomas serbio y árabe.

Deberías
Cristina Rentería Garita
En el pueblo K’uub, quienes nos entregamos totalmente, la primera palabra que las niñas aprenden es dispara. Sus padres, guerreros fuertes y valerosos, las educan hasta que hayan de irse la guerra,
como todos los hombres y jóvenes capaces de soportar el peso de la nostalgia. Las niñas aprenden de sus padres a usar el arco y la flecha, a no llorar ante lo desconocido, pero también aprenden el placer del baile, de hacer música soplando caracoles e, incl
uso, a distinguir, debajo del agua y con los ojos abiertos, a los peces buenos de los malos.
La noche antes de partir, los padres toman el rostro de sus hijas y les dicen:
—Cuida de tus hermanos, de tu madre. Y si la guerra viene y
ves hombres como yo, dispara.
Las niñas entienden que son la única esperanza que tiene el pueblo K’uub, quienes nos entregamos totalmente, de continuar con su mundo; sus madres, también. Por eso, les enseñan una mueva
palabra: deberías. “Subir esa montaña alta”, deberías; “sentir los pelitos de la tarántula”, deberías; “reír tanto que la vejiga se te derrita”, deberías; “amar con el corazón abierto, no importa si ella o él”, deberías. Las madres de las niñas K’uub les enseñan a perder el miedo porque, al llegar la batalla, sólo recordarán todo aquello a lo que se atrevieron: deberías. Yesta es la gran lección que algún día te daré a ti, mi querida niña.

Cristina Rentería Garita (México, 1980). Es doctora en Economía, Sociología y Política Agraria por la Universidad de Córdoba (España). En 2018 obtuvo la Mención Honorífica en el Premio Nacional “Dolores Castro” (México) y ganó el concurso Día de Muertos, de la plataforma literaria Zenda (España). Publica artículos y ensayos de análisis literario y prepara una tesis doctoral en Literatura Española
Contemporánea. En 2020, se publica su primera obra, Juan y los Murmullos, homenaje a Juan Rulfo.

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