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Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.
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Puede ser excepcional mente medida o bien verso libre, abarca diferentes temas pero cargado hacia el amor o desamor.
Me acercas tu voz, y mi oído se hace fiesta y no sabe qué hacer como el perro amarrado por días y lo sueltas. Corro, me detengo, te miro, te beso y me abalanzo sobre ti, deseo abrazarte y pertenecer a tu adentro.
Tu voz de cuita, de mujer niña. Eso parece. Eres más. Sólo hay que escarbar en tu pecho y mirar con los sentidos para intuir que tienes una sabia oculta, que vuela, enternece y da sosiego. Eres jilguero, y algo inefable que vuela vuela… que no se ve… pero irradia. Abro los árboles y ya no estás. Llueve finito y me despierto.
Soñé con tus ojos dormidos sobre mi pecho, y un olor de agua me enredó. divisé la sabana y la espiga de la caña mecida por el viento; y entre los crucigramas de sombra que duermen bajo los mangos, te encontré. Fugaz, siempre fugaz como las chupa rosas que se van a ninguna parte. ¿De dónde eres? Si en tardes soñolientas, cuando te avizoro y voy detrás, olisqueó en tu cadera que son muelle y flor.
La espuma es de un mar antiguo donde las olas se acicalan unas a otras. Ellas lo peinan con sus uñas perladas, y al recorrer su pelo brotan luces que juegan con el recuerdo de sus ojos. Dicen que el amor es un canto sólido que llega cauteloso a los corazones. Es una espalda donde te recuestas – añaden – y son alas que te llevan a un océano de galaxias.
He visto relámpagos horizontales en un zig-zag iridiscente. Creí ver el verde de las naranjas, el amarillo de los crisantemos,
Eres palabra de agua que al caminar desprendes olor y murmullo. Melodía de silencio que duerme a mi lado. Hoja que cobija, y cueva que complace. Te siento más que el recuerdo: viva, fresca, constante. Aromática como una tabla desnuda.
Caminas a mí alrededor y tus brazos caen como aviones sobre mis hombros. El café recién hecho sabe la historia de mi vida. El olor que se derrama cabizbajo te incluye. En tu danza pareces una barca que rompe el himen de mi agua. Al retirarte mueves la cabeza, sonríes y dices que soy un caso perdido. Bien sabes que escribo para ti.
Llueve. Una cortina cubre el horizonte. El viento corre, las gallinas corren, y la ropa vuela en los tendederos.Gotas gruesas, pesadas, tamborilean en las láminas de zinc. Al golpear, fraguan un ritmo de sabanas prehistóricas. El cielo tiene la oscuridad del sexo.
Mientras aseo la vivienda, tropiezo con un detalle que abre la memoria. Los recuerdos vuelan alrededor de mi mente, pero no van a ninguna parte; siempre vuelven al refugio. ¡Nunca duermen! Muevo la cabeza, y me digo: ¡basta! ¿Cuándo llegará el desapego?
Vivo en tu mirada. Te veo ordenando tu ropa, cepillando tu pelo. Qué gusto cuando me cuelo como letra en tus pensamientos y susurro: cómo no desear una noche contigo, si en instantes me conviertes en camino que talla los hombros de la montaña. Qué oscuridad cuando te vuelves fría, y soy aerolito en picada.
Despierto en un cuarto de ventanas. El murmullo de tus esquinas llega a la piel desde una ciudad. Flores prendidas que se multiplican ignorando orden. Selva húmeda y atorrante que juega con tus pechos.
Merodea entre los árboles del vecindario y la luz del sol lo obliga a regresar a su cueva. Él solamente vuela cuando cae el día. Algo le pasa, se distrae, siente que no es el mismo y eso le da rabia.