mujer-joven-mirando-hacia-fuera-al-mar-6078515Mientras aseo la vivienda, tropiezo con un detalle que abre la memoria. Los recuerdos vuelan alrededor de mi mente, pero no van a ninguna parte; siempre vuelven al refugio. ¡Nunca duermen! Muevo la cabeza, y me digo: ¡basta! ¿Cuándo llegará el desapego?

Todas las tardes salgo y miro el horizonte, el mar, el ocaso y no veo una luna diferente, ni astro que sirva de señal. ¡Dios, el barco que espero tarda demasiado!

El mar rumia cuando azota la roca. Si quitara el mar y la roca, seguiría oyéndolo dentro de mí. El barco tarda, y el desapego no llega.