Rinoceronte

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Si tuvieses línea esbelta de caballo alado, serías unicornio.  La hipertrofia muscular con tórax de barítono. abdomen globoso; te hace ser terrenal, cavernícola.

Obedeces al instinto, a la fuerza, a la energía primigenia que brota de tu armadura.

Embistes al viento,
a la selva
a la roca
y hasta tu sombra.

Refieren que adoleces de presbicia. Sin embargo cuando observo que tu mirada abraza con intensidad al cachorro, entiendo que te reconcilias con la vida y con el amor.

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Por la mañana

pinturaDespierto. El murmullo del viento llega a la piel. Flores en desorden. Selva húmeda; río que anida en tus pechos.

La rana

rana.

Canta una rana, es la única que lo hace en el pantano. Unas partieron, otras fueron tragadas por la víbora.

Sólo canta una rana, salta sobre los juncos y cae sobre la redonda piedra. ¿que tono ofrece su canto? de dolor, soledad o tal vez  espera que alguien  leconteste. Sabemos que deja de cantar cuando el agua llena el pantano y la noche se pone ciega.
¿Será por temor a la víbora?
¿será porque no aparece la luna?

Tanka

 

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Foto sendero rumbo a Cox

¿Quién se detiene?
vida es seguir… seguir.
y, ¿qué es la muerte?
¿Un ciclo que termina?
¿quizá el empiezo de otra?

Pacto

Sivell, Robert, 1888-1958; The Cello Player

Falta tu abrazo;

pulpejos pendulares surcando sienes.

Beso burbuja, un plop en mi oído.

Respira mi cansancio,

siento tu viento fresco de viñedo.

Recorre con tu palma mi pelo entre cano de mar y barco.

Cueva sub terra de mis secretos encriptados.

Abrázame y pega tu pabellón en mi espalda,

escucharas un corazón con su lanza en ristre;

súbete, que la noche es propicia para la fuga.

Hienas en la noche

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La hiena en la oscuridad ejerce ritos obscenos, gritos profundos y risotadas que hielan la sangre. Así imaginaba. Tienen color de luna con barro, lunares con matiz de abismo que parodian el grito de la maldad.

Ellas son matriarcado, audaces y cazan por la noche.Ojos de luna y olores del grupo.

Son bravas, osadas que enfrentan a leones e hincan sus dientes al rey. Amantes con los cachorros, que contradice la furia que despliegan en el combate. Tiene derecho a reclamar nueva imagen. Gregarias, que no aceptan rey, ni varón. A su paso por la sabana; las amazonas del mundo, sonríen.

Pasión en el muelle

cezanneCuantas cosas escribo con tu nombre.
El pelo que fulge,
tu cuello,desliz de mis besos,
perversión de mis sentidos.
atenazado por tus rodillas
me lleno de Vivaldi, de Amstrong y Gardel.
Miramos el cielo tirados en el muelle
pasan stellas que no van a ninguna parte.
La alborada rosa sorprende y el solo de Gerswing nos mece en la bruma.

Tercera llamada

 

 

arte-impresionista-oleoCamino por las enredaderas de tu pelo,
aliso los entretejes de tu pensamiento,
me acerco a las fuentes de tu deseo..
Seducirte con una caricia, 
esconderme en algún recodo de tu mente;
y a la media noche;
aplaudir el table dance de tu libido.

La danza de las gotas con voz del autor

 

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Llueve, una cortina cubre el horizonte.

El viento corre, las gallinas corren

y la ropa vuela en los tendederos.

Gotas gruesas, pesadas, tamborilean

en las láminas de zinc al golpear;

fraguan un ritmo de sabanas prehistóricas.

El cielo tiene la oscuridad del sexo.

Las chachalacas gritan y van de árbol en árbol

buscando cobijo.

Yo sigo sentado en la poltrona,

me gusta el relajo que arma la lluvia.

Me desatiendo de los gritos que hacen las mujeres,

y sólo me concentro en la danza de las gotas.

Imagino bailar pintado de sombras

y calizas entre un grupo de negras.

En ese momento, exudo calor

y soy un macho cabrío que afina las pezuñas

en las vetas de la roca.

¡Qué lejos se oyen los gritos de las viejas,

de los guajolotes y las chachalacas!

Con los ojos entrecerrados sigo meciéndome,

mientras la lluvia me tira sus cubetas de agua

y la danza de vigor me estremece.

La mano que mece

Gato en el tejado de zinc calienteEn la tarde fría se van los pájaros,
Los oboes silban al tren en marcha.
Te vas. La hierba se incendia por la escarcha
y el silencio se derrama en los cántaros.

Quedaron solos los espantapájaros.
El gallo viejo ladea su charcha
sólo sueña que con su canto emparcha,
Y desconoce el roer de sus ácaros.

Anoche se fueron los unicornios
Y se heló el diapasón de mi guitarra
cielo deslunado de mis demonios.

Hay ruido ¿ Un corazón late en la parra?
Me oscurece el horror en mis insomnios,
duermo sin fin, mecido por su garra